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Pruebas

miércoles, 30 de noviembre de 2011

"Gabo" gana una demanda a quien le inspiró en "Crónica de una muerte anunciada"

Bogotá, 30 nov (EFE).- El Tribunal Superior de Barranquilla, en el norte de Colombia, falló a favor del escritor Gabriel García Márquez al desestimar una demanda interpuesta en segunda instancia por Miguel Reyes Palencia, nonagenario que inspiró al nobel para la trama de la novela "Crónica de una muerte anunciada".

El sentido de la sentencia, dijo hoy a Efe el abogado de García Márquez, Alfonso Gómez Méndez, respalda anteriores decisiones judiciales sobre la demanda y confirma los argumentos del literato y su agente, la española Carmen Balcells.

Este largo proceso empezó en 1994 cuando el corredor de seguros retirado Reyes Palencia interpuso una demanda contra "Gabo" y su hermano ya fallecido Eligio, porque al hacerle protagonista en las novelas que escribieron, "Crónica de una muerte anunciada" y "La tercera muerte de Santiago Nassar", respectivamente, dañaron su honra y su dignidad.

La historia del demandante, que se identificó como el personaje en una entrevista, sirvió de base para construir el perfil de "Bayardo San Román", que, en "Crónica de una muerte anunciada", devolvió a su esposa ("Ángela Vicario") a sus suegros la misma noche de bodas al comprobar que no era virgen.

Esta asociación de ideas, aseguró Reyes Palencia hace 17 años, llevó a que su clientela en la venta de seguros le llamaran por su nombre de ficción y no por el real, lo que constituía una "falta de respeto".

"El argumento central de la demanda era que debían darle la mitad de todos los derechos de autor de la novela y de la película por haber sido protagonista y, por lo tanto, titular de los derechos de autor. Por otra parte, argumentaba que se le había afectado su derecho a la intimidad", explicó el abogado.

Sin embargo, consideró Gómez Méndez, todas las pruebas y testimonios presentados permitieron demostrar que "una parte de la novela está inspirada en un hecho real, pero con el auxilio de la ficción propia de un novelista".

El propio "Gabo" reconoció en su declaración que el hecho inspirador, ocurrido en 1951, pronto se incorporó en la memoria popular, que la enriqueció con detalles y variaciones hasta que en 1981, cuando escribió la novela, "ya sólo quedaba el mecanismo central".

"Es decir, un hombre se casó con una mujer, la que devolvió a sus padres la misma noche de bodas porque ella no era virgen", explicó el premio nobel de literatura en 1982 antes de apostillar: "salvo el simple mecanismo del drama, todo el contexto es totalmente falso, inventado por mí. La identidad de los personajes es falsa".

Este caso no es el primero sobre protección a la creación cultural en el que García Márquez es respaldado por la Justicia colombiana, pues, según el letrado, lo mismo sucedió con "Relato de un náufrago", obra por la que el marino Luis Alejandro Velasco reclamó derechos de autor con el argumento de que su testimonio propició su escritura.

"La importancia para el periodismo, la literatura y otras expresiones del arte es que quien es el titular del derecho de autor es el que recrea la realidad, no el protagonista de la realidad. Es decir, quien concede una entrevista no es el autor de la entrevista, sino el que hace la entrevista", concluyó el abogado.

José Luis Sampedro gana el Premio Nacional de las Letras

El escritor, a punto de cumplir 95 años, recibe el galardón literario otorgado por el Ministerio de Cultura, el más importante tras el Cervantes.

El escritor, economista y académico José Luis Sampedro ha ganado el Premio Nacional de las Letras, que concede el Ministerio de Cultura en reconocimiento a su trayectoria literaria y al conjunto de la obra de un autor español.

Este premio, el más prestigioso tras el Cervantes de cuantos se otorgan en España y dotado con 40.000 euros, reconoce la larga trayectoria de Sampedro (Barcelona, 1917), que ha publicado novelas y obras de teatro desde hace más de medio siglo, además de haber ejercido la docencia durante décadas. El jurado que ha fallado el premio ha estado presido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, y han formado parte de él, entre otros, José Antonio Pascual, Jordi Cornudella, María José Rivera, Anna Caballé y los dos últimos autores galardonados, Rafael Sánchez Ferlosio (2009) y Josep María Castellet (2010).

Sampedro es "uno de los más importantes escritores vivos en lengua castellana, así como una referencia intelectual y moral de primer orden en la España de la segunda mitad del siglo XX", ha destacado el Ministerio de Cultura al informar del premio. Catedrático de Estructura Económica, ex senador y miembro de la Real Academia Española desde 1990, ha conciliado el desempeño de altos cargos administrativos y académicos en el área económica con una reconocida producción literaria. "En todas estas facetas ha alcanzado la aceptación del gran público y el reconocimiento y respeto de la crítica especializada", ha destacado Cultura.

El pensamiento de Sampedro se proyecta sobre la naturaleza social de la actividad económica y sus efectos sobre la realidad social en que se desarrollan. "De este modo, aboga por una economía más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos", ha remarcado Cultura.

Sampedro es autor de obras económicas como Principios prácticos de localización industrial (1957), Realidad económica y análisis estructural (1959), Las fuerzas de nuestro tiempo (1967), Conciencia del subdesarrollo (1973), Inflación: una versión completa (1976), El mercado y la globalización (2002), Sobre política, mercado y convivencia (2006), y Economía humanista. Algo más que cifras (2009).

La concepción humanista del profesor Sampedro "alienta también lo más destacado de su producción literaria", señala Cultura, que destaca entre sus obras algunas consideradas "claves" de la narrativa española de fin de siglo, como Octubre, octubre (1981), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990), Real Sitio (1993), El amante lesbiano (2000), Escribir es vivir (2003), La senda del drago (2006), y La ciencia y la vida (2008).

"Es la suya una producción prolífica, desarrollada al margen de las corrientes literarias, y marcada por su postura vital de contribuir, desde la educación, la cultura y la transmisión del saber, a la consecución de un mundo mejor", ha destacado el Ministerio.

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Limbos, cielos y libros

Jesús Marchamalo completa en 'Donde se guardan los libros' su recorrido por los archivos de distintos escritores contemporáneos, entre ellos Fernando Savater, Luis Landero, Javier Marías o Mario Vargas Llosa.

"Tampoco era un proyecto tan extremadamente original", comenta el propio Marchamalo de la que en su día fue una iniciativa que acogió el suplemento cultural de ABC: un paseo por las bibliotecas de algunos de los escritores más conocidos del panorama editorial. La serie tenía una periodicidad mensual y la idea era trazar la "peripecia lectora" de esos autores a través de los títulos que ocupaban un lugar de honor, los libros desahuciados, el orden (o desorden) que seguían las estanterías o cuáles eran sus preferencias y manías como lectores recurrentes.

"Pero, de repente -continúa Jesús Marchamalo- la sección cobró un inusitado interés. Recibió numerosos comentarios y cartas y se mantuvo algo más de año y medio a razón de un escritor cada mes. En total, tenía quince entrevistas, a las que añadimos cinco más para completar el libro, con nombres que me hubiera gustado poder incluir en la selección, además de más de un centenar de fotos de las bibliotecas de los autores".

Lo que resulta, evidentemente, un plus a nivel de curiosidad fetichista -que es la que nos lleva a este libro-, pues a través de las imágenes el propio lector puede husmear en las bibliotecas, ver cómo son y con qué recuerdos y adornos comparten los libros los estantes -circunstancia especialmente jugosa en los casos de Fernando Savater o Luis Alberto de Cuenca-.

Un gran consuelo es comprobar, en el recorrido que realiza Marchamalo, que la mayor parte de las bibliotecas son caóticas. Sistema entrópico que desafía cualquier intento de orden y en el que vemos reproducidos, muchas veces, las manías inconfesables de uno mismo: "A mí me consolaba mucho ver eso -confiesa Marchamalo-, que las neurosis de uno se repiten en otros muchos escritores de renombre. Las librerías suelen estar colocadas en un orden muy personal. Y esto no sólo te justifica tus propias manías lectoras, sino que se te pegan otras que no habías ni considerado".

"La clave de todo esto -continúa el autor- se sustenta en que uno no se levanta un día por la mañana y se dice: Voy a hacer una biblioteca. No ocurre con nadie: uno va comprando libros de manera casual o arbitraria. Y hay autores que vives mucho y que, después de cinco o seis años, ya no te interesan".

Jesús Marchamalo asegura que, en efecto, las bibliotecas de los escritores funcionan como claros delatores: proporcionan muchísimos datos respecto a sus gustos, por qué hacen lo que hacen o por dónde se mueven como lectores: "Te ayudan a entender gran parte de su obra o la manera de acercarte a ellos; vislumbras partes importantes de su personalidad y de su trabajo".

Una de las pautas más comunes en las bibliotecas es la existencia de cielos e infiernos e incluso limbos: zonas en las que habitan los libros privilegiados, los defenestrados y aquellos títulos que vagan de un lado a otro, sin saber muy bien qué va a ser de ellos. Los limbos varían: pueden ser una mesnada de volúmenes, que van perdiendo o añadiendo integrantes, y que viajan de un rincón a otro; cajas olvidadas entre cebollas en el ático o en algún sótano o, simplemente, títulos arramblados en rincones o en los bajos de las estanterías. Especialmente reseñable, en este caso, es la solución de Luis Landero: llegado un momento, el escritor coge una caja con los libros límbicos y los deja en el banco de un parque, para que la gente se sirva a placer, a modo de bookcrossing masivo. Pero no se marcha: se queda observando, desde algún sitio, en qué manos termina cada volumen.

"Cada biblioteca personal -continúa explicando Marchamalo- es muy distinta de las demás pero, cuando las lees juntas, hay una especie de hilo visible o invisible entre ellas. Hay una sucesión de títulos, de autores, manías... que hacen que te reconozcas en muchas de ellas y luego, todas me han parecido, además, extrañamente coherentes. Todo lo que veía y todo lo que me contaban, cuadraba perfectamente con la personalidad del escritor".

La biblioteca de Javier Marías no podría ser de otro, como le ocurre a la de Pérez-Reverte, o la criatura vírica que es la colección Vargas Llosa, que se extiende por varias ciudades: "Es necesario leer para escribir, y mucho de lo que escribes tiene que ver con lo que lees. Como diría Savater, a la mayor parte de los escritores lo que les gustaría es que les pagaran por leer -comenta Marchamalo-. De alguna manera, de la lectura se destila la literatura del propietario".

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martes, 29 de noviembre de 2011

Las grandes virtudes

Coinciden en la estanterías volúmenes como 'La pequeña pasión', de Pilar Pedraza, y 'Cómo sobrevivir con 36.000 dólares al año', de Francis Scott Fitzgerald.

