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Pruebas

viernes, 31 de mayo de 2013

Lorenzo Silva cree que la novela negra se ha descentralizado en últimos años

Las Palmas de Gran Canaria, 31 may (EFE).- El escritor Lorenzo Silva, Premio Planeta 2012, cree que en los últimos años se ha producido una descentralización de la novela negra, que antes se aglutinaba casi exclusivamente en Cataluña, con alguna excepción en Madrid, y ahora se ha extendido a otras comunidades autónomas.

Este fenómeno ha generado mayor diversidad y riqueza del género, con representantes de todas las regiones, ha dicho Silva durante una rueda de prensa con motivo de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria.

En su caso, Silva escribe novela negra tratando de indagar en "las entretelas de las personas y de la sociedad", con la intención de descubrir quiénes son las personas más allá de las apariencias.

El escritor madrileño, autor de la saga de novela policíaca Bevilacqua y Chamorro, ha expresado que en su obra por la que ganó el Premio Planeta 2012, "La marca del meridiano", quiso reflejar las consecuencias personales que conlleva trasgredir la propia conciencia.

A su juicio, en ocasiones se puede vulnerar la ley o un código sin que la persona resulte afectada, pero "uno nunca traiciona su conciencia impunemente" y debe "seguir viviendo con su cicatriz".

Considera que este aspecto de su obra, "más psicológico y más individual", ha pasado desapercibido para muchas personas aunque para él es importante.

La novela ofrece también una mirada sobre el conflicto territorial español, desde la perspectiva de que "España está a medio hacer", algo que no sucede en otros países, donde la identidad nacional está claramente definida.

Su visión sobre la cuestión no se ciñe exclusivamente a Cataluña y a sus planteamientos nacionalistas, ya que cuando escribió la novela todavía no había comenzado el fenómeno secesionista de esa comunidad autónoma.

Silva, quien dice escribir tanto por necesidad personal como con la intención de aportar algo con valor a la sociedad, ha lamentado la crisis actual que vive el sector literario como consecuencia de la piratería de los libros.

El escritor ha llamado la atención sobre la imposibilidad de que los autores continúen creando si el derecho sobre sus obras no se respeta, ya que no es posible vivir de una actividad sin remuneración económica.

A su juicio, la solución no es criminalizar a la población, sino concienciarla de la necesidad de pagar por un producto que, al igual que otros, debe ser adquirido de forma legal.

Sostiene que los libros digitales suponen un reto en muchos sentidos y exigen que la industria se adapte, pues su producción y comercialización son mucho más baratas, por lo que, en opinión de Silva, su precio debe ser muy inferior.

El precio reducido para los libros digitales puede contribuir a que los lectores estén dispuestos a pagar por ellos, según el autor, quien comercializa sus obras en ese formato a precios muy reducidos, según ha indicado hoy.

jueves, 30 de mayo de 2013

Álvaro Pombo plantea cómo ser hoy religioso sin la estructura de la iglesia

Madrid, 30 may (EFE).- A caballo entre lo filosófico, lo místico y la intriga ha construido el escritor cántabro Álvaro Pombo su nueva novela "Quédate con nosotros, Señor porque atardece", un texto trepidante en el que habla de la compleja estructura de la iglesia católica y la dificultad de ser creyente sin la institución.

"Desde el principio de mis trabajos y en todos mis libros existe la búsqueda y la reflexión, pero ha sido en este libro, que considero de madurez y que a lo mejor no lo podía haber escrito antes, donde están todas mis preocupaciones y hablo por primera vez de la relación con Dios", explica a Efe un torrencial Pombo, antes de presentar "Quédate con nosotros, Señor..." publicado por Debate.
El escritor y académico cántabro se mete en un pequeño convento trapense, situado al sur de Granada, en donde viven un grupo de monjes, con su huerto y su dedicación a las dificultades de los más necesitados, donde un religioso se ha suicidado y el prior intenta que se entienda como una muerte accidental.

A partir de ahí la quietud y la vida intima de los monjes sufrirá una conmoción y romperá por la curiosidad de los medios de comunicación, el pueblo y un sin fin de desencadenantes.
"Reflexiono de Dios a través de las instituciones y de la necesidad o no de aumentar esta mediación, pero todo desde el punto de vista de la iglesia católica y lo hago en un momento en el que creo que los jóvenes no tiene ni idea, creo que la gente no tiene claro nada", subraya el autor de "El temblor del héroe".

"Es que yo creo que la gente piensa que la conferencia episcopal, y eso no es, aunque esta sea una parte -continúa-. Ahora con este papa, que me gusta mucho -aclara-, yo escribí además un libro sobre San Francisco, veo que lo tiene crudo porque es difícil vivir según el Evangelio con una estructura tan hecha, tan congelada como es la eclesiástica y la curia, pero le deseo que salga bien".

Según Pombo, el papa Francisco está hablando de cosas como el amor, la confianza o la familia que son las cosas que forman la estructura en la que se apoya la vida.

"La fe es en la que nos apoyamos para trascender a nosotros mismos, pero la religiosidad humana que viene de certezas subjetivas tiene que apoyarse en estructuras un poco objetivas para que no haya mucha desesperación y de eso va mi novela", aclara el escritor.

Pombo, que en las últimas elecciones formó parte de UPyD, asegura que estamos viviendo un momento muy delicado. "Tengo la sensación de que la gente vive ausente. Estamos construyendo un mundo lleno de ausencias, en el que todo lo que nos parece cercano está alejado. Un mundo de vacíos", subraya.

"Me escandaliza que haya tanta corrupción y tanto desprestigio. Los partidos políticos han fracasado y sin embargo no veo nada mejor para que haya una representación. Estamos en una especie de gran guiñol y vamos a ver si no nos mata y no terminan cortándonos la cabeza", argumenta este escritor e intelectual.

El escritor con una interminable lista de títulos a la espalda para mostrar que "vivimos en la cuerda floja en el apartado de los dineros y el ahorro", explica que él, que no tiene hijos ni cargas, tiene que hacer un esfuerzo de austeridad y comer por ejemplo pollo con arroz toda la semana para no gastar, "porque deberían bajar a la plaza los políticos y ver lo carísimo que es comer", concluye.

Carmen Sigüenza

miércoles, 29 de mayo de 2013

Aurora Egido: “Se está descuartizando la Historia de la Literatura”

La mayor parte de su tiempo transcurre en la Biblioteca Nacional estudiando e investigando sobre la literatura española del Siglo de Oro de la que es especialista. La catedrática Aurora Egido Martínez (Molina de Aragón, Guadalajara, 1946) elegida nuevo miembro de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), ocupará el 'sillón B', en lugar del cineasta José Luis Borau -fallecido en noviembre de 2012. El nombramiento le impone “respeto por estar en un lugar como es la RAE. Lugar en el que desea estar cualquier investigador”, y al mismo tiempo “responsabilidad” que sea la 'B', que anteriormente ocuparon personas como “el gran filólogo del siglo XX Emilio Alarcos Llorach, el actor y director de teatro Fernando Fernán Gómez, a quien conocí brevemente, pero que demostró ser un excelente profesional. Y el cineasta José Luis Borau, con quien mantuve una entrañable amistad y largas charlas por ser una cinéfila empedernida”. La filóloga sentencia respecto a esa B mayúscula que ese sillón “impone porque te lleva sin darte cuenta a Becquer o Borges”.

Egido, catedrática de Literatura en la Universidad de Zaragoza, amó la literatura desde niña. “Viví en un ámbito rural en el que la oralidad predominaba sobre la letra escrita y era frecuente oír cuentos que te llevaban a crear fantasías e imaginar mundos y lugares que estaban fuera del alcance en el que yo me movía. Mi padre era un grandísimo lector y me mandaba con un cesto a la biblioteca para llevar y traer libros. La curiosidad me pudo y la pasión de él me llegó a mí. Cuando fui estudiante tuve maravillosos profesores que me hicieron amar aún más las letras y maestros en la Universidad que me llevaron directamente a la Enseñanza y la Investigación”.

Esta mujer, la séptima que entra en la RAE junto a Ana María Matute, Carmen Iglesias, Margarita Salas, Inés Fernández Ordóñez, Soledad Puértolas y Carme Riera, lamenta profundamente que “los nuevos estudiantes estén perdiendo horas lectivas de Historia de la Literatura. Se está descuartizando esta materia y el Plan Bolonia lleva a una reducción aún mayor de horas de una asignatura que considero importante para el conocimiento”. Y no oculta cierto malestar y tristeza por “la desaparición cada vez mayor de cátedras en Humanidades y la reducción de profesores en la Universidad. Si los licenciados no pueden quedarse en los departamentos para seguir investigando se rompen la cadena y los eslabones que quedan sueltos es difícil de reponer. Los que aman la investigación abandonan el país y lo malo no es que se vayan, que indudablemente puede llevarles a incrementar su experiencia, sino que no vuelvan. Eso sí que me produce tristeza”.

