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Pruebas

martes, 30 de abril de 2013

"Cada joven es un objetivo de las corporaciones"

Junot Díaz nació en Villa Juana, una barriada pobre de Santo Domingo, el 31 de diciembre de 1968. Tenía nueve años cuando su familia se trasladó a una zona industrial de Nueva Jersey. Su padre, policía durante la dictadura de Rafael Trujillo, había emigrado a Estados Unidos unos años antes, manteniéndose considerablemente alejado de los suyos durante todo aquel tiempo. Díaz descubrió el milagro de los libros por su cuenta. Recorría a pie las cuatro millas que separaban su casa de la biblioteca pública, donde una funcionaria guio sus primeros pasos como lector. A punto de entrar en los Marine, recibió una carta en la que se le comunicaba que había sido admitido en una modesta universidad. Su infancia y adolescencia estuvieron presididas por el signo de la pobreza y las duras condiciones de trabajo que tenían que arrostrar los miembros de su comunidad. Es de eso de lo que escribe. La publicación de su primer libro, Los boys, un volumen de cuentos, señaló la aparición de una voz como jamás se había dado antes en la tradición literaria norteamericana. Tardó 11 años en publicar su siguiente libro, La maravillosa vida breve de Óscar Wao, novela que fue galardonada con el Pulitzer en 2007. Su tercer libro, Así es como la pierdes (Mondadori), se publica en España el 2 de mayo.

PREGUNTA: ¿Cómo ha pasado el día?

RESPUESTA: Leyendo manuscritos de los finalistas del Premio Pulitzer, que se anunciarán mañana.

P: ¿Ha sido alto el nivel de calidad de este año?

R: Altísimo, los miembros del jurado estamos de acuerdo en que ha sido un año muy potente.

Cuando hablo español soy otro. Mi personalidad es más ligera”
R: No entre quienes ya conocían mi obra, pero el prestigio del premio ha proyectado mi nombre a otra dimensión. Por lo que se refiere a la escritura en sí, sigue siendo tan jodidamente difícil como siempre.

P: Su lengua materna es el español, pero escribe en inglés. ¿Cuál es su relación con los dos idiomas?

R: Cuando llegué a este país perdí el español y de adulto dediqué un gran esfuerzo a intentar recuperarlo. La sensación de pérdida es muy aguda y dolorosa. El inglés siempre ha sido una sombra gigantesca que se cernía sobre el español, pero también es cierto lo contrario. La sombra del español se cierne sobre el inglés. Para mí, hablar bien español siempre ha sido una obsesión, pero lo cierto es que mi español es mediocre, cosa que genera en mí un enorme sentimiento de culpa. Por otra parte, cuando hablo español soy otro, mi personalidad es distinta, más ligera.

P: ¿Qué pasaba en la cabeza y el corazón del niño que era cuando llegó a este país?

R: Me dio la sensación de haber llegado a otro planeta. La expresión choque de civilizaciones cobra pleno sen­tido si se aplica al contraste entre el noreste de Estados Unidos y el Caribe. El recibimiento que se nos dio fue muy hostil. Lo que más recuerdo es el odio. Odiaba tener que ir a la escuela, odiaba salir de casa y encontrarme en América. Todo me daba miedo. Miraba a mi alrededor y me parecía estar en un país de locos, y me decía: ya sé que nosotros llegamos aquí para mejorar nuestras vidas, pero, coño, esto es demasiado.

P: Sus historias levantan testimonio del sufrimiento de su comunidad. Me viene a la cabeza la escena de Otra vida, otra vez en la que un trabajador muere aplastado entre los engranajes de una máquina y todo el mundo trata de borrar las huellas del accidente.

R: Incluso dentro de la comunidad latina a la que pertenezco hay una considerable ignorancia de esas cosas. La generación de mi madre padeció todo aquello. El sufrimiento de esa generación es algo que no se ha explorado nunca. Piense en lo difícil que tuvo que ser para un niño vivir algo que solo ahora como adulto alcanzo a comprender someramente.

P: ¿Cómo era su entorno familiar?

R: Ultraconservador. Mi padre era policía militar y le parecía bien la dictadura de Trujillo. En mi familia casi todo el mundo tenía algo que ver con el ejército. Mi hermana mayor se casó con un tanquista, mi hermano estuvo en el ejército hasta que el cáncer lo apartó del servicio activo. Mi hermano el pequeño y dos sobrinos son marines y han combatido en Afganistán e Irak. Yo me libré de milagro. Entre los marines que venían a reclutar chicos a mi colegio había uno con el que me entrevisté como cuarenta veces. Me salvó la carta de una universidad en la que me comunicaban que me habían aceptado.

P: ¿Recuerda sus primeras lecturas?

R: Cuando tenía siete u ocho años cayó en mis manos una serie de biografías de los grandes iconos de la nación norteamericana, gente como Abraham Lincoln o Thomas Edison. Solo había tres mujeres. Lo que me más me impactó de aquellas biografías fue el trasfondo violento del país. Todo remitía a alguna guerra. Había una mitología bélica que lo presidía todo y que a mí me perturbaba profundamente. Luego hubo otro tipo de lecturas que ejercieron una influencia muy profunda en mí, como los primeros libros de Arthur Conan Doyle y las novelas de ciencia ficción de H. G. Wells.

