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Pruebas

sábado, 29 de diciembre de 2012

La carta secreta de Lezama Lima

El poema La madre, uno de los más divulgados y cercanos de José Lezama Lima (La Habana, 1910-1976), apareció originalmente publicado en el libro Fragmentos a su imán (1978), editado en Cuba póstumamente en una turbia operación oficialista para intentar reparar los durísimos años de humillante ostracismo que vivió el poeta hasta su muerte. Del Centro Editores rescata ahora en Madrid por segunda vez estos versos, que se acompañan en una exquisita presentación artesanal de una sorpresa: una carta inédita del poeta a su hermana Rosa, con correcciones hechas a mano, y fechada el 30 de junio de 1970.

La misiva, rescatada por los editores en el 102º aniversario del nacimiento del gran poeta, narrador y ensayista cubano, respira añoranza y luce un sutil y desgarrado tono confesional, que surge de la experiencia que proscribió al exilio de Miami a sus seres queridos: “Cada día que pasa siento la nostalgia de la familia ¿cuántas veces no lo he repetido? Nunca podré ser un ser feliz, pues si tuviese la familia me faltaría la tierra, aunque realmente me conformo con muy poco, pero ya estoy convencido hasta colmar la copa que nunca podré ser feliz, pues soy de esa raza de los que siempre le falta la otra mitad. Toda mi vida he sentido un anhelo, un deseo, que ni yo mismo puedo precisar, pero que es tan poderoso que todavía basta para mantenerme en pie”.


El poema 'La madre', en un original hasta ahora inédito, mecanografiado con firma y dedicatoria manuscrita, en la que se puede leer: “Para mis hermanas Rosa y Eloísa”.
José Lezama Lima, grande de la literatura en español, fue una figura singular, frecuentemente adscrita al boom latinoamericano de los años sesenta del siglo XX. Según la estudiosa Rosalba Campra, el hecho de que siga siendo, a pesar de su importancia, poco frecuentado en la difusión general de la narrativa, es precisamente porque no se le pueden aplicar fáciles etiquetas que agoten la riqueza de su obra. Su gran novela Paradiso, publicada en 1966, fue clasificada por la censura castrista como “pornográfica”, porque se tocaba la temática de la homosexualidad. Años después, la cultura oficialista rectificó y su corpus literario ha sido reivindicado y expuesto con nuevas ediciones y congresos. Parte de esa amargura del rechazo oficial se cuela entre las líneas del texto recién recobrado: “Ni antes ni después, nunca he sido feliz, pero no obstante, me sentía arrebatado por una poderosa alegría, indefinible, intocable, siempre lejana, pero que ha sido el impulso de mi vida ¿afán de perdurar? ¿espejismos de la inmortalidad? Me río pero sigo machacando en hierro frío”, se puede leer en la misiva dirigida a su hermana.

Y en otra parte, como para tranquilizar a los familiares que ya están lejos, escribe el poeta: “Yo, los días secos, me siento bastante bien de mi querida y antigua asma. A veces temo que se me acaben las medicinas, pero algunos amigos extranjeros me las envían con gentes que vienen por aquí de visita. Me faltan seis meses para cumplir mis 60 años y me siento, para ser un asmático de toda la vida, con una salud no completa, pero sí satisfactoria”.


Foto familiar de septiembre de 1939.
La nueva edición de Del Centro toma la forma de un libro-caja con una tirada de 100 ejemplares, donde, además del facsímil de la carta, aguarda otro inédito: una reproducción de la mecanografía original del poema La madre, que está dedicado, también en forma manuscrita y tinta azul, a sus hermanas. Además, incorpora varias fotografías. Una de ellas muestra a Lezama Lima junto a su madre y sus hermanas en La Habana, momento que Lezama parece añorar amargamente en la carta. Las otras tres imágenes muestran a su hermana Rosa junto a su hijo y sus nietos, imágenes que había recibido Lezama y a las que hace referencia especial y detallada en la carta. La madre del poeta, a quien estaba muy unido, había muerto el 12 de septiembre de 1964. Poco después, ese mismo año Lezama se casó con su secretaria y permaneció en su legendaria morada de la calle Trocadero de La Habana, a unos pasos del Paseo del Prado.

Su hermana Eloísa, destinataria de la misiva felizmente recobrada, murió en el exilio en marzo de 2010 y son sus descendientes los que han decidido sacar a la luz este trozo de la intimidad del poeta, que además de arrojar luz sobre sus motivaciones existenciales, acorta las distancias a menudo insalvables del verbo barroco del escritor.

El País

El rescate del siglo XX

1 Pensar el siglo XX

Tony Judt con Timothy Snyder. Traducción de Victoria Gordo del Rey. Taurus
Nadie de los que han votado Pensar el siglo XX como el mejor libro del año lo ha hecho por considerar las tristes circunstancias en las que se produjo y fue escrita esta conversación de Tony Judt, un enfermo de esclerosis lateral amiotrófica que tenía pocas oportunidades de verla impresa, y su colega y admirador Timothy Snyder. En esa misma época angustiosa había surgido también un breve pero intenso panfleto sobre la crisis de civilización que todavía nos aqueja, Algo va mal (2010), y una sugestiva autobiografía ordenada por ámbitos temáticos, El refugio de la memoria (2010), ambos dictados por el autor y transcritos por manos amigas. Lo que sucedió es que todos reconocimos en estos libros la lucidez, la libertad y la inteligencia que nos habían deslumbrado en los dos inmediatamente anteriores, la síntesis histórica sobre la historia europea posterior a 1945, Posguerra (publicado en 2005, traducido en 2006), con enorme éxito internacional, y los brillantes ensayos de Sobre el olvidado siglo XX (2008), escritos casi todos para las exigentes páginas de The New Yorker.
En la conversación se habla a menudo de la doble condición de 'insider' y 'outsider' como formas de socialización y disposiciones de ánimo
Leer algo que se ha escrito con la contumaz voluntad de un testamento impresiona por fuerza. Pero, desde un comienzo, Tony Judt había observado la experiencia de su propia vida como un objeto de historia y en estos libros postreros se aprecian las dotes intelectuales que siempre tuvo: la vehemencia y la brillantez expresivas, la capacidad de evocación de lo concreto y revelador, la legítima soberbia de quien puede ser osado o impertinente, pero sin rozar la autosuficiencia o la pedantería. En la conversación con Snyder se habla a menudo de la doble condición de insider y outsider como formas de socialización y disposiciones de ánimo, y se infiere que Judt se sabía beneficiario de las ventajas de ambas: como historiador fue un insider con resabios de outsider (formado en Cambridge, enseñó muy tempranamente en Reino Unido y en Estados Unidos, pero siempre fue bastante rebelde a consejos, actitudes y supersticiones académicas) y como ser humano fue un outsider con voluntad de insider (fue un judío británico de clase media que cursó estudios gracias al excelente sistema de becas, que siempre echó de menos, y supo lo que debía a las tradiciones pedagógicas británicas). En El refugio de la memoria, el precioso capítulo dedicado a ‘Joe’, su primer profesor de alemán, deja muy claro el orgullo por el propio esfuerzo. Y otro apartado, ‘Palabras’, consigna la deuda con la retórica y la exactitud verbal que aprendió en el King’s College. Y nunca se sintió incómodo por haber sido —como sus compañeros becarios— “al mismo tiempo radicales y miembros de una élite. Es la incoherencia de la meritocracia: dar a cada uno su oportunidad y luego privilegiar a los que tenían talento”. Tampoco resulta fácil clasificarle en virtud de otras decisiones vitales. Se dedicó temprana y brillantemente a la historia intelectual de la Francia moderna, pero nunca estuvo cómodo en el mundo ceremonioso y mandarinesco de las grandes Écoles, donde tuvo la oportunidad de completar su formación. Por edad vivió la conmoción de 1968, pero no sintió el atractivo de la revolución, ni militó en el comunismo, porque en esos años prefirió ser sionista. Y, de hecho, su gran descubrimiento intelectual se produjo, ya en los noventa, cuando empezó a leer (y logró hacerlo en sus lenguas de origen) a pensadores disidentes polacos y checos a los que sus coetáneos anglosajones y franceses habitualmente desdeñaban.
no le quita el sueño la querella de hogaño entre la Historia profesional y la Memoria histórica
El análisis de esta trayectoria marca el sistema conjuntivo que pactaron Snyder y Judt para la escritura de Pensar el siglo XX. El arranque de cada capítulo es un memorándum autobiográfico de Judt que plantea lo sustancial del tema y que va dando paso a las matizaciones, apostillas o sugerencias de su colega y, al cabo, a un diálogo animado entre dos hombres de distinta edad (el entrevistador es veinte años más joven) y biografía (Snyder es un norteamericano de Ohio), aunque ambos compartan el mismo interés por la cultura centroeuropea y la misma aversión a los dos totalitarismos del siglo XX, el fascismo y el comunismo. Snyder escribe al frente de su prólogo que “este es un libro de historia, una biografía y un tratado de ética”, porque recuerda, sin duda, que la definición de historiador que más complacía a Judt era aquella que los hacía “filósofos que enseñan mediante ejemplos”. En las páginas de los capítulos 7 (‘Unidades y fragmentos: historiador europeo’) y 8 (‘La edad de la responsabilidad: moralista estadounidense’), que se refieren respectivamente a la escritura de Posguerra y a la participación en los debates políticos de las revistas norteamericanas de los últimos diez años, encontraremos a un defensor del concepto clásico de la historia (“la historia es un relato moral”), que prefiere como arrimo la referencia de las Humanidades a la de las llamadas Ciencias Sociales y que se confiesa poco amigo de las corrientes poshistóricas de patente francesa, o de las surgidas al calor de los Cultural Studies. Y a quien no le quita el sueño la querella de hogaño entre la Historia profesional y la Memoria histórica, concebida como una suerte de democratización de la primera: “Son hermanastras que se odian —apunta en sus conversaciones— y son inseparables porque comparten una herencia indivisible”. El objetivo de la Historia es la dilucidación de la verdad y no un acto personal de reconciliación o de querella con el pasado: la “verdad de la autenticidad”, le cuenta a Snyder, “es distinta de la verdad de la honestidad. Del mismo modo, la verdad de la caridad es diferente de la verdad de la crítica”.
Pero en los artículos de ese libro no había tenido inconveniente en manifestar su antipatía por la megalomanía obstinada de Juan Pablo II,
No le gustaba que la Historia se haya arrogado la función de corregir el presente, mediante la lectura masoquista del pasado. Como historiador de los acontecimientos del siglo XX, pudo tener la tentación de hacerlo pero la conjuró porque no creyó (como escribió en el prefacio a Sobre el olvidado siglo XX) que aquella centuria fuera solamente “una Cámara de los Horrores Históricos de utilidad pedagógica cuyas estaciones se llaman Múnich o Pearl Harbor, Auschwitz o Gulag, Armenia o Bosnia o Ruanda, con el 11 de septiembre como especie de coda excesiva, una sangrienta posdata”. Pero en los artículos de ese libro no había tenido inconveniente en manifestar su antipatía por la megalomanía obstinada de Juan Pablo II, por la fatuidad vana de Tony Blair, por la soberbia de Jean-Paul Sartre, por los silencios del gran historiador Eric Hobsbawn, a la vez que exponía su consideración negativa de la sociedad belga de hoy y de los errores que parecen presidir los rumbos de la historia israelí después de 1967 y de la rumana de los últimos cien años. En las conversaciones con Snyder, leemos que lo esencial del legado del último siglo no fueron las guerras y los conflictos de identidad nacional, sino que “durante gran parte del siglo nos dedicamos a debatir, implícita o explícitamente, sobre el surgimiento del Estado”, algo que, en puridad, fue herencia del fecundo siglo XIX y desembocó en la opción por “Estados democráticos y constitucionales fuertes, con una fiscalidad alta y activamente intervencionistas, que podían abarcar sociedades de masas complejas sin recurrir a la violencia o la represión”. Y, a despecho de su proclamada renuncia a aleccionar, Judt concluye: “Seríamos unos insensatos si renunciáramos alegremente a ese legado”.
Estas briosas afirmaciones y la nostalgia del pensamiento de quien las dijo es lo que —a mí, cuando menos— me han llevado a considerar estas conversaciones de Judt y Snyder como el mejor libro del año pasado. Hubo otros excelentes, sin duda, pero ninguno nos habla tan claramente de la estirpe rahez del poder financiero y de la estupidez de sus corifeos políticos y periodísticos, dedicados al resignado masoquismo (los sacrificios nos harán dignos de la felicidad futura) y al cuidadoso desmantelamiento de aquello que, desde hace más de cien años, tanto ha contribuido a la libertad y la dignidad de los seres humanos.

