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Si eres amante de la lectura, tiene todas las llaves que te puede dar este humilde blog para continuar en tu viaje.

Pruebas

jueves, 25 de noviembre de 2010

Con los espejuelos de Sartre

"El estudio de la voluntad ha de permitirnos, al contrario, adelantarnos más en la comprensión de la libertad. Por eso lo que ante todo reclama nuestra atención es que, si la voluntad ha de ser autónoma, es imposible considerarla como un hecho psíquico dado, es decir, en-si. No podría pertenecer a la categoría de los "estados de conciencia" definidos por el psicólogo. En éste como en todos los demás casos comprobamos que el estado de conciencia es un mero ídolo de la psicología positiva. La voluntad es necesariamente negatividad y potencia de nihilización, si ha de ser libertad. Pero entonces no vemos ya por qué reservarle la autonomía. Mal se conciben, en efecto, esos agujeros de nihilización que serían las voliciones y surgirían en la trama, por lo demás densa y plena, de las pasiones y del "pathos" en general. Si la voluntad es nihilización, es preciso que el conjunto de lo psíquico lo sea también. Por otra parte, - y volveremos pronto sobre ello -, ¿de dónde se saca que el "hecho" de pasión o el puro y simple deseo no sean niihilízadores? ¿La pasión no es, ante todo, proyecto y empresa, no pone, justamente, un estado de cosas como intolerable, y no está obligada por eso mismo a tomar distancia con respecto a ese estado y a nihilizarlo aislándolo y considerándolo a la luz de un fin, es decir, de un no-ser? ¿Y la pasión no tiene sus fines propios, que son reconocidos precisamente en el momento mismo en que ella los pone como no-existentes? Y, si la nihilización es precisamente el ser de la libertad, ¿cómo negar la autonomía a las pasiones para otorgársela a la voluntad?"

Jean Paul Sartre
El ser y la nada

sábado, 20 de noviembre de 2010

Club Bilderberg, otra historia oculta

Resulta algo paradójico e incongruente hablar de organizaciones ocultas, por el hecho de llamar oculto a un sinnúmeros de prácticas que permanece vedado al publico saber, pero sabiendo el publico que existe aquello oculto, es como la curiosidad, sabemos que hay algo detrás de la puerta, solo que tenemos el deseo y la intriga de poder pasar los marcos que rodean ese paso entre el desconomiento y el saber, el poder visualizar un poco más de las practicas silenciosas que realizan sus miembros.

En algún momento hemos escuchado hablar de algunos círculos o grupos que trabajan o trabajaron bajo el amparo de ideales algo truculentos y siniestros, son muchos los ejemplos: Las Cruzadas, la sombra misteriosa de los Masones, la ETA, la sociedad esotérica de los Thule, la Cienciología, la New Ege, la operación “Caballo de Troya” de la KGB, La CIA con su proyecto secreto “Vision Remota”, Orden Hermética del Amanecer Dorado, Rosacruces, Sociedad de la luz interior, Sociedad Teosófica, Templo de Set, entre otras organizaciones y proyectos que subyacen bajo el patrocinio de una sombra que choca con nuestro deseo. Como expresé, tenemos poco conocimiento de estas organizaciones, hacemos grandes esfuerzo por saber más, pero son pocas las informaciones reales que nos llegan, porque muchas veces quienes suministran las informaciones de algún modo pertenecen a ellos y nunca se explayan ofreciendo las reales informaciones.

Hace poco leí el libro: La verdadera historia del Club de Bilderberg de Daniel Estulin, y le cuento que mientras más paginas iba tirando a la izquierda me hacia mas incrédulo o este escritor quiso hacer una novela donde ráfagas de ficción recreaban a dicho Club. Las informaciones que suministra nuestro escritor son de primera mano, hasta el punto que ha tenido grandes enfrentamientos con los miembros de dicho Club, que por cierto son los poderosos del mundo. Como él expresa en su introducción, que solo pretende contar parte de la verdad de la despiadada subyugación de la población por partes de estos gobernantes miembros del Club. Este Club tuvo su origen en el Hotel Bilderberg, en la cercanía de Amhem, el 29 y 30 de mayo de 1954. Entre los precursores tenemos al político polaco Joseph Retinger, Paul van Zeeland, Ernst van der Beugel, entre otros. Todos los presidentes de EUA desde Eisenhower han pertenecido al Club. Tony Blair, como la mayoría de los gobernantes ingleses. Por no decir todos, pero un gran gruesos de los medios de comunicaciones del mundo son parte de dicho Club. Para no hacerle larga la historia aquí le van algunos objetivos, aunque tienen como fin el control absoluto del mundo.

