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Pruebas

viernes, 31 de octubre de 2014

El eclipse de Yukio Mishima

«La foto que más me gusta es una que le tomaron cerca de Yotsuya-Mitsuke, cuando aún era un funcionario. No tendría más de veinte años y su cara refleja el cansancio de la doble vida que llevaba, la de funcionario y escritor nocturno. Es un Mishima aún sin fama, un solitario que parece preocupado por su vida, que de algún modo ya deja traslucir su fervor. Esa foto atrapó un instante fugaz de su juventud, una cierta belleza.»
El eclipse de Yukio Mishima es un retrato íntimo y personal del autor que revolucionó las letras niponas. Ishihara aborda la compleja personalidad de quien fue su maestro y protector, analizando la persona y el personaje a través de su obra, sus espejismos y su patológico culto al cuerpo.
Un testimonio directo que nos devuelve la imagen de un escritor insatisfecho al que vemos subirse al ring en un fallido intento por ser boxeador o durante  el rodaje de una película como pésimo actor.
Con la revisión de la figura del malogrado autor, Ishihara ofrece a la vez una panorámica de los círculos literarios del Japón de posguerra, con sus inevitables envidias y rivalidades.
PÁGINAS DEL LIBRO 
La mayor fortuna de la que podía gozar la obra literaria de Yukio Mishima en el presente consiste, sin duda, en que al fin ha llegado el momento de que sus obras se lean tal cual, es decir, por sí mismas, ajenas a la poderosa influencia de su autor. Es la lógica del tiempo, una consecuencia inevitable después de los más de veinte años transcurridos desde su muerte.1 Un proceso natural para cualquier otra obra literaria y que en el caso de Mishima se puede considerar afortunado. Dicho sin ambages, su obra al fin se ha liberado de su autor o, más bien, de su alargada y poderosa sombra. Además, el tiempo ha traído nuevos lectores que nada tienen que ver con las circunstancias históricas del autor que las escribió.
     La muerte de Mishima produjo una suerte de hartazgo en la sociedad japonesa. No solo dentro del limitado círculo del mundo literario, sino en todo el conjunto de la sociedad. De algún modo, su producción literaria se convirtió en algo molesto, fastidioso. Cuanto más potente es la presencia del creador de una obra de arte, mayor conflicto genera en el público. Algo que, además de innecesario, siempre va en detrimento de los dos.
     La reiterada presencia de políticos, deportistas y demás personalidades de la vida pública, tiene un significado distinto pues aporta un valor peculiar en cada caso, pero cuando se trata de literatura, las obras y sus autores deben separarse en algún momento, emprender una vida propia, liberarse del influjo de quien las hizo nacer. No obstante, habrá quien piense lo contrario, que precisamente eso es una condición  indispensable, que la unión física, psíquica y sociológica genera un reflejo necesario para el público. Cierto. Por muy artista que sea uno, no puede anular su condición de miembro de la sociedad. Por muy intelectual que uno sea, el mundo real y cotidiano se enreda inevitablemente en su existencia. Una cuestión clave para la mayoría de los creadores consiste, por tanto, en cómo separar lo prosaico y perecedero del mundo real, de los valores sublimados en sus obras. Lo normal es un esfuerzo consciente para borrar de uno todo lo que no sea estrictamente necesario. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Despecho, celos, venganza... y libros

Nadie escapa a su tentación. La venganza por despecho amoroso anida en algún rincón del corazón enmascarada de alivio al dolor. Tres libros recientes dan fe: Gracias por este momento (Maeva), de Valérie Trierweiler, es el testimonio-castigo de la expareja del presidente francés, Francois Hollande; Palais de Justice(Galaxia Gutenberg), de José Ángel Valente, desvela pasajes privados de la vida del poeta; y Así empieza lo malo (Alfaguara), de Javier Marías, ejemplo de motivo esencial en una ficción.
La venganza en la literatura procede de dos estirpes: la primera como elemento inspirador y artístico, para iluminar zonas oscuras de la condición humana, y la otra, espuria, para saldar cuentas.Según escritores, filósofos y especialistas, recurrir a la literatura como arma de despecho no suele dejar como resultado un buen libro, sí es, en cambio, un territorio fértil para, a partir de ahí, crear buenas obras. Es la prueba de que la venganza no es un plato que se sirve frío sino hirviendo.
La literatura, afirma Rosa Montero, “aspira a encontrar el sentido del mundo, el sentido de la vida, el sentido del dolor; no puedes reducir esa búsqueda inmensa y esencial a la sucia, ridícula y, a menudo, mentecata pequeñez de una venganza amorosa”.
Nadie escapa a su tentación. Ese rastro de llanto encolerizado de despecho está en la literatura, desde los clásicos griegos y romanos, la Biblia y Las mil y una noches, hasta El último encuentro, de Sándor Márai, y El túnel, de Ernesto Sábato; pasando por Otelo, de Shakespeare; o Cumbres borrascosas, de Emily Brönte.
De la estirpe más espuria procede uno de los libros más sonados en Francia esta temporada: Gracias por este momento, recién editado en España. Ahí, Trierweiler intenta cumplir su promesa a Hollande: “Te destruiré”, luego de que este le confesara su infidelidad. Ya en 2008 Francia había vivido un episodio parecido cuando Jean-Paul Enthoven publicó Lo mejor que tuvimos: él tenía un hijo llamado Raphael cuando se hizo amante de Carla Bruni. Más tarde ella lo abandono para irse con Raphael, con quien tuvo un hijo antes de convertirse en la esposa de Nicolas Sarkozy.
Uno de los casos más parecidos al libro de Trierweiler, guardadas todas las distancias literarias, lo firmó Oscar Wilde en De profundis.Cuando el autor inglés estuvo en la cárcel se sintó traicionado por su amante, Lord Alfred Douglas, y en 1897 le escribió una carta. Un breve texto que nace del amor pero donde le recuerda el infortunio que le trajo y le reprocha ciertos comportamientos.
Nada más infructuoso que la venganza, advierte el narrador y poeta Darío Jaramillo. Lo que enseña la literatura clásica, asegura, “es que el vengador siempre está equivocado en los hechos que dan origen al acto vengativo. A lo mejor porque el amor loco distorsiona la percepción y hace ver cosas que no ocurrieron”. Además de infructuosa, Jaramillo contradice la opinión de que la venganza es placentera, porque, “encima el vengador puede terminar derrotado por la culpa”.
Nadie escapa a su tentación. Otra cosa es que el desarrollo de la civilización contenga a los individuos. ¿Y desde dónde viene o dónde nace esa pulsión? Desde la misma infancia la persona ya está familiarizada con la dialéctica de la venganza y sus estrategias, en general, cuenta Jesús Ferrero, en Las experiencias del deseo. Eros y misos (Premio Anagrama de Ensayo 2009). Cuando en una obra literaria se detecta al vengador, dice Ferrero, “pronto nos identificamos con él, como si sospecháramos que el deleite que nos depara su venganza va a ser superior a cualquier otro placer literario. Por más que la moral ponga reparos a semejante proceder, casi siempre estamos en disposición de enamorarnos del vengador y de disfrutar de su venganza, como viene a decir Fernando Savater en La infancia recuperada”.
Es el envés del gran sentimiento anhelado y buscado: el amor. “Si aceptamos que la relación amorosa es la gran apuesta intersubjetiva del ser humano se entenderá que el fracaso de aquella pueda ser vivida por sus protagonistas como la mayor de las derrotas”, reflexiona el filósofo Manuel Cruz, autor de Amo, luego existo. Los filósofos y el amor (Premio Espasa de Ensayo 2010). La razón estaría en que en el amor más intenso la gente se pone en manos del otro: “Alcanzamos el grado máximo de la vulnerabilidad: Por eso nada nos daña tanto como su desprecio o su rechazo”.
La venganza queda así en la órbita errática del despecho como un elemento fértil para el escritor. La poeta Clara Janés asegura que a ella todo le interesa pero para convertirlo en arte, en literatura. Todos los sentimientos le sirven de aprendizaje y de ejercicio, si logra crear “intensidad, belleza, profundidad y buena escritura”. Ahora bien, detesta todo culebrón. Desde adolescente le interesan seres como Medea y Fedra.
Arquetipos del mundo antiguo donde la mujer casada, recuerda el especialista Carlos García Gual, vivía sometida al marido, y en caso de traición o abandono debía resignarse, recobrando su dote en algún caso. Pero el mito y la tragedia ilustraron a dos damas muy vengativas: Medea y Clitemnestra.
Venganza o despecho que, tal vez, afirma Cruz, sean estrategias de supervivencia por parte de quien se ve abandonado. “Porque, en efecto, no tiene sentido culpar o responsabilizar a quien ha dejado de querernos: ¿qué otra cosa podría hacer, si le queda un resto de amor, que decirnos la verdad? Pero asumir esto nos llevaría o a aceptar que la relación amorosa no responde a la lógica del intercambio (el llamado ‘absurdo’ del amor) o a asumir nosotros mismos la carga del fracaso, y casi con toda seguridad eso incrementara hasta lo insoportable el dolor (porque no podríamos evitar pensar: ¿cómo pudimos dejar escapar a alguien en quien nos iba la vida?)”.
Nadie escapa a su tentación. Ni a creer que la venganza es un plato que se sirve frío, pero que Ferrero desmiente: “Más parece un plato que se come hirviendo, que acelera las emociones y los latidos del corazón y crea continuos chisporroteos en la mente”.
¿Quién escapa a su zumbido?
Aunque, a veces, sean latidos convertidos en versos, como los de Darío Jaramillo, en su poema Venganza: “Ahora tú, vuelta poema, / encasillada en versos que te nombran, / la hermosa, la innombrable, luminosa, / ahora tú, vuelta poema, / tu cuerpo, resplandor, / escarcha, desecho de palabra, / poema apenas tu cuerpo / prisionero en el poema, / vuelto versos que se leen en la sala, / tu cuerpo que es pasado / y es este poema / esta pobre venganza”.

