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Si eres amante de la lectura, tiene todas las llaves que te puede dar este humilde blog para continuar en tu viaje.

Pruebas

lunes, 27 de junio de 2011

Atravesando el espacio con el tiempo

¨El espacio, el tiempo, la conciencia, el ser, no son cuatro receptáculos de las cosas sino tan solo caracteres de las cosas que son ya reales, son caracteres de la realidad de las cosas, de unas cosas ya reales en y por si misma".
Xavier Zubiri

domingo, 26 de junio de 2011

Religiosidad y otras m....

La ética religiosa se basa en una sanción de recompensas y castigos póstumos. Convierte la bondad en el decreto de un ser sobrenatural. Uno hace el bien, a la luz de su religión, para alcanzar la dicha eterna. Si efectivamente existen poderes naturales en el Universo, sería prudente hacer lo que estos piden, para bien o para mal, si lo que uno quiere es salvar el pellejo; pero aunque lo que pidan es hacer el bien, esta motivación no es una motivación moral, sino una motivación egoísta e interesada. Si veo a dos hombres haciendo el bien, uno porque quiere evitar el castigo de un supuesto agente sobrenatural y otro porque respeta a su prójimo, este último me parece infinitamente más honorable.
~A.C.Grayling

sábado, 25 de junio de 2011

Los desa-ciertos del tiempo

En algún momento, hemos querido detener la manecilla del reloj, que impulsa nuestro camino al futuro invisible e incierto que nos queda frente a nuestros ojos. Nos hemos hechos miles de interrogantes, que quisiéramos que nuestro reloj, que lo cubre una sombra, que mide nuestro tiempo, que no es de nosotros, sino que tiraniza con nuestra voluntad, segmente los grandes enigmas que nos persigue como león hambriento, en ese momento segmentado de expresiones donde descansa la singularidad de un dilema que rehúye al sistemático servicio de un templo de deseos que en otras contestaciones yace la inventiva de un lenguaje medio articulado por la inventiva de imágenes que posibilitan la esperanza de ver nuestra conciencia en consonancia con el universo.

Ese reloj que se presume posado en nuestro interior, que tenemos y no tenemos, que suprime nuestras prematuras alternativas a un universo donde lo pretencioso del ludismo a larga la data hibrida de nuestros cuestionamientos, nos hace ver detenido en medio de los carriles con un tren que se aproxima con sus sonoras amenazas descargando sus sentenciosos juicios muy sensibles a los rasgos sencillos de lo que si es dueño de nuestro dramático estar. Apelaremos a Dalí en su des-quebramiento del tiempo, a rastrear el deseo entronizado que respira libertad, a la constante desconstrucción, a una cosmovisión de tal densidad evocativa que ponga a un lado la fe que separe lo sujeto y objetivo de nuestras ideas pre-fabricada.

Esa manecilla es un idea metódica, que solo se ejecuta bajo la correspondencia de una conciencia que sirve de almohadón al descansado y vago determinismo que nos creemos. ¿A qué mas podríamos aspirar para derribar la sed constataría de nuestros dilemas que se esconde detrás del muro imaginario que nos hemos creado? La búsqueda que a diario nos proponemos en este inarmónico mundo, donde el fracaso de otro es el ejemplo de una posibilidad a la sonoridad del tren que viene a nosotros, es una respuesta que contacta la propiedad de lo que queremos ser, en un ser que no es, pero que si es en un mundo des-ubicado en lo significante, en la finitud de forma, de metáfora, símbolos, donde muchos halan lo divino, para imaginar la imposibilidad del hombre ante la posibilidad de Dios.

Hay cierta timidez en el hombre de hacerle frente al reloj y su manecilla que en detrimentos de nuestros sueños, se hace enérgico en querernos demostrar la imposibilidad y falta de fuerza para derribar la plasticidad simbólica que subyace en él mismo. Nuestro viaje por el carril, donde la sonoridad que se aproxima debe estar concretizada en esta vida humana en un solo instante único, y ese instante que creemos incomprensible debe ir cargado en la fe que tu puedas crear sin limites.

Vamos, sed parte, y derriba la manecilla que te atormenta.

viernes, 24 de junio de 2011

La muerte de Iván Ilich

" Iván Ilích veía que se estaba muriendo y se hallaba en un continuo estado de desesperación. En el fondo de su alma sabía que se estaba muriendo, pero no sólo no se acostumbraba a ello; simplemente, no podía entenderlo... No puede ser que la vida sea tan sin sentido, tan asquerosa. Si es cierto que la vida es tan asquerosa y tan sin sentido, entonces, ¿para qué morir y morir sufriendo? No; aquí falta algo. -A lo mejor no he vivido como debía-, se decía, e inmediatamente apartaba de sí esa única solución del misterio de la vida y de la muerte como algo absolutamente imposible... Buscó en su interior el acostumbrado miedo a la muerte y no lo encontró. -Dónde está Ella? Qué muerte?- No había miedo porque tampoco había muerte. En lugar de la muerte había luz.

-Así que es eso -dijo de repente en voz alta-. ¡Qué alegría!
-¡Se terminó!- dijo alguien encima de él.
Iván Illich oyó estas palabras y las repitió en el fondo de su alma.
-La muerte ha terminado-, se dijo. -No existe más.-
Aspiró el aire, se detuvo en medio del suspiro, se desperezó y murió
. "

La critica en ciertos aspectos ni limita ni prohíbe el conjunto de articulaciones, ilusiones e imaginación que podamos darle a un hecho especifico. El tener de frente un libro como La muerte de Iván Ilich, es asistir de por si a un juego de partida doble, donde el autor en su agudeza escritural nos propone su escenario espacio-tiempo y nosotros hacemos del espacio-tiempo una problematización atemporal. En tal virtud, potencializamos la verdadera presencia las grandezas y bajezas que metodizan al hombre.

La muerte de Ivan Ilich publicada en 1886 por Lev N. Tolstoi, la cual se ubica hacia final de su producción, es un reflejo de las luchas intelectuales y espirituales en la cual se vio sucumbido el autor, la cual superaría radicalmente en un cambio espiritual. Lo indudable para este autor es que la verdadera realidad con la cual se enfrento fue con la imagen arquetípica del lado mas oscuro del ser humano, donde los limites del mundo dieron por sentado la similitud de todo hombre en su accionar, y en este sencillo relato reflejo esa falta de comunicación, la cual dejo al escrito la muerte misma, problematizo con la sociedad la cual se encontraba con ese vacío de que delimita la muerte y la vida.

El protagonista de este relato es el típico normal, que en ciertos puntos no llama nuestra atención, un laborioso y mediocre funcionario, el cual fue tallado por Tolstoi atendiendo a un modelo real, quien siendo procurador del tribunal de tierra de Tula, la muerte le sorprende, pero una muerte de cáncer. Desde luego, el circulo normalista de este hombre para nada despunta el ritmo prosaico de su vida, nada la altera, en cierto modo, es un hombre gris. Fue un hombre creado bajo la convicción de alcanzar dentro de la burocracia un puesto de importancia, así lográndolo, pero, nada ha servido de tanto esfuerzo. Pues, solo la enfermedad revelaría el vacío de toda una vida de ilusiones y sueños.

De todo modo, el genio creador de este escritor encauzaría las tonalidades del comportamiento substancial en la vida de este funcionario, ese silencio que revela la nada del sonido, donde se matiza el enfrentamiento entre las apariencias y ser. De previsto, simboliza aquellos pensamientos íntimos que en el desarrollo de todo una vida no nos damos cuenta que están ahí, solo falta un alud de circunstancias para darnos a entender que detrás subyace toda una motricidad de hechos que reflejan nuestro comportamiento, que ese discurrir diario frente a lo visible del mundo singulariza la libertad de tanto sacrificio para encontrar el dilema descifrado entre el significado del sacrificio y el valor intrínseco que reina en dicho sacrificio.

La muerte de Iván Ilich es el golpe que representa el hombre en su estado natural caótico, en el cual ese supuesto ensueño de valorizar nuestras ilusiones, nos forman un escalera donde su final esta colmado de un repertorio de sombras y declives. Muriendo poco a poco percibe la realidad de su entorno familiar, construidos bajo el manto telar de las apariencias que no pudo ser reparada en su momento.

Solo queda tu disposición.

jueves, 23 de junio de 2011

Como quisieramos la GUILLOTINA

En un primer plano, pretendí forjar este escrito bajo una estela algo localista, pero movido por la situación que avasalla en otras naciones, que de igual modo, sufren y aguantan los atropellos y abusos que sus dirigentes someten a diario a esas naciones, creo provechosa hacer una divulgación mucho mas extraterritorial. Hace un tiempo a tras, mientras leía un articulo del periódico El País, donde el encabezado del mismo decía: La guillotina será abolida en Francia hoy. El presidente François Mitterrand y el ministro de Justicia, Robert Badinter, se iban coronar con la gloria través de la historia, ante la Asamblea Nacional, con el tema de la abolición de la pena de muerte. De algún modo fue un tema sumamente debatido durante dos siglos.

Detrás de esta abolición descansa el móvil mismo de la abolición, que es la guillotina. Después de 1789 el dirigir o gobernar el Estado Francés no fue una tarea algo fácil, pues el mismo hecho de la Revolución Francesa no solo enmarcaba un conjunto de principios recién divulgados que se había que implementar respectando las reglas parlamentarias, sino que el ambiente político y moral de libertad incontrolable lo violentaba aun mas todo el diario vivir. En tal virtud, para finales de octubre en un caso sin precedente se encuentra culpable por acaparar panes a un panadero, este es sentenciado, de inmediato es ahorcado y luego decapitado. El procedimiento de muerte de este monopolizador, causaba cierto incomprensión. Pero no fue hasta enero de 1790 ante la Asamblea, cuando el doctor Joseph Ignace Guillotin presenta su nuevo método o maquinaria para hacerle frente a los culpables de un hecho injustificable. Cabe destacar, que este método de muerte ya existía un siglo antes, lo que la hace notoria durante el periodo post-revolución fue la exigencia en la creación de un método que evite el sufrimiento de los apresados. Tremendo el método, para evitar el sufrimiento.