Objetivos:

1. Un solo gobierno planetario, con un solo mercando globalizado, un solo ejercito y una única moneda.

2. Una iglesia universal

3. Unos servicios internacionales que completaran la destrucción de cualquier identidad nacional a través del a subversión desde el interior.

4. El control total de la humanidad a través de los medios de manipulación mental. Este plan esta descrito en el libro Tecnotronic Era.

5. Una sociedad postindustrial de crecimiento cero, que acabara con la industrialización y la producción de energía eléctrica nuclear.

6. Crecimiento cero para destruir los vestigios de prosperidad y dividir a la sociedad en propietarios y esclavos.

7. Entre otros objetivos

Son más los objetivos macabros de esta sociedad, que es mejor que se compren el libro y lo lean, para que vean las personalidades que pertenecen a dicho Club.

A correr fanático

viernes, 19 de noviembre de 2010

La oscuridad no miente

"Me imagino el cielo sin mi, sin Dios, sin nada en general ni particular-no es la nada-. Para mi, la nada es otra cosa. Es la negación- de mi mismo o de Dios- : Dios y yo mismo no habiendo sido nunca; siempre habiendo sido nada (si no, la nada es tan solo una facilidad del juego filosófico)"

"La única oportunidad del pensamiento es construir, en lo sucesivo, el conjunto de las posibilidades que el movimiento de la historia ha suscitado, y de percibir la necesidad, el fin y la unidad de ese conjunto agotado"

La oscuridad no miente
Georges Bataille

jueves, 18 de noviembre de 2010

La lectura un acto del silencio

“El lector se transformó en el libro y la noche de veneno era como el ser consciente de ese libro” Wallace Stevens

La lectura en sus múltiples definiciones recrea una complicidad entre lo imaginario y la pluralidad primigenia de asociación individual del libro con aquel que la redescubre. Leer bien, si dejamos escurrir esta afirmación, es uno de los mayores placeres que nos deja saborear la soledad. La lectura te expulsa a la otredad, buscándote a ti mismo en cada deslizamiento de una página, en la imagen misma de un amigo, en la experiencia de una sociedad que te rodea. Cada lectura nos habitúa al cambio que se aproxima en nuestros ojos, si es que nos disponemos a ser esponja de cada instantes imaginario, para en suma, ser cómplice con el autor.

“Leemos no solo porque nos es imposible conocer bastante gente, sino porque la amistad es vulnerable y puede menguar o desaparecer, vencida por el espacio, el tiempo, la compresión imperfecta y todas las aflicciones de la vida familiar y personal” Harold Bloom. En cada instantes flujo y reflujo la expectativa de una entrega practica de la lectura solitaria, no como una empresa de orientación educativa, sino no como un recurso circunstancial, visible y necesario al mecanismo del esquema confidencial del ser humano. “No leáis para contradecir o impugnar, ni para creer o dar por sentado, ni para hallar tema de conversación o discurso, sino para sopesar y reflexionar” Sir Francis Bacon.

En definitiva, nos apropiamos de ese recurso para captar la instantaneidad del infinito o el instante fragmentado de los signos y símbolos que deja plasmado el escritor donde cada escritura es una experiencia distinta de lectura. Sin duda los placeres que adorna la lectura se declara más egoísta que sociales. Si procuramos fomentar un cambio en alguien con la lectura, creyendo que lo vamos a mejorar, imponemos una postura disolvente, tiránica, sin sentido, nos aventuramos a una manifiesta ilusión, desligada del realismo sintomático. “No trate de mejorar a tu vecino ni tu vecindario por las lecturas que eliges o cómo las lees”.

Tomemos la lectura como una disciplina implícita, como un instrumento cultivante. Cuando esta se adecua a nosotros, desmigaja, desnivela lo articulado de lo cotidiano, lo indeleble recrea indicios contemplativo, reflexológico. “Cuando oigo que un hombre tiene el habito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él” Nicolás Avellaneda

En hora buena lectores.

En memoria de Freddy Beras G.

