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Entradas

Una pasión desgarradora

El mexicano Jorge Volpi reconstruye la vida de Christiana Morgan, que fue paciente y alumna de Jung, en 'La tejedora de sombras', novela con la que el escritor ha ganado la quinta edición del Premio Planeta-Casa de América. El autor Jorge Volpi (México, 1968) descubrió, mientras escribía su novela No será la Tierra , que los archivos de la Universidad de Harvard custodiaban el testimonio de ese amor "psicoanalítico, extraño y desgarrador" que durante 42 años ligó la vida y los destinos del doctor Henry Murray con Christiana Morgan, una tortuosa estudiante de arte que se convertiría en paciente y discípula de Carl Gustav Jung. El resultado de sus pesquisas por cartas, diarios, dibujos y recortes de prensa es una novela oscura y hermosa que ha titulado La tejedora de sombras y que ayer se alzó con la quinta edición del Premio Planeta-Casa de América, dotado con 200.000 dólares americanos. La obra fue elegida por unanimidad, entre las 454 presentadas al concu...

Los libreros buscan su reconversión para sobrevivir

Hace solo unos años se habría calificado de sacrilegio y hoy parece la panacea: para salvar las librerías, estas tendrán que combinar la venta de volúmenes con otros productos, especializarse temáticamente y ofrecer, desde su web, libros en formato digital y en papel. Son las únicas salidas para salvar a un sector maltrecho, según Gerard Nahm, consultor y uno de los ponentes del primer Congreso de Libreros en Lengua Catalana, que ha tenido lugar este fin de semana en Tarragona. Su diagnóstico puede valer de resumen de las jornadas. Las librerías clásicas, como hoy las conocemos, tendrán que reinventarse para, literalmente, sobrevivir: en la última década las ventas están estancadas y han caído en picado en los últimos ejercicios: las compras de ejemplares han disminuido el 20% desde 2009, según reflejan las cifras del mismo sector. “Nuestro negocio está cambiando. Algunas librerías desaparecerán, habrá bajas generacionales y otras tendrán que especializarse, pero queremo...

Una batalla por Occidente

Eslava Galán novela la contienda que se desarrolló entre cristianos y almohades. Con las formas de un libro de aventuras, el autor recrea un amor adúltero frente a la ira de Dios. Desde el mirador del Museo de las Navas de Tolosa, en pleno parque natural de Despeñaperros, se extiende el campo de batalla que aquel lunes 16 de julio de 1212 se vistió de acero y sangre, los de las tropas cristianas lideradas por el rey Alfonso VIII de Castilla contra las huestes almohades del califa al-Nasir, un cruento y desgarrador episodio que enfrentó las dos formas de entender el mundo y la civilización que habitaron la Península durante siglos. Y es sobre este capítulo de la historia medieval sobre el que posa su mirada el escritor Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) en Últimas pasiones del caballero Almafiera (editorial Planeta), cuando se cumplen los ocho siglos de una contienda que "delimitó la historia de Occidente" y quedó marcado para siempre en el devenir de la Re...

París, caleidoscopio infinito

Una gaviota despistada -las barcazas la han traído- sobrevuela la Place Dauphine. Estalla la tarde de un día cualquiera, amenaza aguanieve desde el color panza de burro del cielo, bajo el pájaro círculos concéntricos de un aire gris y helado se desmoronan sobre una cabeza, por ejemplo, la nuestra, apoyada en las tablas de un banco: un runrún lejano de bocinas y un concierto cercano de hojas, las de los castaños de la plaza, mezclan sus pentagramas salvajes para distraernos, distraernos de lo esencial: el paso urgente de las mamás con niños, el deambular sin porqués ni dóndes de un paseante despreocupado, el patrón de Chez Paul fumando un pitillo mientras los tardones apuren sus aguardientes. Place Dauphine, en París, una tarde cualquiera... Es uno de esos lugares recónditos incrustados en el centro de la gran ciudad, un islote de paz dentro de una isla, Île de la Cité, la almendra medieval de la eterna Lutecia, germen de París. El triángulo es perfecto: a partir de la imp...

El arca perdida (y hallada) de Pessoa

A lo largo de toda su vida, Fernando Pessoa acarreó siempre de acá para allá un arcón que le acompañó en sus muchas mudanzas y en el que iba guardando, en un orden a veces indescifrable, los miles de papeles que contenían escritos suyos que no publicó. Tras su muerte en 1935 el baúl quedó en la casa de su hermana, en Lisboa, que lo conservó casi intacto durante décadas. Allí, a la casa de la hermana, acudían los investigadores portugueses en los años cincuenta y sesenta —muchos casi de tapadillo a causa de la dictadura de Salazar— a expurgar entre los papeles del poeta en busca de tesoros literarios. Los había: Pessoa dejó cerca de 25.000 documentos en ese baúl mágico. Entre otras cosas, el arca encerraba hojas sueltas, cartas, carpetas con libros inconclusos, poemarios, escritos inclasificables, reflexiones, cuadernos, semidiarios, confesiones, estrofas, los sobres que contenían el Libro del desasosiego y hasta un arranque de novela policiaca que Pessoa no terminó, inspirada en cuando...