A la filóloga, una de las máximas especialistas en España de Baltasar Gracián, aunque también ha dedicado numerosos trabajos a Cervantes y a la poesía del siglo XVII, le resulta difícil elegir entre los autores del Siglo de Oro uno de sus preferidos. “Cada día, cada año me persigue el afán de conocer en profundidad a todos ellos. Si tuviese que hacer una elección tendría que ser San Juan de la Cruz por su poética del silencio. Es un adelantado a su tiempo y fue más allá de la poesía que se ha escrito en el siglo XX y XXI”.

Ante nuestros ojos la crisis de valores es evidente y va pareja a una crisis económica. “Nos ha tocado vivir en estos momentos en una sociedad materialista en la que la falta de trabajo deja poco lugar para la lírica o la épica. Por eso mismo debemos volver a los clásicos. Estoy convencida que las Humanidades serán capaces de hacernos remontar las miserias que estamos padeciendo. La crisis de valores empezó mucho antes que la económica. Fue el termómetro que nos anunciaba lo que tenemos ahora”. Sin embargo, Aurora Egido se considera una mujer optimista y cree que “no hay que caer en el pesimismo porque es paralizante. Hay que mirar hacia el futuro y quedarse del pasado con lo bueno”.

Sonríe cuando se le comenta que ya son siete las mujeres que están en la RAE y con ese optimismo del que hace gala recuerda que “cada vez más te encuentras con un mayor número de mujeres filólogas, médicos o investigadoras. No creo en las cuotas, sino en la igualdad de oportunidades. Creo que no hay que frivolizar con ese tema, aunque sería deseable que hubiese más académicas, es más interesante ganar batallas en otros ámbitos como el de poder conciliar entre trabajo y familia”.

Aurora Egido está todavía bajo la impresión de haber sido elegida académica de la RAE y por ello no tiene ni idea sobre que versará su discurso de entrada en la Academia. “Un texto de esas características requiere calma y discreción graciana -su tesis fue sobre Baltasar Gracián-”. Tiene intención de pensarlo en la Biblioteca Nacional o en la María Moliner. ¿Tiene muchos libros en su casa? “No tantos. Mis libros están en el despacho en dos filas. Eso me obliga a que cuando quiero consultar algo tengo que rebuscar y mover de un lado a otro. No soy nada bibliófila”.

El País

martes, 28 de mayo de 2013

La prueba

Si en la primera novela, El gran cuaderno, Agota Kristof, no desvela ninguno de los nombres de los gemelos, en la segunda entrega, La prueba, ya separado, si podemos conocer los nombres de los mismos, Mientras Claus logra cruzar la frontera,escampando de las asechanzas enemigas, Lucas, solo y en contaste extrañeza queda solo en el lugar donde vio crecer las historias que cuenta El gran cuaderno. Esta separación es una continua falta, es el mismo desprendimiento de una parte de su carne que esta al otro lado de la frontera, y la cual tiene que esperar para que Claus regrese a aquel lugar que se ha ido borrando con el tiempo, tratando de reencontrarse con Lucas. Es todo un enigma, donde la vida de Lucas se va extinguiendo para dar paso al final texto al personaje de Claus nuevamente.

Este texto es una propuesta continuista, que no hace mas que lindar el mismo contorno del texto anterior, aunque en termino narrativo, podríamos decir, descriptivos tiene mas matices. Esa armonía universal de texto que presupone Agota Kristop solo admite un orden establecido, donde ofrece un conciso panorama de los intentos que quiere contar, contar la historia, sin mucho floreo, sin mucha contemplación del colorido del mundo. Es tanto, si de quien trata esta entrega, Lucas, nuestra escritora pone mas énfasis en los personajes que lo rodean, donde teje todo un universo totalitarista.

De esta forma termina el texto:“En lo que concierne al contenido del texto, no puede tratarse más que de una ficción, ya que ni los acontecimientos descritos ni los personajes que allí figuran han existido jamás en la ciudad de K, a excepción, sin embargo, de una persona, la supuesta abuela de Claus T., de la cual hemos encontrado la pista. Esa mujer, en efecto, poseía una casa en el emplazamiento del actual campo de deportes. Muerta sin herederos hace treinta y cinco años, figura en nuestros registros con el nombre de Maria Z., de casada V.”

En sus mano

Ópera sobre los calabozos de la Gestapo

“Hallo, Hallo”, saluda la voz distorsionada por megafonía. En mitad del gran solar dejado por los cuarteles generales de la SS y la policía nazi en el corazón de Berlín no hay duda de quién se dirige a la audiencia con la dicción tajante de los voceros de Hitler. Anuncia el megáfono que esto, pese a todo, es una ópera y que tratará del Imperio de la Atlántida, donde la Muerte está a punto de abandonar su tarea. La obra de Viktor Ullmann Der Kaiser von Atlantis oder Die Tod-Verweigerung (El Emperador de la Atlántida o La renuncia de la Muerte) se representó este fin de semana dos únicas veces en el vestíbulo del complejo conmemorativo berlinés Topografía del Terror, sobre el terreno que ocuparon los calabozos de la Gestapo y el despacho de Heinrich Himmler. Pese a la “guerra de todos contra todos” que declara a su comienzo de la pieza el tirano Overall -Über Alles, Por Encima de Todo como Alemania en su himno nacional-, en la Atlántida nadie puede morir.

Son las circunstancias opuestas al del lugar donde el austriaco de ascendencia judía Ullmann compuso y no llegó a estrenar su pequeña “ópera en cuatro imágenes”. En el campo de concentración de Theresienstadt, establecido en 1941 por los alemanes en una vieja guarnición militar austrohúngara al norte de Praga, la muerte era ubicua o aguardaba unos 500 kilómetros al este a casi 150.000 judíos en las cámaras de gas de Auschwitz.

Allí acabó el propio Ullmann el 18 de octubre de 1944, tras esforzarse durante meses por estrenar su Emperador para los presos de Theresienstadt. El musicólogo Albrecht Dümling explicó antes de la representación del sábado que no lo deportaron solo: “muchos implicados en el proyecto de su ópera terminaron en Auschwitz, cantantes, músicos… De todos ellos, sólo sobrevivió el bajo”. El único que dejó Auchwitz con vida fue el que debía interpretar a La Muerte.

El libretista checoslovaco Peter Kien tenía 25 años cuando murió de una enfermedad en el campo de exterminio, nada más llegar. Su cadáver, como el de más de un millón de judíos, -su esposa y sus padres entre ellos- ardió en los hornos nazis y encontró la tumba en las nubes polacas que cantó el poeta rumano Paul Celan.

Theresienstadt era distinto, un lugar espantoso pero con condiciones de muerte artesanales en lugar de la eficiencia industrial de los campos de exterminio como Auschwitz-Birkenau, Sobibor o Treblinka que los alemanes construyeron en la Polonia ocupada sin otro fin que asesinar judíos y, de paso, algunos grupos menores de “indeseables” o “asociales” como los gitanos que se iban encontrando. En Theresienstadt, superpoblada y miserable, los judíos disponían de distracciones como el teatro o la ópera y disfrutaban de cierto grado de autogestión del horror. Así, la autoridad civil tenía competencia para decidir quién abandonaba el campo para dejar sitio a los nuevos transportes. El destino, al Este, lo conocían todos.
“Qué enfermedad tienen mis soldados”, pregunta el Emperador y Archipapa Overall (el barítono Klaus Häger) a su Tambor (la mezzosoprano Vanessa Barkowski). La “guerra de todos contra todos” y la “aniquilación de el Mal” que ella anuncia con la música del himno nacional alemán son la “guerra total” propugnada por el propagandista del régimen nazi Joseph Goebbels y el exterminio de los judíos. Pero las toneladas de fósforo, los “torpedos subterráneos” y las “hordas de aviones” no están sirviendo para nada. El médico certifica que se extiende “una rara enfermedad, los soldados no pueden morirse”. ¿Número de bajas? Ninguna.