Recuerde el alma dormida,
vive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,

cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo después, de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo passado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por passado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio,
porque todo ha de passar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Copla a la muerte de Don Rodrigue Manrique

Jorge Manrique

Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Cuando un amigo se va
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.

Cuando un amigo se va
una estrella se ha perdido
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.

Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
se empieza a revelar
el duende manso del vino.

Cuando un amigo se va
galopando su destino
empieza el alma a vibrar,
porque se llena de frío.

Cuando un amigo se va
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.

Cuando un amigo se va
se queda un árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.

Cuando un amigo se va
queda un espcaio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Alberto Cortez


miércoles, 17 de noviembre de 2010

De Totalitarismo al vacianismo.

"El totalitarismo es una solución patológica a una vida insegura y atomizada, de manera que permite vender a voluntad imágenes demagógicas a poblaciones desmoralizadas"
Daniel Estulin

martes, 16 de noviembre de 2010

En honor a la Palabra

El uso de las palabras para expresar nuestra necesidad, como ese estado de cosas necesario si no puede ser de un modo distinto del que es, nos proporciona las cuerdas vocales que al silencio le hace falta. Cuando la palabra se revierte de acción deja en si un despojo, un esqueleto, la carcasa que subyace en el silencio en cumplimiento de establecer una diferenciación entre lo físico que esta por expresarse a través de las cuerdas y lo subjetivo que dormita en nuestro fuero. Esa gran afirmación que expresa Nietzsche en el Zaratustra, palabras tan concluyentes que crean mareas irresistibles a la vigencia de las ideas que volantean en nuestra cabeza “Son las más silenciosas palabras las que provocan la tempestad”. La instrumentalización de la palabra en tal sentido, nos hace encauzarnos en la protección de cuidarnos de las palabras mansas, porque de las bravas conocemos su letalidad dardiana, su totoxidad, su agilidad y habilidad de escurrirse en nuestros oídos, pero con la salvedad y preparación que tenemos de poder soslayarla.

Encontramos en el extenso vivir del hombre, palabras que han rasgado el silencio de años impertérritos, situaciones impávidas por el dormitar del mutismo inquisitorio en el cual se había encontrada atada la palabra. Ese rasgamiento de la mudez de la palabra ha desparramado grandes cambios vigorizados en la entidad primordial de la comunicación de los seres. La palabra siendo una entidad, que induce a la memoria a captar ideas, como lo aseveró Platón, en el estudio de la idea de la palabra, “son universales y existen fuera de los límites del tiempo y el espacio, su principal característica es que son únicas y tan solo son percibidas por la entidad más pura he innata en el ser humano, el alma’. Las palabras son símbolos que buscan su referencia en el objeto del mundo. Son entidades conceptuales que buscan su halito en la culminación del hacer del mundo. En efecto, la forma de operación de la palabra contribuye a convulsionar la realidad del lenguaje “Si para todo ser humano los límites de su mundo son los de su lenguaje…. Resulta más dominante la experiencia de quien plasma la palabra en símbolos”

La palabra es el hombre mismo y su equivalente. Estamos habituados de palabras. Ella son nuestra realidad, y en cierto sentido, nuestro imaginario. Las palabras encierran nuestra otredad, ese sentimiento de desconcierto que asalta al hombre, tomando conciencia de su individualidad.

Palabras, palabras, palabras, son palabras…..

En hora buena.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Y qué del mundo....

¿Qué es el mundo para mí? Un monstruo de fuerzas, sin comienzo ni fin, que no se agota sino que se transforma.
Nietzsche

sábado, 13 de noviembre de 2010

En hora buena Su Santidad

Siendo la iglesia cristiana una comunidad de los que creen que Jesús es el Señor y Salvador, no siempre quedó y hoy día exenta de ese gusanillo llamado atracción de los sexos. Desde los inicios de la misma, han sido muchas las historias de hombres llamados a la santidad, que ha caído en ese deseo de postrarse a los pies de una buena hembra, como es el caso de muchos papas dentro de la historia de la iglesia católica y por no decir, también, de otros líderes de grupos cristianos. Llena de actos y truculencias extremas llegaron muchos papas a la depravación en sus acciones. El adulterio, soberbia, gula, avaricia, ira, pereza, envidia y, por último, el gran pecadito de esta historia, la lujuria, me imagino esos papas y otros, con los ojos brotados, viendo la fisonomía y curvatura de una fémina, pero que fémina, con las babas a ambos extremos de la boca. Oh Dios. Pero, dejemos ahí los demás pecados, no voy a escribir del libro: Los siete pecados capitales de Fernando Savater, sino de aquellos líderes religiosos, que no solo se sintieron complacido con el puesto papal, sino que llevaron sus funciones más allá delHabemus papan hasta las mismas puerta de una falda, procreando hijos con aquellas relaciones.