miércoles, 29 de octubre de 2014

En la fábrica de Óskar Schindler

Alguien pensó que los presos querrían escribir a sus familiares y amigos y ordenó preparar postales acuñadas en Dachaulager, Mathausenlager y Auschwitzlager. O acaso pensó que enviar aquellas letras ayudaría a dar la imagen de normalidad que durante un tiempo intentó alimentar el régimen nazi antes de quitarse la máscara por completo. Algunas se pueden leer en la vieja fábrica de Óskar Schindler, hoy reconvertida en un espacio de memoria donde se puede ver la exposición permanente Cracovia bajo la ocupación nazi.

No busquen la película en ella. Schindler y su esposa, Emilie, cómplice en la peligrosa tarea de salvar trabajadores judíos, ocupan un espacio mínimo en la muestra, aunque se conservan el despacho del empresario con el mapa de Europa con los nombres en alemán, alguna maquinaria y la entrada principal. Bajo el dominio comunista, la fábrica de la calle Lipowa número 4 se dedicó a otros quehaceres productivos. Su conversión en un espacio histórico donde revivir los hechos -y también la vida cotidiana- bajo la ocupación alemana, entre 1939 y 1945, es relativamente reciente (2010) y deudora del éxito de la película de Steven Spielberg.
Junto a la historia están los aspectos más corrientes del día a día: la vendedora de cerezas de la Plaza Rinek (rebautizada como plaza Adolfo Hitler) que sonríe a sus uniformados clientes germanos, el judío afeitado en la calle por divertidos soldados, la reproducción de una barbería, los carteles con las normas del nuevo estado, las ropas, las fotos, los testimonios y el gueto. El exterminio acabó con más de 60.000 judíos de Cracovia, que vivían alrededor del barrio Kazimierz, hoy convertido en zona de moda donde abundan los cafés, los restaurantes, las galerías y los lugares de diversión. Y donde hoy se realza la etiqueta histórica aunque sólo sea ya de cartón-piedra: apenas hay judíos en Cracovia.
La ocupación nazi dio señales de crueldad desde el principio: en 1939 arrestaron a más de un centenar de profesores de la Universidad Jagiellonian por desafiar sus normas, que fueron liberados tras pasar por varios campos. Lo peor, como sabemos ahora, estaba por venir. Los judíos vieron poco a poco restringidas sus libertades y sus derechos. En 1941 fueron confinados en un gueto durante dos años. Roman Polanski, uno de ellos, tenía entonces ocho años. Recuerda los primeros días de normalidad (la gente seguía casándose y haciendo celebraciones) y el paulatino régimen de terror y carestía impuesto por los alemanes. De su propia experiencia se sirvió para rodar la adaptación cinematográfica El pianista, localizada en el gueto de Varsovia. Los alemanes prepararon un campo poco conocido, Plaszów, a pocos kilómetros de la fábrica de Schindler. Antes del final de la guerra decidieron -y en este caso ejecutaron- un proceso sistemático de barrido de pruebas de sus crímenes.
Los cadáveres enterrados de presos fueron exhumados y quemados. Se destruyeron todos los barracones. Hoy queda sólo un edificio donde entonces estaban dependencias administrativas, habilitado como bloque de viviendas. El área es una zona de esparcimiento de los habitantes de Cracovia. Los corredores ignoran que pisan un campo de cenizas humanas.
El Pais

martes, 28 de octubre de 2014

Cien años del milagro Dylan Thomas

Un escritor de poemas y cuentos. Un escritor de cuentos y poemas. De versos que parecen invocar la prosa, de prosa esparcida de versos. De una voz interior que busca ser oída para descubrir la música de las palabras. Ese era Dylan Thomas (Gales, 27 de octubre de 1914-Nueva York, 6 de noviembre de 1953). Donde nació y donde murió es el arco perfecto que traza la vida de lo que fue la trayectoria de un autor de provincia que se convirtió en estrella. Swansea... Swansea es el lugar donde nació y el mundo del que en realidad nunca salió. Y donde conmemoran su centenario con lecturas, exposiciones y nuevas ediciones de libros.
Si bien sus primeras narraciones pueden ser vistas como recargadas o barrocas y crípticas, las segundas son, en apariencia, más transparentes y directas. Pero todas proceden de un mundo interior, a veces inquietante, a veces simbolista, a veces turbio, a veces obsceno, a veces divertido, a veces surrealista, a veces romántico, a veces distraído, a veces apesadumbrado, a veces seductor, a veces contemplativo, a veces inquieto y dudoso, muy dudoso, a veces infantil, a veces amante de la naturaleza, a veces creyente, a veces tierno y sexual, a veces rebelde, a veces acurrucado en la orfandad, a veces alegre, o todo a la vez. Y todo renovación. Dylan Thomas se asomaba a su mundo interior como en un pozo que sus ojos hacían cristalino con las palabras donde los lectores no solo ven ese mundo ajeno sino también el propio. El temblor del agua que los refleja. ¿Metafísico, filosófico, existencialista Thomas? La belleza y el hipnotismo del temblor del agua.
Como cualquier verso de Y la muerte no tendrá dominio, No entres dócilmente en la noche callada o este de La fuerza que por el verde tallo mueve a la flor:
“Los labios del tiempo sorben del manantial que nace.
El amor gotea y se reúne, pero la sangre caída
calmará su dolor.
Y estoy mudo para decir al viento
cómo el tiempo ha marcado un cielo alrededor de las estrellas”.
Septiembre de 1936 es una fecha clave en su vida. Dos años antes se ha ido de su casa de Swansea, freelance y poco tiempo después entra en el mundo de la literatura con la publicación de Dieciocho poemas. Su nombre empieza a sonar y sus versos a ir de boca en boca. Es con la publicación de Veinticinco poemas, en 1936, cuando la reputación y la fama le abren sus puertas.
en Gales. Londres es ahora su hogar, allí vive con un amigo de su pueblo. Con 20 años (1934), se busca la vida como periodista
¿Y los cuentos? Nadie los quería publicar. Pero él sabía que era cuentista. Que era un contador nato de historias. Su voz que busca ser oída, escuchada, compartida. Sabía que era un narrador de episodios breves convertidos en universos autónomos con el don añadido de abrir la imaginación y la reflexión del lector. Debió recurrir a su ya joven nombre de gran poeta para que en su siguiente poemario, Verso y prosa, se incluyeran los seis relatos de El mapa del amor:
“—Aquí viven –dijo Sam Rib- las bestias de dos espaldas. —Señaló su mapa del Amor, cuadrátula de mares, islas y continentes extraños con una selva oscura en cada extremo…”.
…Y la historia continúa. La gente los lee. Completa su felicidad. Poeta Dylan, cuentista Thomas. A la par. Dos aproximaciones a su mundo que se complementan, necesitan, como esa bestia de dos espaldas de la que habla en El mapa del amor.
Versos y prosas que piden ser leídos en voz alta, que prometen que al hacerlo así ese mundo poético o narrado enriquecerá. Palabra, ritmo, candencia, música de palabras.
Versos y prosas que piden ser leídos en voz alta, que prometen que al hacerlo así ese mundo poético o narrado enriquecerá. Palabra, ritmo, candencia, música de palabras.
Evocar no es desandar. Recordar es caminar. De ese peregrinaje está hecha la literatura del autor que firmó ese libro famoso titulado Retrato del artista cachorro, la pieza que faltaba a su ser personal y literario, al mostrar su lado más ¿divertido y cómico?
En 1952 escribe una nota para un volumen de sus poemas completos que resulta clarificadora: “Leí una vez algo sobre un pastor que cuando le preguntaron por qué cumplía ciertos ritos, en un círculo de hongos, relacionados con la luna, para proteger sus rebaños, él contestó: ‘Sería un condenado tonto si no lo hiciera’. Estos poemas con todas sus crudezas, sus dudas y confusiones, están escritos por amor al Hombre y en alabanza de Dios, y yo sería un condenado tonto si ello no fuera así”.
Muere con 39 años congregando ante sí lo popular y lo elitista. Guiones de radio y televisión, unos 450 poemas y una veintena de cuentos. Prosa y lírica. A cada paso caos, bohemia, borracheras, disgustos, apuros, amores, alucinaciones, lecturas,escándalos. Eso y más rodearon la vida de Dylan Thomas que ha inspirado a creadores de todas las artes. Verdad o mentira, todo es leyenda, y en su estela una de sus tantas frases, esta vez de un cuento, en la que está él y todos: “El hombre se enamoró del milagro, pero no pudo retenerlo a su lado y el milagro se fue de él”.
El Pais

