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Pruebas

viernes, 9 de agosto de 2013

La partición de las artes

El lector tiene en sus manos un nuevo libro de Jean-Luc Nancy compuesto por textos inéditos en español y que presentados ahora ordenadamente, se abren a nuevos sentidos, a la manera en que un color cambia al ser yuxtapuesto a otro en el que resuena, con el que se armoniza, se acentúa o se refuerza. A la manera también en que un cuadro cambia al ser dispuesto en una exposición, puesto en contacto con otros. Se trata, por tanto, de un libro coral, un libro-concierto en cuya programación han intervenido el autor, la traductora y el editor y en cuya interpretación final deberá participar el lector dispuesto a prestar su aportación interpretativa en esa nueva performance en que consiste cada lectura.

En este nuevo libro encontrará el lector una panorámica de los grandes temas de la estética de Jean-Luc Nancy, pues en él se revisan una por una las diferentes artes, sin dejar nunca de lado el hecho de que usamos un mismo nombre, arte, para referirnos a muy diversas producciones. Como bailarinas de una misma coreografía, desfilan en este libro la poesía, la pintura, el teatro, la danza, el cine, la fotografía y la filosofía. La singularidad de cada una sólo se comprende en el movimiento conjunto de una pluralidad irreductible. 

TÉCNICAS DEL PRESENTE.
PRODUCCIÓN DE PRESENCIA 
     Las partes que componen esta Partición de las artes se reparten de este modo diversos territorios, pero comparten una misma preocupación por abordar los grandes temas de la estética: la presencia, la representación, la mimesis, la técnica, la poesía y la producción, la escritura y el cuerpo. Pero este reparto no dispone los diversos temas del libro en una estructura jerarquizada, a la manera en que se organizan las ramas de un mismo tronco, sino que sólo en el contacto entre ellas se revelan estas resonancias. Es por ello que la filosofía de Nancy se manifiesta en estas páginas como un pensamiento del límite; pensamiento que explora las intersecciones, los rozamientos, los pliegues y repliegues que delimitan las fronteras siempre permeables entre las artes.
     La partición de las artes dispone los distintos textos en dos bloques dedicados a la escritura y las artes, dos partes entrelazadas por múltiples conexiones que trazan una tupida red. La partición es entonces un modo de repartir y al mismo tiempo una forma de compartir. Así, por ejemplo, el primero de los textos «Un día los dioses se retiran...» define la literatura en términos que la asemejan a las artes plásticas. La narración, propone Nancy, «expone figuras y se concibe como el trazado de los contornos mediante los cuales un cuerpo se hace notar y antes que nada se hace cuerpo». Pero esta misma imagen del trazo que define aquí a la literatura se repite en el último texto del capítulo dedicado a las artes: «Elocuentes rayas. Sobre la relación de Derrida con el arte». Nancy retoma en este artículo la pregunta planteada por Derrida acerca de la dificultad  de escribir sobre arte: ¿no serán acaso las elocuentes rayas del que escribe sobre un dibujo un añadido inútil comparadas con la elocuencia del dibujo mismo? Esta misma pregunta debió hacerse Nancy al escribir Le plaisir au dessin, un libro en el que él mismo traza elocuentes rayas para hablar de algunos dibujos. Allí remarca Nancy que designar (designer) y dibujar (dessiner) surgen de un mismo gesto, el trazo (trait) que divide y dibuja la forma.