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Pruebas

viernes, 14 de junio de 2013

Helgason hace de Islandia un volcán literario con "La mujer 1000º"

Madrid, 14 jun (EFE).- Islandia es una isla llena de creadores y sus escritores y músicos, por muy alejados que estén, cada vez tienen mayor éxito y visibilidad. Ahora llega a España, precedida por el éxito "La mujer 1000º", del escritor Hallgrímur Helgason, un relato tragicómico, con voz de mujer, sobre la historia y la vida.

Una novela, cuya protagonista es una mujer de ochenta años, Herra, que ha decidido vivir en un sótano, el único sitio donde se le permite fumar, y que solo conectada al mundo por internet, donde tiene un montón perfiles en Facebook.

Y una mujer, que ya ha fallecido, pero que resulta que su historia es real y que fue, nada más y nada menos, que la nieta del primer presidente de Islandia. Así lo relata hoy a Efe el escritor y pintor Hallgrímur Helgason (Reikiavik, en 1959), uno de los claros referentes de última narrativa en su país y quien da voz en primera persona a esta mujer.

"Se trata de un libro feminista, y yo, como escritor, he intentado convertirme en mujer para contar una historia que es real; bueno, solo el origen -aclara-, luego la realidad se mezcla con la ficción, sostiene este escritor alto y de ojos claros, como los vikingos.

"La historia comenzó -argumenta- cuando estaba ayudando a mi mujer, que se dedicaba a la política, a pedir el voto por teléfono y me encontré por azar con una señora anciana que iba a votar a esos 'malditos comunistas'".

Ella vivía en un garaje, "lo hizo durante 18 años, postrada en una cama después de haber cogido un virus en un hospital, y conectada con el mundo a través de internet, la televisión por satélite y el móvil", relata.

Y la historia de esta dama le pareció muy interesante a Helgason -ella le contó que había vivido en Sudáfrica, Argentina, Dinamarca y en una granja de Islandia, y que no solo era nieta del primer presidente de Islandia, sino que su padre también había luchado con los nazis en la Segunda Geurra Mundial-. "Una historia maravillosa para cualquier escritor", precisa.

A partir de ahí, Helgason construye una novela de casi 600 páginas, que es lo que es "la mujer a 1000º", publicado en España y América Latina por Lumen, plagada de ironía y sarcasmo sobre la historia de Islandia, Europa y el mundo más actual, contada por una singular mujer, que contrata la cremación de sus cenizas a 1000º, antes de morir.

Un juego con el tiempo, con la historia, tragicómico y duro en el que el autor no deja títere con cabeza sobre la situación del mundo, y los vaivenes de la política islandesa.

Esta anciana "con mucho talento", es todo un símbolo en Islandia, y con esta novela se ha recuperado una vida rica, dura y compleja, que ha sacado de los rincones de la oscuridad muchas anécdotas sociales y personales de este pequeño país glacial.

"Al hablar de su historia, la de la nieta del primer ministro islandés, me permitió hablar de nuestra propia historia, de la oficial y de la que va por debajo", matiza este escritor y pintor, que también es muy activo, como su protagonista, en Facebokk y Twitter. De hecho, ya tiene colgadas hoy sus impresiones tras visitar el Museo del Prado.

"Internet es muy importante en nuestras vidas -matiza- porque en Islandia durante miles de años hemos vivido aislados del mundo. A nadie le importábamos nada y solo recibíamos la visita de un barco en primavera. Ahora tenemos una línea directa de conexión con el mundo a través de internet".

Helgason, cuya novela más conocida "101 Reykjavik" fue llevada al cine con mucho éxito, asegura que Facebook es la red más importante en Islandia y que es la que ha sustituido a la plaza de los pueblos, donde la gente se reunía y cotilleaba.

"Aunque yo creo que esto tiene mucho de adicción", recalca. "Ahora la gente no fuma y se ha hecho adicta a Facebook", concluye el autor que deja claro que la rica situación cultural y artística que vive Islandia se debe al apoyo que dio el Gobierno a la cultura después de la crisis. "Era la apuesta de verdad, lo tangible", concluye.

Carmen Sigüenza