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Pruebas

martes, 31 de julio de 2007

¿Crepúsculo de los valores? Pos-Modernidad y Ética


TEMPLANZAS

Carlos Dore Cabral

Este articulo está inspirado en los debates que se realizaron en la Fundación Global Democracia y Desarrollo el pasado día 6 sobre el libro “¿Adónde van los valores?”, que recoge los estudios de 51 especialistas internacionales sobre el tema y que editó Jerome Binde para la UNESCO. El artículo está dividido en dos entregas, en la primera –que es esta– se explica el efecto disruptivo de la pos-modernidad sobre la ética del deber y en la segunda se ensayan respuestas directas a la pregunta que le da nombre al trabajo.

Arribamos al siglo 21 con la perplejidad que nos provoca la ausencia de certidumbres. La rapidez y naturaleza de los cambios nos desbordan, el horizonte de nuestros conocimientos se achica y como si todo esto fuera poco, la idea del progreso a través de la razón que nos vendió la modernidad terminó desvaneciéndose como pompa de jabón.

Se habla de que vivimos la era de la pos-modernidad, que en nuestro caso, por lo menos, habría que aceptar el hecho de que sus valores distintivos conviven con la pre-modernidad a consecuencia de la modernidad incompleta que se evidencia en los países de capitalismo tardío.

La modernidad se inicia con la muerte de Dios, despojando de ese modo toda referencia religiosa a la cuestión moral y se autonomiza la voluntad del sujeto que orienta sus acciones con la idea del progreso al que llegará apoyado en la razón. En la modernidad, los sujetos tienen la certeza de que el futuro será mejor que el presente, que los seres humanos alcanzarán la libertad plena y en consecuencia, el fin aristotélico de la felicidad.

Pero en la pos-modernidad se instala el descreimiento y el escepticismo en que el progreso conduzca al bienestar de la humanidad. Las grandes metas relatos se desplomaron cuando de aspiraciones se convirtieron en realidades que no cumplieron con las expectativas discursivas que precedió a su instauración. De ese modo, en la pos-modernidad acontece una desvalorización de los ideales, de los grandes proyectos emancipatorios, etcétera, que dejan un vacío muchas veces llenado por la desazón y el pesimismo, la pérdida de fe en los proyectos colectivos, dando lugar a un aislamiento del individuo que se debate y agota en su mismidad. Y es que el hombre (y la mujer) posmodernos tal como lo pregona Lyotard se sienten cada vez más alejados de incidir con sus acciones en el curso de la historia, porque los acontecimientos se colocan en una esfera independiente de sus actos.

Acontece una suerte de vaciamiento de los referentes éticos evidenciándose una crisis de autoridad que incluye a las instituciones con que la modernidad organizó la sociedad para alcanzar su ideal de progreso. Ideal que para lograrlo, se apoyó en una ética del deber que hoy es reemplazada por la ampliación de los derechos individuales centrados en la realización personal del individuo que no se identifica con los anteriores valores como el preconizado por la deondotología kantiana y su imperativo categórico en el sentido de obrar de tal modo que la máxima de la voluntad de un individuo pueda valer siempre como principio de una legislación universal.

En ese escenario, la pos-modernidad implica el crepúsculo de la ética del deber y la emergencia de seres humanos centrados en un individualismo narcisista y por tanto patológicamente egoísta, centrado en el hedonismo que se manifiesta primariamente en el culto al cuerpo y a la juventud, relaciones frágiles y efímeras con los seres humanos y las cosas, extensión del tiempo libre y el ocio así como el entregarse al consumo, aparejado con identidades que se adquieren por el acceso al mercado y no por la adscripciones ideológicas. La búsqueda de gratificación y la realización personal se convierten en el ideal supremo. El problema ontológico se resuelve sustituyendo la realidad por la imagen, nuevo objeto de adoración, victoria del parecer sobre el ser. Es la época de los medios de comunicación de masas funcionando hasta el paroxismo, creando la realidad.

Pero tal y como lo he tratado en diversos artículos, también asistimos a un discurso-realidad aparentemente contradictorio con el signo epocal, ellos así, porque el individualismo no supone la ausencia total de valores, de apelación de un determinado comportamiento moral. Es también el tiempo donde se aprecia un cierto renacimiento ético en el que los mismos seres humanos que se entregan a la realización personal sin ningún apego a valores como la abnegación y el desprendimiento solidario, reclaman ciertas normas relativas a la eficiencia, el éxito, la igualdad de oportunidades, necesidad de un desarrollo sostenible, etcétera, que al fin y al cabo, son reclamos de comportamiento moral medidos éticamente como las virtudes necesarias para la consecución de los fines del individuo. La posmodernidad no es el caos es más bien la instalación en lo social de un compromiso ético débil, anémico con aquellos valores que no obstaculizan la libertad individual. En ese sentido, más que individualismo, acontece la era del neo-individualismo, una cierta mezcla de negación del deber que al mismo tiempo necesita mantener las condiciones necesarias para su propia reproducción y lo hace, por medio de una ética que administre el individualismo desenfrenado sin prescribirlo como comportamiento moral consustancial a los tiempos actuales. Por esa razón para algunos, la preocupación moral de la posmodernidad no es contentiva de valores auténticos sino una indignación por todo lo que limite la libertad individual. La moral pos-moderna, ha desechado al moralismo y su antinomia, no le interesa lo virtuoso en sí mismo, sino obtener respecto, como lo plantea Lipovestsky. Es una moral indolora donde el neo-hedonismo no conoce ni se reconoce en la culpabilidad aunque pueda convivir con el reclamo contra la pena de muerte, el respeto a las opciones sexuales, derecho al aborto y transparencia de la gestión de lo público.

Por esas y otras razones, para Gilles Lipovestsky, vivimos la era de las sociedades pos-moralistas, pero si toda moral anterior se fundamenta en el deber como motivación de los acciones humanas, entonces, asistimos a la época del pos-deber porque la obligación moral no moviliza las conductas de los seres humanos, ese rol se ha transferido a la satisfacción del deseo. Si la modernidad con su “muerte de Dios” seculariza las éticas religiosas y la razón desplaza a Dios como garante de la conducta humana; con Kant la voluntad humana se adecua a la ley de la razón constituyendo el deber, que presenta la condición de autonomía porque la ley no le llega desde fuera. Desde ese punto de vista, la ética del deber excluye las consideraciones en torno a los efectos de la acción, se actúa por el deber mismo y en el caso de las personas, nos relacionamos considerándolas como un fin y no como medio. La kantiana es la ética de la obligación (todo deber lo es) que se ocupa exclusivamente de las leyes que debemos obedecer, donde se actúa sin considerar moralmente las consecuencias porque la moralidad se define por la intención, esfera autónoma, independiente, ajena a los fines perseguidos. La primera etapa de secularización ética mantuvo al deber como centro de la conducta moral, lo que cambia es el mandato y su procedencia, ya es interno y autónomo.

La ética kantiana fue enfrentada visceralmente por Federico Niezstche quien llegó a proclamar que el imperativo categórico, y el deber que es su consecuencia, son ficciones cerebrales que expresan el agotamiento de la voluntad, la decadencia, el instinto de rebaño que prioriza en su conducta la obediencia.

Para Niezstche, lo bueno es bueno porque individualmente se ama y no es la razón de todos. Si el racionalismo se asentó sobre la voluntad del saber, con Niezstche se transmutó en voluntad de poder cuya realización se daría con el superhombre, un nuevo ser humano no atado a los dictámenes del deber porque es el querer lo que lo libera porque lo bueno se relaciona con la vida, la fuerza vital, el predominio de lo dionisiaco que afirma la vida como voluntad de poder.

El teleologismo historicista de Hegel y Marx también se enfrentó al imperativo categórico de Kant para explicar la naturaleza de las acciones de los hombres y mujeres, relativizando la ética en la medida de que los seres humanos se movilizaban por las fuerzas prometeicas de la Historia que al final, imponía su propia lógica. Pero tanto en Hegel como en Marx, la ruptura con la ética kantiana no supuso desplazar la centralidad del deber, sólo que esta vez adquirió un determinismo histórico, con sus emancipadores y disciplinadores de los demás.

