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Si eres amante de la lectura, tiene todas las llaves que te puede dar este humilde blog para continuar en tu viaje.

Pruebas

domingo, 31 de octubre de 2010

Cristianismos perdidos, Los credos proscritos del Nuevo Testamento

Al hacer uso de la crítica de un libro, por lo general, lo que procuramos es proveerle algo al lector para más luego vedárselo, sembrando la incitación en gestión de que persiga ese universo correlativo de ideas que indemnizan el texto. A este banquete, donde la autorización es publica y donde la encomienda del lector es encumbrarse en cada página que desliza a la izquierda, le aprovisiona la patente de Corso de imprimir su propia apreciación del texto ya exhumado, durante días y noches, minutos y horas.

Abordar el texto: Cristianismos perdidos del escritor de; Jesús no dijo eso, los errores y falsificaciones de la biblia, Bart D. Ehrham, es naufragar en un riguroso análisis de los textos primitivos del Nuevo Testamento y de las intestinas luchas por la toma de control en el establecimiento del credo que iba a utilizarse como marco de referencia espiritual de la iglesia. “Mi objetivo es examinar algunos de esos textos no canónicos, ver qué pueden decirnos sobre las varias forma de fe y la práctica del cristianismo en los siglo II y III, y mostrar cómo uno de los primeros grupos cristianos logró establecerse como dominante en la religión y determinar lo que los cristianos creían, lo que practicaban y lo que leerían como Sagrada Escritura en los siglos por venir”. En torno a esta declaración es que se centra nuestro autor.

El libro está estructurado en tres partes: Falsificaciones y descubrimientos, Herejías y ortodoxias, y Vencedores y perdedores. Cabe destacar que al principio del texto, el escritor nos provee de un detallado cuadro de los principales apócrifos cristianos con sus fechas y contenidos. De sumo interés esta parte para allegarnos a los demás temas que conforman el libro.

Todo acto de lectura ha de ser provocación necesaria a nuestra sensibilidad. Creo que el texto escrito por Bart D. Ehrman nos proporciona un amplio laconismo de informaciones, que en cierta medida se vuelven repetitivos, que a veces rayan en el cansancio, como suceden con libros de este tipo de temas, pero esto no deja de ser que su libro es un gran texto. Si por comparación con otros textos, por ejemplo el de Antonio Piñero: Los Cristianismos Derrotados, el escrito de Erhman es mucho mas analítico, que el histórico proporcionado por Piñero. Por afinidad electiva me quedo con Ehrman, pero con esto no digo que esta tan cerrado en el análisis Piñero. Con esta elección no hablo, como establecería Harold Bloom de una mala lectura o mala interpretación común y normal en los encuentros con este tipo de textos. Ambos textos son buenos, tanto de Piñero, como el de Erhman.

Os invito al indudable ludismo del escritor con su texto, a enfrentarnos con la realidad de su lenguaje arrastrado en la historia de la estructuración del credo primitivo. Con parsimonia participación hagamos de esta experiencia una provocación de gesto voluntario y consciente.

Hasta la vista baby.

sábado, 30 de octubre de 2010

Mielkina, casi me mata un rayo, pero me cambio

Un 2 de julio de 1505 en las cercanías de Stotterhein ocurrió un suceso que cambiaria la vida de uno de los hombres que ha sido recordado como el gran reformador de la iglesia, Martin Lutero. Este después de graduarse de magister y en los inicios de sus estudios de jurisprudencia en la universidad de Erfurt, de regreso en una pequeña visita a sus padres, fue sorprendido por un grave temporal, en medio de la tempestad eléctrica, un rayo un cayó tan cerca de él que lo echó a tierra. Este acontecimiento lo marcó tanto, que invocó a Santa Ana prometiendo: quiero ser monje. Lo demás es historia.

Rayando el alba para un nuevo día de la Reforma Protestante, aquel acontecimiento, que hirió las puestas de la iglesia del Castillo de Wittenberd, aunque algunos quieran negar la herida. Durante el siglo XVI, la intentona de producir cambios en los usos y costumbres de la Iglesia Católica en Europa Occidental, hizo estragos, que hasta el día de hoy vemos las secuelas de dicho movimiento.