lunes, 27 de octubre de 2014

Adiós a Berlín

Christopher, un joven británico, alquila una habitación en la capital alemana e imparte clases de inglés para ganarse la vida. Este trabajo y su curiosidad de escritor en ciernes le llevarán a conocer a personajes de todo tipo y condición, como la rica heredera judía Natalia Landauer, la familia obrera de los Nowak, Otto y Peter, dos jóvenes homosexuales, o Sally Bowles, una jovencita inglesa de clase alta, seductora y extraviada-que inspiró el personaje de Liza Minelli en la célebre película Cabaret-. Adiós a Berlín es una crónica reveladora y emotiva del Berlín de la República de Weimar, decadente y atractivo, sobre el que se cierne la creciente brutalidad del nazismo.  
"Una novela osada y valiente que destrozó etiquetas con su perspicaz reflexión sobre la génesis de un nuevo orden social que asomaba sus orejas de lobo en el horizonte". Antonio Bordón, La Provincia
«Brillantes bocetos de una sociedad en decadencia». George Orwell

«El mejor prosista en lengua inglesa». Gore Vidal

«Deslumbrante. No se me ocurre mejor palabra». Dorothy Parker 
DIARIO DE BERLÍN
(OTOÑO DE 1930)
      Desde mi ventana, la calle aparece profunda, solemne y sólida. Tiendas en sótanos donde los faroles arden todo el día, bajo la sombra de fachadas con balcones demasiado pesados, sucias fachadas de yeso con volutas y símbolos heráldicos grabados en relieve. Todo el barrio es así: calles que conducen a calles con casas semejantes a cajas fuertes desvencijadas y monumentales atestadas de objetos de valor deslucidos y de muebles de segunda mano de una clase media arruinada.
     Soy una cámara con el obturador abierto, totalmente pasiva, que registra sin pensar. Registra al hombre que se afeita en la ventana de enfrente y a la mujer del kimono lavándose el cabello. Algún día, habrá que revelar, hacer copias cuidadosamente y fijar todo esto.
      A las ocho en punto de la noche se cerrarán las puertas de las casas. Los niños están cenando. Las tiendas están cerradas. El rótulo luminoso está encendido sobre el timbre nocturno del pequeño hotel de la esquina, donde se puede alquilar una habitación por horas. Pronto comenzarán los silbidos. Los jóvenes llaman a sus chicas. De pie, ahí abajo, en el frío de la noche silban a las ventanas iluminadas de las cálidas habitaciones donde las camas ya están preparadas para la noche. Quieren que les dejen entrar. Sus llamadas resuenan en el profundo vacío de la calle, lascivas, tristes e íntimas. Por oír esos silbidos no me importa quedarme en casa al anochecer. Me recuerdan que estoy en una ciudad extranjera, solo y lejos de casa. A veces me propongo no escucharlos, cojo un libro e intento leer. Pero sé que pronto sonará una llamada tan desgarradora, tan insistente, tan desesperadamente humana que terminaré por levantarme y mirar furtivamente a través de las persianas para comprobar algo que sé muy bien que no puede ocurrir: que me estén llamando a mí.

viernes, 24 de octubre de 2014

Sobre la escritura

Francis Scott Fitzgerald intentó durante toda su vida desentrañar los misterios de la literatura. "Un autor debe escribir para los jóvenes de su generación, los críticos de la  siguiente y para todos los profesores del futuro", decía. André le Vot en su biografía s habla de su "necesidad de compartir lo que aprendía" y  Anthony Powell recalcaba que: "le gustaba enseñar. Tenía las cualidades de un maestro de escuela"
Sobre la escritura F. Scott Fitzgerald recoge ese entusiasmo y esa claridad. La impecable selección de Larry W. Phillips reúne un conjunto de citas y fragmentos de textos del autor de El Gran Gatsby sobre lo que supone ser escritor y escribir literatura. Un libro para los lectores que quieran profundizar en el pensamiento literario y consejos de uno de los novelistas más grandes y con más talento del siglo XX. Una inestimable aportación a su bibliografía.
    
Prólogo
«La historia de mi vida es la historia de la pugna entre mi ferviente deseo de escribir y una serie de circunstancias que conspiraron para impedírmelo», confesaba el joven Scott Fitzgerald a los lectores de la revista The Saturday Evening Post, en medio del fulgurante éxito obtenido con su primer libro, A este lado del paraíso (1920). De lo que estaba hablando, medio en broma medio en serio, era de cómo se había esforzado, en sus años escolares y universitarios, por ser reconocido como escritor de relatos, obras de teatro, poemas y operetas que en su mayor parte acabaría incorporando, de un modo u otro, a aquella novela impúdicamente autobiográfica. Sin embargo, leídas ahora, las palabras de Fitzgerald nos fascinan, pues parecen anunciar los veinte intensos años que le aguardaban: un período en el que los triunfos literarios, la publicación de obras per durables, se alternarían con las distracciones, los comienzos en falso y las decepciones.
Se han escrito infinidad de libros y hasta obras de teatro sobre las azarosas vidas de Scott y Zelda Fitzgerald y el papel que ambos desempeñaron en la llamada Jazz Age; pero, entre los resplandores y los fuegos artificiales de las fiestas, distinguimos una realidad prosaica que brilla ininterrumpidamente, como la luz verde al final del embarcadero de Daisy: Fitzgerald fue siempre y ante todo un escritor. Al principio de su vida quiso ser poeta y dramaturgo, y estas dos aspiraciones estuvieron presentes en su obra hasta el final como corrientes subterráneas. Pero sobre todo, fue en las novelas y en los relatos donde desplegó su imaginación poética y su visión trágica de la vida, así como su minuciosa técnica. En El gran Gatsby, Fitzgerald se propuso desde el principio escribir «un gran libro, artísticamente ambicioso»; crear algo «bello y simple, y a la vez planeado con rigor». No cabe duda de que lo logró: el libro habla por sí solo. Es revelador, por lo demás, que no tuviera reparo en hablar a su editor, Maxwell Perkins, de los diversos aspectos y etapas del proceso creativo durante el largo período de gestación de la novela. Su extensa correspondencia con Perkins es un documento único que arroja luz sobre el origen y el modo en que se fue forjando un clásico de la literatura del siglo XX.
Al contrario que Hemingway, quien solía resistirse -casi supersticiosamente- a aclarar los misterios de la escritura, Fitzgerald disfrutaba explicando y defendiendo sus planteamientos literarios. La suya era una técnica rigurosa y perfectamente concebida. Los fragmentos ahora reunidos por Larry Phillips demuestran cómo, a la hora de comunicar sus ideas, el autor de El gran Gatsby se mostraba generoso y nada reservado. Tenía, en suma, madera de profesor.
Hacia el final de su vida Fitzgerald se entregó al papel de mentor de su «amada descreída», Sheilah Graham. Los detallados programas de historia y literatura que elaboró para ella revelan su profundo aprecio por la tradición de la que aspiraba a formar parte. Sin embargo no tenía, como Hemingway, la sensación de competir ni con los gigantes del pasado ni con los autores de su tiempo. Nunca dejó de participar activamente en el mundo literario ni de transmitir sus puntos de vista a colegas, editores, amigos y, en especial, a su hija Scottie a quien escribía regularmente ofreciéndole sus reflexiones sobre la literatura y la vida.
Al comienzo de su carrera resumió así su «teoría de la escritura»: «Uno ha de escribir para los jóvenes de su generación, los críticos de la siguiente y los maestros de escuela de todas las generaciones posteriores». Sus obras se enseñan hoy en casi todos los colegios y las universidades de Estados Unidos. No cabe duda de que -de manera póstuma- su propósito se ha cumplido con creces.
Por lo demás, imagino que habría celebrado igualmente esta oportunidad de impartir su particular curso -por así llamarlo- de creación literaria.
CHARLES SCRIBNER III

