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Pruebas

viernes, 27 de junio de 2008

Teología del ser cuestionable

La cuestión teológica relativa al ser de Dios repercute en el ser de Dios. Esto significa , sin embargo , que el ser de Dios que es el sujeto de la investigación teológica antecede a la cuestión. El predicado debe tomarse estrictamente. El ser de Dios antecede a la investigación teológica sobre este ser; de ninguna manera, es presupuesto por esta investigación. Todo cuestionamiento realmente radical deja a un lado las presuposiciones humanas. Ademas, cuando has sido afirmado (y por ende pensado y expuesto a cuestionamiento) que el ser de Dios era la proposición del pensamiento ( y por ende del cuestionamiento), ya hay aquí siempre un cuestionamiento ( y un pensamiento y una afirmación) que se ve obligado a desatender esta proposición humana. El ser de Dios como objeto de cuestionamiento teológico no puede ser una proposición así. Hasta tal punto este ser antecede a todo cuestionamiento teórico que en su curso aclara el camino para el cuestionamiento y antes que todo lleva el cuestionamiento por la senda del pensamiento. Por esta senda, la cuestión repercute en el ser de Dios.

El ser de Dios tiene de ese modo un carácter precedente. El sendero en el cual la cuestión concerniente al ser de Dios es presentado por Dios mismo, no es un sendero común. El reclamo de que ser de Dios antecede ( al cuestionamiento humano) nos parece una cosa extraña. Esta extrañeza no puede ser diluida al describir la manera de hablar de que nos hemos provisto como si fuera antropomórfica o mitológica. Por tanto nada podría ser explicado y el problema ser haría algo inocuo.

El encuentro entre Dios y el hombre que debe su origen al movimiento del ser de Dios es primero y por encima de todo, el encuentro entre el Dios que elige y el hombre que es elegido que se cumple en Jesucristo. De ese modo, la existencia del hombre Jesús nos confronta con el problema hermenéutico, tanto con respecto a la compresión del yo y del mundo.

Potencial cinematográfico del Quijote

Potencial cinematográfico del Quijote analizó Villanueva en la RAE

El filólogo español Darío Villanueva (Villalba, Lugo, 1950) demostró el pasado 8 de junio, en su discurso de ingreso a la Real Academia Española (RAE), “el gran potencial cinematográfico” que encierra el Quijote, ese clásico entre los clásicos por su forma de reflejar la condición humana y que constituye “una auténtica apoteosis de los sentidos”.

El tema elegido por Villanueva supone toda una novedad en la innumerable bibliografía del Quijote, dado que el carácter precinematográfico de la novela de Cervantes no había sido estudiado hasta ahora, a diferencia de lo que ocurre con escritores anteriores a la invención del cine, como Virgilio o como Shakespeare, definido como un verdadero “precursor del cinema”.

El experto en teoría de la literatura rindió así homenaje a Cervantes con su discurso titulado “El Quijote antes del cinema”, y lo equiparaba al genial dramaturgo inglés en un largo discurso de 180 páginas (de las cuales leyó un resumen de unas 20), en el que además elogió varias veces a Francisco Ayala, pionero en España del ensayo cinematográfico con Indagación del cinema, publicado en 1929, y uno de los académicos que propusieron su candidatura junto con Luis Goytisolo y Guillermo Rojo.

En la ceremonia, presidido por el ministro español de Cultura, César Antonio Molina, también estuvieron presentes la consejera de Educación y Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia, Laura Elena Sánchez de Piñón; el secretario general del Gobierno gallego, Gumersindo Guinarte; el consejero mayor de Cuentas de la Xunta, Antonio López Díaz; el secretario general de Análisis y Protección, José Rivera Otero; el secretario de la Real Academia Gallega, Manuel González, y Gerardo Criado, alcalde de Villalba, la localidad natal del nuevo académico.

A las siete en punto, Villanueva hizo su entrada en el salón de actos de la Academia, elegantemente vestido de frac y flanqueado por los dos últimos académicos en incorporarse al órgano: el gramático Salvador Gutiérrez y el escritor Javier Marías. En la mesa presidencial le esperaban el ministro Molina, el director de la RAE, Víctor García de la Concha; el vicedirector, José Antonio Pascual; el secretario, José Manuel Blecua, y el censor, Luis Goytisolo.

Villanueva recordó la figura de su antecesor en el sillón “D”, Alonso Zamora Vicente, “filólogo de una pieza” y “humanista”, quien también cultivó lo que los franceses llaman el “precinema”, dado que tiene “apuntes” sobre el cinematografismo de Tirso de Molina.

El Quijote, recordó, ha sido adaptado unas 150 veces al cine y la televisión, y, desde su publicación generó innumerables ilustraciones y formó parte del imaginario popular. Pero “la primera novela moderna es toda una enciclopedia narrativa genuinamente precinematográfica”, aseguraba Villanueva.

El diálogo es esencial en el séptimo arte, y el carácter dialogante del Quijote ha sido estudiado por numerosos autores, entre otros por Ortega y Gasset y por el prestigioso crítico Harold Bloom, que hermana a Shakespeare y a Cervantes y atribuye a ambos “la supremacía entre todos los escritores occidentales desde el Renacimiento hasta ahora”.

José Manuel Blecua, secretario de la RAE, ya demostró en un estudio que, después de la palabra “es”, las dos formas verbales que más se repiten en el Quijote son “dijo” y “respondió”. “Pero no menor es la importancia que la visión tiene” en esa gran novela, en la que abundan también los verbos “ver” y “mirar”, señaló Villanueva.

“El Quijote consiste fundamentalmente en una auténtica apoteosis de lo sensitivo, en la que no faltan a la cita referencias extremadamente significativas al olfato, al gusto y al tacto, pero en la que la parte del león les corresponde a la vista y las miradas, al oído y las voces, a las perspectivas y los diálogos”, subrayó.

En sus andanzas, el Caballero de la Triste Figura “ve una realidad que el resto de los personajes no comparten. Don Quijote transforma lo real en sus quimeras desquiciadas”, y esto confiere a la novela “una gran visualidad”.

“En última instancia, el significado del Quijote nace de la contraposición entre las imágenes de dos realidades: la que ven Sancho y los demás personajes, y la que el protagonista altera, mixtifica y distorsiona por influjo de una mediatización constante, la de los libros de caballería”, decía Villanueva.

Al caballero andante las ventas le parecían castillos, las mozas, “hermosas doncellas”, y el ventero “alcaide de la fortaleza”, recordaba Villanueva, para citar a renglón seguido el episodio de los rebaños de ovejas que don Quijote creía “ejércitos” y que Cervantes resuelve con “una notoria estrategia precinematográfica”: el protagonista y Sancho se desplazan “hasta una loma, desde la cual se vieran bien las dos manadas que a don Quijote se le hicieron ejército”, y así “la descripción del caballero se resuelve como una verdadera panorámica”.

“Después de la panorámica, vienen sucesivos planos en movimiento para narrar el ataque de don Quijote y su derribo a pedradas por parte de los pastores. Y no terminará el capítulo sin sendos primeros planos correspondientes al doble vómito, del amo y del escudero”, afirmaba el filólogo gallego.

Tras detenerse en “el potencial cinematográfico intenso” que encierran otros capítulos, Villanueva subrayó la abundancia de gags que hay en la novela, como, por ejemplo, cuando don Quijote “descabalga dando con sus huesos en el suelo porque Sancho no ha acudido a sostenerle el estribo por habérsele atorado el pie en una soga de la albarda”.

También, la alternancia del relato y el simultaneísmo demuestran que el Quijote “aporta un repertorio insuperable de atisbos y soluciones precinematográficas”.

