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Pruebas

viernes, 11 de abril de 2014

La literatura y el mal

“Llamo experiencia a un viaje hasta el limite de lo posible para el hombre. Cada cual puede no hacer este viaje, pero si lo hace, esto supone que niega las autoridades y los valores existentes que limitan lo posible. Por el hecho de ser negación de otros valores, de otras autoridades y otros valores, la experiencia tiene existencia positiva que llega a ser ella misma el valor y la autoridad”

Este texto recoge serie de ensayos, los cuales se tejen bajo un mismo maquinista de la palabra, donde los postulados filosóficos y estéticos pone de manifiesto el carácter creador de Georges Bataille, ese mismo que Michel Foucault declaro: “Hoy ya lo sabemos: Bataille es uno de los escritores mas importante del siglo”

La literatura y el mal de Georges Bataille es un desenfreno comunicativo, donde la experiencia es el común denominador al desciframiento del lenguaje  y de la literatura, de la impotencia de una, de la imposibilidad de otra y de lo irrenunciable de ambas.  En el deshilar nos daremos cuenta que gracias a la perversión de la literatura, conforme a sus propias leyes, opera el lenguaje, dando a demostrar que solo nos hace humano, que siempre el hombre procura arriesgados paso en la búsqueda de lo absoluto.

“En este pequeño libro se hallan los dos polos más accesibles: el real y la literatura; al mismo tiempo, se trata de un examen de otros escritores, lo que rinde más fácil la penetración. Pero también se corre un riesgo que es preciso evitar a toda costa. La de rendir excesivo homenaje a los examinados, en detrimento del examinador.”

El texto va desde la literatura Emily Bronté, Baudelaire, Michelet, William Blake, Sade, Proust, Kafka y Genet.

A propósito de dicho libro les dejo una entrevista realizada a Georges Bataille con relación a dicho texto.

El 21 de mayo de 1958, Georges Bataille a propòsito de su libro La Literatura y el mal tuvo una entrevista con Pierre Dumayet en el marco del programa de televisión "Lectura para todos". Es la única entrevista que dio Bataille. La reproducimos íntegramente.

P.DUMAYET: Georges Bataille, querría que examináramos en primer lugar el título de este libro antes de entrara en el libro mismo, para permitirme plantearle ya un cierto número de preguntas. ¿Cuál es el mal del que habla?

G. BATAILLE: Creo que hay dos clases de mal que se oponen: uno que se debe a la necesidad de que las cosas humanas se desarrollen y lleguen al resultado querido, el otro consiste en transgredir positivamente algunas prohibiciones fundamentales, como por ejemplo la prohibición de matar o la prohibición de ciertas posibilidades sexuales. 

Sí, está el hacer mal y el actuar mal.

Sí, se trata de eso.

¿Ese título quiere decir que el mal y la literatura son fundamentalmente inseparables?

A mi entender, sí. Es evidente que eso no aparece a primera vista con claridad, pero me parece que si la literatura se aleja del mal, se vuelve aburrida. Eso puede asombrar, sin embargo creo que uno debe darse cuenta bastante rápidamente de que en la literatura la angustia está implicada, y que la angustia siempre está fundada sobre algo que va mal, sobre algo que va a terminar muy mal, y que es poniendo al lector en la perspectiva, o al menos ante la posibilidad, de una historia que terminará mal; y muy a menudo, para simplificar la situación de la novela, es poniendo al lector ante esta perspectiva desagradable, ante esa tensión, que la literatura deja de aburrir. 

Por consiguiente un escritor, un buen escritor, ¿es siempre culpable de escribir?

La mayor parte de los escritores no tiene conciencia de ello, pero creo en esa culpabilidad profunda. Escribir es así mismo lo contrario de trabajar; eso me parece muy lógico, todos los libros que valen la pena son esfuerzos que se le sustraen al trabajo.

¿Puede citarnos uno o dos escritores que hayan sentido la culpa de escribir?