jueves, 23 de octubre de 2014

“Todo lo que te puede destruir lo llevas dentro”, afirma Jo Nesbo

“Todo lo que te puede destruir lo llevas dentro”. Es una rara afirmación para un autor de novelas policiacas cuyos dos últimos libros además tratan sobre asesinos en serie. Pero no tanto si el escritor se llama Jo Nesbo y su personaje es el autodestructivo comisario Harry Hole. Nunca como en sus dos últimas novelas publicadas en España, El muñeco de nieve (RBA, 2013) y la que aparece ahora, El leopardo (Random House en castellano, y Proa, en catalán), el autor noruego había combinado tanto el relato criminalístico con la reflexión moral, la investigación con la introspección. Temas como la muerte del padre, la traición, el amor, la amistad o la adicción tienen tanto peso en la historia de El leopardo como la intriga detectivesca. Y uno se encuentra ante algunas páginas olvidándose de que estamos persiguiendo a un asesino para darse un baño de sentimientos. También con algunas imágenes extrañamente preciosas en el género, como la chica que llora con el cuello ladeado “como una flor cargada de lluvia”.
“Harry comete errores y paga por ellos, ser persona significa asumir las consecuencias de los actos, las responsabilidades, y asumir que en última instancia tú eres tu propio juez moral”, dice en Barcelona Nesbo, de visita en España para promocionar su obra. “La serie se ha ido desarrollando hacia tratar dilemas morales más que atrapar al asesino”. No se crea con esto que Jo Nesbo se nos ha vuelto Victor Hugo. El núcleo de El leopardo es la caza de un brutal, despiadado y escurridizo criminal que mata de maneras aterradoras. Incluyendo el enganchar a una víctima con pegamento super glue al fondo de una bañera e irla llenando poco a poco, decapitar a otra con una cuerda de ahorcar demasiado larga, o matar a varias más con el terrible artefacto denominado Manzana de Leopoldo, un mecanismo esférico digno de la retorcida imaginación de un Clive Barker que se inserta en la boca y del que, al activarlo, brotan 24 agujas en todas direcciones. ¡Eso no aparece en la panoplia del Cluedo!
“Sigo explorando cosas muy sensibles para todos los seres humanos”, señala Nesbo refiriéndose a los sentimientos y no al arma del crimen. Es consciente de ese salto cualitativo sentimental en sus novelas. Especialmente conmovedor es el hecho de que en El leopardo Harry Hole se enfrenta a la enfermedad terminal de su padre y tiene varias conversaciones con él en el lecho del hospital sobre el recuerdo, el perdón y el autoperdón. “Muchas personas se dan cuenta de que no han estado cerca de su padre cuando éste está muriéndose y entonces perciben las similitudes con él. Es extraño ese momento en que nos damos cuenta de que somos parecidos a nuestros padres”.
Nesbo reconoce aspectos personales en la novela, aparte de que, como a Harry le gustan John Fante y Bukowski : “Cuando mi padre estaba muriendo hablamos mucho de manera similar a como lo hacen Harry y el suyo, sin sentimentalismos pero sin evitar el tema de la muerte”. El principal problema entre el autor y su progenitor ya lo tenían resuelto: “Nuestra relación se puso a prueba cuando me contó, siendo yo adolescente, que en la Segunda Guerra Mundial se había alistado en un regimiento de voluntarios noruegos de las Waffen SS para combatir en Rusia. Me alegró que reconociera su culpa y me explicara que la había expiado”. En la novela, hay otros escenarios además del Oslo y la Noruega habituales de Harry. Al principio Hole está desaparecido en Hong Kong, ciudad que Nesbo visitó para ambientar las primeras escenas, y luego viaja al Congo –con ecos de Conrad, un Kurtz ex mercenario incluido- siguiendo una pista. “Estuve en Congo y Goma trabajando para el Consejo Noruego de refugiados y me parecieron lugares tan impresionantes y llenos de paradojas que los utilicé”.
La Manzana de Leopoldo -conectada con Congo, claro, y cuya creación se atribuye al depredador rey belga- es una invención de Nesbo. “La idea arranca de cuando de pequeños mi hermano y yo tratábamos de comer las manzanas del jardín de mi tía directamente del árbol, para sortear la prohibición de cogerlas, y una vez me encontré con una demasiado grande para sacármela de la boca. Ese es el trasfondo, mezclado con la visita a una exposición de instrumentos de tortura que me mostró qué gran capacidad de invención tienen los seres humanos cuando se trata de infligir dolor”. Es también la manzana criminal, añade, “una metáfora de que todo lo que te puede destruir lo llevas dentro, como un Alien; siempre hay mucho de autodestrucción, por falta de valor, por adicción como Harry; las razones de la derrota están dentro de ti”.
La altura moral de Harry Hole parece ir creciendo con cada novela, como su vulnerabilidad. “Es cierto, se cae a pedazos pero moralmente va mejorando. Un poco como Bad Lieutenant, la película de Abel Ferrara con Harvey Keitel”. Algún momento, Harry casi roza la santidad. Nesbo sonríe. “Es un romántico, un sentimental, muy emotivo, pero ese es también su talón de Aquiles. Sabe que si se rinde al amor o a las emociones será castigado. Su madre murió siendo él joven. Considera el amor como el mordisco del vampiro. Trata de ser analítico con las emociones. Todo eso le convierte en un outsider de la misma sociedad a la que se sacrifica para proteger”.
¿Hacia dónde va Hole? “Hacia el lado oscuro, por supuesto. La cuestión no es saber si va a sobrevivir físicamente –que no lo hará-, es más una cuestión existencial: si su alma está destinada al cielo o al infierno”. También hay sentido del humor en El leopardo: “Humor negro, cuanto más oscuridad hay más humor se necesita para atravesarla”.
Estar fuera de Oslo, su terreno, hace a Jo Nesbo más cercano y proclive a las confidencias. “Es normal que las relaciones terminen”, dice hablando de los amores de Harry Hole, pero no solo. “No tienes que preguntarte qué ha pasado de malo en una relación larga cuando acaba. Es la pregunta errónea. Has de preguntarte qué tenía de bueno para que durara tanto. Si una relación ha seguido su curso y ha terminado naturalmente eso es positivo, hace que te muevas hacia delante. Es mejor que acabe la relación cuando está llena de buenos recuerdos que cuando se llena de recuerdos amargos”.
El leopardo es la octava novela de Harry Hole. Nesbo tiene ya publicadas otras dos. Y ahora ha decidido, como Philip Kerr con el comisario Bernie Gunther, aparcar un poco al investigador para tomar otros rumbos. Está metido en una serie de tres novelas supuestamente escritas por un escritor ficticio de los setentas Tim Johansson, una empresa metaliteraria. ¿Y Hole? “Está ahí, retenido. Tengo escrita una línea de su vida a largo plazo y aún no está al final de ella”.
El Pais

miércoles, 22 de octubre de 2014

“Un libro es difícil de leer cuando el autor no hizo bien su trabajo”

Lee Child tiene una receta para el éxito y una manera contundente de defenderla. A este agradable gentleman británico, nacido Jim Grant en Coventry en 1954, le gusta la violencia en la ficción y escribir libros fáciles de leer y no tiene problema en argumentarlo con frases lanzadas como los puños del gigante Jack Reacher, su personaje estrella, un exmilitar, llanero solitario y nómada al servicio de la justicia que pega, tortura y mata cuando es necesario. “Los buenos usan la violencia en mis novelas como una imagen del sistema legal. La gente está frustrada porque sabe que esas soluciones no se pueden aplicar en la vida y aquí encuentran un desahogo. Cuando Jack Reacher pega un tiro en la cabeza a un terrorista estamos ante una metáfora. Escribo novelas de venganza y están bien así”, asegura.

El reciente ganador del RBA de Novela Negra con Personal, charla con EL PAÍS en el Museo del Prado, en una visita excepcional con paradas obligadas ante el Ticio de Tiziano, el Saturno devorando a un hijo de Rubens y ante  El Coloso, también conocido como El Gigante, el pánico y la tormenta, hasta 2008 atribuido a Goya. Gigantes, odio y violencia, como en sus novelas. “Estos cuadros reflejan el conflicto tan presente en la sociedad y en mis libros”, cuenta frente a El Coloso, su preferidocon la cabeza ladeada y la voz ralentizada. 
“Nunca pierdo una pelea”, suelta Child sin despeinarse, invocando la tercera regla de oro de Jack Reacher y un pasado juvenil y algo macarra en Birmingham. Nadie lo diría de un hombre alto y tan extremadamente delgado como educado. “A veces Reacher hace lo que me hubiera gustado hacer a mí si pudiera”, asegura sin dejar claro el qué y antes de pasar a otra de sus pasiones: los francotiradores, protagonistas de Personal y de otra de sus novelas,Un disparo. “Admiro su precisión y paciencia. Un disparo a bocajarro o con una automática no tiene mérito. En uno a 1.300 metros en el que todo se juega en tres segundos hay arte y disciplina”.
Y sabe de lo que habla. Autor extremadamente ordenado, Child escribe una novela al año y empieza siempre el 1 de septiembre, en una especie de extraño ritual que mantiene desde su debut con Killing Floor. ¿Hasta cuándo? “Hasta que los lectores se cansen o yo me aburra. Tengo una relación contractual con ellos basada en lo emocional”.
Su hablar tranquilo y educado, con un acento británico matizado por sus años viviendo en EE UU, engaña. Child lanza puyas para quien quiera entenderlas. ¿Qué le parecen las críticas a sus libros por sencillos y excesivamente comerciales? “Un libro es como un paseo en limusina: si puedes elegir un coche cómodo y potente, lo prefieres a ir en uno ruidoso, lento y destrozado. Como diría Tom Harris, un libro fácil de leer es muy difícil de escribir. Y al revés, añadiría yo: un libro que es complicado de leer es porque el autor no ha hecho bien su trabajo”, zanja sin abandonar esa ligera sonrisa irónica.
A un hombre que se pasa medio año rodeado de espías, terroristas y justicieros de ficción, no le es ajeno el escenario mundial, tan parecido a sus novelas. “El currículm de la CIA antes y después del 11-S es un poco pobre. A Reacher no le habría gustado nada la reacción del mundo tras 2001. Es exagerada, es más bien un teatro, una comedia de amateurs para que parezca que hacemos algo”. ¿Y qué hacer entonces? “Buscar a Jack Reacher. Hay muchos y son eficaces” ¿De verdad? “Claro. Nadie creía que se pudiese llegar al espionaje modo Gran Hermano de la NSA y ahí están. Con esto pasa igual. En España seguro que hay. Reacher es como un matador, solo ante el peligro. Ustedes lo entenderán bien”.
El Pais