“Cervantes narra siempre con una marcada concepción visual, rítmica, escenográfica y espectacular de las situaciones, como si pretendiera poner en palabras escuetas lo que sobre la pantalla se resolvería en la secuencia de unas imágenes que hablasen por sí mismas”, concluyó Villanueva.

Al terminar su discurso, seguido de un fuerte aplauso, Pere Gimferrer pronunció unas palabras de bienvenida y repasó parte de la trayectoria del nuevo académico. Villanueva recibió la medalla y el diploma que lo acreditan como académico de la Lengua y fue a sentarse entre sus compañeros, entre ellos Gregorio Salvador, Arturo Pérez-Reverte, Emilio Lledó, Ignacio Bosque, Luis Mateo Díez, Carmen Iglesias, Luis María Anson, José Manuel Sánchez Ron y Margarita Salas.

miércoles, 25 de junio de 2008

Lista de los intelectuales más destacados

Los 100 cerebros más influyentes.

Vargas Llosa y Savater aparecen en los puestos 20 y 54, respectivamente, de la clasificación encabezada por el teólogo turco Fethullah Gülen.

El escritor de origen peruano Mario Vargas Llosa y el filósofo español Fernando Savater figuran en la lista de los 100 intelectuales más influyentes del mundo, difundida de manera conjunta por las revistas Foreign Policy y Prospect.

Vargas Llosa y Savater aparecen en los puestos 20 y 54, respectivamente, de la clasificación encabezada por el teólogo turco Fethullah Gülen. El autor de La tía Julia y el escribidor es considerado como “el gigante de la literatura latinoamericana” y “un firme creyente en el poder de la literatura para exponer las injusticias y las tiranías de las dictaduras”, destacando su papel como defensor de las libertades individuales y de expresión.

En el top five se encuentran también el inventor de los microcréditos y premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus (segunda posición), el clérigo egipcio Yusuf Al Qaradawi (tercero) y el escritor turco y Nobel de Literatura Orhan Pamuk (cuarto). Se da la circunstancia de que los 10 primeros puestos del ranking están ocupados por personalidades vinculadas al Islam y relativamente desconocidas en el mundo occidental.

El primero en romper esa tendencia es el lingüista estadounidense Noah Chomsky, referente en la izquierda mundial. A él le siguen Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos y Nobel de la Paz por su lucha contra el cambio climático; el historiador Bernard Lewis; el escritor italiano Umberto Eco; la ex diputada holandesa de origen somalí Ayaan Hirsi Ali; el economista indio Amartya Sen; el periodista Fareed Zakaria; y el ajedrecista y activista pro derechos humanos ruso Garry Kasparov.

La lista recoge los votos de más de medio millón de personas, según las revistas que la publican, y en ella aparecen también el filósofo alemán Jürgen Habermas (22); el autor de Los versos satánicos, Salman Rushdie (23); y el Papa Benedicto XVI (32).

Más alejados de las primeras posiciones han quedado el músico Daniel Barenboim (80), que nació en Buenos Aires y tiene nacionalidades israelí y española; el arquitecto holandés Rem Kolhaas (88); y el escritor anglo-holandés Ian Burma, quien cierra la lista.

Foreign Policy señala que su criterio para hacer el listado “no puede ser más simple: los candidatos deben estar vivos y todavía activos en la vida pública. Tienen que haber destacado en sus respectivos campos de estudio y ser capaces de influir en el debate internacional”.

sábado, 21 de junio de 2008

Pedro Henríquez Ureña, Errancia y Creacción

En ciertas ocasiones me habían hablado de la persona de Pedro Henríquez Ureña, pero haciendo reversar mis recuerdos, tratando de anclar en las cosas que se me habían dicho, no pude retener muchas informaciones de este gran intelectual dominicano, no fue hasta que llegó a mis manos (lo compré) el libro de Andrés L. Mateo "Pedro Henríquez Ureña, Errancia y Creacción".

Andrés L. Mateo en este ensayo de la vida de Pedro Henríquez Ureña con una ecuesta investigación biográfica, hace trancurrir en cada unas de sus páginas las enseñanzas de este gran hombre de las letras a través de sus cartas la ruta de los periplos que hicieron crear en su vida una de las personalidades más acabada de las letras dominicanas, conjugandose en sí mismo el hombre humanista e investigador incansable. Como nos describe Andrés L. Mateo, su biografía esta impresa en sus libros, en sus aulas, en el trajinar de sus conferencias, en la formación humanísticas de sus alumnos, creandose así mismo leyenda, magisterio y paradigma del mundo americano.

Pedro Henríquez Ureña es en sí mismo una cartografía humana. Es un barco de vapor humano, el cual tiene una sola intensión en su vida, el dejar plasmado su cosmovisión, el dar a mostrar hasta donde es capaz el ser humano para desarrollarse culturalmente. En todos los lugares que visitó, preñó con su saber los grandes centros educativos, grupos culturales de la época. México, Cuba, Estados Unidos, España, Argentina, entre otros. Se puede hablar de República Dominicana entre los paises que admiró grandemente a Pedro Henríque Ureña, pero dada la situación que se venía dando en el país con el régimen trujillista, los sueños de Pedro se vieron emancipados, lo cual tuvo que retornar a la errancia, y en 1933 se marchó a París envuelto en un silencio que lo acompaño por el resto de su vida.

Enrique Krauze: "La contraparte de un destino errante es la intensidad. Si todo es frágil y provisional, hay que robar hora a la noche y días a la semana. No descansar nunca, no dejar nada al azar o al desorden, no diferir. Pedro Henríquez Ureña, Nunca desperdiciaba la ocasión de guiar, enseñar, aconsejar. Su vasto sacerdocio intelectual tuvo dos vertientes claras y complementario: el magisterio y la crítica".

Un ser que se nego a optar por la nacionalidad argentina, manteniendo su nacionalidad dominicana. Siempre vivió con la nostalgia entrañable de su isla lejana. Jorge Luis Borges nos dice: "que trasformó en una metófora de América para poder sobrevivir en su errancia infinita".

El 11 de mayo de 1946, cuando tomó el portafolio con las notas y se dirigió a la Editorial Losana, para luego irse a La Plata a impartir sus clases de literatura, ese signo errante se sellaba con el absoluto de la muerte, y se convertía en lo concavo del espacio y el tiempo, como diría Borges- en metáfora de sí mismo. Cargando el maletín con las notas del profesor abrumado, y los apuntes de clase de sus alumnos, que llevaba como siempre con un rigor y una observación personalizada. Como nos dice el profesor Augusto Cortina: "que a esos de las 12:15, Don Pedro llegó, como de costumbre, tomó asiento en el tren que nos trasportaría a La Plata. Se llevó él a la frente el dorso de la diestra semicerrada y se desplomó a mi lado. Lo miré sorprendido: pensaba que, como otras veces, se proponía dormir un rato. Advertí entonces su rostro ligeramente descompuesto. Después, por cortos momentos, un leve ronquido. Pedí que buscaran un médico, pero todo fue inútil. Nuestro amigo no dio ninguna señal de vida. El diagnóstico: síncope cardíaco".

"Vivio errante y murió errante, y todavia hoy, las relaciones de fuerza de su país natal, la República Dominicana, no ha sentido verguenza por ello. Aquel hombre sencillo, humilde, bondadoso y sabio, que moría aferrado al maletín de tareas, dajaba escapar en el símbolo de su muerte la metáfora de su propio trajinar en la vida. Y allí quedó. No era la muerte la que lo vencía, es que el tren nunca llegó a su destino"

Para conocer más de este gran hombre le recomiendo los cinco tomos: Pedro Henríquez Ureña, Obras completas: Tomo I Ficción, Tomo II Estudios literarios, Tomo III Estudios métricos, Tomo IV Estudios linguísticos y Filológicos, y Tomo V Escritos políticos, sociológicos y filosóficos.