El País

viernes, 28 de diciembre de 2012

Cerca de 1.100 novelas concurren al Premio Biblioteca Breve, un 297 por ciento más

Barcelona, 27 dic (EFE).- Cerca de 1.100 novelas se han presentado al Premio Biblioteca Breve 2013, una convocatoria en la que ha aumentado la participación en un 297 por ciento respecto a la edición anterior debido a la incorporación de los envíos digitales y de escritos en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado.

En concreto, optan a este premio, dotado con 30.000 euros, un total de 1086 manuscritos presentados en las sedes de la editorial Seix Barral en España, Argentina, Colombia y México frente a los 365 originales recibidos para 2012.

Según ha informado la editorial, España y Argentina son los países que más novelas han presentado al premio, con 504 y 118, respectivamente, seguidos de Chile, con 22 novelas; Colombia,con 58; México, con 66; Estados Unidos con 30 y Venezuela con 14.

Pero los envíos a través del correo electrónico han permitido también que hayan concurrido escritos desde países como Panamá, República Checa, Suiza, Haití, Brasil, Israel, Irlanda o Australia.
Respecto a la temática, se ha detectado en esta edición una notable disminución del ruralismo costumbrista y un auge de la novela histórica.

Pero también hay una presencia muy notable, entre las novelas procedentes de España, de la crisis abordada desde distintos enfoques.

El jurado estará integrado por cinco personalidades relevantes del mundo de la cultura y el fallo se hará público el lunes 4 de marzo de 2013.

El original premiado será publicado por Seix Barral el 4 de abril de 2013 en España y acto seguido en toda Latinoamérica.

En la pasada edición el premio fue para el escritor barcelonés Javier Calvo con la novela "El jardín colgante", ambientada en la Transición española y en la que aparecen agentes secretos y grupos armados.

jueves, 27 de diciembre de 2012

"Cincuenta sombras de Grey", Libro del Año en el Reino Unido

Londres, 26 dic (EFE).- El superventas "Cincuenta sombras de Grey", de la autora británica EL James, ha sido elegido por votación popular Libro del Año en el Reino Unido, informaron hoy los organizadores de los Premios nacionales del libro.

La primera entrega de la trilogía de EL James -la novela más vendida en la historia de este país, con unos seis millones de copias- ha sido votado por el público de entre una selección de títulos ganadores en diversas categorías.

A principios de mes, se anunció que esta novela erótica, que narra una relación con tintes sadomasoquistas, había ganado en la categoría de ficción popular, lo que la incluía entre los finalistas para optar al máximo galardón, el de Libro del Año.

A diferencia de los premios por categorías, que son concedidos por un jurado de editores y distribuidores, el premio al Libro del Año es votado por los lectores, que en esta ocasión eligieron, el 75 por ciento, la obra de El James.

La autora dijo estar "desbordada" y "verdaderamente agradecida" por este "maravilloso" reconocimiento, al tiempo que agradeció a los lectores y a las librerías haber convertido su obra "en el éxito que ahora es".

Otras obras que competían por el título de Libro del Año, incluido en los Premios nacionales del libro patrocinados por Specsavers, eran la novela de la popular humorista Miranda Hart, "Is it just me?", y el libro infantil "Ratburger", del también cómico David Williams.

También optaba "Bringing up the bodies", la exitosa novela histórica de Hilary Mantel, que en diciembre pasado ganó el galardón Specsavers al mejor autor y que también obtuvo el prestigioso premio de literatura Booker.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Mejor novela 2012: ‘Ayer no más’, de Andrés Trapiello

No es una obra contra la memoria histórica sino contra la beatería interesada de la memoria histórica.

'Ayer no más' fue elegido con el 25.10% de los votos. El segundo fue 'El lector de Julio Verne', de Almudena Grandes (18.33%), el tercero 'El tango de la guardia vieja', de Arturo Pérez-Reverte (6.20%), el cuarto 'El enredo de la bolsa y la vida', de Eduardo Mendoza (5.86%) y quinto Aire de Dylan', de Enrique Vila-Matas (4.28%)

Aunque no sepamos demasiado bien qué sea eso del progresismo en 2012, es probable que sí sepamos todos de su propensión masoquista. Pero es una bendita propensión porque el culto intensivo de la buena conciencia es una de las taras más señaladas del sector intelectual y literario. Andrés Trapiello ha venido con Ayer no más (Destino) a tocar con la punta de los dedos esa yema dulce (la yema dulce es la buena conciencia). El movimiento de la memoria histórica tiene razones dignas y otras indignas; es un deber democrático y civil y es, a veces y al mismo tiempo, un negocio de chantajes morales que a menudo sonrojan tanto como los del negociado contrario.

La gracia de Andrés Trapiello ha sido reducir al máximo en esta novela la doctrina sermoneadora contra los excesos de la memoria, precisamente porque le ha salido su mejor novela. La trama, los personajes, el coro de voces que nos la explican viven en sus respectivas primeras personas el drama de enfrentarse al pasado desde el presente, pero siempre con el pasado más desnudo a la vista. Y todo lo vivo en el presente, incluido el pasado, es negociable y administrable, forma parte de nuestros intereses no solo puros e inmaculados sino también espúreos, a veces inciertos y demasiadas veces calculadísimos. Esta no es una novela contra la memoria histórica sino contra la beatería interesada de la memoria histórica. Y justamente por eso, y por razones de oficio literario, Trapiello ha escrito su relato más vivaz y auténtico, el más creíble y valiente, y también el más indócil al narcótico de la buena conciencia de la izquierda. Las miserias de la historia son patrimonio universal de la humanidad, incluida la herencia abusiva e instrumental de la memoria vencida.

* Ayer no más. Andrés Trapiello (Destino) 312 páginas.

Votación Mejor Novela

  • 'Absolución'. Luis Landero (Tusquets) 2.256%
  • 'Karnaval'. Juan Francisco Ferré (Anagrama) 2.425%
  • 'La hija del Este'. Clara Usón (Seix Barral) 1.748%
  • 'Una misma noche'. Leopoldo Brizuela (Alfaguara) 0.6204%
  • 'Victus'. Albert Sánchez Piñol (La Campana) 2.989%
  • 'Ciudad abierta'. Teju Cole (Acantilado) 1.861%
  • 'El empleado'. L. P. Hartley (Pre-Textos) 1.466%
  • 'Gótico carpintero'. William Gaddis (Sexto Piso) 1.072%
  • 'Perverzión'. Yuri Andrújovich (Acantilado) 0.4512%
  • 'Un paseo por el lado salvaje'. Nelson Algren (Galaxia Gutenberg) 0.2256%
  • 'Aire de Dylan'. Enrique Vila-Matas (Seix Barral) 4.005%
  • 'Antigua luz'. Jon Banville (Alfaguara) 2.538%
  • 'Años lentos'. Fernando Aramburu (Tusquets) 1.636%
  • 'Arrecife'. Juan Villoro (Anagrama) 1.128%
  • 'El enredo de la bolsa y la vida'. Eduardo Mendoza (Seix Barral) 5.866%
  • 'El lector de Julio Verne'. Almudena Grandes (Tusquets) 18.33%
  • 'El sunset limited'. Cormac McCarthy (Mondadori) 1.805%
  • 'El tango de la guardia vieja'. Arturo Pérez-Reverte (Alfaguara) 6.204%
  • 'La carroza de Bolívar'. Evelio Rosero (Tusquets) 0.7896%
  • 'La luz difícil'. Tomás González (Alfaguara) 1.072%
  • 'Las leyes de la frontera'. Javier Cercas (Mondadori) 3.384%
  • 'Las voces bajas'. Manuel Rivas (Alfaguara) 2.369%
  • 'Los invitados de la princesa'. Fernando Savater (Espasa) 1.523%
  • 'Los pájaros amarillos'. Kevin Powers (Sexto Piso) 0.7896%
  • 'Medusa'. Ricardo Menéndez Salmón (Seix Barral) 1.692%
  • 'El sentido de un final'. Julian Barnes (Anagrama) 2.651%
  • 'Relámpagos'. Jean Echenoz (Anagrama) 1.072%
  • 'Rescate'. David Malouf (Libros del Asteoride) 0.8460%
  • 'Ayer no más'. Andrés Trapiello (Destino) 25.10%
  • 'Volver'. Toni Morrison (Lumen) 2.087%

sábado, 22 de diciembre de 2012

La hoguera del lenguaje

Los placeres literarios. Francisco Umbral como lector.  J. Ignacio Díez (ed.). Fundación Francisco Umbral. Madrid, 2012. 350 páginas. 20 euros

La Fundación Francisco Umbral publica los resultados del I Congreso Internacional dedicado al escritor madrileño, un volumen con trabajos de J. Ignacio Díez, Bénédicte Buron-Brun, Denis Vigneron, Carlos X. Ardavín, entre otros.

Se recogen aquí los estudios y ponencias del I Congreso Internacional dedicado a la obra de Francisco Umbral, Los placeres literarios: Francisco Umbral como lector, celebrado en Madrid en octubre de 2011. De este modo, viene a cubrirse el insólito vacío académico, de difícil explicación, que orillaba a uno de los autores más literarios, a una de las literaturas más radicales y complejas, de rara versatilidad, que se dieron en el siglo pasado. Probablemente, dicho vacío deba atribuirse tanto a los juicios sumarios de Umbral sobre sus compañeros de profesión (los galdobarojianos, los angloaburridos, etc.), como a la discutida primacía de su escritura en las últimas décadas del XX. Se trata, aun así, de un silencio significativo, de un homenaje inverso, que a la contra señala el influjo de este escritor, cuya ambición nos parece hoy, más que la de transparecerse en su obra, la de abismarse por derecho propio en el linaje secular de la Literatura.

Hemos titulado estas líneas como La hoguera del lenguaje en un doble sentido: en el más obvio de la literatura como incendio, como brasa viva y fuego especular, y en el sentido arcaico de regreso al hogar, a la piedra originaria del idioma. La escritura de Umbral participa a un tiempo de ambos prodigios: aquel que exige la remoción de lo antiguo y aquel otro donde el lenguaje se revela en su mundanidad primera. A lo largo de estas páginas se abunda en el estudio de las lecturas de Francisco Umbral, diseminadas y visibles en toda su obra, así como de sus maestros recurrentes: Lorca y Juan Ramón en la poesía, Quevedo, Valle-Inclán y Gómez de la Serna en la prosa, Proust en la memoria lírica, Ortega, Sartre y D'ors en el ensayo, Larra y González-Ruano en el artículo, Baudelaire en el dandismo, en el gesto vital del escritor ante la sociedad moderna. A esta nómina cabría añadirle los nombres de Neruda, de Borges, de Cela, de Pemán, de los Machado, de Guillén, de Unamuno, de Gabriel Miró, de Delibes, de Torres Villarroel y de muchos otros, no tan evidentes. Lo que parece claro, en cualquier caso, es que Francisco Umbral participó de casi todos los géneros de la modernidad (el ensayo, el artículo, la autobiografía, el poema en prosa), y que se sirvió de ellos modernamente; vale decir, de una manera dúctil, permeable, transfronteriza. Sus detractores suelen aducir el carácter periodístico, fugaz, de su literatura, así como un exceso metafórico, una brillantez decorativa e inane, en la prosa. Pero esto, que en otros escritores pudiera ser cierto, referido a Umbral es manifiestamente erróneo. Y no sólo por lo dicho más arriba: por el ambicioso tratamiento de los nuevos géneros, desde el ensayo y el artículo a la novela (novela que es a un tiempo su refutación y su continuidad posible); sino porque el lirismo de Francisco Umbral, su extraordinaria imaginería poética, nos llega bajo la especie de la exactitud, y no bajo el tenor de lo ornamental y de lo ocioso. Dar nombre a las cosas es presentarlas ante nosotros por primera vez, con el escalofrío y el prestigio, con el perfil rotundo de lo nuevo. Y eso es lo que la escritura de Umbral, como pocos en su siglo, hizo posible: otorgarle a lo mostrenco, a lo sobredicho, al corpulento fardo de lo sabido, la sorpresa y el misterio de lo vivo. Esto significa que la metáfora en Umbral no es accesoria, sino reveladora y precisa, por cuanto accede a una realidad inexpresada y elíptica. Esto significa, de igual modo, que su escritura está más cerca del ensayo, de la indagación poética, que de un vago preciosismo, inexistente en su obra. Cuando, pasados los años y las banderías, se vuelva sobre la obra de Umbral, se verá que su mayor aportación a las letras españolas ha sido esta de vivificar y aguzar el idioma, trayéndole o devolviéndole una complejidad infrecuente. Una complejidad, por otra parte, que lejos de un improbable casticismo, se ha surtido de la más alta cultura de Europa y América. Así lo demuestra este volumen inaugural, en cuyos estudios (textos de J. Ignacio Díez, Bénédicte de Buron-Brun, Denis Vigneron, Carlos X. Ardavín, Dolores Thion, José Antonio Soto, Francisco Esteve, Gregoria Palomar, Jorge Urritia, Jean-Pierre Castellani, y tantos otros), se perfila ya un Umbral, entre clásico y barroco, a la manera d'orsiana. Un Umbral limpio de anécdotas, trascendido felizmente, certeramente, a categoría. 

diariodesevilla.es

viernes, 21 de diciembre de 2012

Shalimar, el payaso

Una historia épica, divertida y apasionada donde se entrelazan el amor y la venganza, es una excusa permitida en la maestria que nos deja Salman Rushdie y su novela Shalimar el payaso. Todo comienza con el asesinato de Max Ophuls, un político comprometido en la lucha contra el terrorismo internacional. Sin embargo, el móvil no es político, sino pasional. Shalimar, el payaso será el encargado de relatarnos la historia de su hija, de Max y del asesino, una densa trama donde se fundirá la realidad con la leyenda. 

Con gran estrategia ubica su objetivo, el autor, en el fanatismo y el extremismo conducente a actividades terroristas que partiendo de un asesinato y un flashback, con desarrollo principal en Cachemira, sin olvidar escenarios como California, Inglaterra o Francia, indaga en las causas y el germen del odio que puede traducirse en violencia, pero no deja de ser equívoco y tramposo que las motivaciones íntimas que maneja Rushdie como justificación condicionen tal fanatismo.

"Aunque la historia en su esencia es un sencillo relato de venganza, convivencia, amor y odio, la novela muestra un talento apreciable para enriquecer tal esencia en un desarrollo que, a pesar de redundancias sobrantes que pueden hastíar en algunos pasajes y escasa profundidad en varios personajes importantes, parece acoger con fluido ritmo y cierto semblante poético-filosófico múltiples géneros, desde la intriga criminal y política con apuntes históricos, al apasionado romance, el realismo mágico o la comedia".

Os dejo en sus manos



Alemania canoniza a los Grimm

Doscientos años después de su primera edición, los Cuentos infantiles y del hogar parece una de esas exageraciones disparatadas diseñadas por un editor sin escrúpulos de autores de best sellers: se han traducido a más de 170 idiomas, han salido en versiones cuyo número tiende al infinito y han inspirado cientos de películas de factura oscilante entre los dibujos animados de Disney y la pornografía dura. En el Museo Hermanos Grimm de Kassel guardan los manuscritos de estos Cuentos infantiles y del hogar,editados por primera vez en Berlín el 20 de diciembre de 1812, que desde 2005 son Patrimonio de la Humanidad. Calculan en Kassel que, en total, estas historias han alcanzado una tirada de “bastante más de mil millones” de ejemplares. Además de como un formidable éxito editorial, el país anda estos días entregado a la celebración de estos románticos, violentos y pedagógicos relatos también como la expresión de la quintaesencia alemana.

Los hermanos Jacob (1785-1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859) empezaron a recopilar cuentos en 1806, el mismo año en que Napoleón derrotó a los prusianos en Jena y entró con sus tropas en Berlín para liquidar el antiguo régimen. Los Grimm vivían en Kassel con la modestia de unos jóvenes burgueses, huérfanos de padre y recién licenciados en Derecho. Al año siguiente, la ciudad se convertiría en la capital del reino de Westfalia, creado por Bonaparte para su hermano Jerónimo.

Ellos siguieron recopilando sus relatos con ayuda de amigos y conocidos. Pero no viajaron, como se dice a veces, por la Alemania estremecida por los cambios del siglo y las guerras del primer imperio napoleónico. Escuchaban a viejas modistas, vendedoras, soldados y campesinos en las tabernas o en los mercados de su ciudad. Sobre todo, de la familia del farmacéutico Wild y de las hermanas Hassenpflug, así como del dragón (soldado de caballería) Johann Friedrich Krause. Tras seis años de transcripciones, arreglos estilísticos y limpiezas formales, el primer tomo de sus cuentos salió el mismo año de la Constitución de Cádiz.
Para la segunda parte, que vio la luz en 1814, se ganaron la colaboración de las familias nobles Haxthausen y Droste- Hülsoff, así como de la notable cuentista y verdulera Dorothea Viehmann, una viuda de sastre que impresionó a los hermanos porque era capaz de repetir sus cuentos siempre con las mismas palabras.

La primera edición no fue un éxito. En medio de aquellas guerras y convulsiones políticas que cambiaron el mapa europeo, ni las brutalidades que describían los Grimm ni su prolijidad filológica contribuyeron a la fama de Rapunzel, Cenicienta o El sastrecillo valiente. Holger Ehrhardt, germanista de Kassel que ocupa la cátedra Grimm, sostiene que la enorme repercusión de los cuentos en el imaginario de generaciones de niños comenzó cuando los hermanos incluyeron ilustraciones en la “edición pequeña” de 1825. Se basaba en la segunda versión de los relatos, que data de 1819. Wilhelm Grimm, el más afecto a la poesía de los dos, trabajó en el lenguaje de los cuentos y les dio su tono romántico y accesible para los niños.

Tras la II Guerra Mundial comenzaron las críticas al universo de los hermanos, que comenzó a contemplarse como una “escuela de crueldades”. La bruja asada viva, su antropofagia frustrada, el abandono de niños desamparados o su condena a muerte dictada por el mismísimo Dios para terminar con su terquedad disgustan a algunos niños y a muchos educadores.

Puntual para este aniversario, la ministra de Familia Kristina Schröder lamentaba el jueves en una entrevista al semanario Die Zeit el “sexismo” de los cuentos de Grimm. La democristiana pertenece al sector conservador de la CDU de Angela Merkel y ha adoptado medidas muy criticadas por no promover el acceso de las mujeres al mercado laboral, pero los cuentos le inquietan y dice que solo se los leerá a su progenie distribuidas en convenientes dosis.

Es de esperar que las autoridades culturales alemanas dosifiquen a su vez las cenicientas y las blancanieves del año Grimm 2013, para el que se han planeado diversas actividades en Alemania, que van más allá de celebrar las glorias infantiles de los hermanos. Los Grimm, además de cuentacuentos, fueron lingüistas eminentes y son considerados como fundadores de la germanística.

Iniciaron el proyecto de un colosal Diccionario Alemán, en el que solo llegaron con vida hasta la palabra frucht (fruto). Conocido afectuosamente como El Grimm, este monumento a la legua alemana concluyó en 1961, 123 años después de que Jacob y Wilhelm lo comenzaran. Tiene 32 tomos.

Alemania también conmemora estos días el perfil político de sus compatriotas; los Grimm eran demócratas y abogaban por la unificación del puzle germánico del Ochocientos en un solo Estado nacional. Colaboraron en la redacción alemana de los Derechos Humanos. Tras mudarse a Göttingen para asumir sendas cátedras a partir de 1830, escribieron textos políticos que les costarían el exilio del reino de Hannover en 1837. Jacob fue diputado de la Asamblea Nacional de Fráncfort en el año revolucionario 1848. Siempre juntos pese a la boda de Wilhelm con Dorothea Wild en 1825, vivieron sus últimos 20 años en Berlín, que era la capital del reino de Prusia. Durante los dos siglos que van a desembocar en la conmemoración del bicentenario, Alemania ha dedicado a su memoria un gran número de calles, escuelas, premios y el último billete de mil marcos.

El Pais

El lenguaje fácil de "Mi primer Unamuno" descubre el pensador a los niños

Salamanca, 20 dic (EFE).- El libro "Mi primer Unamuno", que hoy se ha presentado en la capital salmantina editado por la Fundación Villalar-Castilla y León, narra de "forma amena y didáctica cómo un tímido niño nacido en Bilbao -en alusión al pensador- llega a ser rector de la Universidad de Salamanca (USAL)".

Así lo ha señalado en declaraciones a los periodistas la presidenta de la Fundación Villalar-Castilla y León y de las Cortes autonómicas, María Josefa García Cirac, con motivo de su participación en la presentación de "Mi primer Unamuno" a escolares de Infantil y Primaria de Salamanca.

La publicación, de la que se han editado 2.000 ejemplares, supone "una buena forma de acercar la vida y la obra de Miguel de Unamuno a los niños a través de una lectura fácil y amena, y con ilustraciones agradables", de las que es autor el licenciado en Bellas Artes por la USAL Jorge Consuegra, ha precisado.

Sin embargo, la presidenta ha reconocido que "no ha sido fácil adaptar una personalidad tan profunda y una obra verdaderamente compleja, incluso para los mayores".

Lo que la Fundación ha pretendido es relatar "cómo un tímido y estudioso niño nacido en Bilbao -en alusión a Miguel de Unamuno- llega a ser rector de la Universidad de Salamanca".

Para ello y a través de "las obras más relevantes" como "La tía Tula", "Abel Sánchez", "Niebla" se han buscado "los pasajes que pueden ser más asequibles para los niños a través de un lenguaje sencillo y comprensible".