Siendo una de las grandes cultivadoras del género fantástico, Pilar Pedraza no ha acabado de hacerse un hueco entre los autores predilectos del gran público, ello a pesar de que entre sus fieles devotos se cuentan lectores tan poco falibles como Fernando Savater. El pensador donostiarra siempre ha apoyado la obra de Pedraza -una vez más, en la entrevista con Jesús Marchamalo que recoge Donde se guardan los libros (Siruela)- frente al ultrarrealismo celebrado por la crítica más atocinada, como suele calificarla el bienhumorado autor de Apóstatas razonables. Publicada por Tusquets en 1990, La pequeña pasión fue la tercera novela de la escritora toledana -después de Las joyas de la serpiente (1984) y La fase del rubí (1987)- y acaba de ser felizmente reeditada por Cátedra, precedida de un extenso estudio introductorio de Norberto Luis Romero. El volumen aparece en una nueva colección, Letras Populares, dirigida por Javier Fernández y Ana Belén Ramos, que se proponen aplicar el rigor y la pulcritud de las bien conocidas colecciones universitarias de Cátedra a un catálogo en el que convivirán los géneros policiaco, de terror, aventuras o ciencia ficción. La novela de Pedraza, una delicia, bien podría haberse titulado, a la manera dieciochesca, "Leonisa en los infiernos, o un paseo por el lado oscuro".

El título de Cómo sobrevivir con 36.000 dólares al año, un estupendo librito de Francis Scott Fitzgerald que ha publicado Gallo Nero, puede inducir a error si no leemos el segundo de los artículos recogidos en el volumen, Cómo sobrevivir con casi nada al año. Ambas suertes conllevan sus riesgos, pues fue precisamente la abundancia lo que acabaría llevando a Fitzgerald a la ruina, pero en realidad los dos títulos son irónicos, dado que el segundo se refiere a la vida del escritor en la Riviera. Leído a la luz de su trayectoria posterior, el libro provoca cierta melancolía, pero en estas páginas de juventud el mundo era todavía un escenario luminoso, concebido para la felicidad de los ególatras románticos. Publicados por The Saturday Evening Post en abril y septiembre de 1924, los artículos son autobiográficos y muy divertidos, aunque la ligereza de Fitzgerald -que cuenta los palos de golf entre sus "gastos domésticos"- no resulta muy apropiada para los tiempos que corren. La edición recoge un curioso epílogo de William J. Quirck, La declaración de la renta de F. Scott Fitzgerald, donde nos explica con todo pormenor los ingresos del escritor, que pese a su fama de manirroto llevaba un escrupuloso registro de cuentas. En estas páginas, traducidas por Julia Osuna, el norteamericano practica un humor muy british, a lo Wodehouse. Conviene leerlas para apreciar mejor el sarcasmo de quienes nos invitan al ahorro.

Entre otras muchas consecuencias lamentables, la crisis brutal que padecemos ha tenido el efecto de prestigiar la mentalidad, en otro tiempo tenida por mezquina, del tendero de barrio. Esa mentalidad es la más adecuada para los gestores públicos, por supuesto, pero la prudencia exigible a los guardianes del Erario, que así escrito parece una bestia mitológica, no tiene por qué aplicarse a nuestro modesto patrimonio particular. Se puede ser pobre y derrochador -hay que vivir siempre por encima de las posibilidades, de acuerdo con la famosa sentencia de Wilde- como otros, acogidos a la santa desvergüenza, presumen de acaudalados y avarientos. Es obligado trabajar duro y pagar alegremente los impuestos, pero no se nos puede pedir que vivamos todo el día pendientes de la peseta. Nadie lo ha expresado más clara y hermosamente que Natalia Ginzburg, la maravillosa escritora italiana, al comienzo del ensayo que da título a Le piccole virtú (Las pequeñas virtudes, Acantilado): "Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero".

Decía la semana pasada Abelardo Linares, con motivo de la presentación de la nueva edición de La copla andaluza, publicada por la Fundación Archivo Rafael Cansinos Assens, que no consta que su autor tuviera un gusto especial por el flamenco. En efecto, Cansinos era un bohemio muy particular, al que no imaginamos bailando el agua a los señoritos -los de entonces o los nuevos, que como es sabido han cambiado el cortijo por la delegación o la consejería-, entonando ayes desgarrados -pero sí dulcísimas letanías- o aplaudiendo a rabiar en los tablaos de la ciudad en la que pasó la mayor parte de su vida. En su exilio de Madrid, el poeta sevillano no se olvidó nunca de la prodigiosa Andalucía, a la que dedicó muchas bellas páginas rebosantes de devoción y de nostalgia. Aunque no siempre lo parezca, a juzgar por el espeso mundillo que lo rodea, el llamado cante jondo es una cosa muy seria. Este "ensayo de interpretación" lo explica de un modo lúcido, emocionante y verdadero, sin alharacas ni cascabeles. Ojalá las autoridades, todas las autoridades, invirtieran en fundaciones como la que dirige Rafael Manuel Cansinos, el hijo del escritor, la milésima parte de los fondos que destinan a bienales, espectáculos y demás celebraciones de lo nuestro.

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"España produce un cansancio histórico"

Arturo Pérez-Reverte presenta en Sevilla la septima entrega de su serie del capitán Alatriste, 'El puente de los asesinos'

Cuando hace ya tres lustros publicó la primera entrega de la saga del capitán Alatriste, Arturo Pérez-Reverte sólo pretendía que su hija de 12 años comprendiera cabalmente, más allá de "los cuatro lugares comunes", la importancia del Siglo de Oro en la historia de España, ese lapso "horrible y fascinante" entre el XVI y el XVII que nos recuerda una y otra vez que "somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos". A la postre le sirvió además no sólo para iniciar una de las series editoriales más rentables de los últimos tiempos, con más de 4,5 millones de ejemplares vendidos a día de hoy, sino también para encontrarse con un cómplice junto al que ha envejecido, un antihéroe que defiende con la espada, lejos de la pureza moral, la ética del fatigado, del orillado porque no acata mansamente las vilezas del mundo.

"Alatriste es el más cansado de mis personajes", admitió ayer el autor durante un encuentro con la prensa, horas antes de presentar al público en el Teatro Lope de Vega El puente de los asesinos, la séptima entrega de su popular colección. En esta ocasión, Alatriste se verá involucrado en una conspiración de altos vuelos: el dogo de Venecia se muestra excesivamente proclive a un papado y una Francia hostiles a los intereses de la monarquía española, por lo que ésta envía al baqueteado mercenario a la ciudad de los canales para tratar de asesinar a su máximo mandatario y después sustituirlo por otro más afín.

Como siempre, le toca a Alatriste hacer el trabajo sucio pero también necesario, ya que "lo están enviando a salvar al Imperio". Y también como siempre, luego "lo dejan tirado como a un perro, algo muy español". "Alatriste está cansado porque yo también estoy cansado, como cualquier español medianamente lúcido", confesó el escritor y miembro de la Real Academia Española de la Lengua. En España, dijo, "las ilusiones se van rápido, las decepciones se acumulan", y esto ocurre para él con tal intensidad que "cualquier español se da cuenta de que hay algo que está fallando en este país desde hace siglos, lo que produce un cansancio histórico". España, continuó, es "un país que nunca ha cuajado del todo, con mucho rencor histórico, y mucha mala leche, con una guerra civil de ocho siglos entre moros y cristianos y una serie de traumas y disfunciones muy difíciles de resolver".

Pérez-Reverte, ya se sabe, no es la voz más esperanzada que pueda uno escuchar. Sabe cuál es la solución a esa especie de desastre esencial del ser español: "la educación y la cultura", pero sabe también que no cabe esperar esa "transformación social" que siempre ha dependido de "los mismos", y los mismos son -aunque no los llamó por su nombre, despreciándolos, confundiándolos e igualándolos- "estos", es decir, PP y PSOE. "Esa sucesión de ministros analfabetos o con miedo a no ser demagogos durante tantas décadas", lamenta, para añadir más adelante: "Estos ya han sido ministros antes y ya desmantelaron la educación. No tengo la menor esperanza de que la situación cambie. Cuando se fueron, dejaron el paisaje tan devastado como lo han dejado estos. Para eso, todos son iguales", clama el autor, quien no obstante especifica que habla "de cultura, no de política", porque de ésta, añadió, no tiene "ni idea".

Afortunadamente, sí que hay todavía algún "antídoto" para no asfixiarse en esta España que empezó a constituirse "para bien y para mal" tal como es ahora en los siglos XVI y XVII, una España de "reyes imbéciles, curas fanáticos y ministros corruptos e ineficaces", la misma que tras el Concilio de Trento se aferró a "un Dios oscuro y reaccionario", mientras que la mayor parte de Europa prefirió creer en "un Dios que permitía el progreso y los libros" y, con ellos, "hacía posible un mundo moderno". "Las librerías están llenas de antídotos" para los males de España, señaló el escritor, que deja de estar convencido de que estamos "perdidos del todo" y de "blasfemar en árabe" cuando recuerda que "siempre hay justos en Sodoma". Por ejemplo, "aquel maestro que hace bien su trabajo, aquel periodista que es decente, aquel político que intenta serlo...".

Los "pequeños héroes aislados en el tablero" le "emocionan" y "conmueven", le provocan "ternura". No quiso comparar de ningún modo, porque "sería absurdo aplicarle a Alatriste elementos anacrónicos" y porque éste "arreglaba las cosas matando", respondió cuando alguien intentó orientar la charla hacia la actualidad política preguntando por la expresión colectiva de hartazgo del 15-M y los indignados; aunque sí concedió, finalmente, que "los alatristes viajan ahora en metro y autobús". Son "esas personas que hacen su trabajo con honradez", que "todavía libran su pequeña batalla" a pesar de estar "rodeados de golferío y poca vergüenza".

"España creció por su propia desesperación -volvió por un momento al Siglo de Oro-. El hambre, la injusticia y la miseria nos echó fuera para conquistar el mundo, y ahora tristemente la historia se repite y mucha gente valiente y honrada tiene que salir fuera para buscarse la vida por el hambre, la injusticia y la miseria". Y en estas aventuras nada lúdicas, añadió, ayudan unas supuestas características comunes a todos los españoles: "Tenemos muchos defectos. Somos incultos, somos bárbaros, nos acuchillamos con mucha facilidad, pero somos generosos y sabemos empezar de cero", afirmó Pérez-Reverte, que rechazó tanto el término intelectual para definirse a sí mismo -ya que ni tiene "un proyecto moral" ni pretende "cambiar el mundo"- como la reforma de la ortografía aprobada por la RAE: "No la acepto ni estoy dispuesto a aceptarla como académico que soy".

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Cervantes dado al mundo

Ignacio Padilla explora en un ensayo ganador del Premio Manuel Alvar la asombrosa complejidad del mundo que conoció el autor del 'Quijote', en el que las 'verdades' del viejo orbe medieval devinieron insuficientes.

Desde La bruja de Michelet, desde Heinrich Heine y Los dioses en el exilio, una solvente bibliografía se ha ocupado de historiar, no los pasos diurnos del ser humano, su clara estratificación política y social, sino aquel deambular nocturno donde el hombre, investido por el viejo mito, recupera su temor a lo sagrado. Llegamos así a la moderna obra de Eliade, de Delumeau, de Carlo Ginzburg, de Caro Baroja, cuyos notables méritos se deben, en buena parte, a su desvelamiento de un orbe irracional, hasta entonces excluido de los anales históricos. A este meritorio linaje pertenece el libro del cervantista mexicano Ignacio Padilla; libro galardonado con el Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2011, y cuyo título expresa con claridad la intención y el alcance de estas divagaciones cervantinas, divididas en círculos a la manera del Dante.