Pero la ética, al secularizarse, también dejó de ser objeto exclusivo de filósofos (en principio no se diferenciaba ética de filosofía) pensadores como Nicolás Maquiavelo, Max Weber y Antonio Gramsci hicieron interesantes aportes, al menos desde la perspectiva de la ética aplicada a saberes y disciplinas específicas.

Maquiavelo separa la ética de la política que opera con una lógica que no toma en cuenta la moral en la medida de que sus acciones son instrumentales con el fin último de alcanzar y preservar el poder. A decir de Gramsci, esa separación analítica es la gran contribución de Maquiavelo porque no sólo contribuye a beneficiar al Príncipe sino también a las clases subalternas.

Para él la política no se reduce a la razón de Estado impuesta por la fuerza o la sagacidad del gobernante porque su concepción de la política no aniquila la moral sino que la reditúa importantizando la política tanto como praxis y como saber en un orden superior a la ética. Presupone la necesidad de una moral distinta a la cristiana para dar paso al laicismo de las costumbres y en consecuencia, una esfera de la política que se mantenga con determinados principios éticos compartidos socialmente, es decir, en las organizaciones que los individuos crean para tal fin y que sirven para compactar al grupo y lo pone en condiciones de alcanzar determinado fin.

Esa concepción se antepone a la idea kantiana del imperativo categórico que la misma supone una solo cultura y condiciones de existencia semejantes en el planeta, desnudando un proyecto con pretensiones universalistas que no entiende las diferencias históricas y culturales, generalizando, universalizando una ética vía su desvinculación con la historia.

Weber en cambio no sólo fue el gran indagador de los valores (su incidencia en la investigación) sino que también nos presenta dos posibilidades éticas en el ámbito de la acción política y que sirven para su enjuiciamiento: una "ética de la convicción" y una "ética de la responsabilidad.

La primera se realiza por medio de una obligación moral (deber) y una de apego intransigente a los principios. Ve el peligro de la imposición fanática. La ética de la responsabilidad en cambio, el profesional de la política valora las consecuencias de sus actos, así como los medios que sirven a determinados fines. En ese sentido, a la acción le antecede un juicio, pero además parte de una racionalidad instrumental que es que la apuesta a alcanzar el éxito. De ese modo, la acción política no puede depender solamente de la racionalidad de los valores, precisa reflexionar sobre las herramientas (medios) que conducen a la realización de esos valores, lo contrario sería ingenuidad evangélica, útil para salvar almas pero no para gobernar voluntades.

A esta ética, Habernas le llama racionalidad instrumental, porque el actor se sitúa en una racionalidad orientada al éxito pero además tiene una naturaleza utilitaria porque persigue maximizar la utilidad de su acción como beneficio.

Pero hay otra racionalidad, la comunicativa, en la que los actores en principio no se orientan a perseguir su propio éxito sino al entendimiento, que acusa un valor moral importante y que resulta un tipo de ética consustancial a la forma de vida en democracia.

Este limitado recorrido nos conduce a la interrogante inicial implícita, en el sentido de si asistimos a un real crepúsculo de los valores. Algunos prefieren llamarle la reversión de los valores, otros, la readecuación de los mismos y otros, prefieren hablar de nuevos que se instalan y son referentes morales.

Evidente que la reflexión implica abundancia de tiempo y tópicos que desbordan esta breve presentación cuya pretensión simplemente es situar esquemáticamente la problemática para que el expositor principal pueda en lo posible saltar detalles, conseguir algún atajo que lo centre y concentre en sus propuestas esenciales.

Pienso que una aproximación a una respuesta probable, tiene que enfatizar en el hecho cierto de que en la época del posdeber, los medios de comunicación no sólo se convierten en la realidad de la interconexión del planeta sino que juegan un papel centrar en la constitución de nuevo valores, en este caso, consustanciales a la llamada cultura occidental, que pretende, como sabemos la homogenización vía la imposición y el cambio de ciudadanos por consumidores.

Con su instantaneidad y mundialización crean la realidad, una realidad que se percibe como lo que se ve y por lo tanto, se vende como espectáculo sin que haya un cuestionamiento de su fragmentación y apuestas ideológicas. Y como espectáculo, la realidad se exhibe despojándola de valores que estimulen la criticidad porque los hechos no sólo se construyen como lo planteaba acertadamente Durkeim, sino que importan más que los valores en esa lógica de teatralización de la vida, donde lo privado progresivamente se convierte en público, pero a condición de que lo público se perciba como la arena donde se mueven los ciudadanos disciplinados, a la manera de Focault, es decir, desprovistos o programados para la ausencia de acciones cuestionadoras.

Pero también es la época de las corporaciones transnacionales que imponen su lógica de funcionamiento a nivel planetario, que además de exarcebar el consumo a partir del goce individual despojado de toda aspiración del disfrute colectivo, también crea una nueva ética centrada en la iniciativa personal, la responsabilidad y eficiencia como mecanismos de consecución del éxito económico. Pero además, una noción de la ética como estrategia comunicacional y por tanto, no sustentada en valores morales, que les permita a las empresas mantener una "buena imagen" con la sociedad independientemente de del criterio de verdad que sirva para fijar los límites.

En fin una época donde predomina la moral de la ganancia por encima de cualquier otro imperativo, pero también su contrario, el de la luz que tenuemente destila del crepúsculo recordándonos que también las sombras, como los dioses, mueren... sólo tienen que humanizarse.

En República Dominicana...

También se aprecia que llegamos a un punto de inflexión en la "intersección" donde la acción política y la ética, se supone deben encontrarse. Llegar a ese punto, vale decir, al cambio radical del enfoque y la conducta moral de gobernantes y gobernados respecto a los antiguos valores predominantes, nos costó el largo recorrido de la interminable transición democrática. En ese sentido, la insurrección guerrillera del 1963 y la guerra de abril del 65 son dos hitos que revelan la fusión de la acción política centrada en una nueva ética que se legitima a sí misma, deontológica y axiológicamente. En consecuencia, los resultados de la acción política en ambos casos, se expresaron también como imposibilidad de legitimar la nueva normatividad con la que se establecería el lazo entre Estado y sociedad.

Pero el fracaso de esas tentativas no se dio en el aire, sobre sus respectivos cadáveres se levantó un proyecto político que en el campo de la ética "democratizó" determinados valores de la dictadura. De ese modo, toda la estrategia de funcionamiento del modelo balaguerista de los doce años, éticamente se construyó en la justificación de los medios por los fines. Así, el desencadenamiento de la represión política articuló novedosos mecanismos de acumulación de capital tanto para nuevos actores de sustentación autoritaria del régimen (nueva élite burocrática militar) como los emergentes sectores burgueses aletargados durante la tiranía. Estos últimos continuaron la tradición trujillista de violar la propia legitimidad del sistema para agenciarse ganancias extraordinarias, además de eficientizar el uso de mecanismos extraeconómicos para competir deslealmente en el mercado (contrabando, tráfico de influencia, evasión fiscal, entre otros).

En la transición también estrenamos una relación más orgánica con el mundo occidental. El desarrollo inaudito de los medios de comunicación de masas en el país, al tiempo que disuelve el aislamiento que amparado en la insularidad mantuvo la tiranía, también nos expuso sin mediaciones a los valores predominantes en el mundo occidental. Hoy, los valores que aludíamos como propios de la era de la posmoradilad, se funden con aquellos que germinaron en la postrimería de los años sesenta, con pretensión de validarse éticamente. Pero tal validación no es posible en un medio donde crecimiento económico no ha implicado la disminución de la pobreza y la exclusión.

La demanda de mecanismos que vigilen y limiten al poder, presiona y confirma el hecho de que no es negando ni la relación, ni la autonomía relativa entre ética y política que podemos desde ésta última, actuar en teniendo al bien común como principal imperativo en la relación entre gobernantes gobernados. De eso nos encargaremos en una nueva entrega.


