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Elena Poniatowska, una periodista ante Miguel de Cervantes

La América indígena y desfavorecida representada por una mexicana culta de origen polaco . Eso será  Elena Poniatowska  Eso será  Elena Poniatowska  hoy en la entrega del Premio Cervantes en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Llegará vestida con un traje autóctono rojo con adornos amarillos y su cabellera blanca para recordar que el periodismo también puede ser literatura y, sobre todo, que la lectura y la cultura son esenciales para el ser humano, especialmente en un continente donde el índice de analfabetismo es muy alto, la pobreza aumenta y los gobiernos no prestan mucha atención a los pobres. Poniatowska (París, 1932)  será la cuarta mujer en ser distinguida con el máximo galardón de la literatura en español, pero la primera en subir al púlpito del paraninfo porque Ana María Matute estaba en silla de ruedas, María Zambrano no pudo asistir y Dulce María Loynaz envió a una persona para que la representara. En la tierra de Miguel de Ce...

El resucitador

Escrita a principios de los años 20 y publicada por entregas en una revista, El resucitador (nueva traducción de Herbert West: Reanimator) es una de las más famosas historias de terror de H. P. Lovecraft y ha dado lugar a varias secuelas cinematográficas, aunque «actualizadas» y muy alejadas del original. Inspirada en el Frankenstein de Mary Shelley, según el propio autor, narra las investigaciones del Doctor Herbert West sobre la muerte y la resurrección desde sus tiempos de estudiante hasta poco después de la Primera Guerra Mundial, en la que se alista como cirujano junto a su mejor amigo y ayudante. «Sobre Herbert West, que fue mi amigo en la universidad y en años posteriores, sólo puedo hablar con extremo horror. Este horror no se debe únicamente a la siniestra manera en que se produjo su reciente desaparición: en realidad fue engendrado por la naturaleza de toda su obra y adquirió su acuciante forma hace más de diecisiete años, cuando estábamos en el tercer curso de nuestros...

Risa floja

No seré yo quien vaya a quejarse de que reine el buen humor en este país. O por lo menos de que haya cada vez más ganas de reírse, aunque a veces la cosa nos recuerde un poco pasados tiempos escolares: en el aula el que menos sabe es el más propenso a soltar la carcajada, venga o no a cuento. Pero lo cierto es que cada vez más gente prefiere los informativos humorísticos a los serios, las sátiras a los reportajes y en general la pícara maledicencia, sobre todo cuando hay políticos o próceres por medio, al aburrido pensamiento crítico. Socialmente todas las culturas han considerado indispensable la burla de la sociedad, la autoparodia. La ritualización de esa gran carcajada irreverente en tiempos medievales ha sido estudiada por teóricos como Mijaíl Bajtin o Johan Huizinga, aunque separar lo lúdico de lo serio no siempre fue fácil: en la Venecia de la decadencia, el carnaval se prolongaba cada vez más meses al año, todo el mundo acudía disfrazado a sus quehaceres y los magistrados ...

Elevar la filosofía a la vida cotidiana

En estos tiempos en que los filósofos andan un tanto revirados por el destrozo de las jerarquías intelectuales, llega  Javier Gomá  (Bilbao, 1965) y no contento con haber puesto antes de saldo su trabajo en  Todo a mil , equipara a los suyos con los porteros. Su labor se parece mucho a quien da datos para comprar o alquilar una casa, sostiene el ensayista. Pero no lo cree él solamente, ya lo pregonaba Sócrates: “La misión de la filosofía es dar razón”. Y a eso se agarra Gomá en  Razón portería  (Galaxia Gutenberg)  para —aparte de reunir  los artículos que ha publicado  periódicamente en  Babelia — esparcir como migas de reflexión a pie de acera sus originales y sugerentes diatribas sobre el amor, la vanidad, la costumbre, la fortuna, la gratitud, Europa, el relativismo o la decadencia de un arte y una ciencia como la filosofía que, según él, lleva décadas sin cumplir su misión de ofrecer un ideal cívico. Que todos los libros, desde ...

Macondo existe

Todo queda a mano en Aracataca. Todo a un paso. Aunque en mitad del trayecto que lleva del Instituto Picardía a la estación, uno pueda caer víctima del soponcio por ese calor húmedo que aprieta y reblandece hasta convertir en gelatina interna, el improbable calcio de los huesos. Por eso extraña más. Por eso no deja de llamar la atención que la inmensa e inabarcable dimensión de Macondo saliera un día de aquel olvidado trozo de terruño al que llegaron aquellos gitanos guiados por Melquiades y portadores de todas las claves de la sabiduría, así como de las orillas donde defecaran los cocodrilos, se confundieran sin parar todas las costumbres y el niño Gabo, Gabito, recorriera agolpando en el radar de sus sentidos cada olor, cada vestigio de vida, cada sonido animal y vegetal, hasta ensancharlo para dejar boquiabierto al mundo como su vasto territorio imaginario. Sin embargo ya nadie en el planeta saca a colación los demás significados de dicha palabra encomendada al solar de su m...