Este movimiento religioso intento producir reformas en la iglesia cristiana buscando la revitalización del cristianismo primitivo con el apoyo de grupos de príncipes y monarcas que reaccionaron contra una decisión de su emperador. Urdiendo sus raíces en las mismas tradiciones católicas medievales, el gran iniciador de este movimiento, Martin Lutero, hijo de un minero que logro cierto desahogo económico, siempre confesor ser hijo de campesinos. De educación rigorosa y desde la niñez vivió una religiosidad comprometida con el temor, no tuvo la menor decisión de hacerle frente a sus adversarios religiosos.

El 31 de octubre de 1517 habituado del temor que le caracterizaba, no un temor, que provenía de las orbes humanas, sino de aquel temor que había aprendido de los evangelios y especialmente, de la Cartas a los Romanos pone en claro su gran tesis en 95 verdades que darían inicio a la gran movimiento. Este destello de descernimiento que tuvo en las escalinatas, acerca de que el justo vivirá por la fe únicamente en Cristo Jesús, constituyo el gran movimiento inmemorable que ha marcado todo la historia.

Las 95 tesis, todas están tienen como escenario: La justicia, el pecado, la fe, la sumisión, la conversión, el arrepentimiento, el perdón, la cruz, la seguridad, la relación, la obediencia, la ley, las obras, el crecimiento, la permanencia, la testificación, la tentación, la victoria, la perfección y Jesús, es un mensaje de aplicación eterna. La teoría de la justificación por la fe es una dinamita, inmediatamente se le entiende, nunca más puede ser el mismo. A este camino fue que quiso intercambiar Martin Lutero y los demás que hicieron estallar las reformas necesarias para la iglesia, entre lo real y lo imaginario de lo religioso que operaba en aquel entonces. Aquella desconstrucción de lo religioso tradicional, trajo consigo el desmesuramiento de las teorías religiosas del alto clero.

Hablar de las causas y sus seguidores, de los principios de reformas, de los resultados en la vida de Martin Lutero, de las ventajas y desventajas de la reforma, sería tema para otro post.

La iglesia de las diez mil cabeza….. Sonó sarcástico

A correr fanático

miércoles, 27 de octubre de 2010

Chindasvinto: Córteselo (cástrenlos), pero a la iglesia no. upsss

Cuando, a veces, escucho esta palabra: castrar o eunuco, siempre me llega a la mente mi infancia. Donde pernotaba cuando pequeño había una granja de cerdos y siempre escuchaba a los dueños: Julián, hay que castrar esos cerdos. La crueldad con que hacían tal procedimiento, era para no volver por esos predios. A pesar de la terrible brutalidad, ferocidad con que ejecutaban dicho evento contra esos animales, era para escandalizar y trastornar todos mis sentidos.

La castración como medio de extracción de los órganos sexuales en los animales domésticos, era lo que veía en esos momentos de infancias, algo cruel, sin sentido, atroz, sin corazón, desprovisto de toda piedad, pero al pasar el tiempo me fui dando cuenta que la castración en los animales, no era propia de aquellos indefensos, sino que dicha práctica era llevada hasta la misma humanidad del hombre.

La historia está plagada de hechos de castración de tiempos inmemorables, que por lo general, eran producto de asuntos religiosos o morales. A los vendedores de esclavos africanos los castraban para incrementar su valor comercial. Era común en Europa la castración de niños cantores, con el fin de que no perdieran la calidad de sus voces en la pubertad, por eso el termino castrati para referirse a los niños del coro de la capilla. Después de una guerra, los vencedores castraban a sus prisioneros, como símbolo de victoria y poder. Hemos escuchado de los llamados eunucos, que estaban al servicio del emperador o emperatriz, eran los guardianes de las zonas de privilegios y cuidados. Ni hablar las prácticas llevadas a cabo por los nazis en los campos de concentración.

Grandes eunucos o castrados de la historia: Ganimedes, asesor de Cleopatra VII, Potino, regente de Ptolomeo XII, Aspamistres, guardaespalda de Jerjes I, el eunuco, funcionario de Candace, que conversa con Felipe, en Hechos 8.26, Cai Lun, a quien se le atribuye la invención del papel, Orígenes, el famoso teólogo de la iglesia primitiva, quien leyó literalmente a Mateo 19.12, se hizo eunuco. Entre otros personajes, no solo antiguos, sino actuales, que es mejor no toca esa tecla, porque hasta presidentes tocas. Je je

Cuenta la historia que el rey visigodo Chindasvinto, siglo VII, usurpó el trono de Tulga, gracias una conjura, por su valentía y energía. En el desarrollo de su dominio decreto la castración de todos los que fueran sorprendió practicando sodomía, pero ni tonto, ni perezoso, esta orden no alcanzaba al clero, pues si eran sorprendido los sodomitas del clero eran perdonados. Algo interesante en esta historia era que la iglesia lo consideraba un gran benefactor, gracias a sus contribuciones y privilegios otorgados a la iglesia, por eso es recordado como el castrado con miedo a la iglesia.

Hay ñeñe, así quien no.

A correr fanático.

martes, 26 de octubre de 2010

Platón y Aristóteles me robaron mis ideas

“Corre el rumor, Fidentino, de que recitas en público mis versos, como si fueras tú su autor. Si quieres que pasen por míos, te los mando gratis. Si quieres que los tengan por tuyos, cómpralos, para que dejen de pertenecerme.” (Epigrama XXX: A Fidentino el Plagiario).

Como esta anécdota, hay cientos de historias que recorren el mundo creativo, esa directriz que asume su autor a la hora de concebir su gran obra, que no solo pisa el plano de los libros, sino que extiende sus manos a las pinturas, a las películas, donde mayormente predomina la usurpación sustancial de la obra en cuestión, y donde el gran sello imborrable es la propia del falsificador. ¿Qué impulsa a los falsificadores del mundo, tanto actual como antiguo a perpetrar dicho engaño? Este tema no ha pasado desapercibido en los diferentes círculos de discusión, pues se ha extendido por todo la historia, por lo general, todos si están de acuerdo que siempre permea el lucro en dicha actividad, como principal motivo. Por ejemplo, en la antigüedad cuando las grandes ciudades comenzaron a replegar las bibliotecas por todos sus dominios y los reyes en franco enfrentamiento pusieron en marcha sus competencias entre sí por hacerse de las mejores colecciones, no se disgrego a este impuso, aquellos que tenían como fin último lucrarse de ese deseo desenfrenado de los reyes.

En una ocasión, especialmente, durante el siglo II D.C. el famoso medico griego, Galeno, el cual siendo un prolífico autor, y menos esperar el repunte que gozaron sus libros, los cuales eran best-seller mercantil para aquello días. Mientras caminaba por las calles empedradas de Roma, se encontró en unos escaparates que se estaba vendiendo un libro de su autoría, en ese mismo instante, habiendo dos que fraguaban el mercado de la oferta y demando con respecto al libro, uno de ellos establecía que dicho libro era un fraude, porque no tenía el estilo característico que imprime el escritor en sus libros. El resultado de esta conversación escuchada por propio Galeno le hizo concebir un nuevo libro denominado Sobre mis propios libros, donde promueve las pautas para la identificación cuál libro es o no de Galeno.

Ahora, había falsificaciones o plagios intencionados, que incrustaban rencor y animosidad hacia otro escritor o personaje en su momento. Un caso histórico de este rencor es del Anaximenes, que en su odio se propuso a falsificar las cartas con el nombre y estilo de su enemigo, el historiador Teopompo, donde los improperios contra las más importantes ciudades griegas fueron enviados para que vieran que tipo de historiador abrigaban. Su fin era declararlo una persona no grata en dichas ciudades, y asi ganar el terreno que tenía en sus manos Teopompo.

Donde haya lucro, no solo en el ámbito de la creación literaria, sino también cualquier otra rama de la creatividad, siempre habrán aquellos que verán con buenos ojos llenar sus bolsillos a expensa de aquellos que dieron a la luz su gran tiempo creativo. Hoy esto es una oración del diario vivir. Nadie ha podido detener este oficio, que deja grandes beneficios a pequeños como a quienes los mandas.

Déjame ir a la esquina vi una copia-piratiada del Ulises de James Joyce, me gusta. A pero el tipo vende hasta música y película barata.

A correr fanático.

lunes, 25 de octubre de 2010

Apocalipsis así, no quiero yo....