Areyto, suplemento cultural de Hoy, 9 y 18 de diciembre 2006






Solo queda el recuerdo de un mes pasado

El mes de julio cierra sus puertas, como un día soleado deja de dar sus rayos por la impronta llovizna que se asoma en el horizonte, con el nacimiento y muerte a destiempo de grandes personajes que ha dado fruto, sembrado un granito de letras en el que hacer de la imaginación.

Dejo en sus manos y consideración algunos de estos escritores, los cuales, quizás, no sean de su agrado, pero en el haber literario han dejado un legado y han sido copias instantáneas en la actualidad, por su rigurosidad en la interpretación de su visión e imaginación en su experiencia vivida.

Si queda alguien fuera del listado, dejo en su conocimiento esa aportación, pero al menos, estan en el listado los principales. Si falta alguien lo puede agregar en el comentario.

1 de Julio 1909.- Nace el escritor uruguayo, Juan Carlos Onetti.

2 de Julio 1877.- Nace el escritor suizo de origen alemán, Hermann Hesse, premio Nóbel de Literatura 1946, autor de "El Lobo Estepario" (1927), "Juego de Abalorios" (1943), "Demián

3 de Julio 1883.- Nace el escritor checo,Franz Kafka, autor de "El castillo", "El Proceso", etc.

6 de Julio, 1962.- Muere el escritor estadounidense William Faulkner, premio Nóbel de Literatura 1949 y premio Pulitzer.

10 de Julio 1871.- Nace el escritor francés Marcel Proust.

10 de Julio 1902.- Nace el poeta cubano Nicolás Guillén.

12 de Julio 1904.- Nace el poeta chileno Pablo Neruda, cuyo verdadero nombre fue Neptalí Ricardo Reyes. Entre sus obras se encuentran "Crepusculario", "20 poemas de amor y una canción desesperada" y "Odas elementales"; fue ganador del Premio Nóbel de Literatura 1971.

15 de Julio 1904.- Muere el escritor ruso Antón Chejov, novelista y dramaturgo, renovador del teatro moderno con sus comedias "El tío Vania","El jardín de los cerezos","Las tres hermanas" y "La gaviota".

21 de Julio 1898.- Nace Ernest Hemingway, novelista estadounidense.

22 de Julio 1990.- Fallece Manuel Puig, escritor argentino.

23 de Julio 1911 Nace en Rojas (Provincia de Buenos Aires), el notable ensayista y novelista Ernesto SABATO. En 1937 se doctoró en Física. Es autor de "Sobre héroes y tumbas".

25 de Julio 1834.- Muere Samuel Taylor Coleridge, poeta inglés entre cuyas obras más conocidas están "Baladas líricas" y "Kubla Kan".

26 de Julio 1856.- Nace George Bernard Shaw, dramaturgo irlandés, Nóbel de Literatura 1925.

26 de Julio 1875.- Nace Antonio Machado, escritor español.

26 de Julio 1959.- Fallece Manuel Altolaguirre, poeta español.

26 de Julio 1999.- El escritor mexicano Sergio Pitol gana el premio de Literatura Iberoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

29 de Julio 1824.- Nace Alejandro Dumas, escritor francés.

30 de Julio 1771.- Fallece Thomas Gray, poeta inglés.

30 de Julio 1784.- Fallece Denis Diderot, escritor y enciclopedista francés

30 de Julio 1909.- Nace Juan Bosch Gaviño, escritor y político dominicano.

jueves, 26 de julio de 2007

En Macondo o Utopia

Mientras conversaba con algunos alumnos de teología, en una institución la cual no cabe mencionar, pero si le puedo hablar de las cosas que pude experimentar en esas pequeñas conversaciones que a veces llegaban hasta el absurdo, momentos que se transformaban en una erupción ideológica, claro, con algunos diluvios de pensamientos cristianos, que se iban diluyendo a medida que se agriaba la conversación. Habían momentos que de buena a primera echaba el anzuelo para pescar la formación cristiana de esos alumnos, qué formación habían recibido antes de llegar a la institución, y al escuchar algunas que otras barbaridades, me quedaba imaginativo, como si estuviera viviendo en Macondo o como si fuese un habitante mas de la ciudad utópica de Tomás Moro.

Estas conversaciones me dieron la razón cuando tenía reuniones con lideres, en cuanto a la instrucción que habían recibido los miembros de las congregaciones cristianas, No pongo en tela de duda, que hay miembros que han tenido una buena formación cristiana, que han sabido manejarse como bisagra entre lo terrenal y espiritual, poniendo a un lado el feroz fanatismo, que en décadas anteriores era un parche de cual no había la forma de quitarse de cima, pero han tenido la valentía y el coraje, de no dejarse influencia de ideas, palabras heterodoxas, expresadas consciente o no por sus lideres.

Recuerdo en un momento dado, que le hablé a un alumno de la Filosófica de la religión, como materia de estudio, inmediatamente ese alumno se paró y mezcló la filosófia de los grandes pensadores griegos y otras partes del cosmos con el cristianismo. Le dió un carácter reprobatorio a la filosofía como algo maligno, dañino, pésimo, malvado, y si sigo sería bueno buscarse un diccionario de las tantas cosas que dijo. Qué vemos con esta actitud de ese querido amigo y alumno, el cual no lo culpo, a pesar de ser una persona estudiada en una de las principales universidades del país, la falta de una buena formación religiosa. No la formación religiosa de leerse todos los libros de la Biblia, como si fuese Harry Potter u otra novela, claro excluyendo aquellas novelas de un contenido en la cual hay que detenerse y decir esta novela es grande, por su esplendor estético, su fuerza intelectual y por su manejo del lenguaje. Si no, aquella formación donde prevalece la consciencia sobre el emocionalismo catastrófico, donde el análisis de un pasaje produzca un cambio emocional e intelectual en la vida de ser humano, que no importando los embastes del momento, el alejamiento provocado, te ayude a ver y vivir la vida como un ser integrante de una sociedad.

Sabemos de las tantas historias que surgen en el seno de cualquier institución religiosa, de personas que siendo seguidores de cualquier líder religioso cometen la desfachatez de afianzarse en las palabras del líder en vez de la palabra primaria escrita en el libro sagrado. Dirían a todas voces, como clamando en el desierto de Macondo, somos seres humanos, con cientos de errores, desde principio de la humanidad, pasando por la formación de la iglesia hemos visto cometer errores en los lideres. Pero, esto no puede ser una justificación de continuar en el ahondamiento de nuestra formación.

Anclando entre la muchas disciplinas, a través de las distintas perspectivas y con instrumentos de análisis específicos, la realidad de la religión, con sus secuelas de estudios: Emoción, culto, experiencia, vivencia individual y comunitaria, inspiraciones, predicación y difusión, tanto polémica como divisiones en su seno. Es aquí donde corresponde a la filosófica de la religión la reflexión crítica de nuestro objeto, el cual tiene como contenido de por sí mismo este único objeto: Dios. “Ella es la consciencia de la relacion con Dios y su objeto es lo absolutamente incondicionado, absolutamente suficiente, existente por sí mismo, el comienzo y fin último absolutos en y para sí”. Con este enunciado hacemos honor a nuestra realidad como seres pegado a una entidad que habla de nuestra condición humana. Una condición que nos hace cada día mas aceptar que frente a nuestro yo hay un ser común que respira, ama, siente y realiza todas las actividades comunes a nosotros, que la mundanidad es intrínseca a todos.