Follet + Grisham = James Patterson

Con una fórmula eficaz, el autor vendió 16 millones de ejemplares en 2007 - Sus cifras superan a sus 'competidores' y lo convierten en el rey del 'best seller'

Fue cocinero antes que fraile. Se dedicó a la publicidad antes de volcarse en la literatura policiaca. En una palabra, que sabe cómo vender sus novelas. A lo largo de 2007, James Patterson vendió 16 millones de libros, según su editorial, y está considerado uno de los escritores más ricos del mundo. Sus series en torno al detective Alex Cross o sobre el Club de las Mujeres contra el Crimen lo han convertido en uno de los autores de best sellers más famosos, pese a que en España todavía no ha logrado altas cifras de ventas con sus tres novelas publicadas en castellano. Vestido de modo informal con un jersey de algodón y pantalones azules, este neoyorquino de 61 años está en Madrid para promocionar su novela Cross (Ediciones B). Y como buen estratega, regala otro libro, El primero en morir, éste en formato de bolsillo.

Con una sinceridad inusual entre los triunfadores, Patterson no reniega en absoluto de su condición de autor de best sellers. "Cuando comencé a interesarme por la literatura", cuenta, "leí a autores como James Joyce o Gabriel García Márquez y me di cuenta de que mi talento no alcanzaba para escribir el Ulises. Ahora bien, poco después leí novelas como Chacal o El exorcista y me dije que yo era capaz de escribir ese tipo de libros. Desde entonces he leído muchas novelas policiacas y de misterio, si bien no me han influido mucho maestros del género como Raymond Chandler o Dashiel Hammet. Es más, siempre que aparece una crítica especializada donde califican a un autor como el nuevo Chandler, pienso que el escritor en cuestión ha cometido un plagio y no dispone de un estilo propio".

Patterson insiste mucho, a lo largo de la entrevista, en su voluntad de estilo y no tiene empacho en señalar que lo llaman "el autor del pueblo" porque escribe para todo tipo de gente. "Me dirijo a todos los lectores", manifiesta Patterson, "ricos y pobres, universitarios o de estudios primarios, porque me parece algo mucho más democrático que escribir pensando sólo en las élites. Para ello utilizo un estilo de pocas descripciones, mucho diálogo y capítulos cortos. Así consigo una gran fuerza narrativa. En realidad, intento que la literatura escrita se parezca a la oral y las descripciones no me interesan, creo que aburren y no aportan nada. No tiene sentido describir los candelabros o los cortinajes de una habitación porque lo verdaderamente sustancial es que la acción avance y los perfiles de los personajes se vayan desarrollando".

A la clásica receta de sexo, crímenes e intriga a la hora de escribir un best seller, el católico Patterson añade el modelo moral que encarnan sus protagonistas, como el ex policía, residente en Washington DC y buen padre de sus dos hijos, de nombre Alex Cross. Después de haber hablado con cientos de policías para elaborar sus historias, Patterson está convencido de que hay agentes para todos los gustos, "pero algunos hacen bien su trabajo y se juegan la vida por 40.000 dólares al año". Partidario de lo políticamente correcto, Patterson está persuadido de que sería bueno que la gente imitara a policías como Cross.

Sin duda, cuenta con firmes principios morales este autor que publica millones de ejemplares de sus novelas y que ha figurado con dos títulos a la vez en las listas de los libros más vendidos en Estados Unidos. De lo contrario no se comprendería que invirtiera la mitad de su fortuna en proyectos educativos para fomentar que los niños lean y se aficionen a la literatura. "No me interesa en absoluto pasar a la posteridad", responde de modo rotundo, "y sólo deseo que la gente lea mucho mis libros". Es más, James Patterson rechaza siempre que colegios o instituciones educativas rotulen con su nombre aulas, edificios o bibliotecas. No tiene dudas el creador del detective Alex Cross de que el libro perdurará como objeto y como fuente de cultura. "La sociedad se ha transformado mucho en los últimos años, pero la gente lee más que nunca, bien sea en Internet o en el soporte de papel. En cualquier caso, un libro siempre aporta más conocimiento sobre el mundo que los medios audiovisuales. En ese sentido, yo estoy orgulloso de ser un autor de best sellers y de que mucha gente me lea".

Crecido en una familia de clase media, estudiante que trabajó para costear sus clases, Patterson confiesa que el dinero no ha cambiado su forma de ser. "No cabe duda de que resulta más cómodo ser rico, pero yo soy la misma persona".

El exclusivo club de los 10 millones de libros

No es fácil saber cuánto vende un autor. En España no existen estadísticas fiables, sólo los datos que cada editorial suministra. The New York Times publica desde 1942 una lista semanal con los títulos más vendidos. La Biblia es el gran best seller de todos los tiempos. En esto, hay hasta premios Nobel: García Márquez lleva vendidos más de 30 millones de Cien años de soledad. Éstos son algunos integrantes de tan exclusivo club.- John Grisham. Sesenta millones de copias en la década de los noventa. De El informe Pelícano, 11 millones.- Danielle Steel. Está en el Guinnes por permanecer 381 semanas consecutivas en la lista de The New York Times: 570 millones de ejemplares.- Dan Brown. Su novela El código Da Vinci fue un fenómeno planetario: 80 millones de libros.- Isabel Allende. Casi una veintena de títulos, más de 50 millones de copias.- Carlos Ruiz Zafón. La sombra del viento es el gran best seller español: 10 millones.- Ken Follet. Superó los 10 millones con El ojo de la aguja en 1978. Batió nuevas marcas con Los pilares de la tierra.- J. K. Rowling. Las sucesivas entregas de Harry Potter han arrasado. La última superó los 10 millones en pocos días sólo en Estados Unidos.

El pais

sábado, 14 de junio de 2008

Los 37 lectores de Borges

Hay un libro, Los nuestros, de Luis Harss, que la Editorial Sudamericana publicó en 1966, después de que apareciera en inglés, y que ahora se lee como una foto fija de lo que luego se llamó el boom de la literatura iberoamericana; y leyendo esa foto fija uno se da cuenta de hasta qué punto el aparente interés español por la literatura iberoamericana es una impostura. En España de la leche interesa la nata; el resto lo tiramos, así nos hemos pasado la vida tirando lo que hay debajo -o encima- del boom; si ya conocemos el boom, para qué seguir leyendo.

Sobre el boom hay un malentendido histórico; ha terminado presentándose como un lanzamiento comercial de unos tipos -básicamente, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar- ágilmente agitados por una agente literaria, Carmen Balcells, en un contexto propicio para su penetración imparable. Y el boom fue mucho más: ellos y muchos más. Sigue siendo: el boom sigue existiendo, tratamos de taparlo con un dedo. El dedo español.

Así, poniéndole el dedo o el circulito comercial del boom al momento literario que representaban esos escritores en aquel tiempo, el fenómeno se podía vender como eso, como un fenómeno, y, más aún, como un epifenómeno; y luego se podía parar. No se paró, pero tuvo sus contratiempos. Los tiene aún; los tienen sus herederos.

De hecho, casi treinta años más tarde, a principios de los noventa, la literatura iberoamericana era incapaz de arañar presencia en la estantería o en los medios españoles. Siguieron marcando su rumbo los escritores de aquel cuarteto, pero no tanto: unos años después de muerto el autor de Rayuela, escuché decir a un editor que para divulgar a Cortázar -de nuevo- había que traducirlo al castellano; y para vergüenza de aquel tiempo, y de esas opiniones, se podía traducir, sólo para verificar todo lo que inventó Cortázar para hacer más grande el castellano.

