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El hombre sentado en el pasillo y El mal de la muerte

Título original: L homme assis dans le couloir y et La maladie de la mort

Autor: Marguerite Duras

Traducción: Beatriz de Moura 

Editorial: Tusquets editores         

Año de publicación:1980 y 1982

Año de edición :2010

Número de página:74

Genero: Relatos, Narrativa, Ficción, Eróticas

 

Su producción como escritora, en muchas ocasiones con trazos autobiográficos, le convirtió en uno de los principales nombres de la nouveau roman, abordando temas como la soledad,  el amor o la muerte. En la filmografía dirigió su primera película, La música, colocándola entre el vanguardismo y la experimentación. Se abandonó al alcoholismo y que decir de su relación con su último esposo Yann Andrea Steiner, ella de 65 años y el de 28 años hasta la hora de su muerte cuando el cáncer le arrancó la vida. Pero, no ahondaremos más en su biografía, sino en estos dos cortos relatos.

 

Para Marguerite Duras, la tarea de la literatura es representar lo prohibido. El hombre sentado en el pasillo es seguramente su texto más ignorado y más radical. Una relato corto, una narrativa sensual y caótica que muestra el deseo y su realización desde diferentes ángulos. Sin duda hay un hombre sentado a la sombra de un pasillo y una mujer tumbada al sol a unos pasos de él, pero ¿qué pasó entre ellos? Ambigüedad entre lo real e imaginario, llanto orgánico o narración simbólico. Una historia de una mujer describiendo a una pareja teniendo sexo, donde juega con diferente ángulos de visión y diferentes posibilidades de percepción, más allá del  que nos podría contra aquel trio entre Duras, Anthelme su marido y Mascolo su amante. Quien mira que, como la mirada de uno modifica el acto de los demás. 

 

En cuanto a El mal de la muerte un texto oscuro, donde se describe con toda naturalidad poética las relaciones de los cuerpos con palabras que trasciende el placer instintivo, donde uno de los personajes intenta comprender la situación, pero se pierde en explicaciones irrelevantes.  Un relato muy existencial en una época en la que la literatura brilla en todas sus formas, invadido por un cartesianismo liberado, pero a la vez extraño y luminoso. Este texto que no figura como obra teatral, pero ese ha sido su norte, ya que Duras imaginó la posibilidad de ponerlo en escena y señaló una dirección a seguir. Una historia de dos seres unidos por un contrato, donde un hombre paga a una mujer para que se quede a su disposición y descubra el acto amoroso, y a la vez, contarle de lo que sufre, la enfermedad de la muerte.

 

En su lectura, en lo personal, son textos a lo muy estilo de Duras, los cuales si intentemos aproximarnos a ellos con la suerte de engancharnos con la rapidez de otros textos, puede ser que fracase en el intento. Son textos que para hacerse más accesibles a entenderlo, en una puesta en las tablas se hace más placenteros, son muy visuales.  

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