Los hospitales están llenos de heridos que no salen de su agonía. Espantado por la deserción de la Muerte (el bajo Martin Snell), que él creía su aliada, el Emperador teme por el ejercicio de su poder soberano: si no puede decidir sobre la muerte de sus súbditos, ¿quién le va a obedecer? Haciendo de su capa un sayo proclama que el destierro de la Muerte es obra suya y que regalará la vida eterna a sus soldados. La sátira de Hitler, Goebbels y el nazismo debía ser obvia para los judíos que no pudieran ver representado El emperador de la Atlántida” en Theresienstadt.
La escena siguiente es el encuentro entre la muchacha Bubikopf (la soprano Claudia Barainsky) y un soldado (el tenor Martin Nyvall), que al percatarse de que no pueden matarse mutuamente afinan un diálogo amoroso cuyo efecto en el campo de concentración es difícil de imaginar: “¿Será verdad que algunos paisajes no están acribillados por los obuses? ¿Será verdad que algunas palabras no son rudas y amargas?”. Escapan. Al final, el Emperador suplica a la Muerte que regrese y ésta acepta a cambio de que él sea el primero en morir. Overall toma la mano que le tiende la Muerte.

Uno de los organizadores de la velada, Peter Eckel, explicaba al termino de la concurrida representación que la Fundación Topografía del Terror quería “traer, simbólicamente, la voz las víctimas al lugar de los culpables”. El cuadrado de cristal y aluminio de la exposición permanente, levantado junto a las mazmorras donde los nazis torturaron a decenas de miles de judíos, opositores y disidentes, se llenó el viernes de dejes jazzísticos, de citas a Mahler y de referencias a la Torá cantadas sobre las mismas cadencias de violín y trompeta que los nazis despreciaban, sobre la tramoya legada por Richard Wagner y demás antisemitas del Diecinueve, como “antimusicales” y “antialemanas”.

Cuando el compositor ya había abandonado el proyecto operístico por los continuos problemas con las autoridades civiles, los nazis avisaron de que se esperaba una visita de la Cruz Roja para la que requerían orden y aseo. Tocaba reducir personal. Un rabino protestó y apareció tiroteado. En la otra cara del libreto del Emperador de la Atlántida pueden leerse aún listas de nombres de los judíos que iban a ser deportados. El papel escaseaba. La Cruz Roja quedó muy satisfecha con la visita a lo que les pareció un campo de concentración ejemplar. Poco después, Ullmann y sus músicos partieron en los trenes de la muerte. Su ópera se estrenó en 1975.

El País

El escritor israelí Amos Oz recibe el premio Franz Kafka

Praga, 28 may (EFE).- El escritor y periodista israelí Amos Oz (Jerusalén 1939) ha sido galardonado con el premio de literatura Franz Kafka, según anunció hoy en Praga la Sociedad que lleva el nombre del autor checo.

"Amos Oz está a la vez orgulloso y manifestó su humildad al ser este año receptor del galardón, orgulloso porque entra a formar parte de ese grupo de excelentes escritores que lo obtuvieron con anterioridad", explicó la Sociedad Franz Kafka en un comunicado.

Este galardón, que se entrega desde 2001, premia la creación literaria de autores actuales que son capaces de llegar a lectores sin distinción de origen, nacionalidad y cultura.

El escritor, ensayista y periodista Amos Oz es uno de los intelectuales más comprometidos con el proceso de paz en Oriente Medio y da clases de Literatura en la Universidad Ben Gurion de Beerseba (Israel).

Su obra ha sido traducida a más de treinta lenguas y entre ellas destaca "Hasta la muerte" (1971), en la que hace una anatomía del fanatismo, señalando las raíces nihilistas de este fenómeno social.

Oz, que ya ostenta entre otros reconocimientos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, recogerá el galardón en una ceremonia que se celebrará en octubre en Praga, una ciudad a la que acude habitualmente y a la que él y su esposa se refieren como la "capital mundial del humor".

Antes que Oz recibieron el Franz Kafka autores como Philip Roth, Elfriede Jelinek, Haruki Murakami, Peter Handke, Václav Havel, John Banville y Daniela Hodrová.

lunes, 27 de mayo de 2013

La poesía cáustica y mundana de Dorothy Parker, por primera vez en español

Madrid, 27 may (EFE).- "Mi vida es como una galería de arte/con pasillos estrechos por los que los espectadores pueden caminar". Este verso pertenece a uno de los poemas de Dorothy Parker, la maestra cáustica del relato, los reportajes o la crítica literaria, que han sido reunidos en un libro por vez primera en español.

Unos poemas "perdidos" que la editorial Nórdica, que está recuperando la obra de esta escritora moderna, irónica, mordaz y libertaria que supo recoger como nadie el espíritu neoyorquino de los años veinte del pasado siglo en Nueva York, ha publicado en un libro con la introducción de Stuart Y. Silverstein y traducción de Guillermo López Gallego y Cecilia Ross.

En los primeros años de su carrera, Dorothy Parker (West End, New Jersey, 1893 - Nueva York, 1967) escribió más de trescientos poemas para periódicos y revistas como Vogue, Vanity Fair o The New Yorker, pero fue en 1996 cuando Stuart Y. Silverstein recopiló estos 122 poemas "perdidos" que pueden verse ahora en esta edición.

No obstante, este volumen que sale ahora en castellano está basado en la segunda edición del libro en Estados Unidos, de 2009, matiza a Efe Diego Moreno, director de Nórdicas.

En edición bilingüe, el libro es un paseo de la mano de Parker por la vida y las relaciones de la autora en todas sus dimensiones, y no está escrito desde de la metafísica, la revelación o la trascendencia, sino con la ironía, la exageración o la aparente frivolidad en la que se resguarda el dolor y la fragilidad.

Y todo ello en medio de la sociedad de los años veinte, en un Nueva York loco y divertido que precedió a la Gran Depresión.

Unos poemas cuya materia prima suele ser la propia Dorothy Parker, una poesía "flapper" (aleteante, ligera). "La poesía de Miss Parker no es poesía de sociedad en el sentido antiguo; es poesía flapper" y como tal es sana, atractiva, sin corsé y no desprovista de gracia", decía The New York Times.

Una cita que recoge Stuart en la extensa introducción del libro, que constituye toda una biografía de la autora de "Una rubia imponente", quien no creía que su obra poética estuviera preparada para ser encerrada en un volumen, sino para que fuera publicada en prensa como en The New Yorker, Vogue o Vanity Fair, lo que, en opinión de Diego Moreno, "da un aire periodístico a estos versos".

Aunque ella sí aceptó editar un libro después y ya en 1926 se publico el primero, "Enough Rope" (Cuerda suficiente), con gran éxito y en los años siguientes varias colecciones de poemas, "Sunset Gun" (Cañonazos de retreta) en 1928 y "Death and Taxes" (La muerte y los impuestos) en 1931. Y posteriormente una selección que ella misma hizo en "Not so deep as well" (No tan profundo como un pozo).

Una poesía en la que se proyectaba como mujer. "Una mujer moderna marcada y cáustica, austera, sin adornos, que se abría paso en un mundo nuevo y crudamente moderno, experimentada en el sexo, pero cínica en el amor, desafiando al público en general con una ocurrencia y una expresión de desdén...o un suspiro privado.

Dorothy Parker no solía tener más confianza en sus habilidades artísticas que cuando escribía sobre Dorothy Parker", escribe Stuart Y. Silverstein.

Dorothy Parker, que en realidad se llamaba Dorothy Rothschild, pero tomó el apellido de su primer esposo, Edwin Pond Parker, con quien se casó en 1917, era hija de una familia de clase media, no perteneció a la rama rica de los Rothschild, y fue una mujer inteligente, lúcida y moderna, una avanzada de su tiempo, feminista y de izquierdas.

Amantes -entre ellos F. Scott Fitzgerald-, amores frustrados, varios intentos de suicidio y mucho alcohol rodearon su vida, en la que también hubo mucho compromiso. Durante la guerra civil española viajó a España y apoyó a la República. Escribió varios reportajes sobre el tema.

Estuvo en la lista negra de Hollywood durante la famosa caza de brujas y murió en 1967 de un ataque al corazón. Tenía 73 años, su muerte fue portada en The New York Times.

Y, "dado que nadie reclamó sus cenizas, estuvieron más de veinte años en el archivo de su abogado", recalca Silvertein. Hoy sus restos reposan en la Asociación Nacional para el Desarrollo de las Personas de Raza Negra (NAACP) entidad a quien Parker nombró heredera.