La arbitrariedad, la estupidez y la indolencia de los individuos pueden interferir en la necesidad de la naturaleza espiritual universal, desviarse de ella, intentar darse un punto de vista particular y mantenerse en él. El sujeto puede en general ser malo, pues también ésta es una posibilidad de la libertad, puede dejarse llevar por el punto de vista de la opinión, del error, de la inercia o perseverar y mantenerse conscientemente en el mismo. Los planetas, las plantas, los animales no pueden desviarse de la necesidad de su naturaleza, de las leyes de su especie, de su verdad. Llegan a ser aquellos que deben ser, en ellos no hay disociación entre el ser y el deber ser. Pero la libertad humana lleva en sí la arbitrariedad y puede desviarse de su necesidad, de sus leyes, actuar y trabajar en contra de su destino.

El ser humano, sin importa su credo, esta atado a su condición humanoide, el cual por sus trabas no le impide su ser dejar de un lado las carencias de su otro yo. Cómo no saludar con las benevolencias a mi otro yo, no importando que ese que esta apostado frente a mi sea de la religión de Macondo o de Utopía. El ver su condición me pone en un estrecho, que tarde o temprano, me haga asumir una posición cuasi parecida. Sabemos del hoy, pero no sabemos que seremos en el mañana. Es tan breve la vida del hombre, que hasta nuestras ideas y credos se esfuma con el viento, para ocupar un mejor (puerto).

Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas, si lo que vas hacer no es más bello que nuestra voluntad: no lo hagas. Nosotros somos instrumentos, que sin importa color, altura, nacionalidad, credo, condición económica en cualquier momento nuestro creado nos utilizará. Si él no hace acepción de persona, porque yo siendo hombre, creyéndome ser hijo de él, teniendo menos vida que el sol que a diario vemos, queremos cambiar toda una historia enclavada en mismo origen de las civilizaciones. Primero debemos ser conscientes hasta que nos duela y cuando nos duela ser más conscientes que somos un traje prestado de la muerte, que en cualquier momento nos demandaran por el traje. Pero, queremos que ese traje este habituado por los colores del amor, benevolencia, paciencia, educación, coinonia y entrega a nuestro yo mas próximo. Para el que cree no es necesaria ninguna explicación: para el que no cree toda explicación sobra.

Alberony Martínez

martes, 24 de julio de 2007

Un tesoro en verso, Gabriela Mistral

Un académico chileno halla una colección de más de 500 poemas inéditos, cartas, fotografías y apuntes de Gabriela Mistral

El académico chileno Luis Vargas ha encontrado en un pequeño apartamento en el estado de Massachusetts (Estados Unidos) todo un tesoro literario: una colección con cerca de 500 poemas inéditos, medio millar de cartas, fotografías, carpetas y apuntes desconocidos de la poetisa chilena Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura en 1945. "Estoy mareadísimo con la enormidad y calidad del material", afirmó Vargas, profesor universitario y doctorado en Letras en la Universidad de Madrid.

Todo se precipitó con la muerte el año pasado de Doris Dana, asistente y amiga de la poetisa chilena. Su archivo personal y el de Mistral quedaron reunidos en una colección de 40 cajas y cientos de carpetas, que conservó su albacea y sobrina Doris Atkinson. Vargas los ha revisado y se ha encontrado con un importante legado literario. "Los poemas inéditos encontrados más que duplican la obra conocida de Gabriela Mistral", sostiene. De algunos de ellos existen en el archivo hasta cuatro versiones. "Antes de publicarlos, para lo que tenemos autorización de la albacea, tendremos que seleccionar cuál es la mejor".

Mistral (Vicuña, Chile, 1889), una mujer de naturaleza enfermiza pero recia voluntad, encontró en la poesía un refugio para resguardarse de los varapalos que le dio la vida -tenía sólo tres años cuando su padre abandonó a la familia- hasta convertirse en una de las poetisas más relevantes de la lengua castellana.

Gabriela Mistral era muy exigente con su producción, cuidaba mucho la calidad de los textos antes de publicar, sostiene Vargas, autor de Castilla tajeada de sed como mi lengua. La mayoría de los poemas que ha encontrado son de después de los años 40, aunque hay unos pocos que la chilena escribió en 1920 y años posteriores.

Vargas no sólo ha encontrado poemas, ha encontrado también artículos en prosa -tanto originales como textos ya publicados- y abundante correspondencia: cartas de una hija de Miguel de Unamuno y de Gregorio Marañón, por ejemplo, y misivas que Gabriela Mistral escribió pero no envió a sus destinatarios. "Aquí se advierte una autocensura de ella misma, quizá porque al ver las cartas entendía que no le convenía enviarlas". En la colección también hay fragmentos de textos, hojas que la poetisa redactaba por el reverso, anotaciones muy rápidas detrás de telegramas y hasta en un papel de envolver. En total, unos 40.000 documentos nuevos. "¿En qué momento dormía?", se pregunta el académico.

La publicación del material encontrado comenzará el próximo año con los poemas, después de que sean catalogados y digitalizados y Vargas termine su revisión. El hallazgo aportará nuevas luces a la poesía de Gabriela Mistral, que falleció de cáncer a los 67 años, y contribuirá a que se la entienda mejor. Porque dice la académica y doctorada en Letras en París, Ana Pizarro, autora de Gabriela Mistral, que los chilenos tienen una doble imagen de ella. "Por un lado, como una mujer muy tradicional, conservador, maestra, cuya imagen está en los billetes de cinco mil pesos", sostiene. Pero hay también una visión "más renovada y reciente, de una mujer de origen pobre y mestiza, de una Lucila que debe construir a una Gabriela en un país machista y discriminador". La albacea autorizó el regreso a Chile de la colección de Mistral, tras asegurar que existían condiciones para su debida conservación.

Entrevista a José Marmol


JOSÉ MÁRMOL
El autor dominicano discriminado en su país

Es uno de los escritores más finos en cuanto al uso de la poética y el lenguaje en nuestro país. Cómo olvidar sus libros: Premisas para morir (me distinguió con ponerle su firma), Etica del poeta y Criatura del aire.

Pude conocerlo, mientras participaba en un conversatorio con los miembros del Círculo literario Yelidá. Es un escritor que no dejo fuera, como hizo Harold Blood que escribió su propio Canón de Occidente, con respecto a la literatura, yo hago lo mismo con mi propio Canón personal. Recomiendo su lectura.

EL ESCRITOR HABLA DE SUS TRES ÚLTIMOS LIBROS PUBLICADOS Y DE ALGUNOS PROBLEMAS DE LA EDUCACIÓN Y DE LA CULTURA EN LA ERA DE LA INTERNET

La reciente publicación de sus libros “Torrente sanguíneo”, “Maravilla y furor” y “La poética del pensar y la Generación de los Ochenta” es un pretexto para este nuevo encuentro.

Usted insiste en la publicación de varios libros al mismo tiempo.

Publicar varios libros a la vez refleja, simplemente, que estás en capacidad de trabajar en varios frentes creativos y de reflexión. Los proyectos van creciendo y madurando juntos, por tanto, se publican juntos. El poemario de esta ocasión, titulado “Torrente sanguíneo” puede que sea mi libro de poesía menos literario. Es decir, que se trata de una obra en extremo personal y distanciada de las búsquedas estilísticas tendentes a la experimentación con el lenguaje y la exploración de rupturas en la palabra o en el verso mismo, como también en la lectura del poema. Es un libro que recoge mis impresiones acerca de la vida familiar, la amistad, el amor y el desamor, por supuesto, las ciudades recorridas, los personajes queridos, en fin. Esta vez aposté a un decir casi transparente, con una elevada carga emotiva, aunque no por ello distante del pensamiento. Un segundo volumen de aforismos y fragmentos titulado “Maravilla y furor”, que no es más que, en efecto, lo maravilloso del pensamiento cuando lo expresas con el furor que te dan la brevedad, la agudeza y la precisión conceptuales. Es un desafío al acto de pensar. Por último, un nuevo volumen de ensayos titulado “La poética del pensar y la Generación de los Ochenta”, en el cual reúno textos publicados y conferencias acerca de las características estéticas, convergencias y divergencias, sintonías y desfases, comuniones y rupturas en dos conceptos acuñados por quien suscribe: la poética del pensar, en tanto que teoría y praxis del poema, y la Generación de los Ochenta como propuesta estética y planteamiento de la preeminencia del lenguaje en la literatura.

