Bienvenido

Si eres amante de la lectura, tiene todas las llaves que te puede dar este humilde blog para continuar en tu viaje.

Pruebas

viernes, 20 de julio de 2012

Manual de Saint Germain-des-Prés

El 3 de octubre de 1949 Henri Pelletier, responsable de la colección Guides Verts que publica la editorial Toutain, en la Rive Droite, se encuentra con Boris Vian y le propone escribir una guía del barrio parisino de Saint-Germain-des-Prés. El editor no era consciente de que Vian no iba a elaborar una simple guía para turistas sino un texto explosivo, una enciclopedia de bolsillo con los saberes eruditos y prácticos que todo novato debía asimilar.
Boris Vian, uno de los indiscutibles protagonistas de la vida del emblemático barrio, nos ofrece un viaje inolvidable y nos invita a conocer sus calles, sus cafés, sus manías y sus personajes: de Prévert a Juliette Gréco, de Queneau a Sartre, de Simone de Beauvoir a Camus...
Publicado en 1979, veinte años después de su muerte, el Manual de Saint-Germain-des-Prés nos guía a través del París de las cuevas y del jazz y nos regala el retrato de una época llena de creación y de vida que Vian aliña con su humor mordaz y subversivo.

II . La población
Los pobladores de Saint-Germain-des-Prés

Las razas que habitan Saint-Germain-des-Prés son numerosas. Podemos citar:
     1. Los autóctonos, a quienes es fácil reconocer porque permanecen casi siempre en la superficie.
     2. Los asimilados, que no han nacido en Saint-Germain-des- Prés pero han acabado convenciéndose de lo contrario.
     3. Los invasores permanentes, tribus diversas que engloban a una proporción considerable de estadounidenses, suecos, contados ingleses y algunos eslavos.
     4. Los incursionistas son manhueques de pura cepa y ciudadanos de diversas regiones de París que pasan breves estancias en Saint-Germain, casi siempre restringidas al subsuelo.
     5. Los trogloditas o habitantes permanentes del subsuelo.
     Los autóctonos auténticos son muy numerosos y se acantonan en las alturas, desde donde en otros tiempos tenían el mal gusto de vaciar a la calle sus escupideras llenas. Se trata de un pueblo dotado de unas costumbres extraordinarias, pues viven durante el día y duermen por la noche: por norma general se levantan por la mañana, trabajan de ocho a doce y de dos a seis y regresan a sus casas para dormir a la caída del sol. Suelen estar casados, tener hijos, ir al cine los sábados, creer en el ahorro y escuchar la radio. Resulta complicado observarlos en libertad: de un orgullo extremo, no se mezclan con el resto de la población, a la que meten en el mismo saco general de «existencialistas». Ya hemos visto lo que cabe pensar de semejante extensión del término.

Boomerang

No hay comentarios: