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Vía revolucionaria

Título original: Revolucionary Road

Autor: Richard Yates

Traducción: Luis Murillo Fort

Editorial: Alfaguara

Año de publicación:1961

Año de edición :2013

Número de página:376

Genero: Novela, ficción

 

Considerando el tiempo de esta novela, y sobretodo su adaptación al cine, siempre tengo por criterio leer el libro y después ver la película con el fin de posicionar algún punto en común, y por lo general no tan común entre ambas acciones. Si el gran grueso que pudo ver la película, quizá no notó que es una adaptación del libro Revolucionary Road del escritor Richard Yates, escrita en 1961, y que más luego, el cineasta Sam Mendes hizó la adaptación, con la participación de los actores, que otra vez se reunieron después de la afamada película The Titanic, Leonardo DiCaprio y Kate Winslet. Se estrenó en diciembre de 2008.

 

April y Frank Wheeler son una pareja joven y próspera que vive con sus dos hijos en un suburbio de Connecticut a mediados de la década de 1950. Seguro de sí mismo enmascara una creciente frustración por su incapacidad para sentirse realizado en sus relaciones o carreras. Frank está atascado en un trabajo de oficina bien remunerado pero aburrido, y April es un ama de casa que todavía está de luto por la desaparición de su esperada carrera como actriz. 

 

Decididos a identificarse como superiores a la mediocre expansión de los suburbanos que los rodean, deciden mudarse a Francia, donde podrán desarrollar mejor sus verdaderas sensibilidades artísticas, libres de las demandas consumistas de la América capitalista. Pero a medida que su relación se deteriora en un ciclo interminable de peleas, celos y recriminaciones, su viaje y sus sueños de realización personal corren peligro.

 

Esta novela es una excelente descripción de los paralelismos que se dan en las parejas, donde se conjugan la pasión y la ira, donde el espejo transparente que muestran los seres humanos ante el común de sociedad deja al descubierto las precariedades que los apañan, donde la intimidad se vuelve algo caótico, que siempre el exterior sabe que hay una situación, pero por esa transparencia del espejo solo falta un pequeña piedra para que estrelle y salgan a relucir las miserias y egoísmos.

Tratando de proporcionar una critica entre lo leído y lo visto, creo que la adaptación merece la pena, independientemente de la critica de cine, pues muchos esperaban grandes escenas al estilo de The Titanic, y creo que hay que separar ambas cosas. Al leer el libro y más luego ver la película, lo que puede ver es un tejido de aquellos capítulos que de algún manera se aposentaron en tu memoria. 

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