La filosofía como un acto radical de creación

Seguramente Gilles Deleuze es uno de los mayores filósofos del siglo XX, pero no tanto del modelo de los que salen en los medios de comunicación haciendo aspavientos con las ideas, sino de los otros, de los que escarban en la tradición y siguen dialogando con ella y le sacan punta, y así la renuevan y le dan vida. José Luis Pardo ha vuelto ahora sobre su obra en El cuerpo sin órganos (Pre-Textos), pero con un desafío radical: no ha querido sintetizarla, ni extraer sus conceptos más productivos, ni situarla históricamente. La estrategia que ha seguido ha sido, más bien, la de servirse de la maquinaria con que el propio Deleuze procedía para recorrer su filosofía. Contar Deleuze, pensando a la manera de Deleuze: “Seguir’ a un pensador, incluso en el sentido de ser uno de sus seguidores, quiere decir seguir su movimiento , el movimiento de su pensamiento”, escribe Pardo en el prólogo. Y confiesa que es “el más académico” de sus libros. Pero convendría subrayar que esa palab...

La idea o el dios

¿Cómo se hace un valor? ¿Cómo se hace un poema? ¿Cómo se hace una novela? ¿Cómo se hace una película? Cualquier manual que hubiera logrado dar una respuesta y una receta eficientes para crear cualquiera de estos misteriosos artefactos culturales habría hecho rico al autor y ricos a los lectores. Todos afortunados de haberse podido repartir la fortuna mediante el zumo de la comunicación y sin que se desperdiciara una gota o una moneda de ella. La revista Letras libres de este mes de enero hizo un intento de buscar la fórmula, o de jugar con ella, a través de cuestionar a profesionales como David Trueba, Albert Boadella, Julián Gaggini, Sabino Méndez, o Stepehen Vizinczey, entre otros, sobre el proceso de creación de una u otra obra. También hizo la pregunta esencial (¿cómo hacer una idea filosófica?) a Fernando Savater, cuya respuesta, por ser letal, es la que más nos interesa a los escritores. La muerte actúa a través del pensamiento, que es vorazmente caníbal hasta l...

Matar a Mao

Esto es historia: un rockero intentó asesinar a Mao Zedong. Podemos llamar rockero a Lin Liguo (1945-1971), en el sentido de amante del rock. Hasta se sentía apostólico: "¡Habrá un día en que dejaré que los chinos sepan que hay música tan maravillosa en el mundo!". Previsiblemente, aquel complot resultó una chapuza. Lin Liguo, alías Tigre, era hijo de Lin Biao, segundo de a bordo en la China comunista. Un niño mimado de la nomenklatura de Pekín, con acceso a publicaciones y discos extranjeros ¡en plena Revolución Cultural! Hasta se libró del incordio de militar en los Guardias Rojos, una pérdida de tiempo habiendo tantas chicas sueltas. Mamá le buscaba novias a su altura. Papá le colocó en la cúpula de las Fuerzas Aéreas. Dinámico, Tigre formó pandilla y todos juntos lanzaron una mirada crítica a su alrededor. Tras 22 años de maoísmo, este fue su retrato de China: "Los altos cargos sienten ira, pero no se atreven a hablar. Los campesinos carecen de comida y...

La muerte de ser uno

Uno y nada más que la unidad: frente al orgullo de pertenecer a un grupo, una escuela o un linaje, la dorada soberbia de ser yo y ni siquiera locus solus . El magnífico ensayo de Carlos Granés, El puño invisible (Taurus) segrega un espeso caldo melancólico no solo porque el arte, hecho trizas, ha terminado con todo lo que fuera tenido por eximio y, al final, ha cocinado una sopa donde se mezclan los colores, los sabores y la calidad de la composición, sino también ha concluido con todo orden de convicciones y, de paso, con una moral cívica caída al hilo de la destrucción. Todas las vanguardias, como ilustra intensamente este libro de Granés fueron movimientos de destrucción. El arte fue su principal enemigo a lo largo de casi todo el siglo XX pero, como fue coherente, cualquier referencia establecida también. El pos-arte era anarquismo para la obra y para la política. Muerte para la creación y para la agrupación. De ese modo las grupalidades estéticas que habían jalon...

La escritura de ultratumba

Las 'Historias de fantasmas' de Dickens constituyen un festín que merece figurar entre los hitos del autor. Para leer al anochecer. Charles Dickens. Trad. Mariam Womack y Enrique Gil-Delgado. Impedimenta. Madrid, 2009. 240 páginas. 19 euros. Posiblemente no haya nada más sencillo que relacionar a Charles Dickens con los fantasmas. Su texto más conocido y quizá más universal, A Christmas Carol , es, en esencia, un cuento de fantasmas, y en sus mimbres el autor inglés vinculó para siempre a los espectros con la Navidad haciendo gala de una eficacia sin precedentes. A lo largo de la práctica de su oficio, especialmente en su madurez, Dickens regresó a los fantasmas, dentro y fuera de la Navidad, en ocasiones que la crítica ha considerado siempre secundarias pero que hoy, sin embargo, se revelan poderosamente cargadas de intenciones en ámbitos muy distintos de la propia personalidad del escritor y de su tiempo. En el marco estético del realismo europeo del XIX, por pone...