No se piense, aun así, que Cervantes en los infiernos es un libro escrito en clave esotérica, en la línea de Fulcanelli y El misterio de las catedrales. Más modestamente, Padilla enumera la diversa topografía infernal que se halla dispersa en la obra de Cervantes (la cueva de Montesinos, el cautiverio de Argel, una Sevilla laberíntica, la ancha ajenidad del mundo), así como la distinta naturaleza de estos lugares, donde el mal se presenta, bien como condena eterna, bien como tránsito purificador, bien como expresión de un universo proliferante y arcano. De todas estas variantes y ejemplos de lo demoníaco, Padilla destaca con acierto el novedoso infierno que, iniciado el XVI, se abre sobre la faz del globo. Un infierno basado en la multiplicidad, en el azar, en el perfil equívoco de lo real, que no debe su eficacia a la teología, ni a los antiguos ritos paganos, sino a la vasta, a la asombrosa complejidad que el mundo alcanza por aquellos días. Tras los descubrimientos de Colón y Copérnico, tras la fractura religiosa de la Reforma, el viejo orbe medieval, un orbe plano, sustentado en columnas y ceñido por un agua ignota, devino ineficiente. Y es en este nuevo escenario -la vida misma transformada en infierno- donde medrará no sólo el caminar errático de Lázaro de Tormes, sino una angustiada Teresa de Jesús y el derrotero alucinado de Alonso Quijano.

Quiere esto decir que, si bien Padilla señala con profusión los pasajes donde Cervantes acude al imaginario católico, que postula un Infierno situado en el trasmundo, o aquéllos que remiten a una pervivencia pagana (las grutas y cuevas donde el héroe se prueba y purifica), es en este averno laico, el infierno en vida del Quinientos y el Seiscientos, donde se muestra la inagotable modernidad cervantina. La extraordinaria inteligencia de Nabokov no encontró, sin embargo, en El Quijote otra cosa que una amarga colección de golpes y violencias infligidas sobre un pobre demente. No obstante, El Quijote de Cervantes es el trasunto literario, anterior en muy pocos años, de otra obra universal cuyo tema es -también- el infinito. Medio siglo después, Las meninas de Velazquez desplegarán, con similar estructura, la naturaleza equívoca, laberíntica, fantasmal, que lo real asume desde entonces. A partir de ahí, ya no habrá un dios tutelar, providente, aristotélico, que dirija cada uno de los actos humanos. En la bruma existencial que nace con el Lazarillo, nos dice Ignacio Padilla, ya no es la balanza de la culpa y el perdón, el fiel teológico del mundo, quien rige los pasos del hombre; es el azar, la incertidumbre, la propia voluntad de una criatura sin dioses, quien dicta su destino.

No conviene olvidar que el más memorable de los caballeros andantes es aquel don Quijote de la Mancha que nació como burla y homenaje de los antiguos paladines de la Edad Media: Palmerín de Inglaterra, Arturo de Bretaña, Amadís de Gaula, Doncel del mar, Galaor y Sir Gawain, el hermoso Tristán de Cornualles, Beltenebros, el Caballero Verde... Así, si Cervantes introduce la herrumbre del tiempo y una ironía doliente en su obra magna, es para trasladar el infierno hiperbóreo de celtas y germanos, la condenación eterna que prometía Roma, a los polvorientos caminos de la meseta. Esta es, en sustancia, la tesis sostenida en el notable ensayo de Padilla. Es sabido, por otra parte, que Felipe II, vencedor en Lepanto, murió loco de dolor, soñando con un perro negro, y teniendo a sus pies El Jardín de las Delicias de El Bosco. Allí, era el infierno alucinado, sintético, pero legible, del mundo antiguo, quién contempló la cruel agonía del monarca. No sabemos, sin embargo, no podemos saber qué última injuria, qué grave melancolía, acudió a los ojos del glorioso manco.

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lunes, 28 de noviembre de 2011

"Me aburren las novelas históricas, están anquilosadas en el siglo XIX"

La escritora sevillana da "una vuelta de tuerca" a los relatos de época con 'El sonámbulo de Verdún'.

Es el 12 de junio de 1916 y el soldado Jaroslav Smoljak está a punto de morir en una trinchera francesa en Verdún llena de barro y sangre, pero él no lo sabe. No sabe que una bala ha sido disparada desde el lado alemán, que "vaga solitaria entre el humo, los gritos y las bombas", que su trayectoria concluirá al impactar contra su frente y atravesar su cerebro. La nueva novela de Eva Díaz Pérez arranca con esta promesa de muerte y espanto, un instante que la periodista y escritora sevillana dilata en el tiempo para convertirlo en el eje de referencia de una narración que saltará, con la libertad total que ofrece la literatura, hacia atrás y hacia delante, para recorrer finalmente toda la Europa del siglo XX.

"Su verdadera protagonista es Europa", dice la autora sobre esta novela editada por Destino, una obra que supone el comienzo de una nueva etapa en su proyecto literario, siempre ambicioso -"parezco Wagner, con tanta trilogía y tetralogía", bromea ella- y siempre interesado en esas zonas de sombra del pasado que nos explican en la misma medida en que nos cuestionan. Y es que después de su tríptico sobre "la España que no pudo ser", conformada por Memoria de cenizas, Hijos del Mediodía y El Club de la Memoria, esta última finalista del Premio Nadal en 2008, a la escritora le apeteció cambiar de territorio y de tradición.

"Quería reflexionar sobre qué es Europa y hacia dónde va. Y yo creo que va sonámbula, sin certezas, perdida, como si no le hubiera servido de nada su propia historia. No hay más que verla en estos momentos: mediatizada por los mercados, olvidada de su cultura", afirma Díaz Pérez, que quiso remontarse justamente a los días de la Gran Guerra porque fue a partir de ese momento, dice, cuando de verdad "empieza a escribirse nuestra historia contemporánea". Una elección que no obstante comportaba "un riesgo", admite, porque a muchos podrá parecerle una época "muy lejana", a pesar de que en ella se encuentra el germen de "los errores del siglo XX", insiste.

En cualquier caso, que nadie espere encontrarse con una novela histórica o de época al uso, advierte. "Me gustan las novelas sobre el pasado, es evidente, y en mis novelas ese interés está muy presente. Pero literariamente me aburren. Me acerco a muchos libros porque me interesa el tema... y cuando llevo 20 páginas ya estoy cansada. El de la novela histórica me parece un género anquilosado en el siglo XIX y eso me rebelaba", confiesa la autora, que por esta razón, para ser consecuente, decidió imprimir a su relato "una vuelta de tuerca arriesgada pero creo que necesaria". Se refiere al narrador de su novela, una voz burlona y escéptica ante los artificios narrativos de los que ella misma se sirve, por lo que acaba imponiendo -señala la escritora- esa famosa distancia brechtiana; una voz que "está todo el rato interpelando al lector", que "parodia" los lugares comunes de las novelas históricas y que cuestiona además los mecanismos por los cuales la Historia va transmitiéndose hasta cristalizar en un discurso institucionalizado. Todo ello, asegura la autora, para no ahuyentar "al lector contemporáneo, que no cae ya en las ingenuidades del género".

Y bien pensado, continúa, Viena y Praga también son a su manera "protagonistas" de esta historia de "atmósfera centroeuropea", ciudades que son iconos superlativos de esa parte del continente que siempre le pareció "la que es más Europa", un territorio también literario construido con las aportaciones de Joseph Roth, de Robert Musil, de Franz Kafka, nombres fundamentales para entender el tono de El sonámbulo de Verdún y la educación sentimental misma de su autora, fascinada también con Hašek, Wittgenstein, Broch, Canetti o Bernhard. Viena, aquella Viena -retoma la autora-, era para ella el "mundo decadente, el fin de siècle, ese mundo de ayer que retrató Stefan Zweig", mientras que en Praga veía más bien a "la niña mala del Imperio [Austrohúngaro], la que se reía de todo ese pasado, la ironía eslava, ese puntito perverso".

En esos escenarios se moverán los cuatro principales personajes de la novela, unidos por el azar, por "hilos invisibles" que sólo llegarán a percibir los lectores. Son el ya citado Jaroslav Smoljak, desertor del ejército austrohúngaro, hijo de un marionetista, criado en la bellísima Praga de 1890; Klaus Werger, periodista en el Archivo de Guerra de Viena, un guiño a Zweig, que trabajó allí, y una buena excusa para explorar "esa literatura que se ponía al servicio de la guerra y la propaganda y que, incluso siendo bellísima en algunos casos, tan sólo contaba la vieja mentira de morir por la patria, cuentos de valerosos soldados"; el tercero es Fritz Wolf, artista del accionismo vienés obsesionado con firmar La Gran Obra sobre la Gran Guerra, un personaje que resume todo ese arte de entregueras que fue "hijo de la pesadilla" de la Primera Guerra Mundial; y por último está Libuse, una adolescente que vive en la Praga futura -la novela llega hasta el año 2001- y que se topará por casualidad, rebuscando en una vieja casa, con una serie de extraños objetos que la invitarán a volver la mirada atrás.

Este primer viaje literario a la Mitteleuropa -que presentará mañana en la Biblioteca Infanta Elena dentro del ciclo Letras Capitales del CAL- tendrá su continuación en una próxima obra que estará ambientada en Venecia y Trieste, donde vive precisamente Claudio Magris, uno de los más célebres enamorados de esta tradición. "Me apetece quedarme un tiempo en Europa", sonríe la escritora, que quiso mostrar en un blog (www.elsonambulodeverdun.blogspot.com) algunos de los documentos y materiales que reafirmaron su pasión por esos territorios.

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El abrigo que arropaba a Cortázar

Wiesenthal defiende la literatura que pervive en su pregón de la Feria del Libro Antiguo.

Mauricio Wiesenthal reconoce que nació "en otro tiempo, cuando el mundo era más sencillo", una época en la que incluso las personas analfabetas conservaban libros extraviados "como se ama un relicario mágico". Por su bagaje de lecturas y experiencias, el barcelonés vislumbra que los volúmenes tienen una vida secreta, y los versos de Marceline Desbordes-Valmore pueden cambiar su ubicación en las estanterías y buscar en la noche la proximidad de la obra de Heine; también concibe que toda la gran literatura comparte el mismo linaje, como si los autores hubiesen tenido "el mismo abrigo prestado, que va pasando de frío en frío", igual que aquella prenda que llevaba Cortázar cuando frecuentaba la Librairie Espagnole de París. En el pregón con que el autor de El esnobismo de las golondrinas inauguró ayer una nueva convocatoria de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, Wiesenthal propuso un viaje por la herencia de la vieja Europa, una rebelión contra quienes profanan el arte por la codicia y una defensa de la cultura vinculada a la emoción y la vida.