Freud y la literatura


FREUDPeticionImagenCAJGZPRNTal vez exista un punto de encuentro, un puente entre la literatura y el psicoanálisis, una genealogía que no ha sido reconocida públicamente (sobre todo el método, hay que “narrarse” durante la cura), y que sin embargo está implícita en la simbología del psicoanálisis. A lo mejor también la literatura como el psicoanálisis se encuentran en pleno retroceso frente a las teorías “cientistas, positivistas, concretas”. Lo que hasta ahora hemos llamado “inconsciente” han sido las marcas, heridas, “traumas” que muchas veces impiden vivir aunque no sea imposible darles la espalda y seguir viviendo como si nada, Nabokov nunca ocultó su fobia hacia el psicoanálisis, él veía en la escritura una forma de verdad irrevocable, concreta, completa.
Cierto, el psicoanálisis y la literatura han heredado valores de la Ilustración y no han abandonado sus ganas de luchar contra una forma de “oscurantismo” del pensamiento, tanto el psicoanálisis como la literatura han tratado de iluminar los espacios de sombra, pero la pregunta es ¿qué tiene que ver el psicoanálisis con escribir? Es quizás lo primero que se preguntó Sigmund Freud y que Edmundo Gómez Mango & J.B. Pontalis (Freud avec les écrivains, Gallimard 2013) tratan de elucidar en este libro acerca de Freud y los escritores, cuáles serían esas deudas “no reconocidas”, donde están sus encuentros y puntos de unión, sus nudos. Por ahora, seguimos teniendo muchas preguntas sin respuesta, preguntas sobre lo que significa el inconsciente (“el inconsciente son los otros”, dijo Lacan), las pulsiones de vida y de muerte, la sexualidad y el deseo, comprender lo que Sigmund Freud quiso nombrar como “la ciencia del alma” y que la literatura siempre ha tratado de sondear, de mostrar, sin pretender ninguna clasificación científica, un instrumento de reconstrucción más que de demostración.

Reconstrucción entonces, y reconstrucción desde huellas inscritas en la memoria, volver sobre el pasado cuando vivimos una situación de desarraigo. Freud siempre ha estado fascinado por la arqueología, como lo reconocen los autores de este libro, y por eso ha sido también una forma de reformular un humanismo desde la antropología y las disciplinas de la época (la biología como punto de partida), sobre todo desde la historia de personajes inventados por escritores como Fedor Dostoievski, Shakespeare, Hoffmann, Thomas Mann, Stefan Zweig, Goethe o el texto de laGradiva, figura emblemática extraída de un libro de Wilhelm Jensen, autor austríaco ahora olvidado, pero que fascinó a Freud por el personaje femenino que nace de la alucinación, convirtiéndose finalmente en realidad. También los cuentos de E.T.A Hoffmann, el del Hombre de arena y del Gato Murr, que recorren esa “inquietante extrañeza” del espacio entre el sueño y la realidad, de cómo ese vacío se puede instalar en nuestra vida cotidiana y dar inicio a una neurosis, separación entre el sueño y el mundo real,  el tajo, la grieta. Si  no dominamos este mundo escribiendo, el texto, al menos produce una impresión de unidad. Aunque no se pueda hablar de todos los autores que se analizan en este libro respecto de su relación con Freud, me gustaría hacer un alto en aquellos que me parecen más importantes.
El caso de Dostoievski  y Stefan Zweig, por ejemplo, en ambos casos, la relación con la autoridad encarnada en el padre es fundamental.  Freud escribió el prólogo a una de las ediciones de Los Hermanos Karamazov, libro que a su modo de ver solo se podía comparar con el Hamlet de Shakespeare, otro personaje que tiene que ver con el padre y que sufre los tormentos de la tensión entre el miedo al castigo y la culpabilidad, Freud, dixit. Más que la unidad lo que Pontalis y Gómez Mango reconocen es una relación directa con el mito de la “Horda primitiva” como inicio de la civilización, es decir el grupo de hijos que sacrificó al padre para obtener la libertad,  y que una vez  el asesinato consumado, después del festín caníbal,  tiene que  restablecer la autoridad para  producir un nuevo orden: el valor totémico del animal sacrificado, la religión y la cultura. La represión y el miedo del asesinato del padre es lo que Freud reconoce en la figura de Edipo, en la Los Hermanos Karamazov y en la figura preponderante del imago masculino en el caso de Zweig. No hay que olvidar que la relación de Zweig con su deseo fue siempre ambivalente, bisexual, entre la necesidad de romper con una moral burguesa y la fascinación por la muerte (Zweig se suicidará más tarde con su esposa en Brasil, durante la guerra). Hay que leer Confusión de sentimientos, y Veinticuatro horas en la vida de una mujer, para comprender la fascinación que ejerció Zweig en Freud, pero nunca como Dostoievski en quien reconoce un talento superior, completo. Lo curioso es que en el inicio del prólogo a Los Hermanos Karamazov, sea tajante considerándolo como un “neurótico, un moralista y casi un asesino”.

GallimardEn frases de Pontalis, lo convierte en “un ser preso de pulsiones y lo encierra como un criminal o un loco, a riesgo de convertirse en un gran inquisidor”. Es curioso porque también relaciona la pasión por el juego del personaje del cuento de Veinticuatro horas en la vida de una mujer, y la pasión por el juego de Dostoievski con el onanismo. Incluso pensará que su epilepsia tendría su origen en un impulso homosexual reprimido como manifestación de una serie de impulsos patógenos, cito:  “Lo que hace inadmisible el  odio al padre es el miedo al mismo, la castración y a la actitud femenina de sumisión”. Yo siento que los paradigmas de “feminidad” y “masculinidad” de Freud siguen estando atados a valores antropológicos, filosóficos y biológicos que tuvieron un momento en la historia. No sé si ahora en que se debate el matrimonio como nexo social-afectivo y que marca la división entre sexo y género (Queer, Trans, etc), en que la sexualidad embiste otros espacios públicos (la prostitución como asistencia, todo un debate), se pueda hablar en los mismos términos. 
Interesante cómo Freud, a diferencia de Mélanie Klein, que analiza las relaciones con la madre, centra sus intereses en la figura dominante del hombre. Thomas Mann,  otro autor que lo nutre, lo lee temprano y se conocen e intercambian lecturas. Es justamente ese cruce de ”lo psicológico con lo místico, el mito vivido y el momento del encuentro fecundo entre el novelista y el psicoanálisis”, lo que dará lugar a algunos libros de Freud. Lo que ambos oficios hacen es recorrer las huellas. Caminar sobre esas piedras calientes a fin de identificarse con ellas.  Como lo dicen los mismos autores de este libro, “ambas actividades se aproximan al querer afrontar con algo tan arbitrario y rígido como es el lenguaje, el duelo de la experiencia vivida,  confiando en la infinita capacidad de resonancia del idioma”. ¿Será la razón por la cual Freud, en el mismo prólogo a Los Hermanos Karamazov, dice que frente a la literatura el psicoanálisis no puede sino bajar las armas? Este estudio nos revela que ambos no están tan separados y que, con el tiempo, como lo escribió también Freud en su corto texto Efímero destino (traducido así al francés), un día, la literatura y el psicoanálisis no significarán una interrogación para nadie.Tal vez en esta época de “hiperrealismo” y redes sociales dominantes, una nueva forma de conocer esté tomando forma, tal vez desaparezca el “inconsciente” o se le entienda de otra manera.  Pero, los sueños, como realidad interior, latente, no pueden cesar (¿o sí?), de ahí que toda reconstrucción sea una forma de reconstruir desde las ruinas, de ahí el desarraigo y las enormes ganas de quienes escribimos de arraigarnos en la escritura.
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Imágenes: Los Hermanos Karamazov. Jacques Copeau, Jean Croué.The Guild Theatre, 1927. / Retrato de Sigmund Freud por Soledad Calés.
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PATRICIA DE SOUZA, autora peruana, recientemente publicó el ensayo Eva no tiene paraíso, tiene publicadas varias novelas, El último cuerpo de Úrsula, Electra en la ciudad,Tristán, entre otros títulos. Mantiene el blog Palincestos (www.palincentos.blogspot.com)

sábado, 25 de mayo de 2013

Carlos Fuentes, "espíritu renacentista encarnado en el siglo XX"

México, 25 may (EFE).- Como un "espíritu renacentista encarnado en el siglo XX" fue recordado hoy el escritor mexicano Carlos Fuentes durante un homenaje que le rindió la Academia Mexicana de la Lengua, un año después de su muerte.

Fue así como lo describió el editor y ensayista Gonzalo Celorio, quien señaló que a Fuentes "nada humano le era ajeno", y destacó su "su capacidad de trabajo, su disciplina, su humillante fecundidad, su curiosidad siempre niña, su pasión política y su templanza crítica, aunadas a su amor por México".

Esas características, dijo, ubican a Carlos Fuentes "en una estirpe de excepcionales escritores mexicanos para quienes, como diría Alfonso Reyes, que fue su modelo, su maestro, y su padrino literario, la única manera de ser generosamente nacional es ser provechosamente universal".

"Pero la universalidad de Fuentes no se debe sólo a su vocación humanista, sino a la dimensión internacional de su obra, de su pensamiento y de sus intereses intelectuales", abundó.

