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Pruebas

miércoles, 5 de febrero de 2014

La conciencia uncida a la carne

La conciencia uncida a la carne es el segundo volumen de los diarios de Susan Sontag, que abarcan desde 1964 a 1980.

El segundo de los tres volúmenes de los diarios de Susan Sontag arranca donde acaba Renacida, a mediados de los años sesenta. Estos diarios trazan y documentan la evolución de Sontag de principiante en el mundo artístico e intelectual de Nueva York a influyente crítica mundialmente reconocida con la publicación de Contra la interpretación en 1966.
La conciencia uncida a la carne sigue a Sontag durante los turbulentos años de la década de los sesenta -sus viajes a Hanoi en el punto álgido de la guerra de Vietnam y a Suecia para rodar largometrajes-, hasta los años ochenta y el inicio de la era Reagan. Este libro es un registro de incalculable valor de los mecanismos internos, emocionales, espirituales e intelectuales de una de las pensadoras más incisivas y analíticas del siglo XX en pleno apogeo de sus facultades, además de una ventana al despertar político y moral del individuo.

«Inspirador.  Sontag nos enseña no solo la importáncia, sino también el júbilo de ser honesto.» New Statesman
«Su apetito por la vida desbordaba las exigencias cotidianas. Se desvelaba amontonando listas de las cosas que necesitaba vivir o conocer. »Jonathan Tomás Eloy Martínez, El País

«Era un mujer pública pero pocos conocían sus intimidades. Hablaba claro y con bravura, pero se mostraba vaga y escurridiza cuando se trataba de descubrir su lado más personal. Días después de los ataques del 11-S, por ejemplo, arremetió contra la ceguera patriótica. Ella planteó la pregunta que ha estado en el aire desde la tragedia: "¿Dónde está el reconocimiento de que esto no fue un ataque cobarde a la civilización o a la libertad o a la humanidad o al mundo libre, sino un ataque autoproclamado superpoder; ejecutado como consecuencia de las alianzas específicas y acciones de América?" El Mundo

1964

5/5/64
La mano derecha = la mano agresiva, la mano que masturba. Por ello, ¡preferir la mano izquierda!... ¡para idealizarla, para volverla sentimental!


Soy la línea Maginot de Irene [María Irene Fornés, dramaturga cubano-estadounidense, amante de SS durante un tiempo en París en 1957 y luego compañera en Nueva York entre 1959 y 1963].

Su «vida» misma depende de que me rechace, de mantener la línea frente a mí.

Todo ha quedado depositado en mí. Yo soy la chivo expiatorio.

[Entrada destacada con una línea vertical al margen izquierdo:] Siempre que esté ocupada en protegerse contra mí no tiene que enfrentarse a sí misma, a sus problemas.

No puedo convencerla - persuadirla - con razones - de que no es así.  

Como no pudo convencerme - cuando vivíamos juntas - de no necesitarla, de no aferrarme a ella, de no depender de ella.  

Ya no saco nada de todo esto - ni alegría, solo tristeza. ¿Por qué sigo adelante?

Porque no entiendo. En realidad no acepto el cambio de Irene. Creo que puedo revertirlo - explicando, demostrando que le convengo.

Pero para ella es tan indispensable rechazarme - como ha sido indispensable para mí aferrarme a ella.