De "acierto pleno" ha calificado el alcalde de la ciudad, Alfonso Fernández Mañueco "Mi primer Unamuno", publicación que, en su opinión, "ha dado en el clavo por transmitir el personaje, la figura, la obra y el conocimiento del propio escritor".

jueves, 20 de diciembre de 2012

Se publica una carta inédita de Lezama Lima en la que confiesa su soledad

Madrid, 19 dic (EFE).- El gran escritor cubano José Lezama Lima hoy hubiera cumplido 102 años y coincidiendo con esta fecha acaba de aparecer una carta inédita dirigida a su hermana Rosa, en la que el autor de "Paradiso" confiesa su vacío y soledad, un sentimiento incrementado por la ausencia de la familia exiliada en Miami.

"Cada día que pasa siento la nostalgia de la familia ¿cuántas veces no lo he repetido? Nunca podré ser un ser feliz, pues si tuviese la familia me faltaría la tierra, aunque realmente me conformo con muy poco, pero ya estoy convencido hasta colmar la copa que nunca podré ser feliz, pues soy de esa raza de los que siempre le falta la otra mitad". Así decía Lezama Lima en una carta escrita el 30 de junio de 1970.

Una carta facsimilar del manuscrito original que ve ahora la luz por primera vez y que aparece en una edición artesanal junto con el poema "La Madre", mecanografiado con firma y dedicatoria manuscrita, y cinco fotografías originales, dos de ellas que muestran a Lezama Lima junto a su madre y sus hermanas en diferentes épocas.

Instantáneas que después recordará Lezama (La Habana,1910-1976) cuando él está ya solo en La Habana, y su madre, de la que no se quiso separar nunca, ya ha muerto. En estas fotos también se muestra a su hermana Rosa junto a su hijo y nietos.

Todo este material ha quedado reunido en esta edición artesanal y única bajo el título de "La Madre", con una tirada de cien ejemplares firmados y numerados, publicada por el Centro de Arte Moderno de Madrid, con la colaboración de Ivette Fuentes de la Paz, especialista en Lezama, investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística de La Habana, y quienes han hallado este material en los papeles y fondos que posee la familia del autor.

"Esta carta tiene un significado muy especial y es muy importante porque marca de forma clara su sentimiento de soledad y ruptura, algo que él siempre mantuvo, pero en este caso se sentía, además, solo porque su familia estaba lejos, en Miami. Marca el sino de Cuba, que no es otro que la ruptura familiar", explica a Efe Ivette Fuentes.

Y es que el poeta, narrador y ensayista, creador de una palabra poética en español única, "barroca, espiritual y excelsa", como dijo José Ángel Valente, solo salió de Cuba dos ves.

El resto de su vida estuvo en la isla, en una especie de autoexilio, enfermo desde la infancia. Fue obligado por su madre a casarse con la señora que la cuidaba y todos sus deseos y sentimientos -todo el mundo sospechaba que era homosexual- corrían ahogados bajo su piel, con un silencio que solo mitigaba en su obra tan oceánica como su cuerpo.

Para la especialista, esta edición especial sale en un momento muy importante, "porque ahora que se cumplen los 50 años del "boom" latinoamericano se ha hablado muy poco de Lezama. Es justo ponerle en su sitio. Se cumplen los 50 años de la publicación de 'Rayuela' de Julio Cortázar, pero también serán los 50 de 'Paradiso', de Lezama, de 1966, que entra de lleno en el "boom", del que fue un hito", subraya.

Lezama Lima, que murió acompañado por su mujer, Maria Luisa, en un hospital, abandonado por las autoridades políticas, estuvo muy ligado a su madre a quien cuidó hasta su muerte. Nunca pidió salir de Cuba, incluso después de la muerte de la progenitora. Sus hermanas Rosa y Eloisa estaban lejos, y después, como apunta Ivette Fuentes, en Cuba, en el 59, "se puso la cosa muy mal y se hizo casi imposible el contacto con el exterior".

Todo ello queda plasmado también el poema "La Madre" que dice: "Vi de nuevo el rostro de mi madre/Era una noche que parecía haber escindido/la noche del sueño".
Por Carmen Sigüenza

miércoles, 19 de diciembre de 2012

‘El lector de Julio Verne’, mejor libro de 2012 según los internautas de EL PAÍS

1- Novelas. 2- Autores españoles. 3- Guerra Civil y posguerra. Estas son las preferencias literarias de los internautas de EL PAÍS en 2012. Es el retrato a vuela pluma que revelan los resultados de las encuestas en las que los lectores digitales del diario han elegido el mejor libro del año y los preferidos en seis géneros literarios. La votación se ha hecho sobre una lista de 80 títulos propuestos por varios críticos y periodistas de la sección de Cultura.

Precisamente con esas tres características cumple El mejor libro del año: El lector de Julio Verne (Tusquets), de Almudena Grandes, que ha obtenido el 12,68 por ciento de los votos (participaron 1.782 personas). La novela es la segunda de la serie Episodios de una guerra interminable que la escritora madrileña empezó con Inés y la alegría. Una obra que habla de la resistencia y de aquellos españoles que nunca se sintieron vencidos y que incluso perdieron aunque estuvieran en el lado ganador. Así lo cuenta Almudena Grandes (1960) en el vídeo que acompaña esta información, donde además habla del origen de la novela y de la imagen que la desencadenó. “Yo no quería ser guardia civil…” es el comienzo del pasaje elegido por Grandes en la lectura que hace del libro en el vídeo.
Ha sido una encuesta clara en cuanto al libro más votado, pero reñida en las siguientes posiciones ya que los cinco primeros alcanzan el 33% de los votos, lo que, además, prueba la gran diversidad de gustos porque dentro de las obras propuestas había, además de novelas, poemarios, libros de cuentos, biografías, cartas, cómics y libros de ensayo de todo tipo.

El segundo título más votado como Mejor libro del año 2012 es Ayer no más (Destino), de Andrés Trapiello (5.83%); el tercero El tango de la guardia vieja (Alfaguara), de Arturo Pérez-Reverte (5.38%), cuarto Cartas desde Dinamarca (Nórdica Libros), de Karen Blixen (4.37%); y quinto El enredo de la bolsa y la vida (Seix Barral), de Eduardo Mendoza (4,09%).

OTROS IDIOMASEn todos los siete apartados los libros ganadores son de autores muy conocidos. Es decir, pocas sorpresas y hallazgos en cuanto a nombres. Los libros de autores en otros idiomas más votados fueron Cartas desde Dinamarca (Nórdica Libros), de Karen Blixen; ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? (Lumen), de Jeanette Winterson; Pensar el siglo XX (Taurus), de Tony Judt y Timothy Snyder; Robespierre. Una vida revolucionaria (Península), de Peter McPhee; y Aquí y ahora. Cartas (Anagrama-Mondadori), de Paul Auster y J. M. Coetzee.

GÉNEROS PREFERIDOS
Después de la novela, que no deja de confirmar su dominio en el gusto de los lectores a pesar de tantas voces apocalípticas desde diferentes frentes, el género preferido por los lectores es el de biografías, autobiografías y cartas. En todos los géneros el libro preferido es claro, salvo en Poesía donde 4 títulos tuvieron porcentajes más o menos cercanos.

TÍTULOS DE LA ENCUESTA
La encuesta para elegir El Mejor libro del año surge de la suma de todos los títulos incluidos en las preguntas por géneros literarios propuestos por algunos críticos de EL PAÍS y de los periodistas de la sección de Cultura, de la siguiente manera: Novela (a propuesta de J. Ernesto Ayala-Dip, José María Guelbenzu y sección de Cultura), Cuento o relato no infantil (Ana Rodríguez Fischer), Poesía (Ángel Prieto de Paula y Ángel Rupérez), Cómic (Álvaro Pons), Biografía/Autobiografía/Cartas (sección de Cultura) y Ensayo de Economía, Historia, Ciencia, Política y Pensamiento (Joaquín Estefanía, Julián Casanova, José Manuel Sánchez Ron, Josep Ramoneda.

RESULTADOS POR GÉNEROS LITERARIOS

1- Ayer no más (Destino), de Andrés Trapiello.
2- El lector de Julio Verne (Tusquets), de Almudena Grandes
3- El tango de la guardia vieja (Alfaguara), de Arturo Pérez-Reverte
4- El enredo de la bolsa y la vida (Seix Barral), de Eduardo Mendoza
5- Aire de Dylan (Seix Barral), de Enrique Vila-Matas

1- Mala índole. Cuentos aceptados y aceptables (Alfaguara), de Javier Marías, con el 36.36% de los votos.
2- Cuentos completos (Siruela), de Antonio Pereira, una recopilación de toda su obra, con el 21.12 % de los votos.