Siguió el cuarteto de los jóvenes del boom pero poco a poco España le fue poniendo su proa a la literatura hecha en Iberoamérica, y aquellos años 90 fueron testigos de la impostura. Con las excepciones que tiene cualquier regla, a los autores de la otra orilla, a pesar de ser miembros del territorio de La Mancha del que habla Carlos Fuentes, se les puso la proa española; eran demasiados, venían demasiado, no había sitio para tanta gente. Fue la época en que se instituyó el término sudaca, por cierto.

En aquel libro de Harss aparecían también, eran parte de la misma época, Borges, Asturias, Onetti, Guimarães Rosa, Carpentier, Rulfo, que ya iban camino de hacerse clásicos. Acaso porque ya iban siendo importantes, en seguida se les desprendió del fenómeno, a la espera acaso de que el boom fuera flor perecedera y un día aquel cuarteto de chiquillos -Vargas Llosa tenía 27 años cuando Harss le visitó para hablar de su naciente obra literaria, un adivino; Gabo y Fuentes no habían cumplido aún los cuarenta- se diluyera para dejar reluciente o solitaria la sagrada patena de la literatura de nuestro terruño.

Pero, claro, aquello fue imparable, como una presa desbocada. No era extraño, dijo Borges, precisamente en ese libro: la literatura iberoamericana que ellos representaban bebía de más tradiciones que cualquier otra literatura, española, europea, mundial, estaba en mejores condiciones para hacerse imparable, eso decía él. Claro, Borges se refería sobre todo a la tradición francesa, que equipó de diversidad y de una cultura diferente la imaginación de sus paisanos; orgulloso e indiferente, esto dijo, además, el sabio ciego y polémico: "Cuando hay una renovación literaria, esa renovación viene de América, y desde luego bajo el influjo de los franceses, más leídos y mejor leídos en América que en España".

El río no cesaba. A aquella literatura diversa, pletórica, se iban adhiriendo, casi contemporáneamente a aquel 1966 que retrató Luis Harss, gente como Guillermo Cabrera Infante, José Donoso, Mario Benedetti, Roa Bastos, Alfredo Bryce Echenique, Manuel Puig, Manuel Mujica Lainez y tantos otros que convirtieron en una alineación de muchísimos jugadores aquel equipo consagrado en 1966, el momento más álgido del dichoso -que no desdichado- boom de la literatura iberoamericana.

Más de cuarenta años después, aquella incursión de la armada del boom y de los parientes del boom no ha logrado sino consolidar lo que ya hubo; sigue habiendo las mismas dificultades de siempre para que venga lo nuevo, que es numerosísimo e importantísimo, y los autores a los que no conoce ni Dios (esa frase con la que se cierra la puerta al conocimiento de lo nuevo, hasta que obtiene premio, o castigo) pasan por las ferias y los saraos sin otra gloria que su pena.

En su libro Historia de un encargo: 'La catira' de Camilo José Cela (Anagrama), el editor y escritor Gustavo Guerrero recoge una frase de su colega mexicano Ricardo Cayuela (editor de Letras Libres) que ilustra la rabia que sigue produciendo allá este desdén de acá: "Las autoridades españolas", decía Cayuela en 2003, "festejan la lengua, la promueven, presumen de ella en todos los foros y ámbitos internacionales y, al mismo tiempo, no tienen ningún interés por conocer a los hablantes de esa lengua ni les interesa lo que escriben o lo que hacen".

Suena fuerte, o sea que es verdadero. Ahora estamos cerca del bicentenario de las independencias, y en el prólogo de esa efeméride, la Feria del Libro de Madrid ha tenido la feliz ocurrencia de celebrar la literatura iberoamericana. Una feliz idea que pasa por Madrid como un homenaje y también como un espejismo. Los escritores han venido, a veces han dialogado entre ellos mismos, se han juntado en instituciones latinoamericanas, o casi, se han escuchado hablar de lo que les junta sin tener delante, muchas veces, a aquellos que se supone que son de su misma cultura y de su misma lengua (la lengua común que nos separa, que dijo Bernard Shaw, también citado por Guerrero); ni los medios ni el público han sabido demasiado de lo que quieren, de lo que hacen, de lo que escriben, de lo que añoran o de lo que rompen.

La gente espera a que el hielo se caliente para tocarlo; dentro de algún tiempo los que ahora han visto, indiferentes, como los autores iberoamericanos que ya no son sino los nietos del boom regresan coronados, y entonces querrán tocarlos, serán materia de fama y de tertulias.

Serán, acaso, como aquel Borges de sus inicios, y aún más allá, que le contaba a Harss su fascinación cuando supo que 37 personas -¡37!- habían comprado en un año su Historia de la eternidad. "Yo tenía ganas de buscar a esas 37 personas, agradecerles, pedirles disculpas por lo malo que era el libro".

Ahora por España pasan y han pasado numerosos escritores iberoamericanos que a lo mejor han vendido 37 libros, o menos, se han encontrado con 37 lectores, o menos, y esos 37 testigos de lo que hacen algún día le podrán decir: "Fui yo uno de los 37". Y alrededor, acaso, habrá multitudes de los que ahora les han visto pasar, indiferentes.

Juan Ruiz

El país

jueves, 12 de junio de 2008

La 'resurrección' de una palmera milenaria

  • Científicos israelíes han logrado germinar las semillas más viejas del mundo
  • Fueron halladas en una fortaleza construida por Herodes hace 2.000 años

MADRID.- Una palmera datilera ha resucitado después de que durante unos 2.000 años sus semillas permanecieran enterradas en la que fue la gran fortaleza que construyó el rey Herodes sobre el monte de Masada para protegerse de los partos y los romanos.

Aunque su aspecto no actual no es precisamente esplendoroso, la planta ha permitido recuperar ejemplares con unas características diferentes de las actuales y podría ayudar a conocer más sobre la historia y la domesticación de estos cultivos.

Las semillas de esta palma ('Phoenix dactylifera') se encontraron hace ya 40 años en las excavaciones que tuvieron lugar en Masada, una montaña aislada próxima a la costa del Mar Muerto.

La fortaleza había sido construida en torno al año 50 a. de C. por el Rey Herodes y se destruyó en el año 90 de nuestra era.

Durante todo este tiempo estuvieron almacenadas a una temperatura adecuada, hasta que en 2005 un grupo de investigadores de la Organización Médica de Hadassh, en Jerusalén, decidieron intentar germinarlas.


A las ocho semanas, los científicos, liderados por Sarah Sallon, comprobaron que una de ellas germinaba. Al año y medio, la cambiaron de maceta y a los 26 meses, su desarrollo era igual que el de las palmeras datileras normales, aunque presentaba unas manchas blanquecinas en las hojas, probablemente por falta de nutrientes.

Sallon, en el artículo que publica en 'Science' esta semana, explica que probablemente el fuerte calor durante el verano y la falta de humedad todo el año en Masada han contribuido a «la excepcional longevidad que ha minimizado la generación de radicales libres, una importante causa de envejecimiento en las semillas».

Los investigadores recuerdan que las palmeras datileras comenzaron a cultivarse hace 5.000 años y que en la zona del Mar Muerto era conocida por la excepcional calidad de sus dátiles allá por el siglo I.

Sin embargo, hace unos dos milenios, esos cultivos en las cercanías del Mar Muerto se perdieron casi en su totalidad.

Ahora, los análisis genéticos de estas semillas, a las que llaman 'Matusalén', han revelado que son un 16,5% diferentes de las de Irak y hasta un 35,3% distintas de las de Marruecos.