martes, 21 de octubre de 2014

La profesión más noble

Mientras recorría —con las vacilaciones propias del caso a pesar del GPS— el downtown de Baltimore en busca de la tumba de Edgar Allan Poe, iba rumiando su dictamen que declara a la literatura “la más noble de las profesiones. De hecho, es casi la única que realmente corresponde a un hombre”. Sin duda la única apta para el propio Poe, un escritor de vocación pura y total, al que es imposible imaginar haciendo algo diferente a lo que ocupó el breve plazo (también lo será el mío, lector, y el tuyo) de su existencia. Una antología de Poe que incluya todo lo mejor de su obra no irá mucho más allá de las 200 páginas: seis o siete cuentos, un par de poemas y una novela corta inacabada. Esa breve aportación, sin embargo, se ha revelado incombustible y fecunda. Deleita sin cesar a lectores sesudos y adolescentes, inspira a cineastas, músicos, dibujantes, diseñadores… por no hablar de los escritores que han venido después. Creo que fue Conan Doyle quien dijo que si cada autor que debe algo de su inspiración a Poe aportase un ladrillo a su monumento funerario, éste sería mayor que las pirámides de Egipto. Y sin embargo…
Como tantos otros escritores, Poe vivió agobiado por la penuria económica. Según asegura Bruce I. Weiner, un especialista que ha publicado una monografía sobre el autor —The Most Noble of Professions. Poe and the Poverty of Authorship, ed. Edgar A. Poe Society, Baltimore— el año 1841, en el que Poe estableció su récord de ganancias, apenas logró superar el nivel nacional de pobreza. A pesar de ser un autor relativamente popular, casi nunca conseguía que los editores le pagasen. ¿Por qué? Porque en los EE UU de aquellos días no existía una ley de copyright internacional. Eso quiere decir que los editores no pagaban nada a los autores extranjeros, por lo cual eran siempre los preferidos a la hora de publicar. Los nacionales, en cambio, casi debían agradecer verse en letra impresa y desde luego poco podían exigir como remuneración. Como aseguró el mismo Poe, “así no hay nada que hacer. Sin una ley internacional de copyright, a los autores americanos sólo les queda cortarse el cuello”. Y él se lo cortó dedicándose a los artículos siempre mal pagados de revistas, a veces dirigidas por él mismo, en un desesperado esfuerzo porque la más noble profesión fuese realmente profesión y no sólo noble…¿Les suenan a algo actual estas cuitas?
Décadas después, John Steinbeck afirmó que “la literatura practicada como profesión hace que las apuestas hípicas parezcan una ocupación sólida y estable”. Por su parte Cyril Connolly imaginó que los lectores a los que había gustado mucho un libro deberían enviar al autor una propina, “nunca menos de media corona ni más de cien libras”, como agradecimiento por el servicio y para completar sus magros emolumentos. A Poe no le alcanzaron tales beneficios en vida. La lápida de su tumba fue pagada, eso sí, por un admirador —Orrin C. Painter— y tras ella hay una placa memorial en francés de sus amigos de ese país, movilizados por Baudelaire. Pero cuando yo me acerqué a verla había también sobre ella, sostenido por unos guijarros para impedir que volase, un papelito en español firmado por María, estudiante de Rute, Córdoba, agradeciéndole los momentos de placer recibidos al leerle y rubricada por la marca de carmín de un beso. “Pour Poe!”, brindarían galantes los amigos franceses y yo murmuré ante la tierna revancha: “Poor Poe!”.
El Pais

lunes, 20 de octubre de 2014

Rafael Cadenas: “La poesía es poderosa e insignificante”

Si hay un poeta vivo perseguido por uno de sus poemas, ese es Rafael Cadenas. El poema se llama “Derrota”, un hito de la literatura latinoamericana, y el poeta venezolano lo escribió con 32 años. Ahora tiene 84 y sonríe tímidamente cuando se le pregunta si está cansado de aquella letanía que parece perseguirle, que arranca “Yo que no he tenido nunca un oficio / que ante todo competidor me he sentido débil / que perdí los mejores títulos para la vida / que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)...” y que sigue retratando en primera persona a alguien que creía que su padre era eterno, que fue “humillado por profesores de literatura” y “abandonado por muchas personas porque casi no hablo” o que tiene “vergüenza por actos que no he cometido”.
Cadenas, un tímido más sigiloso que silencioso, toma el libro que el periodista ha puesto en la mesa, sobrevuela los versos como si fueran de otro y concluye: “Cansado no estoy, pero ese poema hoy no me refleja. Lo escribí en medio de una crisis personal... bueno, una depresión. Si gustó tanto fue porque coincidió con la situación política de los años 60 y la consolidación de la democracia en Venezuela con Rómulo Betancourt”.
Premio Nacional en su país en 1985 y Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en Guadalajara (México) —el antiguo Juan Rulfo— en 2009, Rafael Cadenas está en Madrid para leer hoy sus versos en el festival de poesía Poemad y para participar el martes en un coloquio sobre su obra en la Casa de América. No le importa viajar —vive en El Hatillo, en el área metropolitana de Caracas— pero le gustan poco las entrevistas. “No tiene nada que ver con los periodistas”, aclara. “Es que no me acostumbro al aparato”, dice señalando la grabadora encendida. “Mejor charlamos, usted toma nota y luego mejora lo que le yo diga”. En breve, de hecho, publicará un libro de entrevistas —“pero la mayoría las respondí por escrito”— al tiempo que ultima un nuevo libro En torno a Basho y otros asuntos. Lo publicará Pre-Textos, el sello que editó en España en 2007 las más de 700 páginas de su Obra entera (antes publicada por Fondo de Cultura Económica en México) y que hace dos años hizo lo propio con Sobre abierto, su último título hasta la fecha.
“No desdeñes nada. / La rana le dio a Basho / su mejor poema”, se lee en aquel libro. El nuevo, dice Cadenas, sigue por ese camino: reflexiones sobre el maestro japonés del haiku y, como reza el título, “otros asuntos”. ¿Cuáles? “Veremos qué sale. Sobre abierto está muy pegado a la vida cotidiana, pero hay un lado mío muy cercano al pensamiento. Como decía Antonio Machado, los grandes poetas son metafísicos fracasados y los grandes filósofos, poetas que creen en la realidad de sus poemas”.
Rafael Cadenas es autor de clásicos como Los cuadernos del destierro (1960) y Falsas maniobras (1966), el libro que incluye “Derrota”-. Les siguieron Intemperie, Memorial (ambos de 1977),Amante (1983) y Gestiones (1992). “Ya sé que ese título parece de libro de administración”, explica el poeta, “pero hablaba de otras gestiones, psíquicas”. Y añade: “Uno no sabe por qué escribe lo que escribe, yo no sé qué ha sido para mí lo que la rana fue para Basho, lo que sé es que he ido perdiendo ¿cómo llamarlo? ¿exuberancia?. Bastante misterio hay en la vida cotidiana”. Lento y lacónico, con maneras de sabio —equilibrista de llamó a sí mismo en un poema—, Cadenas mide cada palabra y usa los hombros y las cejas para acompañar sus respuestas. Tal vez por eso —“para no ser pretencioso”— prefiere decir misterio que trascendencia, pensamiento que filosofía y dichos que aforismos.
Dichos se llama, precisamente, el libro que lleva encima como el que va a un examen más que a una entrevista. Lo abre y lee: “Cuántas utopías derrumbadas. Eso te abrió los ojos. Agradécelo”. Es más que una frase lapidaria tratándose de alguien cuya militancia comunista contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez le llevó siendo un veinteañero a exiliarse en la isla de Trinidad. “Está a 30 kilómetros de Venezuela. Se puede llegar en una lancha”, cuenta quitándole dramatismo a un hecho que dio lugar a su libro más famoso, el citado Los cuadernos del destierro. “Al principio vivía de la ayuda de la familia; luego, dando clases en un colegio”. Pasó allí cuatro años, volvió a Caracas en 1957 y meses después cayó el dictador, “que era un dictador del siglo XX, ahora no son tan directos”. En 1958 publicaba La isla, un poemario que se abría con una cita del polaco Czeslaw Milosz: “Infeliz bajo la tiranía, / infeliz bajo la república, / en una suspirábamos por la libertad, / en otra por el fin de la corrupción”. ¿Por qué suspiran hoy en Venezuela? “En Venezuela se va reduciendo a diario el margen de libertad. El Gobierno cerró las televisoras de la oposición y ahora va por los periódicos críticos, que se están quedando sin papel para imprimir. Eso es intencional. Por eso insisto en defender la democracia pese a sus fallas. Claro que necesita reformas, pero las denuncias contra la corrupción solo tienen efecto cuando hay separación de poderes”.
Cadenas subraya que nunca ha tenido miedo de decir lo que dice —“a veces me insultan, pero nunca ha habido agresión”—, pero es escéptico sobre el papel social de un poema: “La poesía es todopoderosa e insignificante. Insignificante porque su influencia en el mundo es mínima. Poderosa por su relación con el lenguaje. La política vacía de sentido las palabras —democracia, justicia, libertad—, los poetas llaman la atención sobre ese vacío. Las palabras pierden su valor si no se corresponden con la cosa que designan. No es nada nuevo. Confucio lo llamaba ‘rectificación de los nombres’ y eso es un poeta: alguien que rectifica”.
El Pais

