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Pruebas

viernes, 7 de septiembre de 2012

Bosquejos de infancia y adolescencia

En 1852 Thomas de Quincey, que por entonces acababa de cumplir 67 años, comenzó a preparar la primera edición de sus obras completas. A diferencia de sus contemporáneos, De Quincey prácticamente no había publicado nada en forma de libro; toda su obra estaba literalmente dispersa en cientos de publicaciones periódicas. Bosquejos de infancia y adolescencia compila los textos autobiográficos -la mayoría inéditos hasta la fecha en español- que conforman el viaje espiritual que hace Thomas de Quincey desde que tiene conciencia de sí mismo hasta que se desliza lentamente en la adolescencia al estado que provocará su huida a Londres y el comienzo de su adicción al opio.

Como siempre sucede con De Quincey, lo más emocionante es lo más terrible: las descripciones en estos textos de la muerte de su hermana pequeña, de su padre, o de la trágica historia de su hermano Pink; pero hay también aquí un De Quincey mucho más raro y extraordinario, cargado a ratos de un humor desbordante y de una inteligencia para reflexionar sobre su propia vida: un De Quincey previo a la melancolía del comedor de opio. 

El resultado es un recuento íntimo que gira en torno a una pregunta con la que, de hecho, comienza uno de los capítulos que componen este libro: «¿En qué momento el niño se convierte en hombre?».  De Quincey lo responde a partir de su propia vivencia, al igual que desde su fascinación por la vida de los otros. Con la publicación de esta obra queda cubierta, por tanto, la laguna más importante que existía en castellano sobre el autor. 

«Este libro conforma el viaje espiritual que hace Thomas de Quincey desde que tiene conciencia de sí mismo hasta que se desliza lentamente por la adolescencia hacia el estado que provocará su huida a Londres y el comienzo de su adicción al opio. El resultado es un fresco de una coherencia y una rotundidad que sólo pueden alcanzar los clásicos.» Andrés Barba

PRÓLOGO
DEL NIÑO COMO PADRE DEL HOMBRE
Fue en 1852 cuando Thomas de Quincey, que por entonces acababa de cumplir 67 años, comenzó a preparar la primera edición de sus obras completas para que fueran publicadas por la imprenta de Mr. James Hogg en Edimburgo. Había una peculiaridad que dificultaba el trabajo, la de que Thomas de Quincey, a diferencia de sus contemporáneos, prácticamente no había publicado nada en forma de libro; toda su obra estaba literalmente dispersa en cientos de publicaciones en revistas. Los únicos libros que había publicado en vida eran sus célebres Confesssions of an English Opium-eater (tras el éxito bajo su formato original por entregas) en 1822 y que había sido reimpreso cinco veces, su novela Klosterheim, or The Masque, en 1839 y un pequeño volumen de ensayos recogidos bajo el título Logic of Political Economy en 1844. Aparte de eso la ingente obra de Thomas de Quincey estaba no sólo dispersa y prácticamente inasequible, sino también desordenada. Para sus contemporáneos, más que un escritor, era un articulista de primer orden y un caso inclasificable hasta la fecha en la historia de la literatura inglesa. De Quincey declinó de inmediato la oferta de hacer una sencilla recopilación de textos y, a pesar de que su adicción al opio le había dejado tras tantos años de consumo en un estado deplorable, aplicó sus últimas fuerzas no sólo a ordenar cronológicamente (en cuanto al tema, no en cuanto a la fecha de publicación) todos los artículos que tenían que ver con lo que había denominado sus Autobiographic Sketches (Bosquejos autobiográficos) sino también a corregir las piezas que el apresuramiento, o las entregas bajo fecha, le habían hecho escribir más descuidadamente. Es precisamente en esa primera edición de sus obras completas (De Quincey se empeñó personalmente en que el primer volumen fuera su
autobiografía) donde se percibe hasta qué punto estaba, no sólo orgulloso, sino seguro de que si su lugar en la posteridad tenía que ser defendido por algo, y su originalidad destacada, era por aquellos textos en los que a lo largo de tantos años había ido desgranando pacientemente sus memorias desde la infancia hasta la madurez. El orden cronológico real de esos artículos sería el siguiente: en primer lugar, desde la infancia a la adolescencia, irían los artículos que componen este volumen y que hasta la fecha estaban prácticamente inéditos en español, en segundo lugar, e inmediatamente después de la página que cierra este libro irían las memorias londinenses recogidas en las Confessions of an English Opium-eater, tras ellas su vertiginoso Suspiria de Profundis y, finalmente, The remembrances of the lakists poets.

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