Dejando a un lado la historia del método, a veces me cruzan algunas ráfagas, algo incontrolables, caramba, como es posible que un país se vea tan sometida a los dictámenes de lideres, que amparado en la “democracia” quieran hacer lo que le venga en gana contra ese pueblo que le dio un voto de confianza. A veces, en mis adentro veo el método de la guillotina como algo que no debió pasar, no para cortarle las cabezas a esos políticos, usurpadores del Estado, negociantes y bandoleros, sino para cortarle las manos y dar ejemplo que a una nación se le debe respecto, si bien ellos fueron elegidos para dirigir la cosa publica, bien claro deben tener en cuenta que lo que ellos dirigen no es de ellos. La guillotina debe ponerse de moda una vez mas contra aquellos que sin vergüenza, sin sonrojarse cometen infracciones, y nada pasa.

Debería volver una ve mas la guillotina. ¿A quien tu pondría en la guillotina, si te tocara colocar aun de ellos?.

Arriésgate, vamos pon tu ejemplo

A correr fanático

miércoles, 22 de junio de 2011

Entre lo actual y lo inactual II

Realidad caleidoscópica

Todo esto no significa que el arte haya sido desconsiderado por los filósofos que precedieron a los del siglo XVIII, cuando el gusto y el placer comenzaron a ser investigados con decisión. Conservamos fragmentos presocráticos en los que se sienta posición sobre el origen de la creatividad literaria, y unos apuntes de Aristóteles sobre el teatro, olvidados durante un milenio, no han dejado de suscitar interrogantes desde su redescubrimiento en el Renacimiento. Platón imaginó el espacio que deberían ocupar (o desalojar) los artistas en una ciudad ideal.

Ya en el siglo XX, Heidegger entendió que la poesía abría un camino único para pensar problemas esenciales que habían sido exiliados de la filosofía. Adorno escribió el último gran tratado de estética de que disponemos – un grito de guerra modernista que enfrenta tanto las servidumbres del entretenimiento masivo como la banalización política – y ayudó a rescatar los heterodoxos escritos de Benjamin.

La posmodernidad emergió en corrientes arquitectónicas y artísticas antes de que Lyotard la proyectara a la categoría de espíritu general de una época. Los problemas del arte y la literatura han ocupado a pensadores tan distintos entre sí como Derrida y Rorty, Deleuze y Danto, Vattimo y Foucault. Este elenco, desde luego, se podría ampliar sin ningún esfuerzo. Pese a todo, la pregunta por el arte contemporáneo continúa superando muchas veces los intereses, y otras las fuerzas, de la mayor parte de los filósofos, cuyos empeños actuales son desbordados casi de inmediato por una realidad caleidoscópica.

Habermas, precavido, apenas se refiere al arte; los filósofos analíticos lo abordan de modo marginal y desde de una reductiva, aunque consistente, psicología. En el amplio capítulo final de su libro, Bubner atribuye la situación periférica de la estética desde los tiempos de Kant y Hegel a la violenta revolución artística ocurrida en el siglo XX.

“La liberación radical de la producción artística misma del recinto ontológico tradicional – escribe Bubner – y la superación de cualquier canon (…) han dejado irremediablemente atrás las posibilidades de la teoría [filosófica]”. El permanente shock de lo nuevo en el arte descalabra cualquier intento de captura teórica. Formas sucedáneas de la estética, como denomina Bubner a las que practican, por ejemplo, los propios artistas, no satisfacen los exigentes criterios de los teóricos, quienes sin embargo apenas logran ofrecer algo a cambio. La estética se hace fuerte en revisiones permanentes sobre su propia tradición conceptual. Pero se trata de un refugio seguro antes que de un desarrollo acorde con los tiempos.

Distintas tendencias del pensamiento del siglo XX han visto en el arte un ámbito privilegiado para la verdad. En consecuencia, las rígidas fronteras entre la filosofía y el arte se volvieron permeables, explica Bubner. El arte ya no queda, como ocurría en el pasado, enteramente definido en términos de belleza o placer; la propia noción de obra de arte ha sido desmantelada por las vanguardias. Hegel aún se respaldaba en las obras; Kant, pensaba en términos de placer.

Algunas de estas visiones capitales todavía son muy útiles para nosotros, pero no podemos reflexionar sobre lo que nos rodea siendo rígidamente fieles a sus huellas.

Bubner busca rescatar la experiencia estética de inspiración kantiana porque no remite a objetos precisos, sino que acontece dentro del propio sujeto.