El erudito, que siempre ha luchado contra la desmemoria, confesó que su abuelo había sido litógrafo e impresor, y lamentó que actualmente se olvide que "la historia del libro ha tenido, antes que nada, dos humildes y virtuosos intérpretes: el impresor y el librero". Wiesenthal añora aquellas imprentas en las que un escritor podía crear "oliendo el perfume dulce y resinoso de la tinta, viendo el ajetreo de los cajistas, oyendo el gemido de las prensas de madera"; habla del estremecimiento ante un ejemplar primorosamente elaborado, con esas "viejas letras de trazo caligráfico; todo lo contrario de la burda tipografía Arial que eligieron los modernos editores por ser la más barata y vulgar de todas las que podían comprar a saldo". El autor, a quien le interesan los lectores que sienten "respeto por el pequeño negocio de los libreros, el oficio de los encuadernadores y el santuario mágico de las bibliotecas", sostiene que "aquellas letras antiguas permitían comprender que la literatura exige tiempo, como la lectura de una partitura".

Ya desde los comienzos, "en el escenario romántico de mis primeros sueños de modesto escritor", las grandes editoriales "se presentaban entre truenos, como las trompetas del Apocalipsis". Le inquietaban "las propuestas triunfales y las cifras de venta de aquellos libros de entretenimiento que Cervantes habría mandado al corral en un rápido y certero escrutinio".

El narrador, que ha desarrollado un universo literario en el que resuena el eco de los maestros, defiende que "los libros tienen más memoria que los seres humanos, y, además, pertenecen fieles a ella. Envejecen contando siempre las mismas historias, hasta el día en que alguien los rompe, los maltrata, los destroza o los quema. Hablan de revoluciones y pasiones, de guerras y tiranos, de monjes atormentados y de santos que predican locuras de amor". El también enólogo anhela que el lector se siga acercando al libro buscando la excelencia, como los expertos del vino buscan caldos "tentadores como una frambuesa, perfumados por la vainilla del roble tostado". Si no, advierte Wiesenthal, aguarda la decadencia: el destino de Europa se juega, señala el escritor, "en que sepamos mantener los elementos distintivos de nuestra cultura". Y en esa causa nos acompañan los mejores libros, que "se convierten un día en libros viejos: aquellos con los que caminamos mejor en el cansancio de la vida".

diariodesevilla.es

El libro más venerado por las SS

Un estudio analiza la visión sesgada y a conveniencia que los nazis hicieron de 'Germania', de Tácito - Himmler buscó un manuscrito del clásico en Italia en 1943.

¿Cuál es el libro más peligroso del mundo? El Mein Kampf, contestarán muchos rápidamente. La Biblia; el Corán; el Malleus maleficarum, el gran manual para la caza de brujas; El manifiesto comunista; algún grimorio como el ficticio Necronomicón, Madame Bovary, Kamasutra... Las respuestas pueden ser muy variadas, pero a pocos se les ocurriría seriamente considerar peligrosa una obrita como la Germania de Tácito, poco más de 30 páginas de tratado étnicogeográfico con intencionalidad moralizante escritas a finales del siglo I de nuestra era por un historiador romano. Y sin embargo, ¡diablos, qué daño ha hecho el librito de marras!

Para los nazis fue una biblia de su causa: consideraban que probaba la superioridad alemana y se lo citó para justificar las leyes raciales de Núrenberg. Himmler tenía una fijación con esa obra, y ya se sabe a lo que conducían las fijaciones del reichsführer. En 1943 envió un destacamento de las SS a Italia para hacerse con el más antiguo manuscrito que se conserva del librito de Tácito, el Codex Aesinas. Curiosa empresa nazi: conseguir un libro para venerarlo y no para quemarlo, como era lo habitual. Himmler le otorgaba al manuscrito de la Germania un poder tan grande como el de otras de sus reliquias favoritas: el Grial, la lanza de Longinos o el martillo de Thor. A diferencia de esos objetos legendarios, el libro era bien real, y el mal que hizo, también.

A explicar la asombrosa historia de Germania y su impacto en las mentalidades -desde los humanistas al movimiento völkisch pasando por los románticos- hasta llegar a ocupar lugar privilegiado en las mesitas de noche de los mayores criminales de la historia, ha dedicado un ensayo apasionante el profesor de Clásicas de la Universidad de Harvard Christopher B. Krebs, especialista en Tácito. Bajo el elocuente título de El libro más peligroso (Crítica), agarrándose a la consideración del gran Momigliano de que Germania merece ocupar un lugar destacado entre los cien libros más peligrosos que jamás se hayan escrito, Krebs nos lleva en un viaje fascinante de la Roma imperial a la Alemania hitleriana pasando por monasterios, cortes y bibliotecas, en un recorrido por la historia de las ideas que tiene mucho de trabajo detectivesco y parece a ratos una novela de intriga.

Cuando uno toma en sus manos Germania, tan pequeñita que normalmente se edita con otros dos libros breves de Tácito, Agrícola y el Diálogo sobre los oradores (en la edición de la Biblioteca Clásica Gredos, por ejemplo, con introducciones, traducción y notas de J. M. Requejo), no alcanza a imaginar cómo se puede comparar esa obrita, rápida panorámica de la geografía, los usos y costumbres de los germanos, con una pistola humeante. Y sin embargo, cuando Krebs lo señala, ahí están las consideraciones que harían furor a lo largo de la historia hasta su utilización por los nazis. "Estoy casi convencido de que los germanos son indígenas y que de ningún modo están mezclados con otros pueblos [...]. Al no estar degenerados por matrimonios con ninguna de las otras naciones, han logrado mantener una raza peculiar, pura y semejante solo a sí misma; de ahí que su constitución física, en lo que es posible para un grupo tan numeroso, sea la misma para todos: ojos fieros y azules, cabellos rubios".

Para los nazis y sus precursores, Tácito demostraba la continuidad de un pueblo en una tierra y justificaba la política racial. "Volveremos a ser como éramos", anotó Himmler en su diario, emocionado por "el señorío de nuestros antepasados" tras leer Germania. El reichsführer hasta estudió ejecutar a los homosexuales como Tácito señalaba que hacían los antiguos germanos: ahogándolos en las ciénagas. Sencillos, valerosos, leales, puros, honorables y hasta castos: así se veían retratados muchos alemanes en Germania. Y los SS se identificaban con aquellos guerreros -reencarnados en el arquetipo del ario-, para los que supuestamente la lealtad era su honor.

Era, claro, la que hacían los nazis de la Germania una lectura sesgada. El historiador romano no se refería en su librito a los supuestos antepasados ejemplares de los alemanes modernos. El concepto germanos no aludía a un pueblo homogéneo, indígena y puro, susceptible de continuidad étnica, sino a una amalgama de tribus de identidad y destino incierto pululando en las nieblas del pasado. Había además observaciones poco agradables de Tácito sobre los germanos y su patria. Esas simplemente eran ignoradas. Por ejemplo, considera Tácito que como sitio para vivir, Germania es un asco; señala que los germanos practican los sacrificios humanos (esto a los nazis, curiosamente, les molestaba mucho, aunque ellos se entregaran con fruición al Holocausto); que cuando no guerrean pasan la mayor parte del tiempo sin ocuparse de nada, entregados al sueño y la comida; que crecen desnudos y sucios, que beben y riñen entre ellos continuamente. Llega a decir de una de sus tribus, los catos, que "para lo que son los germanos tienen mucha capacidad de raciocinio". Nada de esto impidió que el pobre Tácito, el gran Tácito, pasara a formar parte del discurso autolegitimador de los nazis. Hubiera sido mucho pedir que supieran leer bien a los clásicos.

Un cónsul romano abducido por Himmler

Fue un proceso de siglos el que llevó a Germania a ser un libro peligroso. Es a partir de su redescubrimiento en el siglo XV cuando comenzó la difusión que lo convertiría en un terrible instrumento ideológico. Krebs, en un recorrido que sugiere a veces El nombre de la rosa o El código Da Vinci y en el que aparecen cazadores de manuscritos y papas bibliófilos, nos muestra cómo el texto va cargándose de significados e interpretaciones, a veces con simpáticos disparates como considerar a los germanos descendientes de Noé o de los troyanos, para darles pedigrí.

Única crónica de los pueblos germánicos legada por la antigüedad, se tendió a considerarla, en un salto mortal, una fuente histórica y un retrato fehaciente del pasado alemán, cuando lo que describe -con ánimo moralizante y político de comparar al buen salvaje, no adulterado, con el corrupto y decadente romano- es un batiburrillo de observaciones apócrifas y leyendas.

Lo más probable es que Tácito, aunque viajó en función de sus altos cargos y parece haber permanecido un tiempo en la Galia belga, no visitara nunca personalmente Germania. Quizá el librito fuera una manera de incitar a Trajano a conquistarla de una vez, proceso paralizado tras la aniquilación de las legiones de Varo en Teutoburgo por Arminio el año 9. Ignoramos muchas cosas del historiador, entre ellas su origen (parece que en la Galia Narbonense) y las fechas exactas de nacimiento y muerte. Sabemos que fue yerno del gran general Agrícola -al que consagró una encomiástica biografía-, que fue legado y llegó a senador, cónsul y posiblemente procónsul de Asia. Todo ello sin duda menos importante que su tarea como historiador, el mejor de Roma en opinión de muchos y como prueban sus Historias y sus Anales. Krebs destaca cómo los nazis trataron de convertir el relato de Tácito en una realidad, "pasado en futuro". En el epílogo apunta que el peligro no ha pasado. Y que la culpa no es de Tácito, sino de sus lectores.

El País

Vargas Llosa y Herta Müller comparten en la FIL su visión de las dictaduras

Guadalajara (México), 27 nov (EFE).- Mario Vargas Llosa y Herta Müller tienen en común algo más que haber ganado el Premio Nobel: ambos leían de adolescentes para "soportar la vida" que llevaban entonces, y los dos han escrito páginas memorables sobre "la humillación y asfixia" que supone vivir bajo una dictadura.

Müller y Vargas Llosa protagonizaron hoy el encuentro quizá más esperado de la 25ª edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Unas dos mil personas (más de la mitad, de pie o sentadas en el suelo) abarrotaron el salón Juan Rulfo, y escucharon absortas el diálogo que mantuvieron los dos escritores, conducidos por el periodista español Juan Cruz.

Desde el principio quedó claro que son dos autores de caracteres muy distintos. El novelista peruano se mueve como pez en el agua en actos como el de hoy, pero a la autora rumana, perteneciente a la minoría germanoparlante de su país, no le gusta "estar en público" y preferiría que fueran sus libros los que hablaran por ella.

Herta Müller proviene de una familia de campesinos y en su casa "no había libros". Cuando cuidaba las vacas en el campo, sentía "una soledad gigantesca", que aún hoy la acecha al contemplar un paisaje amplio.

Empezó a leer en la ciudad, a los quince años, "para entender mejor la vida" y para "soportar la vida, que a veces era insoportable". De hacerla así se encargaba la dictadura comunista de Nicolai Ceaucescu.

Vargas Llosa aprendió a leer a los cinco años, y esa fue "la mejor cosa" que le ha pasado en la vida. A los once, todo cambió cuando sus padres "se juntaron de nuevo" y descubrió en la figura paterna "el autoritarismo, el miedo y la soledad".

A partir de entonces, "la lectura se convirtió en un refugio" para él y le devolvía "la dignidad" que perdía ante su padre. Y cuando comenzó a escribir, la literatura "fue una gran defensa contra los percances de la vida".