En la historia de la Iglesia, hasta el Concilio de Letrán III hubo un número considerable de Papas casados y con descendencia.

Es más, el celibato no era precisamente una práctica común de la época. Algunos pontífices de los que se casaron y tuvieron hijos olvidándose del celibato fueron:

San Félix III (483-492) casado y con 2 hijos,

San Hormidas (514-523) casado con un 1 hijo,

San Silverio (536-537) casado y sin prole, y

Adraino II (867-8720 casado con 1 hija

Esta violación a la disciplina trajo reacciones, lo podemos ver con el cónclave del siglo XII en Letrán que quiso acabar con la práctica de los papas, muchos de ellos siguieron con la práctica de casarse y dejar descendencia:

Clemente IV (1265-1268) casado y 2 hijas,

Félix V (1439 1449) casado con 1 hijo,

Inocencio VIII (1484-1492) con varios hijos al igual que

Alejandro VI (1492-1503),

Julio (1503-1513) casado con tres 3 hijas y

Pablo III (1534-15499) casado con tre 3 hijos y 1 hija.

Y continuo incluso después de la introducción del celibato como práctica obligada en 1563 en con el Concilio de Trento. Muchos no siguieron las normas y mantuvieron su vida sexual:

Pío IV (1559-1565) con 3 hijos y

Gregorio XIII (1572-1585) con 1 hijo.

Dejémoslo ahí, que hay muchos gallos tapados en la actualidad, que si salen a flote, como están saliendo algunas actividades impropias de esos líderes, se caen los santos de los altares.

A correr fanático…….

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Literatura sin lenguaje? Escritos sobre el silencio y otros textos

La literatura, vislumbrada con excesiva periodicidad como patrimonial al reino de lo inefable, está habituada por hombres y mujeres que sufren, gozan, viven y mueren en un mundo caracterizadospor espejos “morales”, en ocasiones los desprecia y otras los encumbra. Naufragamos en una cultura centrada en el consumismo liquidado, donde el efecto intelectual de lo leído puede resulta en parte una reivindicación a la mediocridad, donde el sueño de lo deseado se esfuma en la asedia de lo ocioso, banal, pueril, sin rudimentos caracterizados por el instrumental de una literatura que trascienda la misma esencia de la palabra, donde “Escribir es situar o crear la imagen arquetípica que borra o enriquece la palabra esencial en el tiempo”

El presente texto: ¿Literatura sin lenguaje? Escritos sobre el silencio y otros textos del ensayista y poeta Plino Chahín, es uno de estos textos donde la invitación a su lectura es un boleto abierto a la reflexión crítica de la literatura. Una vez anclado en sus primeras páginas, el texto se revierte un poemario de la realidad crítica. El devenir del texto es una confrontación con la realidad, la metáfora y la alegoría del mundo, donde el lenguaje que persigue procura ir más allá del lenguaje mismo. “Traza un alinea de alerta, situando la crítica como un fenómeno eminentemente estético, intuitivo y creador: Creo en la critica que activa el intelecto, apasionado, rigoroso y sensitivo”..

En mi periplo por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, mientras estudiaba Letras Puras, fueron varias las veces que pude escuchar las enseñanzas literarias de este escritor. Con este texto promueve un compromiso del escritor con su verdadera realidad, la realidad del lenguaje. Reflexiva y erudita fundando la experiencia literaria en el paisaje de la exterioridad de la trascendencia. “Con esta obra Chahín la emprende contra lo que denomina síndrome de deslectura o de interpretación antojadiza y desvío estereotipado que, a fuerza de fantasmagoría autoritaria, saberes reducidos a fórmulas metódicas e indigencia conceptual, ha caracterizado el ejercicio del criterio en la práctica académica y cultural de nuestro país”. José Mármol.