Qué debería hacerse para que nuestra literatura fuera más estudiada?

Que se continúen los esfuerzos que han venido haciendo y poniendo en práctica las últimas generaciones de expertos en confección de currículas académicos y libros textos, en la dirección de lograr que los alumnos, desde preescolar y básica hasta la universidad aprendan la lengua materna a partir de los hallazgos de la literatura en cualquiera de sus manifestaciones. A eso aspiraban Alonso y Henríquez Ureña en aquella gramática que diseñaron y enseñaron. Aprender una lengua implica conocer la cultura de que esa lengua es expresión simbólica por excelencia. Entonces, hacer de la literatura dominicana y de sus autores la fuente básica para la enseñanza del español dominicano contribuiría decisivamente a superar ese sesgo, ese escollo, ese déficit de sensibilidad estética y de humanismo que prevalece en nuestra educación. No puede haber rigor donde no hay fundamento.

¿Por qué hay tan pocos críticos, investigadores, historiadores literarios y revistas de pensamiento, de letras, artes y ciencias en un país donde hay tantas universidades cobrando tarifas altísimas a sus estudiantes y pagando salarios irrisorios a sus profesores?

La lógica formal aristotélica nos enseña que en un silogismo o en un pensamiento, cuando partes de una premisa equivocada, la conclusión tiene que ser, ineludiblemente, equivocada. No es el interés académico el que predomina en varias de esas tantas universidades. Sino, por el contrario, el interés mercurial. Alguien, de seguro que con poco conocimiento de la educación y con mucha astucia para el comercio, descubrió que en un país de ignorantes, de políticos corruptos y de poca institucionalidad democrática la educación, revestida con cierto eufemismo y aparente desinterés por el lucro podía ser un buen negocio. Hay, por supuesto, universidades serias en nuestro país. Aunque, tanto estas como aquellas tienen cada vez menos profesores consagrados, verdaderos académicos, auténticos investigadores y creadores. ¿Por qué? Porque estos descubrieron el verdadero interés de ciertas universidades criollas, el cual no pasa de procurar la plusvalía de los dueños. Es palpable el hecho de que la vida académica en general, en nuestro país, ha ido de mal en peor en los últimos veinte años. El pensamiento humanístico y científico, como también la auténtica extensión cultural fueron desterrados del campus universitario hace décadas. De ahí que produzcamos, casi por generación espontánea, tantos profesionales mediocres o analfabetos funcionales.

¿Usted cree que se debieran promover recitales de poesía?

No seamos ilusos. En la era de la Internet, el disco compacto, el libro digital, de artefactos como el I-pod con imágenes y teléfonoÖ En la era de la comunicación remota y virtual no podemos pedir mucha atención personalizada al público. Fichte, Schiller, Hegel, Dilthey, luego Heidegger eran capaces de congregar una audiencia de centenares de personas a las que leían una conferencia con ideas filosóficas abstractísimas, de sistemas complejísismos de pensamiento, con duración de tres horas o más, en un salón en el que tal vez nadie bostezaba siquiera. Hoy no podemos pedir nada semejante. Los recitales de poesía eran parte del espíritu gregario y de comunión de propósitos que ya nuestra sociedad y nuestra gente perdieron. La racionalidad tecnológica y la política como ciencia de la simulación y el peculado ha acabado con todo aquel espíritu naif y sensible a la cultura que heredamos del romanticismo del siglo XIX. Si quieres llamar la atención de un público, el que sea, hazte vedette de la provocación, muévete en la farándula y sal con poca ropa o besa a tu prójimo del mismo sexo en público. En el mejor de los casos, hazte pelotero de grandes ligas. Ya está. Los paradigmas han cambiado para peor.

¿Ante el NCF y la negativa de algunas librerías de comercializar libros nacionales, nuestros escritores deben de buscar otros mecanismos de difusión de sus obras?

JM.- Lo peor no son el Número de Comprobante Fiscal ni la voracidad fiscal misma del Gobierno. Total, si queremos construir el sueño (sólo de sueño se trata) de un Estado moderno tenemos que pagar el precio de la oferta y la propaganda (nada de realidades) acerca de ello. Lo peor es la discriminación, el atropello y la humillación a que someten a los autores dominicanos algunas prestigiosas librerías del país para colocar en sus anaqueles nuestros libros. Anaqueles llenos, además, de mucha basura editorial importada. Te someten a un escrutinio, a un procedimiento de consignación, de súplica que es realmente vejatorio. Luego, si pretendes recibir un cheque por los libros tuyos que vendieron al público es mejor que te confieses con el Diablo para irte de vacaciones al Infierno. No hay espacio social, mucho menos de mercado, para el escritor dominicano en su propio país. Creo que el espacio natural para la difusión del libro de autores dominicanos deberían ser las universidades, los colegios, las escuelas. Sólo que ahí también habría que derribar muchos prejuicios y un muro casi insalvable: el del negocio de los libros de texto a través del negocio del Estado.

(+)LOS ATROPELLOS DEALGUNAS LIBRERÍAS

ANAQUELES: Llenos de mucha basura editorial importada . ESCRUTINIO: Someten al autor a un procedimiento de consignación, de súplica, que es realmente vejatorio.

ESPACIO: No hay espacio editorial, mucho menos de mercado para el escritor dominicano en su propio país.

COBRO: Si un escritor pretende recibir un cheque por los libros de su propiedad que se han vendido al público, es mejor que te confieses con el Diablo.

ESPACIO: El espacio natural para la difusión del libro del escritor dominicano debería ser las universidades, pero habría que derribar un muro casi insalvable: el negocio de los libros de textos a través del negocio del Estado.


Esta entrevista fue realizada por Luis Beiro, Listin Diario, en el suplemento Ventana, 21 de julio 2007.



domingo, 22 de julio de 2007

EUREKA

"¡Lo encontré!" en castellano, tiene su origen en mismo griego Eureka, Eureka! o Heureka exclamación atribuida al ilustre matemático y físico Arquídemes, quien naciera en Siracusa (Sicilia) hacia el año 287 a.c.

Inventor de tornillo sin fin, los espejos ustorios, la polea movible, la rueda dentada, formuló la teoría de la palanca y determinó las leyes de equilibrio y centro de la gravedad, descubrió la relación aproximada entre la circunferencia y el diámetro, carculó el área aproximada del círculo y el volumen de la esfera.

Eureka es la primera persona del singular del presente perfecto de indicativo del verbo eurisko, (εὑρίσκω), que significa "encontrar". De tal modo significa lo he encontrado. La palabra "Eureka" en la actualidad se usa como celebración de un descubrimiento, hallazgo o consecución.

Cuenta la historia, que el rey Hierón de Siracusa había encargado a un orfebre la construcción de una corona de oro y plata. El rey le había proporcionado los materiales, pero después de terminada la corona se preguntó, si en realidad el joyero había utilizado más plata de lo convenido para quedarse una cantidad igual de oro que valía mucho más. No teniendo la respuesta tuvo que recurrir a la sabiduría de Arquímedes. En medio de todo los inventos y formulaciones realizado por Arquímedes esta incógnita no podía ser más laboriosa que los demás. Pero, un día mientras se bañaba, así tan simple como surgen las ideas en medio de una hecatombe de atosigamiento social o político, le llego la solución, se dio cuenta que cuanto más se sumergía en el agua más aumentaba el nivel de la misma en la bañera y que al mismo tiempo disminuía su tendencia a irse al fondo.


Después de este baño, y no de oro, descubrió el llamado principio de Arquímedes: "Todo cuerpo sumergido en un fluído experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del fluído desalojado" fue tan grande la emoción al descubrir este hecho que inmediatamente se lanzó a la calle desnudo gritando: EUREKA! (¡Lo encontré!). así pudo saber si en realidad el joyero había defraudado al rey o o, sabiendo el peso del oro y la plata.