Pero esta propuesta de un regreso a la interioridad abre nuevas paradojas y dificultades. Hegel anunció que, en su época, el arte era una cosa del pasado y había sido superado. Es posible que su dictamen haya afectado más directamente a la disciplina que pretendía refundar, la estética filosófica, que al objeto del que ésta iba a ocuparse.

POR
JOSE FERNANDEZ VEGA

sábado, 18 de junio de 2011

Entre lo actual y lo inactual I

De todas las ramas tradicionales de la filosofía, la estética, al menos en un sentido formal, fue probablemente la última en brotar. Hasta el siglo XVIII, “estética” todavía aludía al conocimiento que se obtiene a través de los sentidos, una fuente que la tradición occidental no siempre despreció, pero en general subordinó a los más fiables resultados que se obtenían aplicando la razón. Uno de los monumentos de la filosofía moderna, la Crítica de la razón pura (1781) de Immanuel Kant, enseña que los sentidos nos facilitan nuestro primer acceso al mundo, pero por sí mismos no nos permitirían saber nada.

En esa obra, Kant emplea el término “estética” para hablar de los sentidos, aunque en su último gran tratado, la Crítica de la facultad de juzgar ( 1790), ya empieza a utilizarlo para referirse a las reacciones frente la belleza. Sólo en el siglo siguiente se volvería habitual reservar la palabra para hablar de las reflexiones filosóficas sobre el arte.

La primera gran contribución en la que se asume plenamente este significado es la estética de Hegel, un conjunto de clases publicadas entre 1835 y 1838 por sus discípulos tras la muerte del pensador. Como el libro de Rüdiger Bubner Acción, historia y orden institucional. Ensayos de filosofía práctica y una reflexión sobre estética testimonia aún sin proponérselo, Kant y Hegel, los mayores representantes del llamado idealismo alemán, siguen organizando las discusiones sobre estética dentro de la filosofía.

Es claro, sin embargo, que la estética no ocupa un lugar central en la tradición filosófica, más absorbida por las preguntas acerca del conocimiento verdadero, del razonamiento correcto, de la justificación ética de nuestras acciones y de los fundamentos de la política. También sobre estas dominancias el libro de Bubner aporta un ejemplo, pues los dos últimos temas acaparan casi toda su extensión.

Desde su origen en Grecia, la filosofía también conjetura acerca de realidades superiores a la naturaleza y al hombre o se interroga sobre la existencia del mundo, pero en la filosofía contemporánea los focos de interés parecen haberse desplazado hacia zonas menos trascendentes, si bien consideradas más urgentes: los usos del lenguaje y la esencia del poder o los desafíos que a todo nivel plantean la técnica y la ciencia. En el siglo pasado la filosofía vio multiplicarse sus preocupaciones en una enorme variedad de direcciones: la bioética, la epistemología o la teoría de la democracia, por nombrar sólo algunas.

Estos grandes problemas no son, por supuesto, los únicos con los que se compromete la filosofía, pero suelen ocupar los primeros lugares en las publicaciones y los programas de estudio. Otro asunto central para las universidades es la propia historia de la filosofía y el estudio de las obras de los grandes autores de todos los tiempos, pero las motivaciones para la exploración de ese ingente legado responden habitualmente a alguna inquietud ética o gnoseológica, metafísica o política. De modo que la estética no es sólo la hermana menor dentro de estas orientaciones convencionales, también parece la parienta pobre.

POR JOSE FERNANDEZ VEGA

miércoles, 15 de junio de 2011

Razonando se razona lo razoble....

"Qué es la razón. Acabamos de decirlo: es la intelección pensante de lo real. Pero esto es tan solo una generalidad. Para precisarla hay que establecer eta intelección en dos aspecto esenciales suyos. Esta intelección, en efecto, es ante todo una intelección mía. De ello no hay la menor duda. La razón es ante todo mi razón. Pero por otro lado, es innegablemente una razón de las cosas reales misma. Por tanto, si queremos establecer qué es la razón nos vemos constreñidos a examinar sucesivamente qué es la razón como intelección mía, y qué es la razón como razón de las cosas; solo asi entendemos unitariamente qué es razón"
Xavier Zubiri

martes, 14 de junio de 2011

Buenos Aires atesora un nuevo recorrido para vivir a Borges

Jorge Luis Borges cuenta en su natal Buenos Aires con un nuevo espacio físico y virtual que, con una propuesta visual y en permanente renovación, busca introducir al público generalista en el universo literario del escritor, de cuya muerte se cumplen 25 años hoy.

Cuando los turistas se acercaban al Centro Cultural Borges, en pleno centro porteño, confiados en que se trataba de un lugar dedicado al escritor argentino, se sorprendían al descubrir que no albergaba ningún espacio dedicado a su figura.