viernes, 17 de octubre de 2014

El diccionario más polifónico del español: así se hizo

El establishment de las 22 academias de la lengua ha dejado deamagar con el affaire de unas cinco mil palabras demonizadas al aceptarlas en la 23ª edición del Diccionario de la Lengua Española, que logra su récord con 93.111 entradas en total, y que se acaba de publicar. Una muestra de la multiculturalidad del lenguaje con palabras y acepciones nuevas o modificadas que dejan su impasse,procedan del español de siempre o del espanglish. Dos características de este diccionario son la depuración del sexismo y adjetivos malsonantes o despectivos y la vocación panhispánica con la incorporación de más americanismos, ya alcanzan las 19.000 entradas y acepciones, de las 195.439, (el 10% del total). El retrato de una de las tres lenguas de comunicación internacional, junto al inglés y el chino mandarín, con 47 millones de hablantes nativos en España y 400 es el continente americano.
Palabras usadas por todo el mundo, incluidos frikis o culturetas ogorrillas que se empoderan del idioma. Muchas de ellas surgen de la red con sus blogueros y hackers cuyo ciberespacio deja de serokupa al aceptarse términos como tableta o wifi. No faltará quien quiera patalear en chats al ver que no se han incluido más términos como feminicidio o añadido acepciones como las delmatrimonio para parejas del mismo sexo, el estado en el que terminan muchos amigovios, o quitado otras definiciones como tonto para lo gallego. Todo ello gracias al teletrabajo con las 22 academias, por lo que alguno de sus citadinos podrán tuitear este artículo pese a que solo es un identikit de este diccionario que ha jubilado 1.350 palabras tipo acupear y bajotraer. Al final, todos podrán brindar con un margarita o una birra muy chupi después de 13 años de trabajo que representa todo un sunami para un idioma con hablantes en constante inculturación.
La nueva edición del diccionario (la última fue en 2001), más polifónica y policéntrica que nunca, llega justo para cerrar con broche la celebración del tricentenario de la Real Academia Española (RAE). Es la suma de varias modificaciones que se han hecho estos 13 años. Una obra con varios cambios en su fondo y forma, asegura Pedro Álvarez de Miranda, académico y director del proyecto. “Aspira a ser panhispánico, ha eliminado muchas entradas y depurado acepciones, tiene novedades en su presentación con un esfuerzo en la modernización lexicográfica, más claridad en la organización interna gramatical referida, por ejemplo, a las acepciones, marcas sobre origen de la palabras o si es despectivo, malsonante o coloquial, y que, por primera vez, se imprime en papel semibiblia”.
¿Será el último diccionario en papel? Álvarez de Miranda dice que no lo saben porque todavía “le puede quedar cierto futuro, aunque sea minoritario. Si hay un número considerable de personas que lo quieran ¿por qué no hacerlo? Pero la edición electrónica, vigente desde 2003, se seguirá actualizando como se ha hecho desde 2004. A comienzos de 2015 se podrá consultar en Internet. El Diccionario, editado por Espasa, y en un formato un poco más pequeño que los anteriores, llegará simultáneamente a España (en un solo tomo a 99 euros) y Latinoamérica (en dos tomos a 35 euros). La edición de coleccionista se hizo por encargo a un precio de 200 euros. El diccionario ha sido presentado esta tarde en la sede de la RAE por José Manuel Blecua, director de la Academia; y los académicos Álvarez de Miranda y Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Se trata de una obra cuyo embrión data de 1726 cuando la RAE, creada en 1713, editó el primer volumen del Diccionario de Autoridades que concluyó en 1739. Hasta que en 1780 nacería el primero de la serie del Diccionario de la Lengua Española o Diccionario de la Real Academia (DRAE), que registró 46.000 artículos. Desde entonces se han publicado 23: tres en el siglo XVIII, diez en el XIX, ocho en el XX y dos en lo que va del siglo XXI.

PALABRAS QUE LLEGAN
5.000 nuevos artículos

Los criterios generales para la incorporación tienen que ver con cierta vigencia en su uso y en el periodo de implantación, aunque este último no es cuantificable. Se estudia cada caso y se valora con criterios flexibles, aplicando el sentido común y la proyección del artículo, explica Álvarez de Miranda. Tuit, por ejemplo, a algunos les puede parecer que entró muy pronto pero su uso e implantación es muy fuerte. Los términos técnicos, añade el académico, suelen ser bastante polémicos, “pero lógicamente han entrado muchos debido a su implantación. Los extranjerismos crudos se incluyen en letra cursiva”.
antipersona. adj. Dicho de una mina: Preparada para, al ser pisada, matar o mutilar a una persona.
audioguía. (De audio- y guía). f. Dispositivo electrónico portátil de uso individual que, a través de grabaciones, proporciona información en la visita a una exposición, paseos turísticos, etc.
backstage. (Voz ingl.). m. Espacio situado detrás de un escenario o de una pasarela donde se preparan quienes intervienen en un espectáculo o un desfile de moda.
birra. (Del it. birra, y este del al. Bier). f. coloq. cerveza.
blaugrana. (Del cat. blaugrana, de blau 'azul' y grana 'grana2'). adj. azulgrana. Afición blaugrana. Apl. a pers., u. t. c. s.
(Más palabras nuevas puedes verlas en el despiece del final).

PALABRAS QUE SE AMPLÍAN
195.439 acepciones en total

Los criterios para agregar nuevas acepciones son los mismos que para las palabras nuevas, pero las acepciones son más difíciles de calibrar, según el director del Diccionario. Cuenta que es más fácil detectar un nuevo neologismo que una acepción. “Recuerdo la discusión que hubo con tableta, por tablet”, añade, “pero no era una palabra nueva. Ya estaba en el diccionario y lo que se hizo fue crear una nueva definición. La Academia apostaba por una forma española frente a la forma inglesa tablet, y estaba claro que la nuestra era la mejor opción”.
Las siguientes son algunas de las nuevas acepciones:
affaire.… [Adición de acepción]. ‖ m. 2. aventura (‖ relación amorosa ocasional).
alfombrilla2.… [Adición de acepción]. ‖ f. 2. Pieza de material liso que permite deslizar con facilidad el ratón de una computadora.
deportivo, va. … [Adición de acepción.] ‖ I 6 a. f. pl. Esp.zapatillas de deporte.
digitalizar.… [Adición de acepción]. ‖ tr. 2. Convertir o codificar en números dígitos datos o informaciones de carácter continuo, como una imagen fotográfica, un documento o un libro.
eclosionar.… [Adición de acepción]. ‖ intr. 3. cult. Dicho de un movimiento cultural o de otro fenómeno histórico, psicológico, etc.: Hacer eclosión
(Más acepciones nuevas puedes verlas en el despiece del final).