Como son cultivos que se reproducen sexualmente, de la fusión de macho y hembra de la planta, cada ejemplar es único genéticamente, como en los animales. Los científicos creen que la palmera 'Matusalén' puede ayudar a comprender el florecimiento de la población de Judea hace dos milenios. Incluso ya piensan en estudiar sus posibles característica medicinales.

Hallada en Segovia momia del siglo XV

Las obras en los sepulcros de la iglesia de San Esteban, en Cuéllar, sacan a la luz un cuerpo que podría pertenecer a un cortesano de Enrique III

Los trabajos de restauración en los sepulcros de la iglesia de San Esteban, en Cuéllar (Segovia), han sacado a la luz un cuerpo momificado que podría pertenecer al titular de la tumba, Alfonso García de León, influyente personaje en la corte del rey Enrique III, fallecido a principios del siglo XV. Según han dicho hoy a Efe fuentes de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, que financia la investigación arqueológica, el monarca citó a García de León en su testamento como contador mayor de Castilla, tesorero y alcaide del Alcázar de Segovia.

Los restos, localizados en uno de los dos arcosolios que se encuentran en el lado del Evangelio, se pueden haber mantenido momificados por la gran cantidad de cal encontrada dentro de la caja, que podría haber contribuido a la conservación del cadáver y de algunos restos de tela, que pueden ser de ropajes o de un sudario. La Fundación del Patrimonio Histórico exhumará ahora los restos de los otros tres sepulcros, el otro del lado del Evangelio y los dos del lado de la Epístola, en los que se han empezado a documentar también diversos restos humanos, también con signos de momificación.

Sepulcros con ornamentación mudéjar

Las primeras hipótesis apuntan a que podrían corresponder a los enterramientos originales de Urraca García de Tapia, esposa de Alfonso García de León, Martín López de Córdoba Hinestrosa y su mujer Isabel de Zuazo. Los cuatro sepulcros, insertados en los muros y distribuidos en pares a los dos lados de la capilla mayor de la iglesia de San Esteban, están decorados con yeserías de clara raigambre mudéjar, ya que el templo se construyó en este material, hacia el siglo XII.

En función de los resultados de los trabajos arqueológicos, es posible que se amplíe la investigación y los análisis antropológicos de los restos hallados. Estos estudios científicos permitirán determinar las causas de la conservación de estos cuerpos e identificarlos, además de aportar información sobre las características físicas, posibles patologías o rasgos anatómicos.

La Fundación del Patrimonio restaura los cuatro sepulcros del presbiterio y otros bienes muebles de la iglesia, como los revestimientos murales de la capilla del Evangelio, las hornacinas de los retablos del Descendimiento y del Crucificado y del archivo, el retablo del Crucificado y el de la Virgen, que está en la nave de la Epístola. La inversión estimada supera 167.000 euros por parte de la fundación, que cuenta con la colaboración de la diócesis de Segovia y el ayuntamiento de Cuéllar.

miércoles, 11 de junio de 2008

El terrorismo globalizado

La reciente aparición de su gran novela, La ofensa (2007), del escritor asturiano Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971), fue bastante sorprendente, aunque ya era previsible para quien conociera su obra anterior, bastante abundante -aunque reducida al ámbito regional-, lo que muestra que no se trataba de un recién nacido, caído del cielo, sin más. Pues sus principios fueron bastante trabajosos, y ya duraban casi más de diez años, cargados de libros, entre novelas, ensayos, teatro, poemas, y una larga serie de colaboraciones en revistas y periódicos regionales. Filósofo de formación, periodista, editor, cargado de premios y honores, sus principios fueron bastante trabajosos, antes de dar el salto a escala nacional con esta penúltima novela ya citada.

Menéndez Salmón es sobre todo filósofo, un hombre cargado de cultura y dotado de un estilo propio, expresionista, fuerte, de inspiración sobre todo germánica, trágico, pero que suele tropezar casi siempre con problemas para una solución narrativa eficaz. Por ello sus primeras novelas resultan fragmentarias, faltas de narratividad, con lo que brilla mucho más en los relatos cortos -Los caballos azules (2005), que fue lo primero que me llamó la atención de él- mientras sus novelas iniciales, La filosofía en invierno (1999), Panóptico (2001), Los arrebatados (2003) y La noche feroz (2006), no acaban de conseguir la fluidez narrativa necesaria.

Tras conseguir su obra maestra con La ofensa, donde la potencia metafórica suple con creces esa falta de narratividad, logrando una estructura narrativa total (trata de cómo la presencia del terror separa en el alma del héroe, un soldado alemán durante la II Guerra Mundial, la sensibilidad de la moralidad, ésa es la verdadera "ofensa"), ahora se inclina por otro también relacionado, el del terror, que la otorga una frase de Dostoievski, "el terror es la maldición del hombre" (en Los demonios) que coloca como lema de esta nueva novela, en la que sin embargo le perjudica su falta de ilación narrativa y resulta excesivamente fragmentada y hasta desarticulada.

En una ciudad del norte, denominada Promenadia, hay en asesino en serie, que suele dejar un zapato desparejado al lado de sus crímenes, es objeto de una persecución por parte de sus víctimas, de cinco policías, de tres enloquecidos, y de una serie de circunstancias, que suelen apuntar a su nombre real, Mortenblau, que es como se titula la primer parte de libro, que sigue con la exploración de la locura, 'El mundo bajo la caperuza de un loco' y cierra con una desarticulación familiar, 'Padres sin hijos', con rastros autobiográficos. La novela está muy desarticulada, pues se compone de fragmentos narrativos, por lo general escritos en presente, con una simultaneidad que interrumpe continuamente el hilo de la narración. Con lo que se comunica el terror pero se desarticula al mismo tiempo. Novela muy bien escrita, muy trágica, con evidente fuerza expresiva, pero que no alcanza la perfección de la anterior.

martes, 10 de junio de 2008

El oficio de escribir

El oficio de escribir, es uno de los enunciados de mayor inquietud entre los artesanos de las letras. Así como el alfarero se empeña en modelar una pieza de barro, el cual, producto de su imaginación y destreza creará un arte visual, de igual modo el oficio de escribir para un escritor será su puntapié para trazar su imaginación, creatividad en un trazo de papel.

Pero, ¿Por qué un oficio? entre los círculos manufactureros, creativos e imaginativo no se habla de profesión, ni siquiera de una actividad y le creen mejor mencionarle un oficio a este programa preconsevido por los hacedores de las letras. Le va mejor por lo intrincado en el idioma y la sociedad. La consideración social del trabajador fue producto de las etapas mediavales, donde era de común entre la latinidad decir opus (obra) y facere (hacer). hacer una obra. Es común escuchar tal persona es un profesional de tal disciplina, es decir, alguien a quien se le otorga un título, que deja sus huellas por las aulas de una universidad o centro enseñanza especializado, y de ahí viene el mote de profesor, es decir, el defensor de lo que asumió como parte de su formación por las aulas. Un caso contrario, el escritor, el cual no tiene ni título, ni enseña, ni cree en nada, simplemente hace una obra.

¿Podemos comparar a un escritor con los oficios de artesanales? son muchos los defensores del oficio de escribir que han buscado una conexión funcional del escritor con el albañil, el mecánico, el ebanista, el carpintero, entre otras ramas del oficio artesanal, pues así como el escritor tiene como instrumento para dar cortes certeros a las letras, así aquellos oficios utilizan el alicate, el volante, la garlopa, la sierra. Si procuramos producir una comparación entre oficio del escribir y los oficios artesanales puede derrivar en un engaño. El escritor no conoce su oficio, pues no es de imaginar a alguien que ejercer un oficio que desconoce. En tiempos mediavales para ser admitido en los gremios debía tener una entera vocación artesanal, si era un neófito debía transcurrir largo tiempo en el aprendizaje de dicha vocación y con el tiempo, madre de toda experiencia, debía llevar a cabo una serie de obras para ser reconocida por el senado de los agremiados mayores.