1- Poemas. 1-600 poemas. Fue-culpa-del Paraíso (Sabina), de Emily Dickinson.
2- La bicicleta del panadero (Calambur), de José Carlos Mestre (17.40%)

1- Vapor (La Cúpula), de Max (30.79%)
2- Filigranas del clima (Fulgencio Pimentel), de Frank Woodring (23.98%)

1- Miguel de Unamuno (Taurus), de Jon Juaristi (18.60%)
2- Cartas desde Dinamarca (Nórdica Libros), de Karen Blixen (16.28%)

1- Pensar el siglo XX (Taurus), de Tony Judt y Timothy Snyder (17.69%)
2- La mentira os hará libres (Galaxia Gutenberg), de Fernando Vallespín (15.77%)

BLOG PAPELES PERDIDOS
En cuanto a la propuesta inicial de que los lectores eligieran el mejor libro en una lista abierta a través del blog Papeles perdidos no se pudo realizar debido a que uno o varios lectores torpedearon la propuesta al incluir una lista de clara tomadura de pelo, la cual se repitió docenas de veces impidiendo la contabilización de los votos. Por eso motivo se optó por una encuesta cerrada con títulos propuestos por los críticos especialistas en los diferentes géneros literarios. Sin embargo, en el mismo blog avisé el viernes del cambio de rumbo en la elección del mejor libro del año según los lectores. Agradezco a los internautas que participaron en el blog.

El País

martes, 18 de diciembre de 2012

El hombre intranquilo

Algunos popularísimos personajes de ficción han sufrido significativas mutaciones al pasar de la novela al cine. Especialmente notables fueron las de Sherlock Holmes, convertido ya desde un comienzo en personaje de acción y no de reflexión: el inolvidable Basil Rathbone acuñó el físico ideal del gran detective pero sus aventuras son las de un agente secreto, no las de un investigador cerebral. Hubo que esperar hasta la serie de Granada TV protagonizada por Jeremy Brett para encontrar un trasunto razonablemente fiel de los relatos de Conan Doyle. Las últimas versiones en cine y televisión del gran sabueso son ya puro manierismo, a veces divertidas pero estrafalarias respecto al original.

Por cierto, ahora se cumplen los primeros ciento venticinco años de la publicación de Estudio en escarlata, que no es lo mejor de la saga inmortal —aunque el título es insuperable— pero sí la excelente pieza inaugural. Debolsillo acaba de conmemorarlo sacando una buena edición en pasta dura (traducción de Esther Tusquets), con la portada original e ilustraciones de la época para ambientar el texto.
La galería de malvados contra los que se emplea Bond es de los mayores atractivos de la serie"
En cambio, la serie cinematográfica de James Bond es mucho más fiel a los relatos originales de Ian Fleming, pese a que últimamente parece seguir el camino inverso a las adaptaciones de Holmes: en Skyfall el héroe de acción, sin dejar de serlo, se hace menos vertiginoso y más agónico. El director Sam Mendes es consciente de que Bond, James Bond, no envejece y sin embargo los fans de sus aventuras sí y ensombrece al personaje para que sigan pudiendo disfrutarlo sin puerilidad, lo cual es de agradecer…aunque en el fondo sea un poco humillante.

James Bond nunca había sido antes reflexivo en la pantalla ni apenas en los libros: héroe profesionalmente intranquilo y acelerado, sin sosiego, rapidísimo por tierra mar y aire, apenas tiene tiempo para degustar el champán que elige con erudición de suplemento gastronómico y ya debe volver a salir corriendo. Hablando de correr, a la chica a veces se la liquidan en la cama, sin tiempo de pasar por el bidé. Abroquelado tras su licencia para matar, es desde luego un ejecutor —-un verdugo— pero también un ejecutivo, alguien que tiene prisa.

En su origen fílmico, a comienzos de los años sesenta del pasado siglo, James Bond supuso una notable revolución moral entre los protagonistas aventureros: es obediente con los superiores y cínico con todos los demás, brutal bajo su refinamiento, promiscuo y sin perplejidades éticas. Un héroe envidiable pero antirromántico, despreocupadamente inmoral y con todo simpático. Su única cualidad positiva es la eficacia y su capacidad de sobreponerse a las dificultades más angustiosas, gracias a su entrenamiento físico y a la ayuda que le prestan artilugios tecnológicos exclusivos (hoy cualquiera de nosotros los puede comprar mejores en la tienda de la esquina). Los espectadores que le admiran se identifican con él por sus ventajas (fuerza, seducción, dinero, paisajes, máquinas…) pero no por sus virtudes, salvo que sea virtud arreglárselas siempre y como sea para triunfar. En el fondo le envidiamos de una manera más desvergonzada y menos hipócrita que a otros santos redentores de la pantalla…

La galería de malvados contra los que se emplea James Bond es sin duda uno de los mayores atractivos de la serie. Ni siquiera en su primera época (con la excepción de Desde Rusia con amor) esos adversarios pintorescos respondieron nunca ortodoxamente a los estereotipos de la guerra fría. Siempre han tendido más bien a representar la extravagancia contemporánea del poder, que se hace tanto más dudoso cuanto más se personaliza.

El mal como estructura es evidente pero cuando se convierte en individuo tiende al ridículo: la omnipotencia no puede dedicarse fructuosamente a desordenar, para eso ya estamos todos los demás. Lo que rinde buenos dividendos es inocular pequeñas alteraciones sabiamente dosificadas en el orden como coartada para reforzarlo luego mejor… Pero eso es demasiado complicado para James Bond, al que siempre vemos agitado y sacudido como un martini mezclado por un barman torpe. Ahora parece que se va volviendo más introspectivo, de modo que se acerca la hora de su indeseable jubilación…

El País

lunes, 17 de diciembre de 2012

La lucidez política de 'Un asunto tenebroso', de Balzac

Decía Somerset Maugham que Balzac, como todos los grandes novelistas, era mucho mejor imaginando gente mala que gente buena. Balzac fue un gran conocedor de la gente, de la mala y de la buena, aunque tal vez convendría clasificar un poco ese conocimiento. El mismo novelista inglés incluía a médicos, tenderos, empleados y periodistas, entre otros, en esa franja que con tanta exactitud conocía el gran autor francés. En cambio, consideraba que era menos preciso en el dibujo de los obreros urbanos y trabajadores agrícolas. Eso lo afirmaba Somerset Maugham a  propósito de Papá Goriot. Esta pequeña introducción viene a cuento del libro al que creo no deberíamos escamotearle ninguna nueva oportunidad. Me refiero a Un asunto tenebroso, una de las primeras novelas policíacas de la historia del género, si no la primera, con permiso de Caleb William (1794), de William Godwin (el padre de Mary Shelley). 

No es mi intención ahora hacer una digresión sobre la importancia de la novela policíaca, la de intriga y la negra. Pero sí lo es resucitar un libro que representa como cualquier otro de la extensa  obra de Honoré de Balzac, la magnitud literaria y la capacidad de profundización y desciframiento de la sociedad de su tiempo. Un asunto tenebroso se comenzó a publicar por entregas entre el 14 de enero y el 20 de febrero de 1841. Se publica en libro en 1843, el mismo año, por cierto, que Edgar Allan Poe publica Los crímenes de la calle Morgue. En esta novela habría que comentar dos cuestiones. Una en torno a su argumento y la otra referente al lugar temático que ocupa en la Comedia Humana. Para escribir esta novela, el autor se basó en un hecho real. Un asunto, realmente, tenebroso. Todo sucedió alrededor de 1800. Estamos en el año IX de la República napoleónica. Un abogado jacobino, comprometido no demasiado decididamente en la causa robespierrana durante el año del Terror, es secuestrado. Al poco tiempo, misteriosamente el abogado es liberado y tres de sus secuestradores son detenidos. Es el momento en que entra en escena Joseph Fouché, ministro entonces la policía (una especie de Ministerio del Interior) por nombramiento de Napoleón Bonaparte. Es evidente que Fouché, uno de los personajes más tenebrosos de la época, llenaría el sólo una novela, como lo hizo en varias biografía, entre ellas una relevante de Stefan Zweig. Tampoco vamos aquí hablar de Fouché, pero no viene mal recordar que este oscuro personaje era capaz de tejer complots y luego él mismo destaparlos con el siniestro propósito de desprestigiar a algún contrincante político o para sobrevivir él mismo. Por los mismos días del secuestro, Napoleón es objeto de un atentado. Fouché moviliza a sus policías y detienen a tres individuos (los mismos tres que habían participado en el secuestro del abogado) y, acusándolos del atentado, los hace fusilar. Este es, sucintamente, el verdadero asunto tenebroso. Sobre él, se esgrimieron varias teorías, entre las cuales figuraba la del propio Balzac.  Y así es como el escritor concibe Un asunto tenebroso

 En esta novela de espionaje, de trama policíaca, destaca la visión política de Balzac, su lucidez para interpretar un hecho histórico (sin ser por ello una novela histórica). En uno de los estudios más penetrantes de la obra de Balzac, el ya fallecido escritor y estudioso de la literatura francesa Carlos Puyol defiende la tonalidad elegíaca de esta novela. Por encima de su trama llena de venganza y resentimientos de clase y maquinaciones políticas, la novela, según Puyol, no es en el fondo otra cosa que el adiós de la vieja nobleza en el umbral de la nueva sociedad “práctica y prosaica” que viene a reemplazarla.