El centro, inaugurado en 1995, ha acogido en estos dieciséis años numerosas exposiciones y actividades de homenaje a Borges (1899-1986), pero nunca un espacio permanente que pudiera satisfacer el gran atractivo turístico que despierta el escritor.

Para saldar esta deuda y hacer verdadero honor a su nombre, han elegido el 25 aniversario de la muerte del escritor para inaugurar el "Espacio Borges", que pretende convertirse en un instrumento para la divulgación y la reflexión sobre su obra, relató a Efe una de las responsables del proyecto, Laura Mendoza.

El espacio, creado en colaboración con la Fundación Borges (presidida por la viuda del escritor, María Kodama), se estructura en torno a una muestra permanente, cuyos contenidos se renovarán de forma periódica, y se completa con una página web y un nutrido calendario de actividades paralelas.

"Historias de un universo escrito", como han bautizado la exposición, busca, "con una visión bastante generalista, sacar la solemnidad al escritor y mostrar la cantidad de facetas que tuvo y los intereses que desarrolló a lo largo de su vida", dijo Mendoza.

Es el propio Borges, a través de una selección de citas de sus libros impresas en grandes caracteres por las paredes, el que va guiando al visitante a través de las seis secciones en las que está dividida la muestra, ilustrada con divertidos "collages" con imágenes del escritor.

Aunque se quiso evitar una "muestra biográfica más", el espacio incluye un pequeño apartado con fotografías familiares, retratos de su juventud, recortes de periódicos y dos dibujos que el escritor realizó durante su niñez, uno de ellos de un tigre, animal que le fascinó desde pequeño.

Este apartado se completa con una presentación audiovisual con la opinión de otros grandes escritores e intelectuales, como John Updike, Maurice Blanchot, Darío Puccini, Gérard Genette, Adolfo Bioy Casares y Mario Vargas Llosa, entre otros, sobre la obra de Borges.

En la sección "Fervor por Buenos Aires", título de uno de sus primeros libros, sitúan en un mapa los rincones "más notables" de Borges en la capital argentina: las casas en las que vivió, la escuela en la que cursó sus estudios, el zoológico que visitaba durante su infancia, sus librerías favoritas.

El recorrido continúa con las confiterías en las que se reunía con otros intelectuales de la época, la facultad en la que impartía clases de literatura inglesa y la librería en la que tuvo lugar su última aparición pública en la capital argentina.

La muestra recoge también una selección de las lecturas y autores favoritos de Borges, como Dante Alighieri y su "Divina Comedia", Franz Kafka, Walt Whitman, Gilbert Keith Chesterton, Edgar Allan Poe o Joseph Conrad, entre otros, representados con dibujos, fotografías o facsímiles de sus obras.

Para ilustrar las lecturas se exhibe una exclusiva edición de "Hojas de hierba", obra del poeta estadounidense Walt Whitman traducida por Borges, un "Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes, del siglo XIX, y un "Martín Fierro", la clásica obra de José Hernández.

También se muestra el proceso creativo de Borges por medio de reproducciones de los manuscritos originales de su obra cumbre, "El Aleph", o su primera publicación en la revista "Sur" y su fascinación por los laberintos y la literatura fantástica.

La web "Constelación Borges", propone a modo de juego diez términos clave de la vida y el universo borgeano. Cada uno de esos términos, como "Aleph", "Sur", "tigre", "linajes" y matemáticas", remite a decenas de fragmentos de entrevistas y audios del propio Borges.

La muestra se completa con un abanico de actividades culturales que van desde exposiciones temporales paralelas hasta conferencias de expertos, talleres creativos y representaciones artísticas.

Por: EFE

lunes, 13 de junio de 2011

La crítica del mito: Borges y la literatura como sueño de una vida

Hablar de Borges, no es una tarea fácil para quien quiera hacer de él un estudio acabado. La amplia biografía que genera su vida, ya de por sí es un gran desafío. Borges no es un escritor regional, sino uno que quiebra los bordes del lenguaje para darse a entender, que de este lado del mundo hay letras que rasgan el entusiasta y el desbordante discurso del cual esta impregnado la literatura. Como sostienen algunos, las propuestas de estudios han llevado a muchos a fracasar en el intento de querer hacer síntesis imposibles, a visiones teóricamente tendenciosas y anacrónicas de algunos de sus textos más representativos, o más bien, a algunas lecturas parciales y descontextualizadas de un periodo específico de su vida.

Cuando adquirir el libro La crítica del mito: Borges y la literatura como sueño de una vida, de Daniel Nahson me pareció una lectura sugerente, donde se fusionaron muchas ideas de lo que podría ser el libro, pues como establecen algunos, parece un titulo engañoso, pues se podría leer como una crítica del mito borgeano. Podríamos decir que esta relación mito-autor tiene cierta aprobación atendiendo a lo que expresa el mismo autor de la obra, donde cita “El mito es la ultima verdad de la historia; lo demás es efímero periodismo”. Nahson profundaliza en algunos textos, para a través del comparativismo establecer una filosofía o teoría del texto.