"La literatura es un arma que tenemos desde el principio de los tiempos para defendernos de un mundo que nunca cubrirá nuestras expectativas. Ha sido uno de los grandes instrumentos del progreso humano", aseguró el escritor peruano.

Müller, cuya nueva novela, "Todo lo que tengo lo llevo conmigo", se presenta estos días en la FIL, cree que la literatura "también duele", y siempre consideró "buenos" aquellos libros que "enseñaban que el mundo no es feliz y que existe el infortunio".

En el diálogo, de cerca de dos horas de duración, quedaron patentes algunas diferencias. Müller prefiere que la literatura "no mienta" y para ella, como lectora, solo valía la que es "sincera", la que muestra "lo insoportable de la vida".

El autor de "La fiesta del Chivo" no cree, sin embargo, que la literatura diga la verdad. "Está llena de mentiras, que leemos para buscar una vida diferente a la nuestra. Esa vida falsa, mentirosa, de la literatura tiene la virtud extraordinaria de hacernos entender mejor el mundo".

Por eso, prosiguió Vargas Llosa, la literatura "siempre ha sido considerada como algo sospechoso por los regímenes dictatoriales", y no se equivocan quienes así lo creen porque hace a los ciudadanos "menos manipulables. Es uno de los grandes instrumentos de defensa de la libertad humana".

Otro de "los milagros" de la literatura es que hace gozar, incluso cuando narra algo "horrible y espantoso", decía hoy Vargas Llosa, al que todavía se le llenan "los ojos de lágrimas" cada vez que relee la muerte de "Madame Bovary", de Flaubert, esa novela protagonizada por "esa maravillosa mujer" de la que ha estado enamorado toda su vida, "con permiso de Patricia", afirmó con humor el escritor, que casi siempre viaja acompañado por su mujer, Patricia Llosa.

Las páginas de la muerte de Madame Bovary causan "un gran placer a pesar del horror". Y es que "la literatura nos abre las puertas del horror", dijo Vargas Llosa.

Müller, que ha reflejado en sus libros sus problemas con el servicio secreto rumano, se preguntó muchas veces en su vida si era "legítimo escribir" en un país donde no había libertades y la gente pasaba frío y hambre. Y hoy reconocía que no siempre se sintió "legitimada".

Vargas Llosa considera "una grandísima equivocación" pensar que la literatura "es un lujo que uno no se puede permitir" cuando un país tiene grandes problemas. Por eso se distanció de Sartre cuando el escritor francés elogió en los años sesenta a los escritores africanos que dejaban la literatura para dedicarse a la revolución.

Aquello le pareció "indigno" al novelista peruano y lo llevó a "renunciar a Sartre".

"No hay que avergonzarse de practicar la escritura o la lectura" porque la literatura "es un arma maravillosa para combatir de manera profunda e irreversible la injusticia", dijo Vargas Llosa.

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Leer libros es de engreídos y no leer de cabezas huecas?

En plena revolución digital, la incomprensión entre lectores y no lectores es la mayor división cultural de la sociedad.

¿Estamos en guerra y no lo sabemos? «Los no lectores encuentran a los lectores engreídos. Los lectores no llegan a comprender con qué llenan la cabeza los no lectores». El lamento de John Carey, profesor emérito de Literatura de la Universidad de Oxford, resuena en el prólogo de ‘Puro placer’ (Ed. Siglo XXI), una recopilación de los artículos que publicó semanalmente en el ‘Sunday Times’ para glosar los cincuenta libros con los que más había disfrutado (Conan Doyle, Kipling, Joyce, Gorki, Wells, Conrad, Gide, Mann, Naipaul...). «Actualmente, la distancia entre la gente que lee libros y la que no los lee es la mayor de todas las divisiones culturales; trasciende las diferencias de edad, clase y género», asegura el docente.

La recopilación de Carey apareció originalmente en 2000, cuando Internet comenzaba a transformar la industria cultural y del entretenimiento. El autor, que fue crítico literario del Sunday Times, se preguntaba qué destino le aguarda a la lectura, y se quejaba de que no figurara entre las preocupaciones del primer ministro británico Tony Blair. Su advertencia no ha perdido vigencia al cabo de once años, en plena revolución digital, cuyas consecuencias no es fácil anticipar. Las nuevas tecnologías priman la imagen, la instantaneidad, la denominada ‘interactividad’... Un picoteo que se ha colado en los colegios, abriendo una brecha entre la enseñanza tradicional y la recogida desordenada de información audiovisual.

Hace una década, John Carey imaginaba que en el futuro, los individuos quizá acaben asfixiados por la superpoblación y aprecien el sosiego de los libros. Pero mientras llega ese momento, avisó, se han creado dos mundos paralelos: las personas que leen y las que no. «Ninguno de los bandos entiende al otro».

Esa batalla moldeará los medios de comunicación de los próximos años. ¿Perderá el libro su hegemonía de siglos? Carey reconoce que explicar hoy su utilidad «es extremadamente difícil». La televisión y el cine son perfectos porque «se parecen a lo que representan», pero transformar las palabras en imágenes «es una operación increíblemente compleja» que «implica un tipo de poder imaginativo distinto a cualquiera que se utilice en otros procesos mentales». Ese poder se relaciona con la facultad de desarrollar ideas propias y ponerse en el lugar de los demás, dos ingredientes esenciales de la civilización. «Dejas el libro, enciendes la televisión y la relajación es instantánea. Eso se debe a que una parte de tu cabeza ha dejado de trabajar», resume el profesor.

Carey niega que la lectura sea elitista, puesto que los niños pueden aprender a leer en colegios públicos y tienen bibliotecas a su disposición. Lo que ocurre es que «algunas personas son perezosas» lo mismo para abrir un libro que para caminar. Y para rematarlo, el esnobismo artístico no ayuda a vencer esa pereza; más bien contribuye a que la gente relacione la literatura con «el fanfarroneo y el falso refinamiento» y se aleje de ella como de la peste.

Solución: cultivar el hábito de leer hasta que no se note el esfuerzo. A Harold Bloom, un crítico literario considerado exquisito y elitista, parece que le dio resultado: «Cuando estoy cansado, después de más de sesenta años de lecturas, regreso al placer de leer como un niño, cuando cada vez que me enamoraba de un poema lo leía y releía hasta que me lo sabía de memoria».

El correo.com

Apple y Microsoft también se oponen a la ley SOPA

La BSA, que agrupa importantes empresas tecnológicas, retira su apoyo al proyecto que estudia el Congreso de EE UU.

El proyecto de ley SOPA para combatir la piratería que estudia el Congreso de los Estados Unidos ha tenido desde el inicio la oposición de empresas vinculadas a Internet como Google, Twitter o Facebook que llegaron a publicar un anuncio en The New York Times manifestando su oposición. Sin embargo, la BSA, organización que agrupa a compañías tecnológicas como Apple, Intel o Microsoft había apoyado el borrador de una ley similar que está en el Senado. Pero los contenidos del proyecto en el Congreso han hecho que la organización lo retire. Una de las diferencias es que el borrador del Congreso abre la posibilidad de que las operadoras deban rastrear la actividad de sus clientes y el acceso a determinados sitios.

En el sitio de la BSA, sus responsables han publicado un documento en el que explican que una ley que persiga a la piratería de los contenidos y programas es básica para promover la creatividad. "Impedir que los piratas saquen provecho de sus robos" es un objetivo que aplauden, pero ello debe hacerse correctamente. El texto advierte que para solucionar el problema, "las acciones legales y los recursos han de ser ajustados". "La libertad de expresión y la privacidad son derechos que no pueden ser comprometidos", prosigue. La BSA detecta que algunos observadores han planteado "dudas razonables" sobre determinadas disposiciones de SOPA que podrían tener consecuencias imprevistas y afectar a personas ajenas a la piratería. "Estas preocupaciones deben ser consideradas".

De prosperar la ley, supondría el bloqueo de los sitios, tanto domésticos como de fuera de Estados Unidos, que difundieran música, películas o programas sin haber obtenido la licencia para ello. El bloqueo obligaría a los proveedores de contenido, pero también a los registradores de dominios e incluso a servicios de intermediación en el pago, como PayPal, que deberían paralizar las transferencias. A ello se añade que buscadores y proveedores de acceso deberían mantener una actividad de filtrado. También se perseguiría a quien incluya anuncios en los citados sitios.

La última reacción en contra del proyecto procede de una agencia del Gobierno de Estados Unidos, vinculada al departamento de Energía, Sandia National Laboratories. Según su director, la ley no sería efectiva y tendría un impacto negativo en la ciberseguridad global y la funcionalidad de Internet.

Electronic Frontier ya ha manifestado su preocupación ya que supondría la creación de una lista negra de dominios y la alteración del sistema de gestión de los mismos. Por otra parte, la ley afectaría a servicios como Tor que ofrecen la navegación anónima y que son utilizados por disidentes en países que censuran Internet y persiguen la libertad de expresión.Sus defensores alegan que se trata de aplicar la ley y proteger la creación de empleo en la industria audiovisual e informática.

La inquietud que despierta este proyecto se evidencia en la publicación de cartas abiertas, todas con fecha del 15 de noviembre, de distintos colectivos. Una de ellas está suscrita por Google, Facebook, Yahoo, eBay, Twitter, LinkedIn, Mozilla y Zynga, entre otros,en la que denuncian que presionar a los proveedores de acceso para monitorizar la actividad de sus clientes puede suponer una grave invasión de la privacidad. También asociaciones de otros países se han movilizado y suscriben otra carta que firman, entre otros, European Digital Rights, Free Software Foundation, Quadrature du Net, Open Rights Group y Reporteros sin Fronteras.

La última carta es de profesores de Derecho que denuncian las graves deficiencias constitucionales de la proposición y la ruptura de una política de defensa de la libertad de expresión que perjudicará la imagen del país en el resto del mundo.

Desde octubre hay abierta una petición para que la Administración Obama intervenga. Para que la administración la examine debe alcanzar las 25.000 firmas. También en Internet hay una carta abierta, Salvemos Internet, dirigida a los congresistas para que paralicen esta ley. Se pide que Estados Unidos mantenga este pilar de la democracia que es Internet. Ya la han suscrito más de 700.000 internautas de todo el mundo.

El País

"Falta independencia, potencia y provocación"

El escritor y crítico literario alemán Marcel Reich-Ranicki.

(Wloclawek, Polonia, 1920), que contribuyó a la divulgación de la literatura en el programa de televisión El cuarteto literario, contesta por correo electrónico.

PREGUNTA. ¿Cómo ve el estado de la crítica literaria actual?

RESPUESTA. Con escepticismo.

P. ¿La crítica literaria cumple o debe cumplir alguna función cultural o social?

R. Considero que no la cumple como debería.

P. ¿Cuáles son los principales defectos y virtudes de la crítica hoy en día?

R. Le faltan independencia, potencia y capacidad de provocar. Lo que ha ganado es conocimiento de la literatura mundial.

P. ¿Cómo debe ser la crítica en un mundo con más información gracias a medios como Internet que a su vez puede desinformar?