El legado universal de García Márquez y el amor de los lectores

Era medianoche cuando se abrió la puerta del apartamento bogotano donde celebrábamos la premiere de la obra  Diatriba de amor contra un hombre sentado , y García Márquez apareció con una noticia en los labios: “ ¡Acaban de matar a Luis Donaldo Colosio !”. Luz Marina Rodas, la gerente del teatro, me había invitado esa tarde al estreno añadiendo con incertidumbre que a lo mejor tendríamos la presencia del autor. El autor no se había dejado ver en el teatro, aunque alguien después contó que, apagadas las luces, su silueta se había instalado en la última fila. Los invitados salimos después para la casa de la fiesta, con Laura García, la protagonista del monólogo, el director, Ricardo Camacho, y otros amigos. Ya nos habíamos hecho a la idea de no verlo, cuando García Márquez llegó con la noticia. Venía tarde porque había estado hablando por teléfono con Carlos Fuentes y otros amigos de México. Yo lo había leído desde mis quince años, pero no lo contaba entre los humanos a los que...

La revolución traicionada. Los huesos olvidados

Pese a su evolución posterior y aunque nunca llegó a traspasar la categoría de "compañero de viaje", es sabido que Octavio Paz apoyó con fervor la causa republicana, estuvo muy próximo a los comunistas y fue uno de los más jóvenes participantes en el Congreso de Escritores Antifascistas que celebró sus sesiones en Valencia durante el verano de 1937. Por esa época escribió poemas inequívocos como  ¡No pasarán!  o  Elegía a un compañero muerto en el frente de Aragón , reunidos en un libro del mismo año que le publicó Altolaguirre,  Bajo tu clara sombra y otros poemas sobre España . Del segundo de los poemas citados nace esta novela, primera del ensayista, traductor y poeta Antonio Rivero Taravillo, donde se recrea la historia de un miliciano poumista que no murió del modo que se dijo que había muerto. El propio Paz lo había explicado en una glosa añadida a la cuarta edición de  Libertad bajo palabra  (1979) y su primera mujer, la también escritora Elena G...

Las inviernas

Galicia, años cincuenta. Dos hermanas regresan a Tierra de Chá después de una larga ausencia, muy unidas por un hecho oscuro cometido en el pasado, y también por su pasión por el cine y la vida de los artistas de Hollywood. Vuelven a la que fue la casa de su abuelo, de la que tuvieron que huir cuando eran niñas, y donde hombres y animales conviven bajo el mismo techo. En Tierra de Chá, nada y todo ha cambiado, las gentes, la pequeña casa lejana bajo la lluvia, el olor acre del tojo, las flores, las cosechas, las costumbres... Pero las fronteras entre la verdad y la mentira, los recuerdos y la realidad son difusas. Por algún motivo, el regreso de las hermanas trastoca la plácida existencia de los habitantes de la aldea. ¿Por qué nadie quiere hablar de don Reinaldo, el abuelo? ¿Qué ocurrió durante la guerra que ahora les ocultan? ¿Por qué las llaman así, «las Inviernas»? Las subidas al monte con la vaca; la costura; las discusiones; la novela de la radio que las hace llorar: a pesa...

Heidegger privado

Tres nuevos tomos pertenecientes a la monumental edición de las obras completas de  Martin Heidegger  (1889-1976), aparecidos en marzo en Alemania , han puesto de actualidad la personalidad y la obra del polémico autor de  Ser y tiempo,  “protagonista supremo de la filosofía del siglo XX” para muchos, “filósofo nazi” a secas y embaucador para otros. Dichos volúmenes constituyen las primeras entregas de los denominados “cuadernos negros”, las libretas de tapas de hule negro que Heidegger utilizaba para tomar anotaciones relacionadas con su pensar. Comenzó a usar este tipo de cuadernos en 1931 y continuó sirviéndose de ellos hasta poco antes de su muerte. Por voluntad suya, los cuadernos negros solo debían publicarse como colofón de sus obras completas. Custodiados en el Archivo de Marbach, nadie podría leerlos hasta entonces. El hijo no biológico de Heidegger, Hermann, dueño del legado de su padre, mantuvo un celoso silencio sobre el misterio de su contenido; pero ...

Razón: portería

Una pareja recorre las calles de la ciudad en busca de un piso y a su paso va observando los carteles que en portales y ventanas dicen «SE VENDE» o «SE ALQUILA», y después añaden: «RAZÓN: PORTERÍA».El portero, en efecto, habitualmente da razón de los datos fundamentales del piso en cuestión, como metros cuadrados, número de dormitorios y baños, orientación y precio. Y con frecuencia dispone de las llaves para enseñarlo a los interesados. Este libro pregunta qué pasaría si esa misma pareja, en su deambular callejero, leyera un cartel que, a diferencia del primero, esta vez dijera: «SE VIVE, SE AMA, SE DESEA, SE SUFRE, SE ENVEJECE, SE MUERE. RAZÓN: PORTERÍA». ¿Quién no iría corriendo a pedirle razones al portero que explicaran el sentido de este extraño mundo? Según Sócrates, la misión de la filosofía es  logon didonai , que se traduce precisamente como «dar razón»: he aquí que los filósofos y los porteros se hermanan por sorpresa en igual cometido clarificador. Con la diferencia ...