En una ocasión Garcia Lorca en una entrevista publicada en 1935 confesaba: "Cada mañana olvido lo que escribí en la víspera... A veces, cuando veo lo que pasa en el mundo, me digo: "¿ Para qué escribir". Pero es preferible trabajar, trabajar. Trabajar y ayudar a quien lo merece. Trabajar, incluso si se dice a veces que se trata de un esfuerzo inútil. Trabajar como una forma de protesta"

Si supiera... Si el escritor supiera , dejaría de ser escritor. Si supiera lo que hay más allá de una página en blanco, sería un autómata. Y cuando culmina una obra, que en un principio no sabía en qué iba a consistir, lo aprendido no le sirve para la obra siguiente. Lo fundamental de un oficio es que el que aprende a poner baldosas ya sabe ponder todas las baldosas, en cambio, el escritor que da por iniciada una segunda obra ha de olvidar completamente la primera, borrarla de su cabeza, para meterse en un nuevo laberinto de dificultades que ha de sortear a partir, una vez más, de una página en blanco.

Cualquier artista plástico por lo poco que sepa de su profesión, sabe lo que va a hacer, aunque de un modo aproximado. Ningún arquitecto proyecta una ermita y le sale una catedral; ningún pintor piensa una taberna de Montmartre y el resultado de su obra es la familia real. Los profesionales: médicos, herreros, ingenieros, cocineros entre otras asumen grandes riesgos, pero ninguno como el escritor, el cual asume la desdicha y la absurdez de la condición humana. En cierto sentido, la misión de éste sería comparable a la de Cristo, que se echó a las espaldas todos los pecados de la humanidad, pero el escritor se limita a echarse encima los detritus de la sociedad. Su papel no es la de un redentor, sino el de un vertedero o una cloaca.

El escritor se dedica a poner todo su empeño en hacer aquello que no sabe. En asumir y comprender la soledad o el sufrimiento que los otros no comprenden ni asume: la soledad de la mujer que sufre los embastes de nunca ser amada, la soledad de los desamparados sociales, que ven en un escritor el suspiro escapatorio de su irealismo. El escritor es capaz de inventar un castillo inexistente para deambular por él y sentir la angustia del hombre perdido por las crujías de los castillos inexistentes.

lunes, 9 de junio de 2008

El buen libro de papel

Los libros son estupendos: es lo mejor que hay para leer, están bien de precio, no necesitan recarga, pasarán a nuestros herederos con nuestras anotaciones y subrayados y, cuando los sacamos de paseo, informan al universo acerca de nuestros gustos y aficiones, a través de sus cubiertas...

Los metemos en nuestros bolsillos y mochilas, los zarandeamos en mudanzas, los dejamos caer al suelo inadvertidamente, y ahí están: siempre a nuestro servicio.

Pero... tienen un pequeño problema. Quiero releer el primer libro que me recomendó mi madre. O: se me antoja volver sobre ese interesante ensayista del XIX. O incluso: no leí en su momento el poemario de Fulano. Encontrar un libro de hace dos, cinco, veinte, cuarenta o doscientos años puede ser sencillamente imposible. A cambio, cada año hay decenas de miles de títulos nuevos, aunque: ¿cómo saber cuáles están destinados a ocupar un lugar en nuestro corazón? Y por último: ¿cuál de los muchos libros que no he leído, de cuya existencia incluso nada sé, es vital para mí...?

No: el libro no es un problema. Lo que es un problema es encontrar el que quieres (por un lado) y saber cuál de las centenas de millares, viejos y nuevos, que existen deberías leer (por otro). Es decir: el problema es una industria basada en la novedad y la circulación rápida. Cuando se habla de la muerte del libro en realidad se está hablando de la quiebra de ese sistema. Vamos a ver: ¿qué envidiamos más de ese e-book, su pantalla plateada o el hecho de que te puede traer en segundos el libro que quieres?

El libro del futuro, el que estamos construyendo hoy entre todos, nos promete lo mejor de los dos mundos: el flujo de informaciones instantáneas, y el antiguo y acreditado objeto-libro. Las hibridaciones serán múltiples, y las que voy a contar no son ciencia-ficción, sino realidades actuales. Como por ejemplo: libros desaparecidos que vuelven a la vida en tiradas de pocos ejemplares (impresión sobre pedido). Libros editados modernamente, localizables con toda facilidad en bases de datos. O libros del pasado accesibles en sitios web que agrupan a centenares de librerías de viejo.

Y los procedimientos para orientarnos en el espeso magma de lo no leído. Por ejemplo: libros tradicionales pero que también tienen su texto en la Web, de modo que cuando rastreamos un concepto nos los topamos en los buscadores. Lectores que etiquetan y comentan sus libros en sitios web colectivos para que otros los conozcan. Autores que exponen sus obras, y a veces sus procesos creativos, a la vista del público...

Borges imaginaba el paraíso bajo la forma de una biblioteca. Pero ¿qué es la biblioteca sino la promesa de una gigantesca reserva de libros y un orden para encontrarlos? En lejanos almacenes, en librerías de novedades y de segunda mano, custodiados en bibliotecas, o incorpóreos como arquetipos digitales listos para ser impresos esperan cientos de miles de libros, y hoy una red mundial de búsquedas y recomendaciones, como nunca ha existido, permite llegar hasta ellos.

Nos gustan los textos en la Red, adoramos los e-books. Pero para sentarse cómodamente y leer no hay nada como los buenos, los amigables libros de papel.

Y cada vez están más cerca.

José Antonio Millán

La dura vida del currante en el Imperio Romano

Un grupo de arqueólogos descubre en Roma una necrópolis para pobres de 2.000 años de antigüedad

El subsuelo de Roma no sólo guarda los restos de lujosas villas, termas o recintos monumentales del pasado imperial de la capital italiana, sino que también ha preservado en el tiempo huellas de la vida cotidiana de la que en su época fue la ciudad más importante del mundo conocido. Un grupo de arqueólogos ha descubierto una necrópolis intacta de casi 2.000 años de antiguedad que ofrece la rara oportunidad de estudiar como era en la vida de los trabajadores pobres en el Imperio Romano.

El complejo funerario, que data del siglo I y II d.C, en pleno apogeo del Imperio Romano, consta de unas 320 tumbas con restos de esqueletos bien conservados y utensilios, como lámparas y joyas, que acompañaban a los muertos en el más allá. Los arqueólogos han resaltado la importancia que tiene el hallazgo ya que ofrece una rara visión de las creencias y modo de vida de los campesinos y los esclavos, que constituían unos de los sectores más pobres de la sociedad romana.

Malas condiciones

Los restos humanos desenterrados corresponden sobre todo a hombres y muestran señales de los efectos de un duro trabajo realizado en condiciones húmedas, lo que sugiere que tal vez eran empleados en instalaciones portuarias cercanas al lugar donde se ha hallado la necrópolis. En algunas tumbas también se encontraron restos de niños que vestían o tenían collares en sus manos, presumiblemente para protegerse de espíritus malignos.

El descubrimiento del cementerio no ha sido del todo casual. Los arqueólogos que desesterrado esta necrópolis comenzaron a investigar el área, cercana al aeropuerto romano de Fiumucino, hace más de un año, después de que la policía avisara sobre excavaciones ilegales en el lugar que sugerían desde hace años la existencia de una necrópolis enterrada.


sábado, 7 de junio de 2008

¿ y que por estos hemiferios?