En el homenaje, en el Museo Rufino Tamayo de Ciudad de México y al que asistió la viuda del homenajeado, Silvia Lemus, el poeta y académico Hugo Gutiérrez Vega aseveró a su vez que "Carlos fue un hombre del Renacimiento".

"Lo oigo hablar con admiración ilimitada de Balzac, Dickens, Tolstoi, Faulkner, Cervantes", dijo al evocar sus charlas con el escritor, a quien describió como "un mexicano ejemplar y un hombre del mundo".

"Con él vivimos momentos de inspiración renacentista. Nos enamoramos del idioma y renovamos nuestro compromiso con las palabras, con el verbo, que era y es la redención", apuntó,
Con los ponentes estuvo de acuerdo Arely Ramírez, coordinadora editorial del Museo Tamayo, dedicado al arte contemporáneo internacional.

"Coincido con los maestros: Carlos Fuentes es un hombre totalmente renacentista, un ser pensante total, que aportó mucho al país, que a través de sus libros dio diferentes perspectivas tanto locales como internacionales, del ser humano, del mexicano", dijo Ramírez a Efe.

Añadió que eso hace de Fuentes "un gran escritor y un autor esencial para poder entender tanto a México como al mundo".

El homenaje de hoy formó parte de los actos celebrados estos días en México para recordar a uno de sus más importantes autores al conmemorarse el primer aniversario de su muerte, el 15 de mayo del año pasado.

El pasado domingo, en un acto realizado en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, el escritor fue recordado como un autor profundamente mexicano y a la vez universal.

El exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Juan Ramón de la Fuente refirió en esa ocasión que "México fue la gran pasión de Carlos Fuentes, y precisamente fue por eso también su gran obsesión".

Fuentes nació en la Embajada de México en Panamá el 11 de noviembre de 1928 y falleció en la Ciudad de México el 15 de mayo de 2012.

Cuentista, novelista, ensayista y dramaturgo, fue también embajador de México en Francia y profesor en varias universidades estadounidenses y europeas.

Entre sus obras más destacadas están "Los días enmascarados" (1954), "La región más transparente" (1958), "La muerte de Artemio Cruz" (1962), "Aura" (1962), "Cambio de piel (1967), "Todos los gatos son pardos" (1970), "Tiempo mexicano" (1971), "Terra Nostra" (1975) y "Cristóbal Nonato" (1987).

Su obra se ha traducido al alemán, armenio, chino, danés, francés, inglés, italiano, noruego, polaco, portugués, sueco y suizo.

Entre los premios que recibió sobresalen el "Xavier Villaurrutia" (1976) y el "Rómulo Gallegos" (1977) por "Terra Nostra", el "Alfonso Reyes" (1979), el "Miguel de Cervantes" (1987) y el Príncipe de Asturias (1994), el de la Real Academia Española de creación literaria 2004 por "En esto creo", y el Don Quijote de la Mancha 2008 por su labor como impulsor de la lengua y la cultura hispanoamericanas.

viernes, 24 de mayo de 2013

“La cultura no está en crisis; es crisis”

Umberto Eco (Alessandria, 1932) ha llegado a Burgos como el peregrino que remata su andadura en Santiago: con la sensación de haber cumplido una promesa. “Cuando tenía 20 años y preparaba mi tesis sobre estética medieval, veía que el modelo de los portales románicos que estudiaba eran las escenas del Apocalipsis de [las iglesias de] Castilla y León. Uno de los más bellos ApEl nombre de la rosa tenía en mente la idea de un bibliotecario ciego también de Burgos, de Silos; es decir, todas mis fantasías han pasado por aquí”, cuenta satisfecho. El semiólogo recibió ayer en la Universidad de Burgos un doctorado honoris causa —“el 39º”, recuerda— en Historia Medieval.
ocalipsis se encontraba en Burgos, aunque ya no existe. Además, al escribir

El escritor, autor de ensayos sobre cómics y de novelas exitosas como la citada, de 1980, o El péndulo de Foucault (1989) —ejemplos de lo que los críticos han dado en llamar, no sin reparos por la contradicción, best sellers cultos—, aparenta veinte años menos y apenas si utiliza un bastón para apoyarse; de hecho, arrastra más las erres que las piernas. La víspera ha estado trepando por las escaleras de un archivo burgalés “donde se encuentran ejemplares con más de mil años de antigüedad, y sin embargo nadie es capaz de decirnos cuánto nos va a durar un USB…” La conversación va de la ceca a la meca y vuelve a las andadas, del libro al ciberespacio; a juzgar por las continuas referencias informáticas, podría deducirse que si tuviera que reeditar su clásico Apocalípticos e integrados (1964), el célebre ensayo sobre la comunicación de masas, podría renombrarlo Apocalípticos y enRedados. De la Galaxia Gutenberg a la Galaxia Internet, el semiólogo italiano teje una sutil tela de araña plagada de referencias librescas y detalles tecnológicos y de actualidad a los que solo pone un coto: ni una palabra sobre política italiana o la crisis europea.
En Europa han muerto 40 millones de personas. Pero la comodidad de atravesar las fronteras sin papeles ha hecho olvidar todo eso”.
Cosa extraña esta última, porque su discurso está empapado de un entusiasta fervor europeísta, aunque no deja de reconocer la crisis de ideas (o la lucha de tópicos) actual. “Sí, Europa está dividida en dos estratos: uno superior con una profunda identidad europea; usted lo sabe todo sobre el Fausto de Goethe, nosotros todo sobre Don Quijote, tenemos una cultura común. He encontrado hace poco una página bellísima de Proust, en el último volumen de En busca del tiempo perdido, cuando cuenta desde París la guerra contra los alemanes y cómo bombardeaban estos la ciudad, y sin embargo los personajes, que sabían que podían morir bajo las bombas, escribían artículos sobre Schiller. La clase intelectual (francesa), al margen de la guerra, continuaba sintiéndose europea. Esto no sucede con personas de otro medio intelectual, que no han comprendido todavía que tienen la suerte, por primera vez en cincuenta años, de no estar matándose entre ellos. En Europa han muerto 40 millones de personas. Pero la comodidad de atravesar las fronteras sin papeles ha hecho olvidar todo eso”.

Para forjar más Europa, Eco reivindica fórmulas de intercambio como el Erasmus. “Ha sido una gran idea, no solo porque ha permitido conocerse, e incluso casarse, a europeos de distintos países, y permitirá crear en las próximas décadas una clase dirigente al menos bilingüe… Pero fuera de ese nivel es muy difícil. En un congreso de alcaldes europeos en Florencia, propuse para los trabajadores [municipales] un intercambio parecido al Erasmus, y salió un alcalde de Gales, y dijo: “Me la sopla que uno de los míos vaya a Ámsterdam; en todo caso a Londres… (risas)”.

Entre los oscurantismos de nuestra época, el medievalista destaca el racismo, aunque, como en todo, también en eso haya clases. “Es fundamental que la gente se encuentre entre sí en situaciones no conflictivas, el racismo se produce no cuando un español va a Turquía, sino cuando un turco viene a trabajar a España. El verdadero racismo es siempre el racismo del pobre contra el pobre, los ricos no son racistas porque no les afecta. Los pogromos fueron así, contra judíos, pero también contra los rusos más pobres. El problema es hoy el racismo debido a la inmigración, que no tiene nada que ver con la posibilidad de una educación europea. Si desaparece este sentido de la unidad europea estamos perdidos. Antes Europa podía contar con la ayuda de EEUU, hoy a Estados Unidos Europa se la sopla, ahora tiene sus problemas con China, con India… Europa tiene que arreglárselas sola”.