Un asunto tenebroso forma parte  de “Escenas de la vida política” de la Comedia Humana y, evidentemente, se merece una segunda oportunidad. La novela es un Balzac puro. No importan sus intromisiones en el relato. Ni sus desaforadas por momentos digresiones sobre cualquier asunto. Importa su inteligencia analítica para abordar unos hechos históricos y políticos casi contemporáneos al relato. Asuntos tenebrosos tenemos hoy a montones. Fouché no nos faltan. Y ya no digamos complots políticos. Lo que nos falta probablemente son más Balzac. Así que aprovechemos éste.

El País

viernes, 14 de diciembre de 2012

Érase una vez Hans Christian Andersen

El hallazgo del considerado primer cuento del autor de ‘El patito feo’ arroja nueva luz sobre su obra ‘La vela de sebo’ pudo ser escrito por su creador cuando tenía 18 años.

Años antes de publicar La sirenita, El patito feo, La pequeña cerillera y centenares de relatos que lo convertirían en un clásico de la literatura infantil, un joven Hans Christian Andersen concibió la historia de una vela que no hallaba su lugar en el mundo hasta que una caja de cerillas acudió a su rescate, iluminándola y dotándole de todo su sentido. El primer cuento que escribió el entonces estudiante danés ha permaneció inédito durante casi dos siglos, hasta su reciente descubrimiento en un archivo familiar. Un hallazgo que ha sido calificado de “sensacional” en su patria natal.
El historiador local Esben Brage localizó el manuscrito hace apenas dos meses y, a pesar del corto espacio de tiempo transcurrido, diversos conocedores en la obra de Andersen (1805-1875) acaban de validar su autenticidad. Es el caso de Ejnar Stig Askgaard, principal responsable del Museo de la Ciudad de Odense (la ciudad danesa donde apareció la copia a mano del texto de Andersen) y experto en la obra del escritor. “Sin duda, este cuento de hadas debe ser contemplado como el relato más temprano de todos los escritor por Hans Christian Andersen; en él, el joven autor nos habla de la importancia que tiene la autenticidad de las cosas, la autenticidad del interior de nuestra mente frente a la poca trascendencia de la apariencia externa de las cosas”, explicaba ayer Askgaard a este diario.

El relato corto del escritor danés ha permanecido inédito dos siglos

Bajo el título The tallow candle narra la historia de esa vela de sebo decepcionada por el abandono y la incomprensión, pero que finalmente logra hallar su lugar en el mundo. Junto al enorme valor de tratarse del primer título del célebre cuentista, su hallazgo demuestra que el futuro novelista y poeta estaba interesado en el género infantil desde su juventud y bastante antes de conocer la fama. Así lo sostuvieron ayer algunos de los mayores expertos en la obra de el creador de El soldadito de plomo, entre ellos el mencionado Ejnar Stig Askgaard, quien expresó al diario danés Politiken su absoluta certeza sobre la rúbrica de La vela de sebo.
La primera página del cuento de Hans Christian Andersen. / AFP
Escrito en tinta sobre papel amarilla, el documento fue encontrado en el fondo de una caja que contiene parte de los archivos de una familia danesa, los Plum. No se trata del primer original escrito por Andersen, sino de una copia que encierra una pequeña historia (real). Durante su niñez, el autor contaba sus confidencias a la viuda de un vicario, Madam Bunklefod, a quien años más tarde quiso dedicar su primer cuento: “Para Madam Bunklefod de su devoto H. C. Andersen”, reza la inscripción que el joven adjuntó el manuscrito. La familia heredera de la dama hizo una copia del mismo (en la que también incluyó aquella dedicatoria del autor) y la envió a unos familiares cercanos, los Plum, en cuyo legado ha permanecido desde entonces. Nadie había reparado en ella y en el valor que encerraba, hasta que tan solo hace unas semanas, el historiador danés Esben Brage dio con lo que en principio parecía un simple pedazo de papel.

A decir de los expertos que han examinado minuciosamente el texto, el relato de la vela carece de la calidad y madurez de otras obras que grabaron en mayúsculas el nombre de H.C. Andersen, pero nos abre una importante ventana a sus primeros pasos en el arte del cuento. La pequeña y entrañable historia de la vela fue probablemente escrita entre 1822 y 1826, esta última fecha tres años antes de que el escritor sellara su debut literario. Sucedió a aquel estreno una extensa obra jalonada, entre otros, por más de 160 cuentos, por títulos como Las zapatillas rojas o El traje nuevo del Emperador que han sido y siguen siendo leídos por generaciones y generaciones de niños.

Lo encontrado es una copia del original, en paradero desconocido

El hallazgo del manuscrito permite sumar un nuevo título a la dilatada obra de un autor universal. “Se trata de un cuento muy moralista, bastante sentimental y sobre todo consigue que un objeto material cobre plena vida”, valoró para el diario The Guardian la autora británica y especialista en cuentos infantiles Sara Maitland sobre el relato del inocente encuentro entre una vela y una caja de cerillas que logra insuflarle las ganas de vivir. “Es un relato muy, muy Andersen, no conozco a otro escritor que sepa conseguirlo de ese modo”, apostilló una Maitland que se declaraba extraordinariamente sorprendida por el hallazgo: “¿Cómo ha podido ese cuento estar tanto tiempo escondido en una caja? Me fascina que nadie lo haya descubierto antes, cuando el mundo está lleno de expertos en la obra de Hans Christian Andersen”.

El País

jueves, 13 de diciembre de 2012

"Los problemas del mundo moderno no pueden resolverse con oracioness"

El autor marroquí cree que "la regresión conservadora está ganando la partida" tras la 'primavera árabe', pero dice también que "nada está decidido" y el proceso "llevará años"

 Tahar Ben Jelloun, uno de los escritores marroquíes más reconocidos internacionalmente, mucho más aún tras ganar en 1987 el Premio Goncourt, el gran galardón de las letras francesas, por su novela La noche sagrada, visitó ayer la Fundación Tres Culturas para protagonizar un encuentro con sus lectores. El autor (Fez, 1944) es además un intelectual a la vieja usanza, en el sentido de que entiende también como parte de su oficio la necesidad de pronunciarse sobre los temblores, y a veces las alegrías, de la realidad social y política. "No se trata de amar a los musulmanes, sino de respetarlos por lo que son", dice el escritor, que ha dedicado buena parte de su obra ensayística a defender la necesidad, y la viabilidad, de la tolerencia y del entendimiento entre culturas.

Ben Jelloun vino a hablar en especial de sus dos útimas obras publicadas en España, ambas el año pasado y dentro del catálogo de Alienza: la novela El retorno y La primavera árabe: El despertar de la dignidad, un ensayo urgente que sigue el rastro de las complejas transformaciones que están experimentando las sociedades árabes, y con ellas sus estados, unas páginas que prestan especial atención a Túnez y Egipto y que centraron el encuentro con la prensa que ofreció antes del acto en el antiguo Pabellón de Marruecos, presentado por el periodista Javier Valenzuela y organizado por Tres Culturas y el Ministerio Encargado de los Marroquíes Residentes en el marco del Proyecto Menara.

El autor considera que la primavera árabe, a la que él concede estatuto no de "revuelta" sino de "revolución de nuevo cuño: espontánea e improvisada", por su calado "ético y moral", no ha terminado, de modo que es pronto, añade, para juzgar sus logros. "Existe una lucha entre dos visiones del mundo: una centrada en la religión como forma tradicional de la vida, y otra que se basa en la modernidad, en el reconocimiento de los derechos del individuo, en la igualdad de hombres y mujeres, en los valores democráticos.Ahora la regresión conservadora está ganando la partida, eso parece, pero nada está decidido", afirma el escritor, que admira el "papel enorme" que han jugado en las protestas las mujeres árabes y señala como motor de estos cambios a "los hijos de esos emigrantes que se fueron a trabajar en el extranjero como ejecutivos, ingenieros, profesores...". "Es un proceso que llevará aún varios años", insiste.

En el libro, Ben Jelloun recuerda -sin acritud, más bien con estupor retroactivo- el decisivo apoyo, también por omisión, que encontraron en el escenario político internacional los gobernantes árabes, ya fueran autoritarios o abiertamente dictatoriales, con sus democracias en el mejor de los casos tan sólo "formales". "Occidente debe observar lo que está ocurriendo y ayudar en lo que pueda a los movimientos laicos y democráticos. Pienso que al menos Europa ha entendido que no puede ser ya ser tan cómplice de los dictadores. Creo que se tendrá mucho más cuidado con eso porque la historia ha dado una buena lección", dice Ben Jelloun, que desde 1971 ha desarrollado prácticamente toda su carrera en Francia, en cuya lengua escribe sus libros.

