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Pruebas

viernes, 15 de noviembre de 2013

El médico de Lhasa

El médico de Lhasa, viene a ser el segundo libro, si podríamos decir de una trilogía de los escritos de Lobsang Rampa o Tuesday Lobsang Rampa, quien fuera el seudónimo literario de Cyril Henry Hoskin, El tercer ojo  y El cordón de plata. Este autor de unos 19 libros donde trata diversos temas que van desde la religión, ocultismo entre otros, y por decir, el centro del mismo de sus narraciones: la vida en el Tibet, fue un escritor algo polémico, y quien confiesa en el mismo libro que fue víctima en Inglaterra de un ataque contra su integridad moral, pues como dice él mismo movido por la envidia: “Por primera vez he podido afirmar en un libro que soy lo que digo ser y que mis libros son la pura verdad”

Este lama tibetano se formó con toda la educación de un médico clarividente, quien tenía como elementos curativos las plantas e hipnotismo. Nacido en una familia muy distinguida y una de las principales de Lhasa, y quien antes de cumplir los siete años recibe la profecía de los sacerdotes astrólogos del Tibet donde proclaman su ingreso a una lamasería donde se haría un sacerdote cirujano.

Dejando a un lado algunos rasgos personales del escritor, El médico de Lhasa es un escrito que nos muestra la extracción de un ser con ideales, cultura y religión muy exentas a las que le toco vivir en occidente, y el cual siendo ayudado por el Dalai Lama otorgó todo lo necesario para su preparación, y a la vez para navegar en ese mundo, donde en principio se le hizo inadaptable, pero que mostró ir adaptándose. La ciudad de Chungking viene a ser el centro de capacitación del médico y donde van y vienen las aventuras y desventuras  del mismo.

Personalmente el texto como tal viene a ser una narrativa que tiene como ápice el contar aventuras del médico, donde escasea los adornos literarios, si es por contar una historia se vería interesante el texto y te entretiene, pero no pasa de ahí, haciendo la salvedad que hay algunos capítulos que en realidad se podría sacar algo. La imaginación, el magnetismo, la electricidad son narrados por el escritor como algo sorprendente, el montarse en un avión y experimentar su vuelo, y que otros temas como la muerte, ya quedan sentado en texto, pero sin una mayor explicación, solo conformarme con su vaga explicación y saltando a otros puntos como la clarividencia, los prisioneros de los japoneses, la bomba, como se debe respirar. 

“Reconozco que el entretenimiento de la personalidad es muy importante –pensé-. Y sé como el primero que la muerte en la Tierra significa el nacimiento en la Vida Mayor. Sé que no hay muerte, que este es solo el Mundo de la Ilusión y que la vida autentica es la venidera, cuando abandonemos este escenario de pesadilla en que nos movemos, esta Tierra que solo es una escuela a donde hemos venido a aprender nuestras lecciones. ¿La muerte? No existe. Entonces, ¿Por qué estoy abatido?”
En sus manos