Leyendo unos fragmentos del Apocalipsis de Pedro, un texto, el cual ha sido considerado como apócrifo, en su momento me lleno de risa, pues algunos de sus pasajes, sobre todo aquellos que promueven el estado final de los condenados, son como sacado de películas o las películas salieron de ahí.

Las torturas que presenta el libro son algo escabrosas, tenebrosas y los castigos que se propinan están determinado por el pecado cometido. Al parecer, el Gran Tribunal copio las pagas por los errores cometidos por el hombre su época.

Si no es de menos mencionar, aquellas personas que eran consideradas blasfemas y que murieron en el ejercicio (todos unos atletas) eran colgados de la lengua por resto de la eternidad, pero aun mas, sobre un fuego que no se extinguía. Es archi conocido, que uno de los atractivos de las mujeres es ataviarse de cientos de cosas para resaltar su belleza, que sucede, que estas mujeres que tenían por oficio ataviarse, principalmente sus cabellos, que era común en la antigüedad, con el fin de atraer a los hombre ( en nada hemos cambiado) lujuriosos, eran colgadas del pelo, pero peor suerte sufría los hombres que eran colgados de sus genitales (háganse una imagen je je, no de las mujeres, sino de los hombres).

Los banqueros no se quedan atrás, aquellos que llenaron sus alforjas, sus bolsillos prestando dinero con altos intereses, estaban condenado por la eternidad arrodillados sobre inmundicia. Ahora, hay grupo, que si no es menos cierto, el mismo Jesús dijo: que de ellos es el reino de los cielos. Es el caso de los niños, pero sobre todo, los desobedientes a sus padres, estos son sometido a las picaduras de abejas salvajes. Un grupo que tampoco que quedo asuelto al castigo apocaliptico de Pedro, fueron los esclavos que desobedecían a sus amos, estos son obligados a roer sus lenguas sin cesar.

Dejando atrás estos castigos, todo esto me resulta mas placentero leyendo a Dante en su poema épico donde hace todo un viaje turístico al infierno, en su descenso, acompañado del poeta latino Virgilio, autor de la Eneida, donde acompañado de su guía y maestro, describe el infierno en forma de cono con punta hacia abajo y sus nueves círculos donde eran sometidos a castigo a los condenados, según la gravedad de los mismos.

A correr fanático, cuando no quisiera ser castigado como los hombres que se dejaron seducir por las mujeres. waooooo que dolor. upssss

Los libros del Gran Dictador

Después de dejar atrás mi lectura del libro: Los libros del Gran Dictador, del escritor Timothy W. Ryback, cabe precisar que siendo un libro histórico, no deja de ser una biografía al Führer Adolf Hitler. Este gran líder alemán que eclipso todo un mundo, no es de menos que tenía un oficio bien marcado por la lectura. Este el gran propósito de Ryback, de dejarnos bien claro, que no solo era un militar tenaz, aguerrido, con objetivos claros, firme en su convicción, sino también un intelectual, que usó a su antojo aquellos libros que sirvieron de marco teórico para llevar a cabos sus atrocidades y puesta en funcionamiento del ideal de una raza aria.

En realidad me sorprendió la capacidad de análisis de Hitler a la hora de tomar un libro, fue uno de estos lectores que pasaba largas madrugadas leyendo, esa era la mejor hora para leer, y lo hacía sobre todo en su momento de retiro en el ventanal alpino en el Obersalzberg y de donde concibió sus grandes planes. Fue un lector sin límite o genero, que iban desde la novela, filosofía, historia, teatro, y sobre todo, libros de corte militar.

La biblioteca privada de Hitler estuvo dividida entre su residencia en la Cancillería, en Berlín, y su retiro de montaña en el Obersalzaberg, en Berchtesgaden, con un volumen aproximado de 16,300 libros. Hitler no fue un hombre que gustó que otros organizara sus libros, él mismo lo organizaba y por tal razón, esta organización está dividida en tres grupos: Sección militar, dividido según el país, alrededor de unos 7,000 libros. Estos libros militares iban desde las campañas Napoleónicas y los reyes prusianos, las vidas de todos los grandes generales alemanes y prusianos y prácticamente todas las campañas militares más famosas.

Encontramos una segunda sección, que contenía unos 1,500 libros, que abarcaban materias como: arquitectura, teatro, pintura y escultura. La tercera sección estuvo dominada por la astrología y espiritismo procedente de todas partes del mundo. Alimentación, dieta, fotografía. Unos 400 libros sobre la iglesia, casi toda de la iglesia católica. Aproximadamente unos 800 ó 1,000 novelas, las cuales abrigabas, escondiendo sus títulos.