Sobre el riesgo de que los integristas capitalicen y amorticen estos cambios, el escritor, que se declara "laico", defensor por tanto de la separación de religión y política, se muestra tranquilo. "El integrismo religioso puede ganar durante un cierto tiempo, pero al final fracasa por su incompetencia. Ya no se puede gobernar un país únicamente con ideas religiosas. Los problemas del mundo moderno no pueden resolverse con rezos, sencillamente no es posible".

En Egipto, sin embargo, los acontecimientos han adquirido un sesgo preocupante, admite. "Morsi, que fue elegido tras un compromiso entre el Ejército y los Hermanos Musulmanes, no tuvo la inteligencia de atraer hacia él a los laicos y los modernos, los rebeldes democraticos. Está bajo la presión de los fundamentalistas, que le han obligado a hacer una Constitución que convierte la revolución en... una especie de república teocrática como la de Irán, en la que el derecho no tiene ya que ver con la justicia sino con los profesores de teología. Pero la lucha no se ha terminado", dice Ben Jelloun, que ve muchas más sombras en Siria, "un caso aparte". "Bachar al Asad tiene una concepción mafiosa del poder, sólo puede ganar matando. Y si decide negociar con los rebeldes, será asesinado por sus propios partisanos. Está acabado, no tiene ningún futuro. Pero el problema no es ése, sino qué va a pasar con pueblo sirio, que se enfrenta a una auténtica guerra civil".

diariodesevilla.es

miércoles, 12 de diciembre de 2012

“La literatura es una herramienta para comprendernos aun frente al absurdo”

Rosa Beltrán (Ciudad de México, 1960) está llena de manías. La más frecuente consiste en abrir un libro al azar aunque eso le impida seguir la trama. "El libro se resiste a revelar su significado, como ocurre en los textos sagrados y se vuelve en cambio un acicate que me ayuda a transitar por otros mundos. Leído así, obligo al libro a decir algo que no diría siguiendo el orden en que fue escrito. Nunca he creído traicionar a un autor al hacer esto. Más allá de nosotros, el libro tiene su propio espíritu y Borges nos recuerda que aun en la Biblia se dice que el espíritu sopla donde quiere".

De leer, ya lo ven, uno no puede salir impune. Sobre todo si se trata de alguien que se dedica a presentar libros. Porque a través de ellos revive sus lecturas preferidas y las mezcla con su propia vida. Y porque gracias a la lectura vive otras vidas. Es el caso de la protagonista de Efectos secundarios (451 editores, 2012), la nueva novela de Beltrán, que lee sin descanso mientras su país es consumido por la violencia. No tanto para "evadir" o "amortiguar" la realidad, sino para obtener una imagen más nítida de lo que ocurre. Hay que leer, dice la autora, "porque eso nos hace entender mejor lo que vivimos; porque al leer reflexionamos, aprendemos, damos sentido. Lo que nos ocurre se presenta de manera caótica. La literatura es una herramienta para comprendernos aun frente al absurdo".

Beltrán ha escrito novelas, cuentos y ensayos. Dice su colega Elmer Mendoza que la obra de su compatriota "maneja con solvencia una prosa nerviosa, inquietante pero equilibrada; si le hiciéramos una gráfica sería un electrocardiograma de alguien con cierto grado de enfermedad". En La corte de los ilusos (Joaquín Mortiz, 1995), su primera novela (y quizá su libro más exitoso), Beltrán narra los enredos de la corte de Agustín de Iturbide, el primer "emperador" de México después de la independencia, sin olvidar hechos curiosos acerca de sus parientes, sus amantes y sus amigos: todo un retrato de la aristocracia que a partir de entonces comenzó a dirigir el destino del país, en detrimento de los indígenas. Más tarde se ocuparía de otras penurias contemporáneas: en El paraíso que fuimos (Seix Barral, 2002) cuenta el declive económico del México de finales de los años ochenta a través de una familia de clase media.

"No hay literatura sin apropiación", explica la autora

Para Efectos secundarios ha preferido echar mano de sus autores y lecturas predilectas. Para revivirlas. Es que a ella, por ejemplo, le gustaría ser "madame Bovary, Gregor Samsa, Orlando, el coronel Aureliano Buendía o el primo jorobado de La balada del café triste. Mis personajes amados están de un modo u otro en la mayoría de mis novelas. Algunos personajes nos acompañan durante más tiempo que mucha de la gente que conocemos en nuestra vida. Lo mismo ocurre con otros componentes de la literatura. Pessoa dice que hay metáforas que son más reales que mucha de la gente que camina por la calle".

Pero, ¿es válido hacer tantas referencias a otros libros en Efectos secundarios? "No hay literatura sin apropiación", explica. "Hoy se llama intertextualidad, pero en el siglo XVII las escuelas de pintura y los poetas funcionaban gracias a la imitatio. Quien no acudía a fórmulas temáticas y formales preexistentes era quemado en leña verde. Hoy ocurre lo contrario". Y todo esto, ¿qué propósito tiene? "En un mundo tan violento como el que vivimos, en un país tan violento como el mío, me interesaba hacerme una pregunta que ni la política ni la ciencia ni las tecnologías parecen hacerse. Ninguna habla de comportamiento evolutivo. ¿Sirve de algo la literatura, y la cultura, en una situación de violencia cotidiana?".

El País

martes, 11 de diciembre de 2012

Las obras de Ruedo Ibérico recuerdan la voz de los españoles exiliados de 1962 a 1982

León, 10 dic (EFE).- Medio centenar de obras publicadas por la editorial Ruedo Ibérico entre 1962 y 1982 recuerdan en una exposición en León la voz de varios intelectuales españoles, maestros de la poesía, el ensayo y distintos géneros periodísticos, que buscaban una solución a los problemas de España desde el exilio.

Así lo ha descrito hoy Alejandro Sarmiento, gerente del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, durante la presentación de la muestra "Los libros de Ruedo Ibérico o la libertad en el laberinto" organizada por la Diputación de León en colaboración con dicho instituto y la Biblioteca Regional Mariano Domínguez Berrueta, del Instituto Leonés de Cultura.

Sarmiento ha agregado que se trata de una exposición "muy didáctica" y "muy práctica en los tiempos que estamos", ya que sirve de ejemplo para ver cómo, en una época "bastante peor que la actual", hubo una serie de intelectuales comprometidos con la realidad histórica y con las ganas de arreglar la situación del país, que lograron un consenso a través de sus publicaciones.

La exposición repasa las obras publicadas por la editorial Ruedo Ibérico, fundada en 1962 en París (Francia) por cinco refugiados españoles que tenían como objetivo hacer frente al régimen franquista mediante publicaciones que exponían tesis alternativas a las del régimen.

Sarmiento ha destacado que aunque la editorial tuvo que disolverse en 1982 "probablemente ya había cumplido su misión", además de dejar para la Historia las publicaciones de "grandes autores" sin los que "no se podría concebir la literatura española".

Por su parte el director de la Biblioteca Regional Mariano Domínguez Berrueta, Roberto Soto, ha destacado la "defensa de la literatura y la libertad" por parte de una empresa que "dio voz" tanto a la izquierda que se exilió como a la oposición que el franquismo tenía dentro del propio régimen.
"Esta exposición nos enseña cómo hasta en las circunstancias más adversas el pulso de la cultura, la literatura y la libertad configura la columna vertebral del pensamiento critico de un país", ha añadido.
Además de las publicaciones pertenecientes a la editorial, la muestra incluye una serie de ejemplos de escritos aglutinados bajo el título de "Cuadernos de Ruedo Ibérico", un suplemento que nació en 1972, considerado año "culmen" de la empresa, entre los que destaca "La dictadura de los franquistas" de Rafael Calvo Serer.

No obstante, según ha destacado la documentalista Mercedes Andrés en un recorrido por la muestra, los libros editados por Ruedo Ibérico no trataban siempre sobre el franquismo, ya que muchas de las publicaciones expuestas versan sobre diversos asuntos que también preocupaban a los intelectuales de la época, como la ecología, la situación de Cuba y de China, el ideario de León Trotski, el Opus Dei o los nacionalismos en España.

Por su parte el director del Instituto Leonés de Cultura, Jesús Celis, ha referido que se trata de un conjunto bibliográfico "poco accesible" para los ciudadanos, así como una buena muestra de las ideas políticas de toda una generación de autores y ha explicado que se mantendrá expuesto en el instituto hasta el próximo 13 de enero.