Bien, me parece que hay dos, a los que cité en mi libro, que se distinguen muy particularmente en este sentido. Son Baudelaire y Kafka. Uno y otro tuvieron conciencia de que se ponían del lado del mal y que por consiguiente eran culpables. En Baudelaire se hace sensible en el hecho de que escribió un libro con el título de Las Flores del Mal el pensamiento que más le importaba; y, en cuanto a Kafka, está expresado con más claridad. Consideró que al escribir, desobedecía a los suyos y que, por lo tanto, se ponía en una situación culpabilidad. Es verdad que su familia le hacía sentir que no estaba bien consagrar la vida a escribir, que el bien estaba en seguir el ejemplo que siempre se había seguido en la familia, tener una actividad comercial, y que si uno se sustraía a ese deber, actuaba mal. 

Sí, pero allí, ser escritor era ser culpable para Kafka o para Baudelaire porque ser escritor no era muy serio, ese es el sentido de las palabras de los padres de Kafka o de Baudelaire. 

Sí se quiere.

Pero ellos sienten esa culpabilidad como una chiquilinada; se sienten culpables de chiquilinadas porque escriben. ¿Piensa verdaderamente que Baudelaire y Kafka llegaron a sentirse culpables de infantilismo cuando escribían?

Creo que muy expresamente e incluso a veces de un modo explícito, se sintieron en la situación del niño ante sus padres, niño que desobedece y se pone en una situación de mala conciencia porque tiene presente a los padres a quienes ama y que le dijeron constantemente que no debía hacer eso, que estaba mal, y esto en el sentido más fuerte de la palabra. 

Pero si la literatura es una chiquilinada o si uno es culpable de escribir porque la literatura es una chiquilinada ¿se puede pensar que la literatura es una cosa pueril?

Me parece que hay algo esencialmente pueril en la literatura. eso puede parecer un poco inconciliable con la admiración que, por otra parte, se puede tener y se tiene por la literatura, y que creo compartir.

Escribió un libro sobre erotismo ¿según usted, el erotismo en literatura es una chiquilinada?

No sé si la literatura se distingue del erotismo en general, al respecto me parece que es muy importante darse cuenta del carácter infantil del erotismo en su conjunto. Es erótico alguien que se deja fascinar como un niño por el juego, y por un juego prohibido. Y el hombre al que el erotismo fascina está totalmente en la situación del niño con relación a los padres. Tiene miedo de lo que podría sucederle y siempre va bien lejos para tener miedo, no se contenta con lo que los adultos se contentan, le hace falta tener miedo, necesita encontrarse en la situación en la que estaba cuando era niño, o cuando sentía la amenaza de los retos, incluso de manera muy severa, de manera insoportable, intolerable. 

Puede entenderse también que usted condena esta puerilidad. En realidad, pienso que sería bueno volver al título de su libro una vez más La Literatura y el Mal. Querría que indicara la dirección general del libro.

Es cierto que se trata de una advertencia; es decir, que debemos advertir sobre este peligro, pero es posible que una vez que se ha advertido acerca de un peligro, se le dan a quien se advirtió razones para enfrentarlo: y creo que es esencial para nosotros enfrentar el peligro que la literatura representa. Creo que es un peligro muy grande y muy serio, pero sólo se es hombre cuando se enfrenta el peligro; creo que en la literatura nos damos cuenta de las perspectivas humanas restituidas bajo su luz más transparente, porque la literatura no nos deja vivir sin hacernos notar las cosas humanas en la perspectiva más violenta.
Que se piense en la tragedia, en Shakespeare, hay una cantidad de aspectos del mismo tipo, es también la literatura la que nos permite ver lo peor y hacerle frente, saber superarlo, en resumen, ese hombre que juega, encuentra en el juego la fuerza para superar el horror que el juego trae consigo.


Esta entrevista también puede encontarse en youtube, hablada en francés con subtitulos en inglés.