Citar cada uno de los títulos que tenía en su haber es una gran empresa, por lo cual, ni preguntar, pues como dije un hombre con tal poder, fueron tantos los obsequios y dedicatorias en libros que amarraba todos las materias. Los libros de Fichte, Schopenhauer, Nietzsche, Thomas Carlyle, Dietrich Eckart, Henry Ford entre otros escritores.

El autor nos descubre que una interpretación del poema dramático de Ibsen, Peer Gynt moldeo la ambición despiadada del dictador alemán, y que admiraba El judío internacional, el tratado antisemita de Henry Ford, la cual fue una lectura obligatoria para los miembros del partido Nacionalsocialista.

Claro no debemos obviar su gran libro, para él: Mein Kampf, presentado en todas sus ediciones y que en sus inicios no fue bien recibido por sus allegados, aunque el tiempo fue cambiando su parecer.

Los libros del Gran Dictador, nos muestra los resultados de grandes lecturas de Hitler, de repeticiones, de marginalias, de rayaduras, enojos, trazos, notas de desacuerdos con el escritor.

En sus manos.

sábado, 9 de octubre de 2010

El Papa embarazado de un monje

Innumerables son las historias que empapan las urbes religiosas. Historias que en el devenir han traído sorpresas, celos, guerras, encubrimientos entre otros elementos que ha puesto en aprietos esos grupos en un momento determinado, pero como así llega un hecho, así mismo los años los van ocultando por el acumulo de información que cada día el ser humano experimenta.

En Atenas, durante el siglo IX, una joven de nombre Juana, quien había nacido cerca de Maguncia, hoy ciudad de Alemania, en el año 822, dio lugar al origen de esta historia, que podría resultar sorprendente y asombrosa para muchos: El papa embarazado de un monje. Como era natural durante este siglo, las mujeres no tenían acceso al estudio porque era contra natura y voluntad de Dios y ella siendo hija de un monje predicado, le tomo mucho aprecio al estudio y a la ampliación de sus conocimientos, donde era muy frecuente sus visitas a los conventos benedictinos.

La vocación de Juana le propino la idea de disfrazarse de hombre y adherirse a los monasterios para poner en práctica aquella ambición que siempre estuvo incubando en ella: el estudio. Ahora hay otra versión que sostiene que a una temprana edad se escapó con un joven monje y que para seguirlo tuvo que disfrazarse de hombre y que estos pasos por diferentes monasterios entre libros la hicieron toda una intelectual. Versada en metafísica, ciencia y los Tratados Árabes de la época.

Este flechazo entre ambos adolecentes facturó toda esta historia. Ella se enamora de uno de sus maestros y el maestro se enamora de su inteligencia y belleza. Al morir su amado, decidió trasladarse a Roma, donde por su capacidad intelectual, fue elegida Papa en sucesión del Papa León IV, tomando el nombre de Juan VIII entre los años 855 al 858.

Siendo Papa, manejo con extraordinaria capacidad dicho puesto, pero de algo no estuvo exenta y lo cual no pudo reprimir: el sexo. Aunque en muchas ocasiones intento no caer, siempre resbalaba en los brazos de un joven monje del cual quedo embarazada. En medio de una procesión, después de tanto ocultar su embarazo, le vino la hora de parir y dio a luz un niño. Ahora, imagine el asombro que experimentaron todos los asistentes frente a este hecho. Fue un momento de grandes contradicciones, falsedades, donde no hubo ni el más mínimo pestañar. Fue detenida y conducida a una celda del castillo de Saint Ángelo. La suerte de su hijo ni rastro de información y del monje se sabe que se suicido lanzándose desde lo alto de una muralla, mas ella fue asesinada.

Este acontecimiento tiene su respaldo en los escritos de un monje dominico, Jean de Mailly, Cronica Universalis Mettensis (1254), seguido del dominico, Martin de Opava en Cronicon pontificum et imperatorum. Estos hechos fueron secundados por historiadores católicos siglos mas tardes, como Platina, donde la admitieron, aunque con reservas, en la Historia de los Papas.