La indigencia de la crítica, El fantasma de la crítica, El poema, La crítica, La ética y crítica, El lector, el crítico: dos presencias antagónicas. Inician su primer capítulo: Fantasmas e Indigencias. ¿Literatura sin lenguaje?, El poeta y la estética del silencio, El arte: ascesis radical del ser, Literatura, ser y purificación. Entre otros temas recrean su mundo temático de la reflexión literaria.

En hora buena.

martes, 9 de noviembre de 2010

Adiós: Los Miserables y La Montaña Mágica

Lo cotidiano coincidió con la oquedad. Hoy día fue uno de estos días donde lo fastidioso, lo penoso, lo sórdido se hizo fragmentar en angustia e impotencia, no es que haya asumido la postura de Gregorio Samsa (La Metamorfosis) que tras un sueño intranquilo, háyase trasformado en su cama en un monstruoso insecto no identificado, aunque algunos tengan sus impresiones, pero la mañana me ha resultado bochornosa, irregular, especulativa, donde los peores aspectos de la angustia y la impotencia hicieron arrancar el sentimiento más preocupante que todo amante a algún hobby, oficio, tarea, dedicación, pasatiempo o afición, como quieran llamarle, pueda tener.

En el transcurrir de la historia, la vigorosa reflexión que alienta el arte y la escritura ha traído consigo la reminiscencia que enlaza una cadena de sueños e impresiones que nos unen a aquellos artífices. Las grandes hazañas, labores, vítores, propuestas de aquellos que han dejado en letras sus ideas, en algún momento han pasado por el tribunal de las quemas de libros, que es una práctica promovida por las autoridades políticas o religiosas, donde el fanatismo ideológico suele llevarlos a procesos bélicos. Sabemos de las quemas de libros en la China de Qin Shi Huang en el año 212 a.C. Las quemas de los manuscritos Mayas por la inquisición en México, La orden emitida por Atanasio en el año 367 d.C, donde exigía que sean destruidos los manuscritos de los egipcios que no estuvieran en consonancia con el Canon, la quema de los libros de alquimia por orden de Diocleciano en el año 292 d.C, ni decir las quemas y destrucciones de libros llevadas a cabo por el Santo Oficio, aun mas reciente la quemas de autores judíos por parte del gobierno nazi y la quema de libros por parte de régimen chileno, después del golpe de estado de 1973 bajo órdenes de Augusto Pinochet.

Para mí, el sentarme delante de mis libros es poder enterrarme en el mundo de cada uno de los escritores de pueblan mi biblioteca. Es un sentimiento, donde la realidad inacabada se vive como una exaltación continua y esa exaltación recrea vuelos pasionarios, un canto continuo que se extiende por historias que en algún sentido se parecen a nosotros mismos. Mis libros son más que hojas impresas llenas de textos o ilustraciones, son más que el mero costo que se deja deslizar del bolsillo.

Hoy le dije adiós a dos de mis grandes libros: Los miserables y La Montaña Mágica. Esta despedida, no es un adiós para luego vernos, sino un adiós, para nunca volver. Dirán: ¿Será que son malos estos libros? ¿No tienen en si nada de uno mismo? ¿Son lecturas que se diluyen en las primeras páginas? Para nada, ambos libros son dos de los grandes de la literatura universal, hoy fueron comidos por las termitas, o como dicen en el patio por los comejenes, malditos insectos, devoradores textuales, críticos malvados, no se ufanan con solo criticar a libros, sino con tragarlo y cagarlo. Dirán: pero, puedes comprarlo de nuevo. Creo estar de acuerdo contigo, pero estos son especiales, pues ellos llevaban las escrituras de margen, las críticas al autor, los grandes sueños de mi en los ribetes del libro, es decir, llevaban el sello de haber sido leído, de haber sido criticado, de haber sido vivido, de haber sido deconstruido días y noches, de haber sido pasajero durante largo viaje. Nada de esto te lo dará un nuevo libro.

Fue un placer haber compartido con ustedes.