En una entrevista concedida por Raúl González, director de Alfaguara Infantil y Juvenil, en el marco de la celebración de la Feria del libro Madrid 2008, él sostiene: "es falso que los adolecentes no leen o que lean menos que sus padres". Este enunciado se produce en momento de una aparente crisis de lectura. Sostiene, que uno de los pilares para el buen desarrollo del adolecente en la lectura, son sus padres. Es una afición que nace en el mismo nucleo familiar, pero que se encamina con el sano aporte que hagan los profesores en sus respectivas aulas.

Creo conveniente que saltemos esta gran extensión de agua que separa los continentes para caer en este turrón de isla. Los pronunciamientos esgrimidos por Rául González no nos pueden pasar por alto, pues si bien es cierto, que la afición nace en el nucleo familiar y que los profesores deben ser un buen canal de promoción de la lectura o de la continuidad de la lectura, es cierto que por estos predios el asunto no es tan asi. La República Dominicana en término familiar ha venido sufriendo grandes separaciones, los padres son cada día más independiente de sus hijos, los hijos son más independiente de sus padres, y la responsabilidad de los padres la viene a asumir la joven de servicio domestico de la casa o los juegos, creando así entre padres e hijos una gran brecha donde el único puente es el personal, o en aquellos hogares donde no proliferan estos servicios, los hijos son dejado en desvandada.

Un componente algo preocupante, después de ver el trecho entre padres e hijos, es el aporte que puede surgir en las aulas. Los profesores cada día carecen de menos conocimientos en materia de la enseñanza. Hay profesores que no incentivan, que no estimulan la pasión por la literatura, no recrean los grandes relatos fantásticos y de aventura, no promueven ese habito imaginativo, la creatividad ficcionaria en el joven, no llevan al púber a encontrarse con la Iliada, El cantar de Mio Cid, El Quijote, entre otros grandes clásicos. Los profesores oscilan en lo pueril, vano y estéril de la lectura, solo se centran en recrear su mundo, un mundo deficiente en todo los ámbitos donde prospera la comunicación del papagayo. Ya no existe ese gran debate entre profesor y estudiante referente a un tema o escrito. Si no es menos cierto, que los estudiantes ha querido dejarse llevar por lo fácil, donde solo prima el querer pasar una materia, no es menos cierto de igual modo, que los profesores no ponen un muro de contención para detener ese mal habito.

El adolescente, el niño desde una edad temprana debe encauzarse por el sendero que lleva al enrequiciemiento del saber. Ser vasos comunitivos entre padres e hijos, que ambos puedan debatir, argumentar, argüir los temas que florescan de la lectura de algún libro. El padre deber ser el tutor por excelencia de sus hijos, que el padre lo ensarte, lo engarse a la literatura fantástica, que es la forma que adopta en el siglo XIX el antiguo género del romance. Que el padre adose, vincule a sus hijos para una lectura del León en invierno de William Shakespeare, El campanario de Herman Melville, El rey del Río Oro de John Ruskin, entre otros grandes escritos, que podrían ser la diferencia entre un mancebo que ha sido instruido, aleccionado en el facinate mundo de la lectura y otro adolescente que solo deja fluir, destilar el tiempo entre sus manos sin ningún compromiso.

viernes, 6 de junio de 2008

El polvo marciano, en alta resolución

La sonda Phoenix ha enviado hoy las fotografías con mejor definición jamás tomadas de polvo y a en la superficie de un planeta, mientras prepara su misión principal en búsqueda de signos de vida en Marte, según han informado científicos de la NASA. Las imágenes han sido con un microscopio óptico y muestran partículas, algunas tan pequeñas como una décima parte del diámetro de un cabello humano, recogidas con un portaobjetos cuando la sonda amartizó el 25 de mayo en el círculo ártico del planeta rojo.

"Tenemos imágenes que muestran la diversidad de los minerales en Marte en una escala sin precedentes en la exploración planetaria", ha explicado a los medios Michael Hecht, del laboratorio de Propulsión de la agencia espacial estadounidense. Uno de los pequeños granos que se ve en las fotografías es transparente y blanquecino, pero los científicos han explicado que es un mineral, probablemente sal, y no hielo, algo que se busca con ansias por ser crucial para permitir la vida en el planeta.

Otras partículas eran de color café rojizo como la superficie marciana, u oscuras y brillantes. "Es casi seguro que lo que estamos viendo en el microscopio no es hielo", ha explicado Tom Pike, líder del equipo de geología de la sonda, porque una partícula de hielo así de pequeña se hubiese derretido antes de poder fotografiarse.

jueves, 5 de junio de 2008

Aprender a pensar

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.

En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?. Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión.

En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: "Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo".

En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica

Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más practica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz...y dedicarnos a solucionar OTROS problemas

La venta de libros se estanca en España


Las ventas de libros en las librerías de España sufrieron un estancamiento o un ligero retraimiento entre 2002 y 2006, según un estudio del Observatorio de la Librería, realizado por la Confederación Española de Gremios de Editores de Libros (CEGAL), que agrupa a 1.500 librerías. El estudio, presentado hoy en la Feria del Libro y que se ha llevado a cabo a partir de una muestra realizada entre 622 librerías de toda España, pone de manifiesto que el resultado económico de las ventas va desde un beneficio de un 3,13% en las librerías muy grandes hasta las pérdidas de un 1,82% de las más pequeñas.

Estos indicadores estadísticos, que preceden a los datos sobre el comercio interior y exterior del libro que se darán a conocer a finales de mes, muestran que durante ese mismo periodo (2002-2006) en las librerías clasificadas como medianas pequeñas se pasa de 217.000 euros a 201.000 euros, y en las medianas grandes el promedio de las ventas en libros evoluciona de 395.000 euros a 418.000 euros. La diferencia en términos de ventas está muy marcada entre los establecimientos muy grandes, con 2,5 millones de euros, y los grandes, con 905.000 euros. En general, el peso del libro respecto del conjunto del negocio de la librería grande y mediana de España se sitúa entre el 80 y el 90%.

El análisis de ventas muestra que los libros de texto escolar y universitarios representan entre un 25 y un 35% de las ventas totales de los establecimientos grandes y medianos, y que las ventas de best-sellers y los libros de fondo son los que tienen un crecimiento interanual en un mayor porcentaje de librerías.

Estancamiento consolidado

Estos datos, para Fernando Valverde, presidente de CEGAL, demuestran que estamos ante "una situación de estancamiento, pero de un estancamiento consolidado. Han consolidado su posición, de momento, las librerías independientes, y esto no es malo". "Es un buen dato -aclara Valverde-, y además hay que añadir que hay mayor utilización, aunque lenta, de las nuevas tecnologías y de los procesos que esas nuevas tecnologías implantan, y que las librerías han comenzado a tomar interés por renovar sus estructuras".

Esta apuesta de las librerías por la renovación y actualización de la imagen es interpretada por Valverde como un dato "de confianza respecto al futuro". Y es que para el presidente de CEGAL el sector del libro está preparado para afrontar un momento de crisis o de recesión económica. "El sector del libro ha vivido más allá de que en un momento

determinado haya un best-seller, o de un mal periodo económico. El sector del libreo siempre vive en una raya de crecimiento constante muy moderado. No tenemos rendimientos altísimos y los sectores que están en crisis son los que tienen o han tenido grandes beneficios y cuando hay recesión lo acusan. Nosotros, no", recalca.

En cuanto a las pequeñas librerías, Valverde considera que el librero "aguanta bien". "Las librerías pequeñas a pie de calle en la ciudad o en el pequeño pueblo van a vivir siempre, porque tienen capacidad de adaptación. Pero otra cosa son las pequeñas que viven de los libros escolares, esa sí nos preocupan, porque tenemos 17 comunidades autónomas con políticas diferentes a ese respecto", concluye.