R. Pese a los nuevos medios, el resultado de la crítica literaria actual es decepcionante.

P. ¿Cómo informar, valorar o jerarquizar las obras literarias en un mundo con millones y millones de libros y vías de comunicación?

R. Yo confeccioné un canon con cinco apartados: novela, cuentos, teatro, poesía y ensayo. Si este canon llega al público o no llega es algo que el propio público debe decidir.

P. ¿Ha perdido influencia la crítica literaria?

R. Me temo que sí.

P. ¿Qué debe primar en una crítica: un juicio o valoración de la obra, una mera información del libro, una reseña, o dar los elementos de valoración para que el lector decida?

R. En última instancia, ambas cosas.

El escritor y crítico literario alemán Marcel Reich-Ranicki

(Wloclawek, Polonia, 1920), que contribuyó a la divulgación de la literatura en el programa de televisión El cuarteto literario, contesta por correo electrónico.

PREGUNTA. ¿Cómo ve el estado de la crítica literaria actual?

RESPUESTA. Con escepticismo.

P. ¿La crítica literaria cumple o debe cumplir alguna función cultural o social?

R. Considero que no la cumple como debería.

P. ¿Cuáles son los principales defectos y virtudes de la crítica hoy en día?

R. Le faltan independencia, potencia y capacidad de provocar. Lo que ha ganado es conocimiento de la literatura mundial.

P. ¿Cómo debe ser la crítica en un mundo con más información gracias a medios como Internet que a su vez puede desinformar?

R. Pese a los nuevos medios, el resultado de la crítica literaria actual es decepcionante.

P. ¿Cómo informar, valorar o jerarquizar las obras literarias en un mundo con millones y millones de libros y vías de comunicación?

R. Yo confeccioné un canon con cinco apartados: novela, cuentos, teatro, poesía y ensayo. Si este canon llega al público o no llega es algo que el propio público debe decidir.

P. ¿Ha perdido influencia la crítica literaria?

R. Me temo que sí.

P. ¿Qué debe primar en una crítica: un juicio o valoración de la obra, una mera información del libro, una reseña, o dar los elementos de valoración para que el lector decida?

R. En última instancia, ambas cosas.

Marcel Reich-Ranicki es autor, entre otros libros, de Los abogados de la literatura (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

El País

Premio a un Fernando Vallejo irreverente abre Feria del Libro de Guadalajara

La Feria del Libro de Guadalajara, el evento editorial más importante en español, inauguró este sábado su 25 edición premiando al colombiano Fernando Vallejo por su obra procaz, quien fiel a su estilo dijo que el mundo se encamina a un desastre inevitable y cuestionó a los políticos y a la iglesia Católica.

"Vamos al desastre, el mundo se encamina a un desastre inevitable", dijo Vallejo al agradecer el premio de Literatura en lenguas romances, dotado con 150.000 dólares, un monto que el autor -como lo hiciera en 2003 cuando ganó el Rómulo Gallegos- donará a dos instituciones protectoras de animales.

Vallejo, ajeno a todas las formalidades, la emprendió contra los gobiernos de México pasados y presentes, y se refirió al Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que todas las encuestas coinciden en señalar como favorito para regresar a la presidencia en los comicios de 2012, como "la madre de todos los cárteles (de drogas) que ha tenido México".

El autor de "La virgen de los sicarios" también dirigió dardos igual de punzantes al presidente Felipe Calderón, padre de una estrategia de guerra a los cárteles de las drogas con intervención de los militares. Esa estrategia ha generado una ola de violencia que se ha cobrado más de 45.000 muertos desde hace cinco años.

"Calderón es un hombre indigno del puesto que ocupa", dijo sin inmutarse el escritor nacido en Medellín en 1942 y radicado en México desde 1971 (tiene nacionalidad mexicana), durante la conferencia de prensa posterior al acto de entrega del premio.

A la ceremoniae asistieron los premio Nobel de Literatura 2010, el peruano Mario Vargas Llosa, y de 2009, la alemana Herta Müller.

Vallejo admitió que se llenó de esperanza cuando el Partido Acción Nacional al que pertenece Calderón arrebató al poder en 2000 al PRI, pero se mostró decepcionado de su gestión al frente de México.

"Para 40, 50 o 60 millones de mexicanos el futuro es incierto, para los políticos no", dijo, e hizo un aparente llamado a la abstención en los próximos comicios.

"Ahora me piden que hable, pero como México calla, yo tampoco pienso hablar", terminó su discurso.

Vallejo fue interrumpido varias veces en su oratoria tanto por profundos aplausos como por sonoras carcajadas por cerca de 2.000 personas que se agolparon en el auditorio central de la Feria.

La inauguración del evento estuvo precedida el jueves por la matanza de 26 personas cuyos cuerpos fueron arrojados -según las primeras pesquisas- por miembros de un cártel del narcotráfico a menos de 500 metros de la sede del evento.

Vallejo reiteró sus críticas a la Iglesia católica, que -dijo- se ha constituido más en una empresa que en una institución religiosa.

"Tenemos más de 500.000 personas que murieron de hambre en Somalia. ¿Acaso ellos (el clero católico) han sido capaces de enviar un solo peso para ayudarlos?", se preguntó Vallejo, quien se dijo poco entusiasmado por la visita del papa Benedicto XVI a México, anunciada para el próximo año.

La Feria, a la que se espera asistan más de 600.000 visitantes hasta el 4 de diciembre, alberga en 35.000 m2 a 1.900 empresas editoriales de 42 países y estará dedicada a Alemania.

Vallejo, que además de escritor es cineasta y biólogo, es autor de nueve novelas (cinco de ellas pertenecientes a un ciclo autobiográfico), sendas biografías de los poetas colombianos históricos José Asunción Silva y Porfirio Barba Jacob, así como de ensayos sobre gramática y biología, entre otras obras. También ha dirigido dos cortometrajes y tres largos (dos de ellos premiados) y escrito el guión de La virgen de los sicarios, inspirada en su novela homónima y dirigida en 2000 por el alemán Barbet Schroeder.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Radiografía de la crítica literaria

Ha llegado la hora de la autocrítica. Una veintena de los más influyentes líderes de opinión literaria de Europa y América analizan el presente y las transformaciones de la profesión ante la fuerza y expansión del mundo digital. Un diagnóstico que impone nuevas actitudes.

Al aura polémica y de crisis casi connaturales de la crítica literaria se suma la pluralidad de espacios en la Red y tecnologías emergentes sobre cómo ejercerla y divulgarla. El juego es el mismo, las reglas apenas han cambiado, pero los tableros son otros; y un jugador pugna por ganar protagonismo: el lector anónimo y el personaje o famoso de turno.

La crisis económica y el avance del mundo dual, analógico y digital remueven los pilares de la crítica literaria. Sobre su estado reflexionan 22 críticos y directores de los suplementos literarios más prestigiosos de Europa, Estados Unidos, América Latina y España. Un debate coral que invita al análisis y entabla un diálogo con los lectores.

Algunas de las conclusiones sobre este paisaje en continua transformación se pueden dividir en tres apartados: 1. La reducción de páginas y espacios dedicados a la crítica, las directrices o filosofía de cada medio sobre la clase de textos que quiere brindar y la aparente mayor concesión al mercado en detrimento de la calidad. 2. La revisión del ejercicio de la propia crítica a la cual le faltaría independencia, valentía, compromiso, rigor (ser menos complaciente) y profundidad (dar más elementos de valoración). 3. La pérdida de la influencia de la crítica literaria justo ahora cuando más se necesita en una era de sobreinformación y proliferación de canales que distorsionan y tienden a igualar el arte, a lo cual se suma la confusión ante la democratización de la crítica desde la plaza virtual.

En línea con ese mundo dual, este trabajo se presenta de tres maneras complementarias: 1. En la edición impresa el protagonismo es para nueve temas con las respuestas más clarificadoras. 2. En la edición digital el foco recae en los participantes, ya que junto a este texto se adjuntan todas sus respuestas. 3. Los lectores tendrán la palabra en el blog de Babelia, 'Papeles perdidos', a través de un debate que se abre hoy (http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/).

I. FUNCIÓN DE LA CRÍTICA

Marie Arana

Escritora, exdirectora literaria del desaparecido World Book, de The Washington Post, y su actual escritora principal (Estados Unidos)

El crítico literario es un guardián cultural, un juez que ha leído mucho, conoce el canon literario y posee una amplia variedad de experiencias con muchos géneros. Nuestro trabajo consiste en actuar como lectores serios. Nuestro objetivo debería ser el de ubicar un libro, juzgarlo con la perspectiva de una larga tradición literaria. Somos informadores, educadores y animadores, todo en uno. Deberíamos ser concienzudos, interesantes, reflexivos. Es sobre nuestros hombros donde se sostiene la cultura del libro. Somos la conexión entre los escritores serios y los lectores serios. De nosotros depende que esa conexión siga siendo fuerte, esencial y vibrante.

Claire Armitstead

Editora literaria de The Guardian (Reino Unido)

Es una parte vital de la economía cultural. Una de las pocas formas capaces de poner un espejo delante de nuestra sociedad y sus valores. Tiene un valor social.

Jordi Gracia

Catedrático y crítico de Babelia de EL PAÍS (España)

Su función es muy modesta, y sin embargo tiene pleno sentido, y es insustituible en una sociedad civilizada: la capacidad de discutir, desmenuzar, impugnar, rebatir o elogiar los libros que se publican es casi la función natural de la vida intelectual privada y, por tanto, también pública.

Alberto Olmos

Escritor y crítico, gestiona el blog Lector Malherido y bloguero de Hikikomori (España)

La crítica debería hacerse fuerte en dos funciones concretas: 1. Señalar los libros que, puntualmente, reflejan el espíritu de su tiempo y que ningún lector debería perderse. 2. Contrarrestar el éxito de otras novelas que, menos puntualmente -de hecho, de forma habitual-, embrutecen el acto mismo de leer y abaratan el arte literario. Esta segunda función es la que la crítica literaria actual en España ha dejado por completo de satisfacer, ya sea por esnobismo, ya por presiones empresariales, ya por cobardía.

II. ESTADO Y DIAGNÓSTICO

Bernard Pivot

Periodista, crítico y divulgador cultural de programas de televisión como Apostrophes (Francia)

Respecto a la crítica que he conocido hace cincuenta años, tiene menos espacio, pero sigue existiendo. Incluso a veces vivaz. Cuando la crítica literaria está agrupada tiene una influencia importante. Cuando está aislada no tiene el poder que puede tener un programa de televisión e incluso de radio. Aunque no creo que la crítica literaria haya evolucionado mucho, salvo que tiene menos espacio. Se le pide sobre todo a los periodistas que escriban artículos menos largos.

Paul Ingendaay

Escritor, exeditor literario del Frankfurter Allgemeine Zeitung (Alemania) y corresponsal cultural en España

No se puede juzgar la calidad de la crítica literaria sin tener en cuenta las formas de divulgar la literatura en los medios de comunicación, igual que los criterios de su evaluación. En este sentido, el concepto de lo que se llamaba "literatura seria" se ha ido esfumando. Se podría decir que con la mezcla de géneros se ha democratizado, pero también es cierto que, con respecto a la calidad literaria, se ha bajado el listón.

