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Pruebas

jueves, 8 de agosto de 2013

Parité! Equidad de género y la crisis del universalismo francés

Enmarcada en la crisis política e ideológica de Francia hacia la última década del siglo XX, esta obra representa un estudio contundente y actual sobre el movimiento de paridad (parité) como proceso social y político, y constituye una aportación insuperable en el desarrollo de la investigación histórica e intelectual del feminismo. Este libro es, sin embargo, más que una historia legal o política; se trata de una evaluación de los triunfos y fracasos del feminismo. Analiza cómo el movimiento que expuso la discriminación en la política e impulsó a las mujeres para aspirar a cargos públicos, desafió la premisa de que la mujer, como un sector de la sociedad excluido de la historia y de la "idea de Francia", era incapaz de representar a una nación. 

Parité! muestra cómo la lucha por una representación política equitativa cambió la historia del feminismo y, con ello, la de la misma Francia.

 
AGRADECIMIENTOS

Es raro que una historiadora dedicada principalmente al siglo XIX llegue a conocer a las personas sobre las que escribe, más allá de las huellas que dejaron tras de sí. Por esa razón, este estudio sobre el movimiento de la paridad (parité) en Francia en la última década del siglo XX ha representado nuevos retos para mí. El primero fue dar sentido a un movimiento político en proceso y seguirle el rastro conforme enfrentaba nuevos desarrollos, forjaba nuevas estrategias, producía cantidades aún mayores de documentación y ofrecía valoraciones cambiantes de lo que había conseguido y lo que no, en otras palabras, cómo mantener la distancia histórica cuando los años no la marcan automáticamente. El segundo fue conservar la integridad de mis interpretaciones y equilibrarlas respecto de un profundo sentido de responsabilidad ante quienes me prestaron sus archivos y me dedicaron tiempo, y que no necesariamente coincidían (o podrían no coincidir) con mi interpretación de sus actos y sus palabras, es decir, cómo ser historiadora del presente y de un movimiento por cuyos miembros sentía cierta simpatía, sin perder la perspectiva crítica tan necesaria para la tarea. El tercero fue mantenerme enfocada en los aspec tos que han sido el meollo de mi constante preocupación por la historia intelectual del feminismo, aun cuando me veía tentada a relatar anécdotas que había oído o presenciado, a ahondar en las biografías de algunos de los principales protago nistas o a proporcionar coloridos detalles sobre las personalidades y sus confl ictos, compromisos y motivos. Esta tentación, siempre presente para los historiadores de cualquier periodo, que después de todo son narradores profesionales, es particularmente fuerte cuando los hechos se han vivido.