ACEPCIONES QUE CREAN POLÉMICA
Desde femenino hasta sudaca

La Academia, insiste Álvarez de Miranda, es notaria de la realidad, no la crea, y no juzgan el empleo del lenguaje: “Es un tema que siempre está sobre el tapete y no podemos ceder a todos los requerimientos que se hacen en nombre de lo políticamente correcto porque sería falsear la realidad”. Recuerda que la lengua sirve para muchas cosas, entre esas la descalificación, la denotación de realidades negativas. “No podemos edulcorar la lengua para así edulcorar una realidad que no siempre es dulce y que tiene sus aristas negativas. El lexicógrafo que registra palabras de este tipo no está bendiciéndolo ni incitando a nadie a nada. Se limita a cumplir con su obligación: reflejar la realidad de la lengua”, explica el académico. Lo que sí han hecho, agrega, es revisar muchas definiciones que podrían estar sesgadas de manera gratuita desde una óptica machista o excesivamente de algo que no se sostenía hoy: “Había definiciones mejorables y es lo que hemos hecho, pero eso no quiere decir que el resultado sea un producto absolutamente aséptico y ajustado a los cánones de una corrección política extrema ni mucho menos”. Las palabras que se examinan en el pleno son arduas de consensuar porque son muchas opiniones las que se vierten, pero muchas otras no pasan por el pleno porque el consenso es más fácil.
Entre las acepciones más polémicas y retocadas se encuentran algunas de las siguientes palabras: de femenino han desaparecido los adjetivos débil y endeble. De masculino desaparece, varonil y enérgico. (Sin embargo, en los artículos de débil y fuerte se señala que hay sexo débil y sexo fuerte). De gallego se elimina la definición de tonto y tartamudo. De gozar la acepción de “conocer carnalmente a una mujer”. De huérfano, que antes se refería a una persona menor edad a quien se le había muerto el padre y la madre o uno de los dos, “especialmente el padre”, se ha quitado esa coletilla. De rural se ha eliminado la acepción de “inculto, tosco, apegado a cosas lugareñas”. De chusma, que estaba definida como conjunto de gente soez, se ha cambiado por “conjunto o multitud de gente grosera o vulgar”.
Entre las que se conservan están judiada. 1. Coloquial. Mala pasada o acción que perjudica a alguien). Gitanada. f. Trapacería. Sudaca, conserva la marca de despectivo, coloquial y España que tenía desde 2001 para referirse a los sudamericanos. En el caso de marica se reordenaron las acepciones, quietaron unas palabras y se incorporaron otras y se aclara que es malsonante y despectivo, aunque ahora puede continuar la polémica. Antes una de las acepciones decía: Hombre afeminado y de poco ánimo y esfuerzo.Ahora dice: 1. Femenino. 2. Dicho de un hombre: Apocado, falto de coraje, pusilánime o medroso. 3. Dicho de un hombre homosexual.
Una de las acepciones que “más guerra dio”, dice Álvarez de Miranda, fue incorporar la segunda de matrimonio para recoger el matrimonio entre parejas del mismo sexo.
Otros artículos que han sido enmendados en sus acepciones son, por ejemplo, democracia1. f. Forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos. 2. f. País que tiene esta forma de gobierno. 3. f. Doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes. 4. f. Forma de sociedad que practica la igualdad de derechos individuales, con independencia de etnias, sexos, credos religiosos, etc. Vivir en democracia. U. t. en sent. fig. Antes decía:1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. 2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
Crisis: 1. Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o en una situación, o en la manera en que estos son apreciados. // 2. Intensificación brusca de los síntomas de una enfermedad. // 3. Situación mala o difícil y así hasta siete. Antes decía1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente. 2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales. 3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese. 4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes. 5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente. 6. f. Escasez, carestía. 7. f. Situación dificultosa o complicada.

PALABRAS DE AMÉRICA
19.000 acepciones

Esta es la seña de identidad más global de esta 23ª edición del Diccionario de la Lengua Española que alcanza un total de 19.000 artículos o palabras procedentes del continente latinoamericano y el mundo hispano de Estados Unidos. Las condiciones mínimas para ser aceptadas era básicamente que dicha palabra o acepción fuera usada en por lo menos tres países. De lo contrario podía haber una inflación de americanismos que ya están contenidos en elDiccionario de Americanismos publicado en 2010 (tiene 70.000 entradas y 120.000 acepciones). Tras la palabra propuesta por una o varias de las 22 academias estas debían sustentar y documentar su uso. Una vez la palabra quedaba fijada, la RAE la envió a las academias respectivas para que la ratificaran o hicieran las enmiendas respectivas.
amague. (De amagar). m. 1. Arg.Bol.Méx.Par. y Ur. Indicio o señal de algo que finalmente no llega a suceder. ‖ 2. Ec.Guat.Nic. yP. Rico. Gesto que indica la intención de hacer algo.
amigovio, via. (Fusión de amigo y novio). m. y f. coloq. Arg.Méx.,Par. y Ur. Persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo.
apunamiento. (De apunarse y -miento). m. Arg.Bol. y Chile. mal de montaña.
basurita. (Del dim. de basura). f. Arg.ChileEc.Guat.Hond.,Méx.Nic.Pan.Par.Ur. y Ven. Partícula de suciedad, especialmente la que se introduce en el ojo.
bicicletería. f. Arg.Par.Perú y Ur. Establecimiento donde se venden o reparan bicicletas.
(Más americanismos puedes verlos en el despiece del final).

PALABRAS JUBILADAS
1.350 adioses

El criterio es si se demuestra que dicha palabra no se usa desde el siglo XV. No tienen que estar las que no sobrevivieron a la época medieval. Sí, en cambio, las que se usaron en el Siglo de Oro, XVI y XVII, porque “el diccionario pretende ser un diccionario para leer también a los clásicos”, dice Álvarez de Miranda.
También se han jubilado las que tienen un fundamento muy débil, como que estén en un único texto, por ejemplo. Se eliminaron los artículos que eran producto de erratas: por ejemplo, Boleador: Hombre que hace caer a otro. Pero se dieron cuenta que en el origen de esta inclusión lo que había era la palabra Volcador, el que vuelca a otro. Es lo que los académicos llaman “fantasmas lexicográficos”.Fenicar: echar ácido fénico a algo. “Fue una incorporación precipitada en su momento”. Calántica: tocado de tela semejante a una mitra que usaban las mujeres de la antigua edad clásica. Se dieron cuenta que se trataba de una falsa lectura de Caláutica, una confusión entre una N y una U.
“Me parece bien que ese peso muerto que hay en el DRAE salga y esas palabras queden recogidas, si acaso en ese inmenso deposito léxico que será el Diccionario Histórico”, opina Álvarez de Miranda. Cree que todavía deben depurar más el diccionario, sobre todo de acepciones fantasma que son más difíciles de detectar. El académico recuerda que “el diccionario es hijo de sus antepasados y si nuestros antepasado metieron la pata o actuaron con ligereza las consecuencias se han multiplicado y contaminado a las ediciones sucesivas, y es difícil reconstruir ese lapsus para desalojar la palabra de la obra”.
acupear. tr. C. Rica. Defender, respaldar.
alidona. f. Concreción lapídea que se suponía encontrarse en el vientre de las golondrinas.
bajotraer. m. desus. Abatimiento, humillación, envilecimiento.
bigorrella. f. Piedra de gran peso que sirve para calar las collas.
dalind. adv. desus. De allá.
sagrativamente. adv. desus. Con misterio.
Entre los aspectos más difíciles de este diccionario estuvo la armonización con los equipos de las 22 academias y con la gramática y la ortografía y, por ende, todo el trabajo técnico que eso conlleva. Ha cambiado la tipografía de la obra, la presentación de los artículos, después del lema o palabra que lo encabeza aparece un paréntesis en el que se concentran varias informaciones que antes aparecían diseminadas por el artículo como variante de la palabra, etimológica, morfológica y ortográficamente. Aparecen también unos nuevos signos tipográficos, unos cuadratines y círculo negros o blancos que separan los distintos bloques de acepciones. Es un trabajo delicado porque en cuanto en un diccionario se toca algo se rompen una serie de equilibrios internos y hay que tener todo tipo de precauciones. Hay que tener en cuenta las consecuencias de esos cambios porque si se modifica una definición hay que tener cuidado en utilizar las palabras y acepciones que estén incluidas en el propio diccionario con el mismo significado. Es un mecanismo muy complicado y una revisión tan importante como esta en la cual se han tocado y modificado poco o mucho hasta 140.000 acepciones, lo que significa tener un control verdaderamente férreo del conjunto.
El diccionario es vivo como la lengua. En lista de espera hay cientos de americanismos y palabras generales y cientos de acepciones a los artículos existentes. Pedro Álvarez de Miranda lamenta, por ejemplo que la academia no decidiera incorporar la forma Finde, que procede de la lengua juvenil pero que se ha convertido en un coloquialismo para todos. "Creo que acabará entrando por que la veo con fuerza. Es una creación muy adecuada con la ventaja de que cierra el paso al anglicismo Weekend", sentencia el académico.
Y tras ella otras como wasap, vallenatoviejuno, asere, sinvergüenzura, condoliente, estaribel, link, identitario, pibón, menso... Y entre las acepciones queda pendiente una paraperiódico de información solo contempla lo impreso y aún no registra un formato como este, digital.

Palabras nuevas, acepciones y americanismos

ARTÍCULOS NUEVOS
bótox. (De Botox®, marca reg.). m. Quím. Toxina bacteriana utilizada en cirugía estética.
burka. (Del ingl. burka, y este del ár. burqa‘). m. o f. Vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos. U. m. c. m.
cameo. (Del ingl. cameo, y este del it. cammeo 'camafeo'). m. Intervención breve de un personaje célebre, actor o no, en una película o una serie de televisión.
chupi. (De or. expr.; cf. yupi, interjección para expresar júbilo). adj. 1. coloq.Esp. Muy bueno o estupendo. Una película chupi. ● adv. 2. coloq. Esp. Muy bien o estupendamente. Pasarlo chupi.
dron. (Del ingl. drone). m. Aeronave no tripulada.
establishment. (Voz ingl.). m. Grupo de personas que ejerce el poder en un país, en una organización o en un ámbito determinado.
euríbor. (Del ingl. euribor, acrón. de euro interbank offered rate 'tipo europeo de oferta interbancaria'). m. Econ. Tipo de interés que se aplica a los préstamos en euros entre grandes bancos, y que se usa con frecuencia como referencia en los préstamos hipotecarios a tipos de interés variables.
europarlamentario, ria. adj. 1. Perteneciente o relativo al Parlamento europeo. ● m. y f. 2. Diputado del Parlamento europeo.
externalizar. (Del ingl. to externalize, de external 'externo' y -ize '-izar'). tr. 1.Econ. Dicho de una empresa o de una institución pública: Encomendar la realización de tareas o servicios propios a otra empresa. El Ministerio externalizó el servicio de fotocopias. ‖ 2. Psicol. Atribuir a factores externos el origen de sentimientos, percepciones o pensamientos propios.
feminicidio. (Del lat. femĭna 'mujer' y -cidio; cf. ingl. feminicide). m. Asesinato de una mujer por razón de su sexo.
hacker. (Voz ingl.). m. y f. Inform. pirata informático.
homoparental. (De homo- y parental). adj. 1. Dicho de una familia: Formada por dos personas del mismo sexo y los hijos. ‖ 2. Perteneciente o relativo a la familia homoparental.
impasse. (Voz fr.). m. 1. callejón sin salida. ‖ 2. compás de espera (‖ detención de un asunto).
intranet. (Del ingl. intranet, de intra- 'intra-' y net 'red'). f. Inform. Red electrónica de información interna de una empresa o institución.
medicalizar. (Del fr. médicaliser). tr. 1. Dotar a algo, como un medio de transporte, de lo necesario para ofrecer asistencia médica. ‖ 2. Dar carácter médico a algo. La medicalización del parto.
mileurista. adj. 1. Esp. Dicho de una persona: Que percibe un sueldo mensual que se sitúa en torno a mil euros y generalmente se considera por debajo de sus expectativas profesionales. U. t. c. s. ‖ 2. Esp. Perteneciente o relativo al mileurista o al mileurismo. Salario mileurista.
multiculturalidad. f. Cualidad de multicultural.
positividad. f. Cualidad de positivo.
precuela. (Del ingl. prequel, y este formado sobre sequel 'secuela', con sustitución de la primera sílaba por pre- 'pre-'). f. Obra literaria o cinematográfica que cuenta hechos que preceden a los de otra obra ya existente.
red. […]. ‖ ~ social. f. Plataforma digital de comunicación global que pone en contacto a gran número de usuarios.
serendipia. (Adapt. del ingl. serendipity, y este de Serendip, hoy Sri Lanka, por alus. a la fábula oriental The Three Princes of Serendip 'Los tres príncipes de Serendip'). f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia.
tuit. (Del ingl. tweet). m. Mensaje digital que se envía a través de la red social Twitter® y que no puede rebasar un número limitado de caracteres.
tuitear. intr. 1. Comunicarse por medio de tuits. ○ tr. 2. Enviar algo por medio de un tuit.
tunear3. (Del ingl. to tune; literalmente 'afinar', 'ajustar'). tr. Adaptar algo, especialmente un vehículo, a los gustos o intereses personales.
wifi. (Tb. wi fi. ♦ Del ingl. Wi-Fi®, marca reg.). m. Inform. Sistema de conexión inalámbrica, dentro de un área determinada, entre dispositivos electrónicos, y frecuentemente para acceso a internet. U. t. en apos., y t. c. f.
ACEPCIONES NUEVAS
digitalizar.… [Adición de acepción]. ‖ tr. 2. Convertir o codificar en números dígitos datos o informaciones de carácter continuo, como una imagen fotográfica, un documento o un libro.
eclosionar.… [Adición de acepción]. ‖ intr. 3. cult. Dicho de un movimiento cultural o de otro fenómeno histórico, psicológico, etc.: Hacer eclosión
gaita. … [Adición de acepción.] ‖ I 4 bis a. coloq. Esp. Tontería o cosa sin importancia. U. m. en pl. Déjate de gaitas.
gorrilla.… [Adición de acepción]. ‖ m. y f. 1. coloq. Esp. Persona que avisa de la existencia de una plaza libre para aparcar a cambio de una propina.
lorza.… [Adición de acepción]. ‖ f. 2. coloq. Esp. Pliegue de gordura que se forma en alguna parte del cuerpo, especialmente en la cintura.
margarita.… [Adición de acepción]. ‖ f. 6. bis. Cóctel preparado con tequila, licor de naranja y zumo de lima o limón, normalmente servido en una copa con el borde escarchado con sal. U. t. c. m.
migración.… [Adición de acepción]. ‖ f. 3. Inform. Paso de los programas, archivos y datos de un sistema desde una determinada plataforma tecnológica a otra diferente.
nube.… [Adición de acepción]. ‖ f. 8. Inform. Espacio de almacenamiento y procesamiento de datos y archivos ubicado en internet, al que puede acceder el usuario desde cualquier dispositivo.
olla.… [Adición de acepción]. ‖ f. 5. coloq. Cabeza humana.
pantallazo.… [Adición de acepción]. ‖ m. 1. Inform. Captura del contenido que se visualiza en la pantalla de una computadora.
patalear.… [Adición de acepción]. ‖ intr. 3. Manifestar protesta o queja, especialmente cuando es inútil.
pestaña.… [Adición de acepción]. ‖ f. 5. Inform. En la interfaz de un programa, especialmente de un navegador, elemento gráfico que mediante un clic permite cambiar de documento o de contenido dentro de la misma ventana.
plomizoza.… [Adición de acepción]. ‖ adj. 4. Pesado o molesto.
secuela.… [Adición de acepción]. ‖ f. 3. Obra literaria o cinematográfica que continúa una historia ya desarrollada en otra anterior.
AMERICANISMOS
bíper. (Del ingl. beeper). m. Arg.ChileEc.Guat.Méx.Nic.Pan. y P. Rico.Aparato electrónico que registra llamadas y mensajes.
cajonear. (De cajón y -ear). tr. Arg.Par. y Ur. Retardar el trámite de un expediente administrativo o de un documento con el fin de retrasar su resolución.
citadino, na. (Del fr. citadin, y este del it. cittadino). adj. 1. Bol.Col.C. Rica,CubaMéx.Nic.Pan. y Ven. Perteneciente o relativo a la ciudad. ‖ 2. Bol.Col.,CubaMéx.Nic.Pan. y Ven. Dicho de una persona: Que vive en la ciudad. U. t. c. s.
conflictuar. (Conjug. c. actuar). tr. 1. Arg.Bol.Ec.Méx.Par. y Ur.Provocar un conflicto en algo o en alguien. ○ prnl. 2. Arg.Bol.Ec.Méx.Par.Ur. Dicho de una persona: Sufrir un conflicto interno o preocupación que pueden llegar a condicionar su comportamiento.
identikit. (Del ingl. identikit, acrón. de identification 'identificación' y kit'kit'). m. Arg.Bol.Ec.Nic.Par.Perú y Ur. retrato robot.
lonchera. (De lonche y -era). f. Arg.Bol.ChileCol.C. RicaEc.Guat.,Méx.Nic.Pan.PerúP. Rico y Ven. Recipiente pequeño, de plástico u otro material, que sirve para llevar comida ligera, especialmente los niños cuando van a la escuela.

El diccionario en 10 números

Edición número 23 del Diccionario de la Lengua Española
22 academias de la lengua
13 años de trabajo
2.376 páginas
93.111 artículos o palabras (el anterior tenía 88.431)
195.439 acepciones
19.000 palabras y acepciones de americanismos
140.000 enmiendas, sobre 49.000 artículos
5.000 palabras nuevas
1.350 supresiones
99 euros cuesta en España (en un tomo) y 70dólares en América Latina (en dos tomos).