H….. P…… Termitas o comején……

sábado, 6 de noviembre de 2010

Apología a un libro que espera en solitario

En la actualidad la lectura constituye un problema real para muchos. Esta obstrucción coincide con el desenvolvimiento sucesivo de los acontecimientos de los cuales está siendo asfixiada la sociedad. La sociedad cada día se va hundiendo o quebrando el Iceberg del hallazgo de una nueva forma de atracción hacia el libro y las vitaminas que pueda este apórtale. Desde el arranque de la humanidad, uno de los grandes desafíos que el hombre enfrentó fue la cuestión fundamental de preservación y transmisión de su cultura, es decir, sus creencias y conocimientos. Semejante reflexión acarreaba consigo el cuestionamiento de un planteamiento de formación y determinación de dicha transmisión que iba en distintas direcciones desde: la garantía e integridad intelectual del contenido de la obra y conservación del soporte en que fue redactada, y determinar el medio más eficaz para preservar inalterada la intención o finalidad de dicha obra.

El acceder a un libro y su lectura es abrir las puertas de un pasado grafiado, donde el silencio del escritor se deja derretir en páginas totalmente dispuesta a enunciar una historia o hecho, que es su historia, la historia de otros en sí mismo. No podemos ver la lectura y el libro como algo inalcanzable, agobiante, bochornoso. Un libro implica un encuentro consigo mismo, la materialidad de quien lo tome y pueda ser tocado con sus letras. Los libros son pasajeros, reos que esperan ser liberados de los estantes de las librerías. “Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo; hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos” Jorge Luis Borges.

En la sala o habitación de un hogar, dos objetos se disputan la atracción de un visitante, ambos en las esquinas esperan el gran veredicto de quien visita. Una réplica del Carnaval de Arlequín de Miró en miniatura desprende grandes coloridos que a la distancia no dice nada, más en la otra esquina hay un libro, en sus extremos no hay una pisca de información, solo la iniciativa de ser palpado por el convidado. El cuadro podrá decirte mucho en el instante, pero el libro, que rezagado en el silencio, aguarda ser despertado a través de su solapa, podrá narrarte, novelar grandes historias. Sin duda la llegada de aquel producirá el despertar del libro que duerme bajo el polvo, acecha la materialización de su inmovilidad. “Los libros no se han hecho para servir de adorno: sin embargo, nada hay que embellezca tanto como ellos en el interior del hogar” Harriet Beecher Stower.

Este libro espera la angustia de la espera. Sin duda ellos esperan el asecho de un lector comprometido con su causa, donde el letargo sea un promotor de la ignorancia. No me convenzo con la inapetencia de muchos, donde un libro no es más que un monto de páginas que crispan la universalidad del indeciso, bajo la doble metáfora: tiempo-no-ser-para-mi y nada-que-decir. La abertura de un libro, ese instante de palparlo, de olfatearlo es lo que lo hace placentero. “El libro es una criatura frágil. Sufre el paso del tiempo, el acoso de los roedores y las manos torpes, así que el bibliotecario protege los libros no solo contra el género humano sino también contra la naturaleza, dedicando su vida a esta guerra contra las fuerzas del olvido” Umberto Eco.

Si siento alguna afinidad por mis libros, es porque en ellos puedo apreciar que son seres susceptibles capaces de devolverme algo de mi afección para con ellos. Los libros tiene un solo lugar para mí: mi interioridad. Mientras otros se afanan en dar a conocer sus escritos, yo me apresuro a leerlo. “La lectura de un buen libro es un dialogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.” André Maurois

Recuerda, un libro está esperando: en la mesa de noche de la habitación, en la mesa de alguna sala, en los grandes libreros, en las bibliotecas, en las librerías y ahora en cualquier equipo electrónico. “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora” Proverbio Hindú

martes, 2 de noviembre de 2010

Una Mujer con C.............

"Pero lo que sé, en estricto sentido comun, es que esta mujer es una rebelde, y eso me basta. Se rebela contra la naturaleza al usar ropa de hombre, y al combatir con las armas. Se rebela contra la iglesia al usurpar la divina autoridad del papa. Se revela contra Dios en su maldita alianza con Satan y sus malos espiritus contra nuestro ejercito"

Santa Juana
George Bernard Shaw

lunes, 1 de noviembre de 2010

La sonrisa y sus demonios

"La sonrisa es la insensatez, la debilidad de quien ríe; pues , la sonrisa es mansa e inocente. Si me sonrió es porque miento que caigo de mi mismo y, ademas, porque soporto la severidad del otro en la vereda de mi ser, pletórico de llanto, de donde brota la alegría. Alegria que no es mas llanto".
Plinio Chahin
¿Literatura sin lenguaje? Escritos sobre el silencio y otros texto