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Pruebas

miércoles, 29 de agosto de 2012

La filial del infierno en la Tierra

Escritos desde la emigración
"Ha llegado el momento de irnos. Quemarán nuestros libros, pensando en nosotros. Si uno se llama Wassermann, Döblin o Roth no puede esperar más. Tenemos que marcharnos, para que sólo prendan fuego a los libros." Es lo que, según el testimonio de un amigo, manifestó el escritor austríaco Joseph Roth en junio de 1932. Medio año después abandonó Berlín. El 10 de mayo de 1933 su pesadilla se hizo realidad: los libros de los autores "proscritos" ardieron en las calles. En el exilio en París y durante los seis años siguientes hasta su muerte en 1939, apareció más de la mitad de su obra: algunas de sus novelas más importantes y un buen número de artículos que sobre el totalitarismo y la dictadura en general y contra el régimen nacionalsocialista en particular escribió para distintas revistas y periódicos. Nadie lo hizo con tan inflexible claridad y convincente energía, con tanta pasión y a la vez desde la independencia. En La filial del infierno en la Tierra se han reunido por vez primera la mayor parte de esos artículos y cuatro de las cartas que con el mismo tema dirigió el autor a su amigo Stefan Zweig.
PRIMERAS PÁGINAS
EL POETA EN EL TERCER REICHI
Hace algún tiempo el escritor Klaus Mann escribió una carta amarga y llena de reproches al escritor y neurólogo Gottfried Benn, que se ha quedado en el Tercer Reich y ha sido nombrado (de manera temporal) director de la Academia Prusiana de las Letras. Que no comprende- es lo que el señor Klaus Mann viene a decir al señor Benn con todo respeto- cómo un escritor de prestigio puede ponerse al servicio del Tercer Reich, porqué un hombre como Benn de frauda a sus partidarios que andan a hora por París, Londres o Praga y que a la desesperación que les embarga con respecto a su patria tendrán que añadirla que ahora deben de sentir con respecto a su querido autor. Él, el autor de la carta, como «racionalista» que es, estuvo siempre encontra de la concepción «irracional» del mundo por parte del respetado escritor, pues parece que por desgracia la propensión a lo «irracional» conduce necesariamente a la«reacción»: no obstante, sería imposible que existiera relación alguna entre la fuerza literaria de Gottfried Benn, indudablemente sólida, y el Tercer Reich, insensible, ajeno al espíritu y a la literatura. 
Boomerang