EFE - Madrid - 05/06/2008
El pais

miércoles, 4 de junio de 2008

Cortázar, Faulkner y otros grandes

El ejemplo de pequeños editores como Gadir, en Madrid, y Libros del Zorro Rojo, en Barcelona, empeñados en recuperar textos clásicos o de grandes autores contemporáneos para acercarlos a niños y jóvenes a través de nuevas ediciones ilustradas, parece que se va extendiendo, a juzgar por las propuestas similares que van apareciendo, cada nueva temporada, en diferentes editoriales. Esta primavera, cabe destacar especialmente, por la importancia del autor -Cortázar- y por la espléndida edición, ilustrada por Emilio Urberuaga, Discurso del oso, el único cuento para niños que escribió el autor argentino (en realidad para "dos niños", los hijos de su amigo, el pintor y poeta Eduardo Jonquières) y que hasta ahora sólo se había publicado como uno más de los textos de sus famosas Historias de cronopios y de famas (1962).

El editor de Libros del Zorro Rojo, un auténtico rastreador de pequeñas joyas literarias para los lectores más jóvenes, lo ha rescatado como texto independiente y lo ha convertido, con la colaboración de Emilio Urberuaga, en uno de sus más brillantes trabajos como ilustrador, en un precioso cuento ilustrado para niños de 6 años en adelante.

Un cuento ingenioso y divertido sobre las insólitas andanzas nocturnas de un oso encantador que vive entre las tuberías de un gran edificio, provocando esos ruidos misteriosos que suelen oírse por las noches en las casas.

Para lectores de 8 años en adelante, Alfaguara propone su hallazgo particular de esta temporada: El Árbol de los Deseos, único cuento infantil de William Faulkner, escrito para una niña como regalo de aniversario, según reza la dedicatoria del propio autor -"Bill hizo este libro para su querida amiga Victoria en su octavo cumpleaños"-. Un cuento fantástico, que juega con la idea de que el día de cumpleaños es un día mágico, en el que puede pasar cualquier cosa, sobre todo si la noche anterior "te acuestas con el pie izquierdo y le das una vuelta a la almohada antes de dormirte".

Y, efectivamente, la protagonista del cuento, Dulcie, comprobará que así es, cuando se despierta el día de su cumpleaños y se encuentra con Maurice, un extraño muchacho con poderes mágicos, que la invita a una excursión en busca del Árbol de los Deseos.

Un relato lleno de fantasía y humor, en el que no faltan los consejos morales -sobre el egoísmo, la generosidad, el respeto a las buenas costumbres- tan del gusto de la época.

También para lectores de estas edades, la nueva editorial madrileña Hotel Papel propone la colección Violeta Infantil, de biografías de grandes autoras, en formato de álbum ilustrado y en edición bilingüe español-inglés. Textos asequibles y atractivas ilustraciones para familiarizar a los niños con grandes figuras literarias femeninas como Virginia Woolf, a quien, junto con Gloria Fuertes, están dedicados los dos primeros títulos.

Finalmente, y para lectores de 10-12 años en adelante, Gadir sigue ampliando la excelente selección de clásicos y contemporáneos de su colección El Bosque Viejo, con los cuentos de Chéjov y Gorki (Kashtanka, historia de un perrito y El corazón ardiente de Danko); las poesías para niños o sobre niños que escribió Fernando Pessoa recogidas en Lo mejor del mundo son los niños; la adaptación "para todas las edades" de la Divina Comedia, de Dante, y el relato El sol de la nieve o el día que desaparecieron los niños de Celama, de Luis Mateo Díez.

Discurso del oso. Julio Cortázar. Ilustraciones de Emilio Urberuaga. Libros del Zorro Rojo. Barcelona, 2008. 24 páginas. 12,50 euros. El Árbol de los Deseos. William Faulkner. Traducción de José Luis López Muñoz. Ilustraciones de Mikel Mardones. Alfaguara. Madrid, 2008. 88 páginas. 9,95 euros. Virginia Woolf, la escritora de lo invisible. Luisa Antolín. Ilustraciones de Antonia Santolaya. Hotel Papel. Madrid, 2008. 42 páginas. 14,50 euros. El corazón ardiente de Danko. Máximo Gorki. Ilustraciones de Dionisio Ridruejo. Traducción de María Josefa Sánchez. Gadir. Madrid, 2008. 60 páginas. 17 euros.

lunes, 2 de junio de 2008

Trujillo, el tiranicidio de 1961



Siendo dominicano, a veces, uno se siente hastiado ante los tantos libros que se escriben referente a la persona de Rafael Leonidas Trujillo. Lo digo, porque siento la sensación que solo los escritores dominicanos tiene como punto de apoyo para darse a conocer escribir todo lo relacionado a dicho dictador.

Me gusta leer, y créalo o no, pero me siento distanciado de la literatura dominicana, no digo con esto que no haya leído a escritores dominicanos, pero son pocos lo que han podido recorrer mi vista. Es que solo el hecho, de decirse que aquí se escribe mas de Trujillo, que cualquier otro tipo de literatura, y que ese tipo tiene mas salida, eso me dice a mi, que muchos de esos escritores en algunos de los casos son repetitivos. Desde el momento que pasamos por las aulas en nuestras escuelas nos inculcan lo que fue la vida de Trujillo, ya sea por los bienes o males que causó el Benefactor de la Patria Nueva, pero es tanto que nos hablan de Trujillo que terminamos ignorándolo todo.

Ante esa ignorancia a la que me refiero, mientras visitaba la feria del libro 2008 estaba en boga y sigue hoy día la difusión y venta del libro de Juan Daniel Balcácer "Trujillo, el tiranicidio de 1961"
pues lo compré a ver que informaciones nuevas me podría suministrar un escritor dominicano respecto a aquel régimen de mano dura que vivió la República Dominicana de 1930-1961. Conozco de este escritor como historiador, pues cuando realizaba mis estudios en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, algunos profesores y compañeros me refirieron.

Creo que se han escrito buenos libros de Trujillo, pero este libro es sumamente bueno, en realidad cuando uno comienza a leerlo, no siente ni la necesidad de ir al baño, pero si va a baño, creo con todo sinceridad que te lo llevas. Este escritor estructuró de manera a mena cada uno de los capítulos, lo cual hacen del libro uno de los más mencionados en esto días.

En el Tirancidio, Juan Daniel Balcácer combina una vez más su estilo de analizar críticamente las fuentes historiográficas a la vez que retrata y da vida, en forma narrativa, la atmosfera de esa epoca. Balcácer además de recrear todo lo relativo al 30 de mayo de 1961, hace una retrospectiva y repasa todos los intentos de resistencia al régimen anteriores y agrega las distintas historias y circunstancias en las que el pueblo dominicano sufrió cualquier tipo de represión tiránica o dictatorial.

Nos proporciona de manera detallada una cronología de ese martes 30 y miércoles 31 de mayo de 1961, donde se llevabaron a cabo a los preparativos para dar muerte al chivo. Antonio de la Maza, Juan Tomás Díaz, Pedro Libio Cedeño, Salvador Estrella Sadhala, Huascar Tejeda, Manuel Caceres Michel (Tunti), Imbert Barrera, entre otros titanes que pusieron fin a todo un régimen donde los derechos del pueblo dominicano fueron aniquilados y que solo leyendo su historia uno se da cuenta de las barbaries realidad por esta persona.

Cabe resaltar que el historiador, Juan Daniel Balcácer, recibio el marte 29 de abril 2008 el premio nacional de la feria del libro Eduardo E. León Jímenez por dicha obra.

Este libro lo doy como recomendación para una lectura de ese régimen de 1930-1961. Cuando lo lean sabrán porque lo recomendé.