El descenso de Arquimedes ocurrio el año 212 a.c



Acusado de PLAGIO


Informe.21: ¡Tantas veces...Bryce!

Con los nuevos hallazgos, hasta ahora suman 27 las copias del autor de Tantas veces Pedro. En su mayoría, los plagiados son académicos españoles que colaboran en la revista Jano. De los 16 nuevos calcos, casi todos son textuales.

Si, como dice Alfredo Bryce Echenique, el plagio es un homenaje, él ha pasado los últimos años homenajeando a una considerable cantidad de académicos, escritores y periodistas, sobre todo españoles. Sin embargo, más allá de una respuesta divertida, el tema es bastante serio porque apoderarse del trabajo de otros es el más repudiado de los vicios intelectuales.

HASTA HOY ERAN 11. Hace un año, el ensayista Herbert Morote acusó a Bryce de plagio. Como Morote era un autor poco conocido, algunos no tomaron en serio su denuncia. Bryce, incluso, lo ninguneó. Sin embargo, el 20 de marzo de este año, el tema tomó ribetes de escándalo: el embajador Oswaldo de Rivero lo acusó de haber reproducido un texto suyo. Ante las evidencias, el novelista no tuvo otra opción que reconocer la copia, pero responsabilizó de esto a su secretaria. Dos días después, el 22 de marzo, este diario hizo públicos tres plagios más. A su vez, algunos blogs hallaron otros tres. En los meses de mayo y junio, se dieron a conocer tres nuevas copias: dos fueron descubiertas por Perú.21 (15 y 30 de mayo de 2007, las víctimas fueron tres académicos españoles) y, la otra, que era vox pópuli, correspondía a un plagio hecho por Bryce, en 1993, a su amigo Guillermo Niño de Guzmán. Es decir, la excusa de un descuido o de un mal manejo reciente de archivos cayó por sí sola pues, de estas 11 reproducciones, una corresponde a 1993 y otra a 1996.

EL PEZ POR LA BOCA MUERE. La verdad es que Bryce tiene la costumbre sistemática de apoderarse del trabajo de otros y, para ocultar lo evidente, cada día fue creando una maraña de mentiras que, paradojas de la vida, él mismo ha ido destruyendo. Por ejemplo, hace dos semanas declaró en Caretas que la excusa de su secretaria era una mentira: "Mi secretaria era yo. Todo eso me lo inventé porque estuve aturdido", afirmó. También dejó de lado otra de sus excusas, la del complot por su oposición al régimen de Fujimori: "Bueno, ya no creo que (el complot) sea fujimontesinista. Sé quién lo paga", le respondió a Caretas. Nosotros le preguntamos ahora: Si vio que se publicó con su nombre artículos que no eran suyos, ¿por qué no dijo nada?, ¿por qué cobró por ellos?

Como bien señala el escritor español José María Pérez Álvarez, una de sus víctimas: "Nadie se opuso a Fujimori tanto como Vargas Llosa y, que yo sepa, nadie anda por allí acusándolo de apoderarse del trabajo de otros". Hasta ahora, lo único que no acepta Bryce es que el plagiario es él.

NUEVOS HALLAZGOS.
María Soledad de la Cerda es una periodista y profesora universitaria chilena. Cuando se enteró de las denuncias contra Bryce, su instinto de investigadora la llevó a revisar los textos publicados por el novelista durante los últimos años. Una a una aparecieron las evidencias de nuevas copias. Ella se contactó con nosotros y nos informó de sus hallazgos. Luego de que Perú.21 verificara la información, podemos hacer públicos 16 nuevos plagios del autor de Un mundo para Julius. De ellos, 15 fueron publicados por la revista española Jano donde, curiosamente, Bryce es colaborador.

De todos los textos, tres pertenecen al periodista español Juan Carlos Ponce: 'La angustia de Kafka' (Jano N° 1404, octubre de 2001), 'John Steinbeck, el novelista de los oprimidos' (Jano N° 1423, marzo de 2002) y 'Sartre y la literatura' (Jano N° 1498, noviembre de 2003). Bryce tituló a sus artículos: 'La angustia de Kafka' (El Comercio, 22/6/2003, y La Nación de Argentina, 21/12/2003), 'John Steinbeck, la voz de los oprimidos' (La Nación de Argentina, 29/6/2003) y 'El verdadero Sartre' (El Mercurio de Chile, 12/5/2006). Dos conclusiones previas: Bryce plagia, incluso, textos sobre literatura, materia que, se supone, domina. Luego, muchas veces ni siquiera cambia el título del original. Los dos primeros son copias casi textuales -otra práctica común-, y el tercero lo es en un 80%.

Nos comunicamos con Ponce quien, además de confirmar las malas prácticas de nuestro novelista, nos dijo: "Coincido en que el plagio, en algunas ocasiones, es un acto de admiración. Yo añadiría que la admiración lleva implícitos respeto y reconocimiento".

REINCIDENTE.
Hace algunas semanas, el diario El País (España) informó que Bryce se había comunicado con José María Pérez Álvarez, 'Chesi', un conocido escritor español, y le había ofrecido disculpas por el plagio que le había hecho. Tendrá que disculparse otra vez. Copió casi literalmente el artículo 'La locura', que fue publicado por 'Chesi' en Jano y en Galipress, en 2005, y por Bryce, con el mismo título, en la revista mexicana Nexos N° 351, de marzo de 2007.

Otros autores 'multicopiados' son Juan Soto Viñolo y Carmen Lloret, que son padre e hija. Ella se llama Carmen Soto Villa, es filósofa, vive en Viena y firma algunos textos con seudónimo. De ellos, Bryce se apropió de 'Cary Grant, un ícono del cine' (Jano N° 1414, enero de 2002) y de 'Andy Warhol: El arte como negocio' (Jano N° 1424, marzo de 2002). El escritor peruano tituló a 'sus' textos 'Cary Grant y el sueño americano' (La Nación, 4/4/2004) y 'Un artista de los negocios' (La Nación, 2 de marzo de 2003). Otra vez, salvo algunas palabras, la reproducción es literal.

Al médico Blas Gil Extremera también le copió dos textos: 'John Ford, la épica del western' (Jano N° 1564, mayo de 2005) y 'El intrigante Antonio Salieri' (Jano N° 1359, octubre de 2000). El primero es calcado casi íntegramente -incluido el título- por Bryce en la revista Nexos N° 343, de julio de 2006. Al segundo lo titula 'El envidioso Antonio Salieri' y lo publica en la Revista de Libros de El Mercurio (Chile), el 1 de setiembre de 2001. Gil, luego de confirmar los plagios, declaró a Perú.21 que tomaba el tema "con sorpresa".

Al español Cristóbal Pera, Bryce le calcó el texto 'Culturas y civilizaciones' (Jano N° 1581, octubre de 2005), que publicó con su nombre el 17 de setiembre de 2006, en El Comercio. Otro texto que el autor de El huerto de mi amada plagió es 'William Blake y los proverbios del infierno', de Jorge de la Paz, publicado en el N° 59, año 1986, de la revista de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, de México (ANUIES). Bryce lo copia casi todo y lo titula 'Las andanzas de ultratumba de William Blake'. El texto aparece en El Universal de Caracas (23/11/2002).

El 15 de febrero de 2004, en La Nación de Argentina, el narrador peruano publica el texto 'PsicoWoody' (apareció antes, el 5 de abril de 2003, en la Revista de Libros de El Mercurio con el nombre 'La cabeza del cine psico: Woody Allen'). Este es un calco de 'El psicoanálisis en el cine de Woody Allen', un artículo del médico español Benjamín Herreros Ruiz, aparecido en Jano N° 1425, de marzo de 2002.