José María Guelbenzu

Escritor y crítico de Babelia. EL PAÍS (España)

Si nos circunscribimos a la crítica literaria como tal crítica, sigue más o menos igual; si pensamos en las reseñas de los medios, creo que ha aumentado la complacencia y ha disminuido la exigencia.

Philippe Lançon

Crítico del suplemento literario de Libération (Francia)

En la prensa generalista ha empeorado sin duda. Los críticos no son más (ni menos) comprometidos que antes con las editoriales, con su propia vanidad y deseo de existir, de "ocupar el terreno". Pero como los libros no tienen ya tanta importancia en la vida social y mental de los lectores, la crítica tampoco la tiene en los periódicos. La falta de tiempo, de espacio y de afán (por parte de los lectores, o al menos de estos lectores generalmente incultos que son ahora los directores de periódicos) la debilita mucho -la reduce como una cabeza de jíbaro-. Generalmente, la crítica se ha vuelto publicidad más o menos informativa. Es un problema mental, social y económico.

Eliot Weinberger

Escritor, traductor y crítico de medios como The New York Review of Books (Estados Unidos)

Estados Unidos no tiene la clase de suplementos literarios habituales en España y muchos otros países. Solo tiene una publicación periódica importante sobre crítica literaria: The New York Review of Books. Ya no hay críticos estadounidenses poderosos, como los había hasta la década de 1960, escribiendo en una prosa que era inteligible para cualquiera e introduciendo la literatura en los problemas políticos, sociales y morales del día. La llamada crítica "seria" ha pasado en su mayoría a ser dominio de los académicos, que escriben usando una jerga especializada, en la extraña creencia de que lo complejo solo puede presentarse por medio de frases impenetrables, y que parecen más preocupados por la crítica de la crítica que por la crítica de la literatura. El resto es publicidad principalmente: los extraordinariamente eficaces departamentos de marketing de las grandes empresas editoriales dictando aquello sobre lo que se escribirá en los periódicos y revistas. Uno se pregunta por qué sigue habiendo siquiera periodistas culturales. La crítica, en Estados Unidos, se ha reducido a las "recomendaciones", que llegan a través de las reseñas, los blogs y Twitter. Los premios se han convertido en la validación estándar del mérito literario. No puedo pensar en un solo crítico estadounidense a quien uno pueda recurrir ahora en busca de ideas. Quizás esta sea la razón por la que el mundo es más confuso que nunca.

José María Pozuelo Yvancos

Escritor y crítico de Abc Cultural, de Abc (España)

Se mueve en estratos distintos. Es tan diversa como la pluralidad de lectores y de medios de expresión. En términos globales me parece que la crítica literaria ha mejorado mucho en España, porque se ha aumentado el número de voces, pero también porque hay una mayor involucración de gentes muy prestigiosas en su ámbito. La antigua dicotomía entre crítica universitaria / crítica periodística se ha roto, y eso ha sido positivo para ambos lados.

Marie Arana

En Estados Unidos, la crítica literaria ha sufrido un golpe aparentemente mortal. En los últimos cinco años, periódicos que constituían la primera línea del debate inteligente sobre los libros se han visto obligados por las presiones económicas a recortar sus coberturas. La parte interesante es que el sector editorial en sí mismo ha conservado su fortaleza. Nadie lee menos, pero la manera de valorar los libros ha sufrido una gran transformación.

Enrique Krauze

Director de la revista Letras Libres (México)

La crítica en los periódicos independientes y la mayoría de las revistas de habla hispana deja mucho que desear. Por lo general, las reseñas son meros resúmenes de las obras, elogios indiscriminados o acercamientos teóricos. Falta casi todo: compromiso, penetración, discernimiento, profundidad, horizonte, pero sobre todo valentía. Atreverse a opinar con fundamento si una obra es buena o mala y por qué. La crítica de cine o la deportiva es mejor. ¿Por qué no tenemos la crítica literaria que necesitamos? Intervienen varios factores: compromisos editoriales, institucionales y hasta amistosos.

Santos Sanz Villanueva

Escritor y crítico de El Cultural, de El Mundo (España)

Más que mejorar o empeorar, la crítica hoy es distinta de cómo ha sido en el pasado desde que adquiriera un perfil definido en el siglo XIX. Hasta tiempos recientes era un elemento fundamental del sistema literario, formado por la cadena autor-lector-crítico. El último eslabón ha sufrido un desplazamiento de su función y ha sido sustituido por otros factores más determinantes: el marketing, la publicidad, el peso de la industria editorial, la arrasadora influencia de los medios audiovisuales.La cultura del espectáculo ha sustituido a la cultura del razonamiento y ha traído como consecuencia el relegamiento del crítico. Los críticos nos hemos quedado sin lectores, salvo los escritores, los profesores y una minoría muy interesada por las letras.

III. VIRTUDES Y DEFECTOS

Jorge Aulicino

Poeta y editor del suplemento Ñ, de Clarín (Argentina)

Resaltan más sus defectos, por cuanto sus espacios han aumentado. Hay más espacios de crítica porque la industria aumentó. Y el principal defecto es la complacencia con ese estado. Los críticos están demasiado vinculados a la industria editorial; son, a la par que críticos, ensayistas o novelistas, o poetas o autores de libros de crítica. Por otra parte, comparten demasiados saraos y vida socioliteraria con los escritores, y no quieren pelearse con ellos. Hay muchas excepciones, pero gran parte de la crítica resulta publicidad encubierta.

Jordi Gracia

La tendencia a creer en su empeoramiento es casi invencible. La crítica es más previsible para muchos porque nosotros mismos somos los previsibles. El rasgo más llamativo es la propensión a una brevedad extrema que tiende a favorecer el impresionismo analítico y el comentario de lectura más que el análisis metódico o contextualizado o vinculado a otras obras y tradiciones.

Claire Armitstead

El mayor problema (a diferencia de otras artes) es que no hay ninguna estructura profesional en ella, de modo que la mayoría de los críticos tienen que combinar las reseñas con ganarse la vida ya sea como escritores o como profesores, lo cual pone en peligro su independencia.

José María Pozuelo Yvancos

Hay dos principales defectos: el primero, de carácter general, es que la critica ejercida en un periódico o suplemento no siempre se separa bien de las leyes del mercado, porque el mismo suplemento, el medio, también es mercado, y debe hablar de lo que la gente habla. Esta pulsión de novedad, y de énfasis en "estar en la onda", es el principal defecto. Si la crítica termina hablando igual que el mercado y sigue sin más sus leyes se hará innecesaria por redundante. Refiriéndome al crítico, el principal defecto es que crea que su gloria o su lugar coincide con el que le concede el periódico. Muchas veces la mucha significación del crítico es directamente proporcional a su insignificancia. En cuanto a las virtudes: qué bien que una pequeña editorial o una autora de la que el mercado no habla sale a superficie porque un suplemento (o un crítico) llama la atención sobre ella, y la descubre. Contribuir a la visibilidad de quien vale, incluso al margen del mercado, seria quizá la mejor virtud de la crítica.

Mario Jursich

Periodista, escritor y subdirector de la revista El Malpensante (Colombia)

Las virtudes son más o menos las mismas de siempre: iluminar el sentido de un libro, ponerlo en relación con su contexto y con otros libros, explicar sus mecanismos de composición, etcétera. Los males son básicamente dos: 1. La idea firmemente arraigada de que la crítica literaria no es una instancia de reflexión sino parte del proceso de promoción del libro. 2. La convicción, no menos arraigada, de que la mala prosa es fundamental para hablar de literatura.

Marie Arana

En Estados Unidos ha perdido su vigor. Hay poca espontaneidad y emoción en el análisis de los libros. Si existe espontaneidad es en la dispersión de blogs literarios, pero son indisciplinados, están pobremente escritos y, a menudo, descuidados. Ninguno se ha revelado como una voz influyente.

Iván Thays

Escritor y bloguero de Moleskine literario y Basta de carátulas (Perú)

Su principal virtud está en no haber cedido, en la mayoría de los casos, al lector menos aventajado, el no haberse trivializado (como sucedió con las reseñas literarias, cada vez más parecidas a contratapas). Su principal defecto es no conseguir deshacerse del lenguaje académico codificado, el crear tendencias que no existen y el distanciarse de los nuevos fenómenos (salvo excepciones). Lo peor es que la crítica sigue buscando ser canónica y sesgada, pese a que la literatura actual es anticanónica y más bien dispersa y muy versátil.

Bernard Pivot

El principal defecto es cuando los críticos escriben para ellos mismos o sus amigos. No escriben para el público.

IV. EL PAPEL DE LOS MEDIOS

Jordi Gracia

El ejercicio de la crítica -la discriminación, la valoración, la ponderación- como función fundamental en una sociedad viva y como secuela casi necesaria de ese ejercicio se desprende la orientación sobre lo que son los libros que se publican de acuerdo con cada crítico o comentarista.

Gustavo Guerrero

Profesor de la Universidad de Cergy-Pontoise y consejero literario para el español de Gallimard (Francia)

Las políticas de los suplementos y revistas literarias son muy diversas. Quizá su virtud principal radique justamente en esa diversidad que nos muestra cómo se ha instalado el pluralismo en la vida literaria y cómo se ha desterrado la idea de que existe una jerarquía de valores única en cuestiones de estética. Hoy una novela o un poemario pueden ser buenos, mejores o peores para distintos públicos de muy distintas maneras, lo cual no implica que todo valga, sino que el valor literario es una construcción social que resulta de una apreciación y unos arbitrajes susceptibles de crear consensos más o menos extensos, estables y duraderos.

Mario Jursich

No es posible ni deseable que todos cumplan el mismo rol. Eso dependerá de la personalidad y los intereses de quienes dirijan esas revistas, esos suplementos, esas radios o esas webs.

Iván Thays

Mientras más suplementos literarios impresos cierran, más blogs literarios aparecen. La crítica literaria o el comentario de libros por Internet es una selva tupida en donde hay de todo. Uno debe andar muy atento y con un buen machete para abrirse camino por esa jungla donde todos tienen algo que decir, y lo dirán. Y ya sabemos: la ignorancia es atrevida. Creo que un blog o un website con rigor puede tener más importancia que un suplemento escrito. Lo fundamental es el contenido, sea la plataforma que sea.

V. DESAFÍOS DEL NUEVO PAISAJE

Gustavo Guerrero

Ante los demasiados libros que se publican, nunca antes el lector ha tenido tal necesidad de mediadores y nunca antes los mediadores han brillado tanto por su ausencia. No es fácil imaginar una salida para esta situación. La recomposición del paisaje mediático y tecnológico a la que estamos asistiendo quizás abra algunas puertas. Si la crítica quiere recobrar al menos una parte de su influencia social, va a tener que entrar en una dinámica multimedia porque el impacto de lo escrito se ha ido debilitando y tiene un alcance cada vez más limitado, sobre todo ante las posibilidades que ofrecen los medios audiovisuales e Internet.

Juan Antonio Masoliver Ródenas

Escritor y crítico de Culturas, La Vanguardia (España)

Internet llega de una forma más inmediata al lector. Hay blogs y revistas excelentes que compensan la escasez de revistas impresas. Pero nada impide la improvisación, el amateurismo, el narcisismo y confundir criticar con destruir. Hay mucho camino por recorrer y de momento aún vivimos en el caos. Pero la crítica -el lenguaje crítico- no ha cambiado. Sí ha cambiado el acceso, mucho mayor.