Hablando de Europa, resulta imposible sustraerse a la palabra crisis, aunque orille adrede lo político. ¿La crisis le sienta mal a la cultura, la perturba mucho o, al contrario, la espolea? “La cultura es una crisis continua. La cultura no está en crisis, es una crisis continua. La crisis es condición necesaria para su desarrollo”. ¿Y la mercantilización del producto cultural, o el riesgo de privatización del patrimonio? Es un fenómeno que en realidad tiene muchos siglos de antigüedad, recuerda Eco, en referencia al patrocinio privado de actividades culturales (la restauración del Coliseo romano por una firma de zapatos, o los palacios venecianos propiedad de grandes fortunas que exhiben su poderío y su logo): “Eso siempre ha existido. Virgilio era pagado por Augusto; Ariosto cobraba de un duque. De alguna manera, si yo hubiese vivido en el siglo XVII habría debido estado al servicio de un señor; hoy no, mi trabajo literario o docente me permite vivir. En este sentido, la cultura es hoy más libre. Todos los textos en el ochocientos se inician con una loa al señor, al rey, es como si hoy tuviese que encabezar todos mis libros con un elogio de Berlusconi (risas)… Es justo que una empresa colabore con fondos para restaurar el Coliseo de Roma…”
En sus múltiples escritos Eco ha dejado dicho que la verdadera felicidad es la inquietud por saber, por conocer. “Es lo que Aristóteles llamaba maravillarse, sorprenderse… La filosofía siempre comienza con un gran ohhh!” ¿Y el conocimiento es acaso como el viaje a Ítaca de Kavafis, un recorrido que no debe terminar jamás? “Sí, pero además el placer de conocer no tiene nada de aristocrático, es un campesino que descubre un nuevo modo de hacer un injerto; evidentemente, hay campesinos a los que esos pequeños descubrimientos procuran placer y a otros no. Son dos especies distintas, pero naturalmente depende del ambiente; a mí me inoculó el gusto por los libros de pequeño… Y por eso al cabo de los años soy feliz, y a veces infeliz, pero vivo activamente mientras que muchos viven como vegetales”.

Un bibliómano como Eco ha integrado la presencia de Internet en su vida diaria como en su día hiciera con el automóvil o el telefonino (que no suena ni una vez durante el encuentro): como un hecho consumado ni manifiestamente bueno ni todo lo contrario. “Internet es como la vida, donde te encuentras personas inteligentísimas y cretinas. En Internet está todo el saber, pero también todo su contrario, y esta es la tragedia. Y además si fuese todo el saber, ya sería un exceso de información… Si yo comienzo a estudiar en la escuela necesito un libro así [hace un apócope con las manos], no uno enorme, que no entenderé, a nadie se le ocurre darle la [Enciclopedia] Británica a un niño…”
Internet es una cosa y su contraria. Podría remediar la soledad de muchos, pero resulta que la ha multiplicado"
Como investigador, Eco utiliza Internet como lo que considera que debe ser, una herramienta, y no un fin en sí mismo. Por tanto, no augura conflictos de intereses -ni de espacios- entre lo virtual y la realidad tangible del papel, bien sea prensa o un volumen de mil páginas. “Se puede leer Guerra y paz en ebook, obviamente, pero si lo has leído hace diez años, y lo retomas, el libro objeto te mostrará los signos del tiempo y de la lectura previa… Releerlo en un ebook es como leerlo por primera vez. Es una relación afectiva, como ver de nuevo la foto de la abuela (risas)… El libro como objeto continuará existiendo, de la misma manera que la bicicleta sigue existiendo pese a la invención del automóvil; es más, hoy hay más bicicletas que hace unos años. Lo mismo podemos decir del fin de la radio por culpa de la televisión…”.
“Internet es una cosa y su contraria. Podría remediar la soledad de muchos, pero resulta que la ha multiplicado; Internet ha permitido a muchos trabajar desde casa, y eso ha aumentado su aislamiento. Y genera sus propios remedios para eliminar ese aislamiento, Twitter, Facebook, que acaban incrementándola porque relaciona con figuras muchas veces fantasmagóricas, porque uno cree estar en contacto con una bellísima muchacha que en realidad resulta ser un mariscal de la Guardia Civil… (risas)”.

El doctor honoris causa se despide recomendando una lectura de prensa casi con lápiz y papel. “Los periódicos han perdido muchísimas funciones. Por la mañana lo hojeo rápidamente porque las noticias principales ya me las ha contado la televisión, pero continúa siendo importante por los editoriales, por los análisis, y es fundamental no leer uno, sino al menos dos cada día. Se debería enseñar a leer periódicos a la gente, dos o tres, para ver la diferencia entre las opiniones, no para conocer las noticias, eso ya nos lo dice la tele”.

La televisión, esa tele vulgarizada hasta el extremo por obra y gracia de ese Berlusconi de quien sigue resistiéndose a hablar más que de pasada, pero que vino a ser, en versión embrionaria, la gran revolución sociocultural que Internet fue después. “La televisión en Italia ha hecho mucho bien a los pobres, les ha enseñado un nivel estándar de idioma, y mal a los ricos, que se quedaban en casa en vez de ir a un concierto. Y no hablamos de ricos o pobres en función del dinero que tengan, sino de ideas, de ganas. La televisión en Italia ha enseñado a hablar a masas de campesinos, obreros, en la Italia unificada. Internet es lo contrario: a los ricos que lo saben usar, les va bien; los pobres, que no lo saben usar, no tienen capacidad para distinguir”.

La última novela de Dan Brown causa malestar por su retrato de Manila

Bangkok, 24 may (EFE).- El último libro de Dan Brown, "Inferno", ha causado malestar en Filipinas por retratar Manila como una ciudad contaminada y acosada por la pobreza y la prostitución, informó hoy la prensa local.

El presidente de la agencia gubernamental de tráfico en la metrópoli capitalina, Francis Tolentino, criticó al autor estadounidense por definir Manila como las "puertas del infierno" con un retrato, a su parecer, "inexacto".

En una carta enviada al escritor, Tolentino expresó su "preocupación" por las párrafos del libro que hablan de la "polución sofocante y la terrible industria del sexo" en la capital filipina, una metrópoli de unos 11 millones de habitantes.

"Pese a que somos conscientes de que es una obra de ficción, estamos muy decepcionados con tu retrato inexacto de nuestra amada metrópoli. Estamos descontentos con cómo has usado Manila como el escenario y la fuente del trauma y depresión del personaje", precisó la autoridad filipina.
Tolentino invitó a Dan Brown a visitar Manila, a la que describió como la "entrada en el cielo", para vivir la "hospitalidad y la bondad del pueblo filipino".

Apoyado por una parte de la población, el responsable político también ha recibido críticas de otros conciudadanos, quienes lamentan la contaminación, el mal servicio en los aeropuertos y los interminables atascos en la capital.

"¡No lo invite! En lugar de llamar a Manila simplemente las 'puertas del infierno', podría calificarla como el 'propio infierno'", escribe con ironía un internauta en el diario "The Inquirer".

"Inferno", que sale con una tirada de un millón de ejemplares en castellano, toma como punto de partida la obra maestra de la literatura italiana "La Divina Comedia", del poeta Dante Alighieri.

El profesor Robert Langdon, protagonista también de la exitosa "El Código Da Vinci" y otras dos novelas posteriores, vive en la nueva entrega de Brown un tenso "thriller" de simbología dantesca que transcurre principalmente en Italia.

Publicado en España por la editorial Planeta el pasado 16 de mayo, un día después de su presentación en Estados Unidos, "Inferno" ocupa ya el primer puesto de los libros de ficción más vendidos en las listas españolas.

Brown vendió 81 millones de ejemplares de "El Código Da Vinci" (2003), un fenómeno que hizo que fuera la novela más vendida de todos los tiempos, traducida a 51 lenguas y considerada uno de los diez libros más leídos del mundo junto con la Biblia.

jueves, 23 de mayo de 2013

La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades

La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz (Connecticut, 1949), quien consiguió que John Lennon apareciera desnudo, en posición fetal junto a Yoko Ono, horas antes de ser asesinado, ha ganado hoy el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Considerada como la fotógrafa viva más importante del momento y la mejor pagada, a lo largo de su carrera ha retratado a mitos como Mick Jagger, Michael Jackson, Bob Dylan o Bruce Springsteen, para los que realizó algunas de sus portadas más emblemáticas.

La tercera hija del matrimonio judío compuesto por Samuel Leibovitz, un teniente coronel de las Fuerzas Armadas, y Marilyn Heit Leibovitz, una instructora de danza contemporánea fue la primera estadounidense que retrata a la reina Isabel II en 2007. Fotógrafa oficial de las revistas Vanity Fair, Rolling Stone y Vogue, su primer gran encargo llegó en 1975 cuando se le consignó documentar la gira musical Rolling Stones Tour of the Americas '75 que el grupo británico The Rolling Stones realizó en Estados Unidos y Canadá, para la revista de nombre homónimo.

El jurado, presidido por el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha ha destacado que la estadounidense ha sido "una de las dinamizadoras del fotoperiodismo mundial y es una de las fotógrafas más respetadas en Europa y América".
También convenció a Demi Moore para que posara desnuda y embarazada de siete meses. Metió a Whoopi Goldberg en una bañera llena de leche, dejando ver sólo su rostro y sus extremidades. Al artista búlgaro Christo le envolvió en tela en un homenaje a sus grandilocuentes instalaciones artísticas. Captó al político ruso Mijaíl Gorbachov sentado dentro de un automóvil con los restos del Muro de Berlín. El cantante Sting se dejó cubrir de barro en el desierto, mimetizándose con el paisaje.