En realidad, este texto es un valioso esfuerzo del autor por querer emparentar el intento: texto-vida del escritor argentino, y lo podemos apreciar en el primer capítulo de la obra: La literatura como palimpsesto de un sueño autobiográfico. “Lo que hace Borges esa absorbe el legendario imaginativo, filosófico, religioso y moral de la humanidad, pero de un modo tan personal que, por dar un ejemplo estudiado en ese libro, en lo que respecta al cristianismo parece hablar más de su propia interioridad que de lo que es el cristianismo” Su vida es un rayar entre la ficción y la realidad.

Este libro está muy bien documentado, si es por cita al pie de la página, de sobradas hay, creo que para el estudioso de Borges, tiene suficiente razón para leerlo con ganas, pero para otros quizás le resulta abrumador. Está bien escrito, las fuentes son muchas como establecí.

Si quieres mas, solo está en ti el resto de leerlo.

Byee

viernes, 10 de junio de 2011

El paraíso perdido IV

Después de sumergirme en varias entregas sobre la obra de John Milton, El paraíso perdido, cabe destacar que son muchas las cosas que podríamos decir al respecto. Independientemente de la estructura ideológica del poema, donde a veces los lectores visionan un mundo inaccesible y paradójico, donde el ludismo épico transforman una nueva percepción originaria, donde las palabras conjugada en un relato, nos muestra una vez más la aproximación imaginaria que podríamos tener de ese origen vetado a la modernidad. John Milton no hizo más que plasma, las llamadas musas que eran su fuente de inspiración, con el fin de hacernos una nueva propuesta.

El paraíso perdido es un libro que deslinda la infinitud, un libro que transita los caminos que siguieron y siguen hoy día algunos libros, como la Odisea o la Divina Comedia. Cada lectura que hacemos de este libro nos muestra al mundo como una fábrica de voluntad, como declararía Samuel Johnson: “Nadie deseo nunca que fuera más extenso. Su lectura es menos un placer que un deber. Leemos a Milton para nuestra edificación, nos retiramos abrumados y buscamos entretenimiento en otro lado. Desertamos del maestro y buscamos amigos”. No quedando atrás Harold Bloom: “deberíamos leer el Paraíso pedido como esplendorosa ciencia-ficción”

La fuerza motriz del escritor asienta al descubierto el talento claro, su imaginación, su inacabado accesorio para crear grandes obras que venga a poner en evidencia la diversidad, el carácter sublime que desbordan los limites creativos. Nos enfrentamos a un lirismo esplendoroso, donde la sensación domina nuestra atención, que sin importar las fluctuaciones que nos golpean externamente, podemos ver, rivalizar, asumir, destrozar, pero nunca dejar de abrazar la propuesta apasiona a Milton.

El poema genera desde un principio, la amplitud implícita de su elocuencia, rica en imagines. Esta paridad magnifica la intima a validar la lógica y entusiasmo con el cual se predispone el autor. Es un heredero de una edad poética, precursor de una edad austera, es capaz de abrazar una causa que quiebre lo tradicional, y es lo que logra con el lector que no pueda menos que recaer sobre objetivo cargado de valor simbólico y relacionados con un eje común, que es su pórtico a la épica.

" La potestad suprema le arrojó de cabeza, envuelto en llamas, desde la bóveda etérea, repugnante y ardiendo, cayó en el abismo sin fondo de la perdición, para permanecer allí cargado de cadenas de diamante, en el fuego que castiga; él, que había osado desafiar las armas del todopoderoso, permaneció tendido y revolcándose en el abismo ardiente, juntamente con su banda infernal, nueve veces el espacio de tiempo que miden el día y la noche entre los mortales, conservando, empero, su inmortalidad. Su sentencia, sin embargo, le tenía reservado mayor despecho, porque el doble pensamiento de la felicidad perdida y de un dolor perpetuo le atormentaba sin tregua. Pasea en torno suyo sus ojos funestos, en que se pintan la consternación y un inmenso dolor, juntamente con su arraigado orgullo y su odio inquebrantable. De una sola ojeada y atravesando con su mirada un espacio tan lejano como es dado a la penetración de los ángeles, vio aquel lugar triste, devastado y sombrío; aquel antro horrible y cercado, que ardía por todos lados como un gran horno. Aquellas llamas no despedían luz alguna; pero las tinieblas visibles servían tan sólo para descubrir cuadros de horror, regiones de pesares, oscuridad dolorosa, en donde la paz y el reposo no pueden habitar jamás, en donde no penetra ni aun la esperanza. "

El resto está en tus manos, muestra tu guapeza, cobarde y léela.