REPRODUCE HASTA EL TÍTULO.
A los siguientes cinco artículos, Bryce no les cambia ni siquiera el título: 1) 'El divorcio de Woody Allen', de Albert Mallofré, publicado en Jano N° 1490, octubre de 2003. La versión del narrador peruano aparece en Nexos N° 324, de diciembre de 2004 y, también, el 24 de enero de 2005 en La Nación de Argentina. 2) '1905, el año milagroso', de Victoria Toro, Jano N° 1561, abril de 2005. Bryce lo publica en El Comercio, 16/10/2005. 3) 'La enfermedad de la nostalgia', de Luis M. Iruela, Jano N° 1580, octubre de 2005. Consta como texto del novelista en El Comercio, 28/5/2006. 4) 'Contra las fotos de ataúdes con soldado dentro', de Josep Pernau, Jano N° 1523, de mayo de 2004. Bryce lo publica en El Comercio, 31/7/2005. 5) 'Estrellas médicas', de Sergi Pàmies, Jano N° 1517, de abril de 2004. Consta como texto del peruano en Nexos N° 342, de junio de 2006. Nos comunicamos con Pàmies, quien nos dijo: "No me parece tanto un plagio como una fotocopiadora".
Después de estas pruebas, ¿Bryce seguirá responsabilizando a la prensa?

Extraida de Peru21.com




miércoles, 18 de julio de 2007

Hace doce años, Horst Friedrichs se encontraba leyendo "Cien Años de Soledad" mientras que emprendía camino a América Latina. Lo que nunca pensó es que fuera a encontrar el realismo mágico de García Márquez en su destino, Venezuela


Friedrichs, fotógrafo de profesión, comenzó ganándose la vida en un galería de arte en Caracas fotografiando muebles y artesanías venezolanas.

Un día, el dueño de la galería le preguntó si quería ir a conocer a la gente que hacía esa artesanía, y Horst no dudó en aceptar.

"Viajamos en una 4x4", recuerda Horst. "Primero fuimos hacia los Andes y después bajamos por este bellísimo camino hasta que llegamos al estado de Lara, y después a Falcón, en la costa".

En esos lugares del desierto venezolano conoció a Doña María, a Margarita, a Eustiquio y su familia, y tantos otros pobladores.

"Son personas especiales que fabrican una artesanía preciosa", dice Horst. "Son personajes, son héroes... no se puede comparar con las celebridades. Esta gente es increíble, interesante, fuerte".

"Son pobres, pero felices, porque tienen sabiduría. Por supuesto que a veces les gustaría tener una mejor vida... pero, por ejemplo, Eustiquio tiene un teléfono celular. De vez en cuando lo llamo y se pone feliz".

Friedrichs viajó varias veces a estos dos estados en el noreste de Venezuela durante 12 años. Siempre fue acompañado de su Hasselblad, una cámara fotográfica alemana de medio formato, -negativo 6x6- una tecnología que ya casi no se usa.

Esta gente es increíble, interesante, fuerte. Son pobres, pero felices, porque tienen sabiduría
"Siempre les preguntaba primero si les podía hacer una foto. Si me decían que no, volvía a preguntar el próximo año. Llegué a esperar hasta cuatro años", le dijo a BBC Mundo.

Cada vez que viajaba a la zona se quedaba varios días. "Imagínate si alguien llega a tu casa, te toca la puerta y te dice que quiere fotografiar a la gente de tu pueblo", dice Friedrichs. "¿Cómo te sentirías? ¿Los dejarías entrar?"

Después de más de una década de trabajo en el desierto venezolano, Horst y la escritora Elisabetta Balasso publicaron "Doña María y sus sueños", un libro de gran formato que se presentó en la Feria del Libro de Berlín en octubre de 2006.

domingo, 15 de julio de 2007

Tomando el tren hacia la Montaña Mágica

Cuando apenas comenzaba a dar mis primeros pasos en el círculo de literatura Yelida, recuerdo con emoción la afirmación de nuestro querido líder cultural sobre cuál sería el libro a leer para la próxima semana, al escuchar La montaña mágica de Thomas Mann, una vez mas me sobresaltó la emoción, me dije a mis adentro, una gran obra vamos a leer. Pues hacia varios años que la había leído, y al retomarla nos encaminamos por el fascinante mundo Hans Castorp. Me alegra descubrir en su lectura, los intrínsecos placeres que la rodeada y su poder de no soltar el libro hasta terminarlo, no ha disminuido. Es una experiencia tan agradable y fresca que cada una de sus páginas nos proporciona un estallido de ideas.

Teniendo como título original Der Zauberberg, la Montaña Mágica es una de las obras más emblemática del escritor alemán Thomas Mann 1875-1955. Fue publicada por primera vez en el 1924. Como obra de ficción es cuasi comparable al Ulises de James Joyce y a En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Thomas Mann ha escrito otras obras dentro de su catalogo que han recibido laureados reconocimientos como: Los Buddenbrook, publicada en 1910, Muerte en Venencia, entre otras obras. Pero, al hablar de Thomas Mann es emprender un viaje en tren hacia la Montaña Mágica.

La novela se desarrolla en un sanatorio para enfermo de tuberculosis. Hans Castorp, un joven huérfano pero de familia burguesa, emprende un viaje para visitar a su primo Joachim Ziemssen por tres semanas, quien se ve imposibilitado de desarrollar su carrera militar producto de una afección pulmonar. El sanatorio Beghof, símbolo de la Europa, un diminuto lugar donde habitan personas de todo el continente y donde ostentan una filosofía de vida ayudan a Hans Castorp a visualizar su modus vivendi de otra manera. Encumbrado en los Alpes Suizos, casualmente se le diagnostica en una inspección medica a causa de un catarro, un brote de tuberculosis, lo cual lo imposibilita de regresar Hamburgo y extendiendo su estadía hasta siete años.

Tres semanas no fueron suficientes para Hans Castorp, sino que el tiempo fue un fuerte aliado en sus experiencias en el sanatorio de Beghof. Cómo olvidar aquel capítulo VII Paseo por la arena donde dice: “El tiempo pasaba, resbalaba, el tiempo seguía su curso.. El tiempo es el elemento de la narración,, como es el elemento de la vida, se halla indisolublemente unidos a los cuerpos en el espacio. El tiempo es también un elemento de la música, la cual mide y divide el tiempo, lo hace a la vez preciso y divertido..”. Este tiempo fue más que una pura narración, una concatenación de estadios que hicieron lapidar la idea de retorno.

El temática de la novela se habré a un universo de consideraciones que lo llevan a preguntarse sobre el amor, la muerte, la lujuria, la enfermedad, la constitución del cuerpo humano y la naturaleza, la medicina, la moral y la política ampliamente debatida por dos de los principales personajes, páginas dedicada a la tuberculosis, la química orgánica, la filosofía, la música, entre otros temas que la hacen una novela totalitaria. “En el aislado sanatorio Berghof, la rica burguesía de la Europa liberal y cristiana vive en un estado contemplativo e indolente, aceptando su enfermedad no como una desgracia, sino como una frívola lotería que les permite vivir al margen de las tribulaciones de la "llanura", como ellos conocen al mundo exterior. En el sanatorio Berghof se ha instaurado un lujurioso culto a la Muerte, y enterrados en vida, los pacientes han perdido el contacto con la realidad. Muchos, como Hans Castorp, permanecerán en el sanatorio incluso una vez sanados, incapaces de escapar a su atracción fatal. La institución la preside el viscoso médico jefe Behrens, tipo universal de Rhadamante, el juez-verdugo de la mitología griega: él mismo diagnostica la enfermedad y dictamina el tiempo de permanencia en Berghof. Pero, he aquí el siniestro círculo vicioso: Behrens, supremo sacerdote del culto a la enfermedad, es a la vez médico y tuberculoso incurable.
Sobre la complejísima relación entre amor, enfermedad y muerte se tejen las más brillantes páginas de la novela”.