Además de su trabajo con personajes conocidos, Leibovitz ha practicado la fotografía documental y de paisajes, contratada por la editorial Condé Nast Publications desde 1993, como dan cuenta la serie que realizó en Sarajevo en 1990, la campaña para la elección como senadora de Hillary Clinton o cuando inmortalizó el gabinete de George W. Bush, poco después del 11-S. "Tras una etapa como reportera que finalizó en la Guerra del Líbano, ha firmado decenas de portadas de las revistas más prestigiosas y se ha consagrado con instantáneas y retratos que reflejan una época de la política, la literatura, el cine, la música y el deporte a través de sus protagonistas", ha señalado el jurado.

Madre de tres tres hijas, la primera fue fruto de un donante de esperma, y las gemelas, concebidas por una madre de alquiler, Leibovitz mantuvo una relación romántica durante más de una década con la prestigiosa escritora y ensayista Susan Sontag, a quien conoció en 1988. La fotógrafa acompañó a la intelectual hasta los últimos momentos de su vida y atestiguó la grave enfermedad que le acusó la muerte en diciembre de 2004. El posterior fallecimiento de su padre ejerció de acicate para que Leibovitz rebuscara en viejas cajas su colección privada que mostraría después en la exposición que recorrió el mundo, Vida de una fotógrafa: 1990-2005.

En 2009, tras un año de lucha, Annie Leibovitz llegó a un acuerdo con la empresa Arts Capital Group (ACG) con la que tenía una deuda de 16,76 millones de euros, mediante el cual recuperó el control de su obra. La fotógrafa pidió esta cantidad a la entidad financiera para cubrir otras deudas usando como aval sus dos casas y los derechos de autor de su extensa y célebre obra fotográfica. ACG retiró las acciones legales que había emprendido para recuperar el dinero.

Los otros candidatos

Annie Leibovitz competía en esta ocasión con la agencia de fotografía Magnum y la periodista inglesa Christiane Amanpour. Magnum es una cooperativa fotográfica fundada en 1947 por Robert Capa que ha contado entre sus filas con muchos de los mejores fotógrafos de la historia y que ya ha sido finalista de este premio Príncipe en numerosas ediciones, entre ellas, las tres últimas.

Chistiane Amanpour (Londres, 1958) es una periodista de padre iraní y madre inglesa que ha desarrollado su carrera como presentadora y reportera en el ámbito de la televisión, especialmente para la CNN y ABC News.

Los 13 miembros del jurado seleccionaron a estos tres finalistas entre los 18 candidatos que optaban al Premio de Comunicación y Humanidades. Este galardón es el tercero de los ocho premios que convoca anualmente la Fundación Príncipe de Asturias en fallarse, tras los galardones de las Artes y de las Ciencias Sociales concedidos al cineasta austríaco Michael Haneke y a la socióloga holandesa Saskia Sassen.
Los premios Príncipe de Asturias, que este año llegan a su trigésimo tercera edición, están dotados, cada uno de ellos, con una escultura de Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, 50.000 euros, un diploma y una insignia.

El Paí
s

Martín Garzo: "La ficción acerca a la verdad"

León, 23 may (EFE).- La Universidad de León ha presentado hoy su adhesión a la Red Internacional de Universidades Lectoras, dentro de un acto en el que el escritor Gustavo Martín Garzo ha defendido que la ficción, "lejos de alejarnos de la verdad, nos acerca a ella".

"No es verdad que la imaginación permita crear un lugar al margen de los conflictos", ya que "ahonda de una forma más profunda en la realidad, que es el corazón del ser humano", ha reflexionado.

Martín Garzo (Valladolid, 1948), durante su conferencia, ha recordado que el mundo imaginario ha ocupado buena parte de sus más de treinta obras, convencido de que la ficción "es una mentira", lo cual "no quiere decir que no hable de verdad", porque mediante ese género el autor "habla de lo que somos".

Con la adhesión de la Universidad de León a la Red Internacional de Universidades Lectoras se impulsa además el fin último de la literatura, que no es otro que "el deseo de conocer", por lo que ha asegurado que "el momento literario siempre surge de una interrogación" proveniente "de la fantasía o de los sueños".

Por ello, Martín Garzo ha afirmado que la creación literaria ha de "ser exigente", aunque se trate de ficción, ya que "debe tener el poder de perturbar y de abrir puertas", más allá de ser una mera herramienta para entretener o para "hacer olvidar".

"El poder del narrador es llevarnos al lugar donde las cosas se ven mejor, donde hay claridad", ha firmado.

Con esta conferencia, Gustavo Martín Garzo ha dado por iniciada la participación de León en la Red Internacional de Universidades Lectoras, creada en 2006, un órgano que busca reivindicar la literatura en este ámbito, para lo que el centro colaborará con la biblioteca universitaria para organizar las actividades.

La Universidad de Extremadura coordina en España esta red, de la que forman parte las universidades de Cádiz, Évora (Portugal), Girona, Passo de Fundo (Brasil), Salamanca, Sevilla y Valencia.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ai Weiwei se burla del poder en China a través de un vídeo musical

El artista y disidente chino Ai Weiwei presentó hoy su primer vídeo musical, con el que critica la detención extrajudicial de la que fue víctima en 2011 a manos del Gobierno chino, y como parte de su álbum La Divina Comedia.

En el vídeo satírico, Ai muestra distintas escenas de la vida en prisión, que transcurren sofocadas por la vigilancia permanente de guardias chinos que no lo dejan libre, ni siquiera cuando hace uso del baño, y que acaban engañados por la astucia del artista, que se fuga acompañado de dos prostitutas. En las letras, el artista se ríe de quienes lo vigilan y hasta los insulta.

De 55 años y uno de los más renombrados disidentes chinos, Ai explicó en el anuncio de su disco, en marzo pasado, que el haber estado encerrado le hizo "entender que para estas personas (los prisioneros), la única forma de matar el tiempo es la música".

En aquella ocasión también indicó estar "muy apenado" de no haber podido cantar en estas circunstancias.
"Porque no estaba de humor o simplemente no creía que podía cantar. Las únicas canciones que sabía eran las revolucionarias. Es lo mismo para muchos chinos. Teníamos que memorizar las canciones rojas", explicó subrayando que "hacer música es la única manera para salir de esta situación".

La música del disco es obra del roquero y amigo del disidente, Zuoxiao Zuzzou, mientras las letras de las nueve canciones han sido compuestas por Ai, que debuta como cantante.

Ai Weiwei incursiona en la composición musical después de bailar en un vídeo el Gangnam Style, como peculiar denuncia de la situación de los derechos humanos en China, y ser homenajeado en un concierto en Pekín por el cantante británico Elton John, quien ha sido su inspiración en este nuevo proyecto, según afirmó en marzo.
El álbum de Ai, hace referencia a la obra épica del poeta italiano, Dante Alighieri, para contar su propia detención de 2011.

En ese año, Ai estuvo tres meses en prisión y más tarde un año bajo arresto domiciliario acusado por el régimen chino de evadir 15 millones de yuanes (1,74 millones de euros o 2,24 de dólares) al erario público.



Azúa cree que "la democracia total ha acabado con la poesía y la novela literaria"

Madrid, 22 may (EFE).- El pensador, novelista, poeta y ensayista Félix de Azúa, que ya escribió su autobiografía en torno al mundo del arte, publica ahora "Autobiografía de papel", un recorrido por la historia de la escritura de los autores de su generación en la que confirma que hoy "la poesía y la novela literaria han muerto".

"La democracia total o totalitaria tiene que igualar todo, no por maldad, ni por mediocridad -que va a producir mucha- sino por su necesidad de igualación, no se pueden producir excepciones", argumenta hoy a Efe Félix de Azúa, para explicar que la democracia total ha contribuido a esta mutación o transformación en la cultura Occidental.

"Se ha pasado de un sistema de élites y oligarquías del siglo XX a la actual democracia total. Algo así como el paso del Antiguo Régimen a las democracias burguesas del ochocientos, sólo que en esa actividad bifronte que es la escritura y la lectura", escribe De Azúa (Barcelona, 1944) en "Autobiografía de papel" (Mondadori).

"Hoy está claro que la novela se está acabando. No se ve a ningún Faulkner por ningún lado, ni a Viriginia Woolf, lo que más se parece a eso es un sudafricano: Coetzee, de otra tradición, o David Foster Walace, ya muerto, o algún Houellebecq", precisa De Azúa, que narra en este libro de forma muy poética y literaria su experiencia por los géneros que ha transitado: la poesía, la novela y el ensayo.