Marie Arana

El verdadero desafío proviene de los tiempos que vivimos. Hemos llegado a un punto en el que mucha de la información ya no se procesa de manera tradicional. Internet es cualquier cosa menos algo "desconectado", como es el libro. Está intrincadamente conectada y ha cambiado nuestra forma de pensar y leer. Alimentada por un número interminable de escritores, la Red está pensada para un número interminable de lectores. Los desafíos y problemas de la crítica están vinculados a la supervivencia de los periódicos.

Philippe Lançon

Más independiente. Más resistente al espíritu de publicidad y de negocio. Más lenta, más elitista. Y, sobre todo, mejor escrita.

Claire Armitstead

Internet ha hecho que la crítica informada, procedente de una fuente fiable, sea más importante que nunca. En cuanto al modo de ofrecer eso en el siglo XXI, todavía estamos tratando de averiguarlo. Mi propia impresión es que tenemos que adoptar la variedad que ofrecen las nuevas tecnologías y encontrar formas de llevar la crítica a una nueva generación de "lectores" a través del medio que prefieran.

José María Pozuelo Yvancos

Las revistas literarias tienen que pasar a la Red, pero no abdicar de lo que es propio de ellas. Ningún suplemento literario llama a cualquiera para que hable según le parezca, sino que los buenos se han rodeado de expertos, han reclamado el concurso de quienes saben hablar el idioma literario. La única posibilidad de existencia futura de la revista cultural o del suplemento es ser diferente, dar lo que otros medios no dan.

VI. ¿UN PUNTO DE REFERENCIA

EN EL CIBERESPACIO?

Paul Ingendaay

No, los medios están al alcance de todos. Serán los lectores quienes decidan si de verdad necesitan una "crítica literaria" en el sentido tradicional. Internet nos ha traído otras formas de debate igual de válidas. Es un punto de referencia para lectores que no intercambiaban opiniones.

Philippe Lançon

No sé. Es un momento revolucionario para toda la prensa, y sobre todo para la prensa cultural: la legitimidad del "gran crítico" o de tal periódico ya casi no existe. La figura del "gran crítico" desapareció más o menos con la del "gran escritor". Sin embargo, la gente necesita más que nunca puntos de referencia cultural, pues el problema del "gusto" se ha vuelto muy importante para la personalidad de cada uno. Lo que no veo es cómo se van a desarrollar nuevos puntos de referencia.

Jorge Aulicino

La democratización de la crítica, la opinión, la información -esto implica el espacio virtual interactivo- requiere más que nunca puntos de referencia. El periodismo profesional no puede ser reemplazado por la información amateur. Aun en la Red. Primero, porque el periodismo es un trabajo colectivo con profesionales. Producir información, justamente por impulso de la globalización, requiere equipos, recursos humanos, tecnología, que cada uno por sí mismo no está en condiciones de tener. Los lectores pueden encontrar crítica muy buena dentro o fuera de los grandes medios, pero la calidad de esa crítica se deberá siempre a lo mismo: la calidad de lectura y de la escritura del crítico.

Alberto Olmos

El líder de opinión o creador de tendencias es connatural al juego social y a su inabarcabilidad, por lo que los lectores van a tomar siempre a algún emisor de opiniones como guía. La situación es que ese "punto de referencia" no tiene por qué venir enmarcado en un medio tradicional, sino que puede ser cualquier persona que consiga transmitir a su vez un gusto coherente y una práctica honesta de su labor opinativa.

Jordi Gracia

Convertirse en punto de referencia es un efecto o una consecuencia del ejercicio de la crítica. Y tanto los blogs o las revistas digitales como los suplementos o las revistas tradicionales son capaces de concitar esa forma de respeto o de mera atención por parte de otros lectores. La multiplicación de canales de opinión propicia una nueva pluralidad de puntos de vista y es en esa diversidad donde ahora mismo está fabricándose la posibilidad de un crítico solvente o de una revista más respetable que otra.

II. INFLUENCIA Y PODER EN JAQUE

José María Guelbenzu

Ha perdido la misma influencia que los pensadores y los intelectuales en general; pero, sobre todo, no ha incorporado lectores de manera significativa. ¿Quién tiene que cambiar para que eso ocurra? ¿El crítico? ¿Los nuevos lectores?

Philippe Lançon

Ha perdido casi todo su poder. Para luchar con eso, cada crítico, cada servicio literario, debe luchar primero en su propia empresa para tener más espacio, más libertad, más capacidad para hablar de lo que le gusta, y no necesariamente de los libros de moda.

Claire Armitstead

El poder de la crítica literaria se ha reducido por tres motivos principalmente: los periódicos tienen menos lectores, la crítica no es una forma de periodismo que esté de moda y la mayoría de las reseñas carecen de relevancia para el mercado mayoritario en el mundo anglosajón, porque los libros del mercado mayoritario rara vez son literarios, así que les resulta más útil la publicidad que los juicios críticos. Para el libro apropiado, sin embargo, las buenas reseñas pueden representar la diferencia entre existir y desaparecer sin dejar rastro. Es importante recordar que el propósito de una reseña de un libro no es vender libros, es ubicarlos en el contexto del panorama cultural.

J. Ernesto Ayala-Dip

Crítico de Babelia. EL PAÍS (España)

Si el poeta en la sociedad burguesa del segundo imperio francés había perdido su aura, como nos enseña Walter Benjamin en la figura de Baudelaire, el crítico ya había nacido sin ella. Ser consciente de ello es crucial para sobrellevar con inteligente dignidad la labor crítica. En palabras de Sartre: el crítico literario es el pariente tonto de la familia social. Así que me niego a hablar de influencia ni de poder. Somos profesionales de la lectura analítica. Y, aunque a veces no lo parezca, la crítica es un género literario. Cuando un crítico es bueno, se lo lee, no sólo para que influya en una dirección determinada, sino también por el simple placer de leerlo.

Jordi Gracia

No estoy seguro de que haya tenido mucho poder antes, excepto en momentos muy concretos, pero seguramente la segmentación de la crítica ha hecho que su influencia sea más dispersa y leve frente a una operación de signo contrario, que es el incremento sustancial de la capacidad publicística de las grandes editoriales. El efecto vuelve a ser un sistema de crítica literaria segmentado, atomizado en múltiples focos, e invisibilizado por la potencia hegemónica de otros instrumentos públicos.

Gustavo Guerrero

Hasta hace unos años, la crítica no era solo una herramienta hermenéutica sino también un instrumento de regulación del mercado que, al crear consensos de opinión, administraba el valor literario. Pero en las últimas décadas es cada vez menos capaz de cumplir con esta misión, en parte, porque sus canales de difusión se han ido estrechando mientras que el volumen de libros crece; y en parte, porque con la incorporación del sector editorial a las industrias culturales de masas y con el desarrollo de agresivas políticas comerciales se ha ido reduciendo sensiblemente la influencia de la crítica, el periodismo, la academia y la enseñanza en la producción del valor literario.

Paul Ingendaay

Su influencia en un país concreto, salvo excepciones, siempre será limitada en el extranjero. Idiomas de gran divulgación o dominio como el inglés sí tienen sus críticos influyentes (Harold Bloom, George Steiner). El factor comercial parece que es más fuerte hoy que hace décadas.

VIII. DEMOCRATIZACIÓN EN LA RED

Claire Armitstead

Tuvimos un gran debate sobre si abrir las reseñas a los comentarios de los lectores en la web, y finalmente decidimos hacerlo fundamentándonos en que valoramos las opiniones y experiencias de nuestros lectores y en que ellos querían implicarse más. Nuestra experiencia ha sido la de que, cuando el crítico está preparado para responder a las críticas, ello puede intensificar el compromiso con un libro. Estamos al comienzo de un viaje con nuestros lectores en esto, ya que es una tradición muy nueva dentro de la cultura literaria.

Bernard Pivot

Cuanta más gente se interese en los libros, mejor. La crítica se democratiza en Internet. Pero estamos en lo mismo, es un fenómeno de masas. Cuando los internautas son decenas o cientos en recomendar un libro, tiene influencia en su compra. Pero críticas aisladas en Internet no harán que se venda.

Alberto Olmos

Es una opción que sirve de aviso a los críticos y a su particular esnobismo, que les lleva a creer que las ventas de un libro no tienen nada que ver con su calidad. Por amiguismo, círculos de influencia y papanatismo intelectual ha llegado a considerarse que cuanto menos vende un libro más merece ser considerado entre los críticos, lo que ha llevado a que los lectores descrean de juicios estomagantemente sibaritas y empiecen a atender a los juicios de los lectores rasos.

Mario Jursich

Pienso que la crítica literaria no es un asunto de expertos; por eso me parece una opción saludable que además ha contribuido a volver más plural el contenido de algunos diarios. Ahora, esas colaboraciones deben ser tratadas con el mismo rigor editorial que se aplica a los profesionales.

Enrique Krauze

Me parece bien, pero el problema básico de un editor es el mismo: discriminar. Seleccionar las notas de aquellos lectores que sí han leído el libro y tienen algo que aportar a la conversación, de aquellos que utilizan el foro para el insulto y la descalificación.

Jorge Aulicino

El efecto Amazon no anulará la crítica. Leo los comentarios de lectores. Leo el correo de los lectores en Ñ. No hay una democratización de la crítica sino de la opinión. No creo que la opinión de la crítica pueda ser anulada por la opinión de los lectores.

Gustavo Guerrero

No veo nada malo en que cada cual exprese sus gustos y favoritismos, pero lo que veo perverso es que esa libertad se utilice subrepticiamente para seguir reduciendo el ya escaso ascendente de la mediación de crítica en la creación de valor y el mercado.

Jordi Gracia

Es un episodio más del impudor y la impunidad frenética que ha despertado la Red y que puede tener efectos positivos cuando de esos colaboradores espontáneos -o incluso filtrados por la redacción- aparezcan autores capaces de atraer la atención de los demás, tanto por razones banales como por razones literarias. El intrusismo ha sido una auténtica bendición para la literatura del siglo XX, aunque de ese funcionamiento un tanto anárquico haya podido salir también parte de las taras mismas del sistema.

Ni golpear, ni babear

Reglas para una crítica equilibrada

1. Situar al autor, decir quién es y lo que representa el libro en su obra.

2. Ubicar el libro y juzgarlo con la perspectiva de una larga tradición literaria.

3. Argumentos razonados y con ejemplos para que el lector pueda comprender y evaluar.

4. Informar, educar y entretener.

5. Poca sinopsis y trama.

6. Informar sobre el estilo, el significado y la carga simbólica del libro.

7. Decir lo que piensa el autor sobre el tema del libro.

8. Decir lo que el crítico piensa sobre lo que el autor del libro dice sobre el tema del libro.

9. Ni golpear ni babear, una opinión ponderada y una fundamentación mesurada son más convincentes que un exabrupto.

10. Prohibir los adjetivos publicitarios, quien debe concluirlos es el lector.

WINSTON MANRIQUE SABOGAL

El País