No podemos dejar a un lado a dos de los grandes personajes que hacen de la novela una verdadera lucha de ideas. Ludovico Settembrini, un literato liberal humanista e enciclopedista italiano, discípulo del poeta y librepensador Carducci, seguidor de la Razón, de concesiones volteriana y roussioniana, apegado a los dictámenes de la ciencia, un fiel parlante del progreso, portavoz de los derechos humanos, seguidor de las ideas del liberalismo económico y la democracia, amante de la cultura clásica y del clasicismo alemán. Con ideas expansivas se rebela contra su enfermedad, donde intenta a través de la razón del espíritu hacer retroceder la tiranía de esta.


"Humanista, ciertamente lo soy. (...) Siento respeto y amor hacia el cuerpo, como siento respeto y hacia la forma, la belleza, la libertad, la alegría y el placer, como me represento el mundo de los intereses vitales contra la huida sentimental fuera del mundo y el clasicismo contra el romanticismo. (...) Pero hay un poder, un principio hacia el cual va mi más alta aprobación, mi homenaje supremo y último y mi amor, y esta potencia, este principio, es el espíritu. Por repugnancia que experimente al ver que se opone no sé qué especie de tejido, que fantasma de luz de luna al cual se llama "alma", considero que en esa antítesis entre el espíritu y el cuerpo, el cuerpo significa el principio malo y diabólico, pues el cuerpo es naturaleza, y la naturaleza (....) es mala; mística y mala".

Ludovico Settembrini es uno de esos personajes, que por mas contrarios que este a nuestro ideales, absorben toda nuestra atención. Es un personaje del cual no logramos safarnos, pues todo lo que plantea nos conduce a una guerra de posiciones, en hacernos parte de su planteamiento o rechazarlo.

Por otro lado encontramos a su fiel contrincante, León Naphta, un jesuita judío y marxista nihilista que denigra la democracia, inspirándose en la síntesis religiosa de la Edad Media y lamentándose en todo momento que Europa se haya apartado de la fe. De concesiones católico fundamentalista, reaccionario radical, se circunscribe a la oposición Kultur y el alma germana frente a la civilización europea de Ludovico Settembrini. De amplio conocimiento, algo fanatizado por su defensa teocrática-comunista. Conocedor de la obra del papa Gregorio el Grande, expositor de la Inquisición, la cual defiende, y la que trae una de las discusiones más férreas entre ambos personajes.

"No - continuó diciendo Naphta - no es la l liberación y la expansión del Yo lo que constituye el secreto y la exigencia de nuestro tiempo. Lo que necesita, lo que pide, lo que tendrá, es el Terror."
(...)
Su deber es instituir el terror para salvar al mundo, para alcanzar lo que fue el fin del Salvador: la vida en Dios sin el Estado ni las clases".

Los debates entre Ludovico Settembrini, partidario del Renacimiento y la Ilustración, y León Naphta, apóstol de la Contrarreforma, son siempre despiadados, ironizados y llegan prontamente, resbalándose en el tiempo cuando llegan al meollo cuando Naphta lanza una profecía de lo que habría de triunfar en Alemania diez años después de publicarse la Montaña Mágica:

“¡No! – Continuo Naphta-. El misterio y el progreso de nuestra época no son la liberación y el desarrollo del ego. Lo que necesita nuestra época, lo que exige, lo que creara para si misma es…el terror”

Ambos personajes despiertan en nosotros un gran interés, mas por el recurso de ironía empleado por Thomas Mann, Settembrini nos absorbe toda la atención.

En los últimos capítulos el ritmo de la novela se acelera. Se producen algunos sucesos, que hacen del sanatorio un ambiente en camino al deterioro y surjan conflictos entre los residentes, que presagian el desastre. Uno de estos conflictos es el duelo de pistolas entre Ludovico Settembrini y León Napta, donde el primero dispara intencionalmente al cielo y León Naphta se vuela la tapa de los sesos.

Las últimas páginas vemos a Hans Castorp enrolado en la Primer Guerra Mundial, asaltando una trinchera francesa: “sueño que (gobernaba), fruto de la muerte y la lujuria del cuerpo. De esta fiesta mundial de la muerte, de este temible ardor febril que incendia el cielo lluvioso del crepúsculo, ¿se elevará algún día el amor?”. Estas últimas palabras nos dejan un sabor tan agradable, que nos da la impresión que al dejar la página uno pueda encontrar mas palabras en la siguiente, pero es todo lo contrario se producen un vacío cuando vemos que aquí finiquito todo.

Esta obra publicada en 1924, retrata la Europa que había empezado a quebrarse en la Primera Guerra Mundial, esa castatrofe a la cual se une Hans Castorp cuando desciende al fin de su Montaña Mágica. Buena parte de la cultura humanista sobrevivió a la gran guerra, pero, en vena profética. Thomas Mann percibe el horror nazi que se tomaría el poder una breve década después de la aparición de su novela.

Mi querido lector si te dejaste atrapar por la ironía de Thomas Mann en el propósito que expresa de esta novela: “Queremos contar la historia de Hans Castorp, no por él (pues el lector ya llegará a conocerle como un joven modesto y simpático), sino por amor a su historia, que nos parece, hasta el más alto grado, digna de ser contada…”. Recordará para siempre que este escritor, sin importar que haya recibido el premio Nóbel en 1929, es y seguirá siendo uno de los grandes escritores de las letras universales.

“Nuestra sensibilidad es la fuerza viril que despierta a la vida. La vida duerme. Quiere ser despertado por el divino sentimiento, pues el sentimiento, joven, es divino. El hombre es divino en la medida que es sensible. Es la sensibilidad de Dios. Dios le ha creado para sentir a través de él. El hombre no es más que el órgano mediante el cual Dios realiza sus bodas con la vida despierta y embriagada. Si el hombre falta a la sensibilidad, falta a Dios, es la derrota de la fuerza viril de Dios, constituye una catástrofe cósmica, un terror inimaginable…” La Montaña Mágica, Thomas Mann

Alberony Martínez



Los editores buscan conectar con las minorías

Los editores buscan conectar con las minorías

Los nichos de consumidores que buscan un producto de características muy especiales son uno de los objetivos inminentes de los editores, según ha dejado claro el XXIII encuentro del sector, celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, que concluyó ayer. "Como sector, hacemos un gran esfuerzo por llevar el libro a nichos de consumo diferentes, prácticamente se puede decir que se hacen libros personalizados", aseguró durante la segunda jornada del encuentro el director general de Santillana, Francisco Cuadrado. Y ese nuevo perfil de consumidor tiene unas necesidades de información muy vinculadas a las nuevas tecnologías.

Si quedó claro durante el encuentro la convicción del sector editorial por incorporar a su trabajo las nuevas tecnologías, también lo hizo su confianza en la permanencia del libro tradicional. "En el futuro nos vamos a encontrar con catálogos muy amplios que no se van a reducir. El libro tradicional va a permanecer porque tiene tradición y belleza, aunque los formatos van a seguir diversificándose, aparecerán nuevos soportes, pero convivirán con los tradicionales y las editoriales tienen que estar en todos", añadió Cuadrado.

El desafío pasa por un marco legislativo que proteja mejor los derechos de autor y la exploración de todas esas nuevas vías. Y durante el encuentro se acercaron a muchas de ellas. Por ejemplo, la experiencia en digitalización de libros de la editorial estadounidense Harper Collins, que ha pretendido crear un gran almacén en la Red.

También se acercaron, durante la tercera y última jornada de ayer, a la transformación que ha sufrido la editorial especializada en el mundo jurídico, nacida en 1929, Thomson-Aranzadi, hacia la venta de contenidos específicos y muy personalizados a través de Internet, que supone hoy el 60% de su negocio.

En definitiva, entre el estancamiento que señalan las cifras, pero con el optimismo que ofrece el público potencial, es decir, una sociedad bastante rica y con bastante tiempo libre, el tradicional encuentro santanderino retrató un sector editorial español dentro de un inevitable proceso de adaptación. "Debemos adaptar nuestros contenidos y la forma de diseñarlos para llegar a más gente. El libro debe mutar, algunos seguirán como hasta ahora y otros desaparecerán", concluyó el director del encuentro y director general de Planeta, Jesús Badenes.

Extraído del Periódico El País