Sin ningún tipo de desilusión anímica o nostalgia, con ironía y fina lucidez, repasa la historia de la gran literatura del siglo XX, a través de su grupo generacional, pero no solo la historia de España sino también la de fuera, la de Europa y América.

Y todo empieza cuando en los setenta, un Azúa jovencito se fue a Francia a fregar platos y allí brillaban, por ejemplo, Jean Cocteau, Aragón, Bretón, René Char, Camus, y en España todavía estaban vivos Gerardo Diego, Vicente Aleixandre o Jorge Guillén.

Un arco de tiempo que termina hoy con un espacio que el autor dedica al periodismo, un sector fundamental, en su opinión, para que esta democracia total ejerza el control y el nivel de igualación.
"Ahora no importa ni la obra ni la cosa, solo el espectáculo". Ni lo críticos, los libros se sitúan en el mercado gracias a la publicidad", subraya.

A Azúa, que vive en Madrid, "por no aguantar la situación política de Cataluña", se le sitúa en la generación de los Novísimos, junto con Pere Gimferrer, Leopoldo Panero, Vicente Molina Foix, Ana María Moix o Guillermo Carnero, entre otros, una generación que amaba la poesía. "Fue lo más, todo, la piedra de toque de todo el siglo XX, pero hoy no", recalca.

"Hoy es otra cosa y la mitad de la poesía que se hace ahora es periodismo, pero de un periodismo distinto, del mundo nuevo, porque estamos en un momento bisagra; aún quedan cosas del mundo antiguo pero están agonizando", dice.

"Se escribe -continúa- sobre cosas actuales y las novelas que se escriben no son arte, son productos artesanos en su mayoría para entretener, como por ejemplo las últimas novelas de (Mario) Vargas Llosa, muy buenas, pero pura artesanía, no arte".

Y en relación con los ensayos, asegura que no son tampoco como los de Foucault o los sesudos de Lévi-Strauss.

"La generación de Benet (uno de los pilares para Azúa, al igual que Ferlosio) tenían a Ortega o Unamuno, y ahora está José Antonio Marina, o Punset, o a un nivel un poco mas superior Sloterdijk o Zizek. Este nivel los ha igualado la democracia total, que no es una democracia de competencia sino de igualización", añade.

Pero en este libro, intenso y ligero a la vez, el autor de "Historia de un idiota contada por él mismo" no añora ningún tiempo pasado.

"Soy enemigo de cualquier melancolía o nostalgia, el mundo es siempre el mismo. Tengo una cría de un año y cuatro meses (a la que dedica el volumen) y le digo: este es el mundo en el que vas a vivir, ni mejor ni peor que el mío, ni que el de mis abuelos. El mundo es aquello con lo que uno se encuentra y tiene que formarse. Lo que sí procuro es ser lúcido y este es un libro descriptivo, no es un libro de juicios", concluye.

martes, 21 de mayo de 2013

Gente de la Edad Media


Si por el termino de Edad Media implica una parálisis del progreso, como así sostienen algunos historiadores, y aun mas el atributo de ser usado por primera vez por el historiador Flavio Biondo, no es menos cierto, que el libro en cuestión a analizar, va mas allá de los acontecimientos a que nos hemos acostumbrado a escuchar sobre este espacio de la historia.

Gente de la Edad Media del escritor francés Robert Fossier es un estudio atípico del hombre de la Edad Media, mas que presentar la historia que pululaba en el ambiente publico, va mas allá, a lo privado:"Una idea muy arraigada entre los historiadores, sobre todo los que se ocupan de la Antigüedad, es la de oponer en todos los ámbitos públicos, que se refiere a la masa, y lo privado, que incumbe al individuo" En pocas palabras, el escritor hace un manifiesto, mas que hablar de los acontecimientos puramente publico del hecho histórico, vamos a enfocarnos de aquellos hechos que nos parecen ausente, pero que en nuestra época aun asumimos alguna postura de aquel entonces.

Robert Fossier, siendo un archivista y especialista de la Edad Media  estudia la forma de pensar del hombre medieval, buscando en el interior del hombre que pensaba de si mismo, de su entorno, de las actitudes, de las reglas que regían la vida, la religion, el sexo, la mujer, los hijos, del extranjero, especialmente de los infieles, de los poderosos, de Dios." Para Fossier el hombre no es mas que un animal, tal vez con ciertas dotes especiales que no son en absoluto de origen divino y que tampoco lo hacen, en muchos aspectos, muy distinto de los demás animales"

A mi juicio, el texto, indudablemente esta plagado de hechos históricos, que nos ayudan a visualizar esa etapa de la vida, pero hay momentos donde el autor va ahondando en el texto, nos suelta a la ligera, nos va introduciendo en alguna reflexión, pero de buena a primera da por cerrado, o sino, nos dice, en una ocasión mas adelante hablare del mismo. La intención es valida, pero llevarme de la mano, para mas luego soltarme, resulta algo incomodo. Con esto,no establezco que sea malo el texto, sino que analiza y no concluye, pregunta y no responde, dejándonos a la suerte de las respuestas, como así ocurre con otras parte del libro.

Me iría por la opinión de un critico, es interesante, en momentos desconcertante, revelador, transgresor, frustrante a veces, que en ocasiones nos mueve a dejarlo, aunque el escritor diga: imprescindible “A pesar de la convicción que manifiestan casi todos los historiadores medievalistas, estoy convencido de que el hombre medieval, somos nosotros”.

En sus manos
¡¡¡¡¡¡¡¡


La colección "Great Ideas" crece con cinco tomos de clásicos del pensamiento

Madrid, 21 may (EFE).- "En tiempos de la sociedad de masas", de José Ortega y Gasset o los diarios de Charles Dickens, son algunos de los nuevos libros que la editorial Taurus ha editado en formato bolsillo para su colección "Great Ideas", que busca revitalizar a los grandes clásicos del pensamiento en pequeño formato.

La tercera serie de libros, que cuenta con cinco tomos y que se unen a los otros veinte que ya ha publicado la colección, busca acercar las obras maestras de la literatura y el pensamiento a la gente, devolviendo sus ideas en una edición más económica pero en ediciones muy cuidadas tanto en su diseño como en su formato.

La radicalidad, la lucha contra las ideas establecidas, la búsqueda de un nuevo sistema de valores, en definitiva, la rebeldía, es la característica que unifica los cinco títulos de esta nueva entrega, que reúne nombres de diversos países y épocas como Ortega y Gasset, Dostoievski, Edward Gibbon, Charles Dickens y Friedrich Nietzsche.

"El libro del filósofo", del escritor alemán Friedrich Nietzsche, es el primer volumen de esta nueva entrega. En él, el radical autor de "Así habló Zaratustra" reflexiona acerca del lenguaje y la palabra, y la incapacidad de estos para reflejar el pensamiento y las ideas humanas.

Las portadas de estos libros suelen venir acompañadas por una cita del mismo, como el volumen de "En tiempos de la sociedad de masas", de Ortega y Gasset, en la que se puede leer: "Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia".

Al celebre autor español le acompaña también el libro "Paseos nocturnos", en el cual el novelista británico Charles Dickens describe los sonidos, imágenes y sombras de las noches londinenses que recopiló mientras paseaba por las calles de la ciudad, aquejado de un insomnio que le mantenía en vela.

"El gran inquisidor" toma uno de los fragmentos de la obra maestra del escritor ruso Fiodor Dostievski, "Los hermanos Karamazov", en la que se narra la segunda venida de Cristo durante la época de la Inquisición Española. A este relato se unen los escritos del autor durante su exilio en un campo de prisioneros de Siberia.

"Los cristianos y la caída de Roma" es el último volumen de la serie, firmado por el historiador Edward Gibbon, que en el siglo XVIII cambió completamente la concepción de las persecuciones de religión y el papel de la fe cristiana durante los últimos años del Imperio Romano.
"Great ideas" surgió de la colección homónima sacada al mercado por la editorial americana Penguin, y que busca reunir algunas de las obras principales de temas tan diversos como la sociología, la filosofía, la historia, la religión, la economía o la filosofía, entre muchas otras.

Esta colección surge "con el propósito de hacer llegar las grandes obras e ideas que cambiaron el rumbo de nuestra historia a un público amplio y diverso en el que destaquen las nuevas generaciones lectoras", como explicó a Efe Inés Vergara, directora editorial de Taurus, durante la presentación de la serie el año pasado.

Los responsables de la colección han buscado reunir así pensamientos e ideas de todo tipo de épocas y lugares, para lo que han juntado grandes nombres como Darwin, San Agustín, Cicerón, Proust, Kant, Maquiavelo, Shakespeares o Jean-Jaques Rousseau y ofrecer así, en formato bolsillo, un resumen de la filosofía y la literatura universal.