Hasta la vista baby

jueves, 9 de junio de 2011

El paraíso perdido III

Más que una visión moderna del Génesis de la humanidad, atendiendo al mas allá de la constitución físico-espiritual, El paraíso perdido, que nos deja John Milton, es una declarada danza rítmica entre las innumerables emociones, sentimientos, historias y sueños que quiso evidenciar en su paraíso, que a diferencia del bíblico quiso intensificar dentro de la diversidad de criterio pasado. La voz poética, validada por los recursos de la épica, es de anticipo un sorprendente enlace entre lo simbólico y lo magnifico en su totalidad abarcante, en su totalidad del orbe, en su intimidad intensificada por un repertorio de recursos, en su fin de establecer una nueva panorámica de: Satán, Adán, Eva, la caída, el pecado.

Si bien es cierto, que el foco de atención es la guerra entre ángeles caídos y los ejércitos celestiales relatada en el escrito, es de establece que es una invocación a los resultados que llevaron a cabo la iniciación de esta rotura espiritual narrada así en diferente extractos bíblicos. De paso, este enfrentamiento entre los bandos de la luz y los de la sombra, no solo cobran efecto en las orbes espirituales, sino que el polvillo pintan a la humanidad. La invocación integradora que hace el autor a la musa, la cual asume el papel de Espíritu Santo, es el consuelo lirico, libertario y mediatizante al cual apela el escritor para así “Vindicar la Providencia/ Y los caminos del Señor justifican ante los hombres”

En escrito anterior, hice la advertencia, que el lector debe prestar mayor atención a la forma en que Milton toma de la mano a Satán, como personaje de mayor movilidad en todo el relato. Muchos críticos, y especialmente, religiosos, denotan la manera en que Milton presenta a Dios en su relato épico, como un ser gris, que se sumerge entre las líneas divisorias de las acciones de la crueldad. Milton no hace más que tomar el Dios asumido así en el Antiguo Testamento, como una posición maniquea que trasciende acorde a los ejemplos tratados por los hombres de Dios en cada uno de los libros. Satán, así para Milton, como para otros escritores, es un personaje que recoge una diversidad de expresiones complejas, de signos, de elementos psicológicos que hacen del personaje un foco de atención. Se nos hace difícil no seguirle, de abandonarle, de hacernos una barrera al aspecto psicológico de este personaje. El paraíso perdido, es Satán. Satán asume el hilo conductual de toda la épica, causa la expectativa por anticipado, la prodigalidad de este ofrece una expectativa vital que trasciende el horizonte de lo humano para emplazarse más allá de la materialidad.

A pesar para C.S. Lewis, a quien el prestigio que pudo tener de hacer un buen análisis crítico a la obra de Milton, puso en evidencia, que sus fieros ataques, como así lo escribiera no iban dirigido más bien al Satán, al cual él elevaba un odio, sino a la visión ejemplar que sus colegas vivían. La trascendencia de Satán, está en la adopción canoníca que hicieron del poema, en la que el pecado se resuelve en forma de desobediencia, donde más luego es determinada por un castigo. El invisible horizonte es a la vez espacial y temporal, el Satán descripto por Milton es el horizonte, el hilo por el cual discurren el hecho narrativo de su obra. Percy Bishe Shelly en su obra Defensa de la poesía decía: “El Diablo de Milton, en cuanto ser moral, es muy superior a su Dios, en el sentido de alguien que persevera en un empeño que cree excelente, a pesar de la adversidad y la tortura, contrapuesto a otro que, en la fría seguridad del triunfo indudable, inflige la más horrible venganza a su enemigo con el supuesto designio de exasperarlo para que así merezca mas tormentos”

miércoles, 8 de junio de 2011

El paraíso perdido II

“Canta, Musa celestial, la primera desobediencia del hombre y el fruto de aquel árbol prohibido, cuyo gusto mortal trajo al mundo la muerte y todas nuestras desgracias con la perdida del Edén, hasta que un Hombre mas grande nos rehabilito y reconquisto para nosotros la mansión bienaventurada”

El preámbulo que realiza Milton, nos remite al hecho narrativo intencionado en el Génesis. El tamaño y alcance de la misma, confina en el áureo vacío de un evidencialismo realista de la creación, independientemente, de nuestro posicionamiento eclero-asistencialista que asumamos. Si partimos de las evidencias bíblicas, tendríamos que suscribirnos a un mezcla de un convencionalismo aupado por la fe, mientras que si absorbemos una posición de vacío, entraría en un lirismo escéptico.

Así como el relato narrado, según el Pentateuco, por Moisés, el mismo carece de evidencia temporal, es decir, es incierto, de igual modo el tiempo de la épica miltoniana es incierta, pues se sitúa en una época equivalente entre la creación del cosmos y el del hombre, donde las profundidades del avernos, se supone integra del Caos . C.S. Lewis, a quienes muchos norteamericanos reverenciaban y lo colocaban como uno de los prolíficos autores de tratado dogmático, aconsejaba a los lectores del Paraíso perdido, empezar por “un saludo matinal de odio a Satán” Creo que Lewis pedio la perspectiva del hecho narrativo, Milton iba mas allá del relato ortodoxo de la creación desde la nada, como lo expresa Harold Bloom: El Satán determinado por Milton, es al reconstrucción de un cristianismo mas ortodoxo.

