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Pruebas

jueves, 25 de octubre de 2012

Notas sobre literatura inglesa

En 1953, Giuseppe Tomasi di Lampedusa comenzó a dictar un singular curso de literatura para un sólo alumno, el joven estudiante de derecho Francesco Orlando, a quien recibía en su casa tres veces por semana. Luego se sumaron otros jóvenes a esas sesiones, entre ellos su futuro hijo adoptivo, Gioacchino Lanza. Fue tal el interés y dedicación que puso el escritor siciliano en aquellas lecciones, que al cabo de dos años sus cuadernos de notas sobre el tema ya sumaban más de mil páginas, las que sólo fueron publicadas de manera póstuma.

Este libro es una vasta antología de esos textos, hasta ahora inéditos en castellano. Con una prosa directa, sobria y sutil, capaz de contener a la vez su intención pedagógica y un elegante despliegue de erudición, el célebre autor de El gatopardo traza aquí una cartografía personal de la literatura inglesa, mediante piezas monográficas que abarcan en su conjunto casi cuatro siglos, desde John Milton y Jonathan Swift hasta Aldous Huxley y Graham Greene.

Leyendo y enseñando a leer, con claridad y énfasis, pero también con humor, refinamiento y desembozada admiración, estás páginas constituyen una cabal introducción al mundo de Blake, Coleridge, Dickens, las hermanas Brontë, Chesterton, Joyce y tantos otros que conforman la imponente tradición literaria anglosajona.
 


Prólogo
Paz Balmaceda 

1955. En el centro de Palermo se advertían unos pocos edificios alzados en medio de las ruinas de la ciudad, bombardeada durante la guerra. Entre esos escombros, todos los días se veía caminar al aristocrático y solitario Giuseppe Tomasi, el último príncipe de Lampedusa. Transitaba a paso lento, con una bolsa cargada de libros. No sabía que le quedaban sólo dos años de vida, aunque debía intuir su propio fin. Mientras su mujer aún dormía, cada mañana salía de su casa con destino al mismo café, el Mazzara. Frente a su taza, y junto a un ventanal que no permitía olvidar ni por un instante el estado de la capital siciliana, pasaba horas y horas escribiendo y tomando notas en cuadernos. Pocas personas conocían el contenido de esas páginas que el príncipe iba llenando con infatigable dedicación. Quizás constituían una suerte de refugio ante el escenario que le ofrecía el ventanal, pues los añicos de su ciudad natal lo tenían destrozado por completo. En cualquier caso, eran los apuntes -centenares de folios- sobre literatura inglesa y francesa que redactaba concienzudamente para un grupo de jóvenes a los que veía dos veces por semana para conversar acerca de ambas tradiciones, que Lampedusa manejaba a cabalidad. Una sustantiva parte de tales minutas son las que presentamos, por primera vez en lengua castellana, en este volumen, acotadas a las de literatura inglesa. No obstante, resulta necesario retroceder un poco en el tiempo y luego volver al aniquilado Palermo para comprender mejor el origen de estas anotaciones y también la relevancia de publicarlas hoy.

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