El modo en que Milton siente y experimenta la historia que narra y la transición en que se opera el proceso narrativo-literario de la que el relato mismo es testimonio de su argumento interpretativo en su parida con el Génesis, manifiesta su erudición, su profundidad interpretativa. Una vez mas lo que hace grande a esta obra, no es partir de un hecho ya dado en el Génesis, sino darle una interpretación a ese hecho dado, quien a pesar de su ceguera, según describe en la misma dictaba de mañana los versos que recibía por la noche. Así lo emitiera Philip Pulmann: “ Imaginemos a un anciano terrateniente inglés a finales del XVIII; un personaje dickensiano sentado al amor de la lumbre con una buena jarra de grog en la mano. Atiende a una lectura del poema de Milton. Nunca antes ha escuchado ni leído la historia. Súbitamente se levanta y exclama: ¡No sé que resultara de todo esto, pero ese Lucifer es un tipo endemoniadamente simpático y espero que sea él quien gané”

Solo queda asistir al enfoque creacionista, caída, salvación, profundidades, Satán, Adán, Eva entre otros hechos que se van desarrollando en todos los libros o capítulos. Al tratamiento que le da al problema del mal y el sufrimiento, en su forma misteriosa de proceder.

“Adán y Eva derramaron algunas lagrimas naturales que enjugaron en seguida. El mundo entero estaba ante ellos para que eligieran el sitio de reposo, y la Providencia era su guía. Asidos de las manos y con inciertos y lentos pasos, siguieron a través del Edén su solitario camino”

Hasta la vista baby

martes, 7 de junio de 2011

El paraíso perdido I

“Así habló aquel poder semejante a un dios; y entonces nuestro primer padre empezó de esta manera: - Es muy difícil para el hombre decir como ha empezado la vida humana; porque ¿ quién puede tener un conocimiento perfecto de su origen? Sin embargo, el deseo de prolongar mi coloquio contigo me introdujo a hablar”

El esfuerzo critico que podríamos hacerle a esta vasta obra universal, mostraría al descubierto una amplia gama de enfoques interpretativos, los cuales se pudieran circunscribir en el carácter o dialogo de la imaginación, donde lo épico es el canal narrativo que cuenta la historia. Hablar de El paraíso perdido, del controvertido escritor inglés, John Milton, es ya asistir a la máxima representación del poema heroico mas importante de la época moderna, independientemente que en su momento no tuvo la valoración esperada, pues valiéndose las penurias económicas de Milton, el librero Symons le entrega una pírica suma por los manuscritos para, mas luego consagrarla como una de las obras literarias mas importante de todos los tiempos.

Este poema compuesta de 10,565 versos dividido en doce libros, la convierte en una obra única, donde el alcance de lo trágico, lo épico y lo profético tejen la visión abarcadora del escritor, partiendo del relato del Génesis. El tema principal es la caída del hombre en el pecado, el destino y su salvación. Pero, donde el lector debe dirigir mas su mirada es en el accionar de Satán por lo confuso y libertario, donde su vivida identidad lo hacen contendiente a la pasividad divina. Este personaje, como así escribiera Harold Bloom: “El nihilismo intelectual del Satán de El paraíso perdido comienza propiamente con el abismo que hay en el interior de la vasta conciencia de Hamlet…”

El paraíso perdido en el orden visionario la vuelve una obra magnifica, pues su resultado la hacen convincente como tragedia y como epopeya. “es la tragedia de la caída de Lucifer hasta convertirse en Satán, aunque no nos muestre a Lucifer, el portavoz de la luz e hijo de la mañana, líder de las estrellas que caerán. Pero a la vez es la trágica caída, también de Adán y Eva, quienes igual que Satán, a pesar de representar una posición menos convincente que Satán, a quien se le concede un desarrollo del yo interior”.

Asistimos al desplazamiento de territorios épicos, que simplifican la visión de un paraíso vetado a los modernos, pero que en el interior del escritor organiza todo un sistema estructurado bajo la sombra de la expulsión y caída, en termino subjetivo y objetivo, tanto de Satán, como el hombre.

Hasta ahorita, queridismo….

lunes, 6 de junio de 2011

El sello de la decepción

“El único error innato que albergamos es el de creer que hemos venido al mundo para ser felices. (…) Durante todo el tiempo que este error esta adueñado de nosotros y, sobre todo, si viene a confirmarnos en él dogmas optimistas, el mundo nos perece lleno de contradicciones. Constantemente, lo mismo en las cosas grandes que en las pequeñas, experimentamos que el mundo y la vida no están hechos para consentir una existencia dichosa (…) de ahí que la fisonomía de los ancianos tenga con frecuencia el sello de (…) la la decepción"


Arthur Schopenhauer