La voz de los hispanos den EE UU

El mérito extraordinario de Junot Díaz (Santo Domingo, 1968) es haber sabido dar voz a un segmento de la sociedad estadounidense que cada vez tiene más peso: los hispanos de Estados Unidos. La concesión del Premio Pulitzer a su primera novela, La maravillosa vida breve de Óscar Wao, ratificaba el reconocimiento a una obra que a pesar de estar escrita en inglés lleva en sí las señas de identidad de una cultura en español que ha cambiado de manera irreversible el rostro de Estados Unidos. En la foto vemos al escritor (a la derecha) con su hermano poco antes de que la familia emigrara siguiendo los pasos de su padre. Así es como la pierdes, colección de cuentos en los que Junot Díaz reafirma su potencia como narrador, es una extraordinaria radiografía del corazón de una comunidad y de las lacras y contradicciones del alma masculina.

P: Su afición por ciertas formas de la literatura popular, el cine y el cómic son muy importantes en su manera de entender la escritura.

R: Me encantan los llamados subgéneros, las novelas de terror, de ciencia ficción, el género romántico, aunque lo que más me gusta leer son los libros de historia. Como jurado de los Pulitzer, es esa la categoría en la que soy más combativo. Sobre todo me interesan los recodos más ocultos de la historia y sus manifestaciones más extremas, las situaciones excepcionales. Se da una conexión entre lo que ocurre en esos momentos históricos excepcionales y la importancia de los subgéneros literarios, que exploran los aspectos menos conocidos de una manera que no está al alcance de la literatura realista.

P: ¿Puede profundizar en esa idea?

R: La llamada literatura realista es muy limitada a la hora de explorar ciertos problemas. En mi opinión, el realismo, como estrategia narrativa, falla miserablemente a la hora de explicar circunstancias como, pongamos por caso, una guerra civil, situación en la que se destruye el tejido cívico de la sociedad. Por la herida que deja abierta una guerra civil se escapan emanaciones fantasmagóricas muy difíciles de atrapar. El realismo no sabe qué hacer con eso. Es incapaz de captar las dimensiones más sutiles de todo un entramado de emociones fugitivas, sentimientos espectrales que se producen en situaciones históricas extremas. Lo mismo ocurre con las novelas de dictadores. Si se escriben en clave realista, no logran atrapar el fondo de terror, lo más problemático de las heridas que abren las dictaduras.

P: ¿Es esa la razón por la que abordó en clave no realista la historia del trujillato en La maravillosa vida breve de Óscar Wao?

R: Es que de otra manera habría sido imposible. En eso consiste el fallo de La fiesta del Chivo, que por lo demás es una excelente novela. Vargas Llosa fracasa en el intento de llegar al fondo de la historia de un episodio muy importante de la historia de mi país. No consigue capturar en modo alguno los matices más sutiles de lo que significa vivir en una sociedad secuestrada como lo fue aquella.

P: ¿Qué opinión le merece la manera de abordar la dictadura de Trujillo que lleva a cabo Julia Álvarez, escritora latina de origen dominicano que escribe en inglés, igual que usted, en En el tiempo de las mariposas?

R: Me parece mucho más lograda, en el sentido de que consigue llegar al corazón de un asunto sumamente turbio y misterioso. Julia Álvarez cuenta la historia aterradora del secuestro, violación y asesinato de las hermanas Mirabal, realizando un retrato de las prácticas de Trujillo como depredador sexual en clave de feminismo gótico, lo cual le da una enorme agilidad a su narración. Hacer de mi país una suerte de territorio fantasmagórico, cuyo centro de gravedad es el motivo de las violaciones, la brutalidad de las transgresiones sexuales perpetradas por el dictador. Así revive un tropo muy característico de la literatura gótica escrita por mujeres. Julia Álvarez aborda con suma inteligencia una situación en la que toda una sociedad enloquece febrilmente ante el poder del cuerpo femenino. Llega así mucho más lejos que llevando a cabo una servil narración de los hechos.

P: ¿Cuáles son sus referentes literarios?

R: En mi caso, quienes mejor me han ayudado a entender el verdadero ser de este país son las escritoras negras. Siempre he pensado que si alguien comprende a un nivel profundo por qué ocurren ciertas cosas son ellas. Les debo lo que soy como escritor. Mi pasado, mi presente y mi futuro lo explica perfectamente alguien como Toni Morrison.

P: ¿Qué opinión le merecen Cormac McCarthy, Thomas Pynchon, Don DeLillo o Philip Roth, todos ellos varones de raza blanca?

R: Son los mejores escritores vivos de Estados Unidos. Hablar de alguien como Jonathan Franzen, pongamos por caso, no tiene el menor interés, pero hablar de Cormac McCarthy sí. McCarthy ha entendido el verda­dero ser de América como muy pocos. Comprende las terribles raíces apocalípticas que llevan a la locura inenarrable, carismática, escatológica, que subyace a la realidad del país, y que de repente explota en las noticias que nos sorprenden en los periódicos como una bofetada. ¿Y qué quiere que le diga de Philip Roth? Yo soy de Nueva Jersey, y no es posible escribir sobre Nueva Jersey sin tener en cuenta a Philip Roth. Es un narrador formidable, formalmente muy interesante. 

Cierto que sus personajes femeninos son para darle de bofetadas, pero sus panoramas novelísticos son fascinantes. No, no, no… Cormac McCarthy es muy importante para mí. Philip Roth es muy importante para mí.

P: ¿Y Don DeLillo?

R: Inconmensurable. De hecho, creo que a pesar del reconocimiento de que goza, no se le ha valorado suficientemente. La deuda de la literatura norteamericana para con Don DeLillo es inmensa. Y lo mismo vale para Doctorow.

P: ¿Y qué hacemos con alguien tan difícil e inclasificable como Thomas Pynchon?

R: Pynchon es lo máximo. Es necesario decir que esa generación hizo los deberes con nota, man. Hay mucho que reconocer y emular en el trabajo de esos tigres. Cuando lees a Pynchon por primera vez es como si te hubiera dado un calambre. No sabes lo que ha pasado, pero luego te das cuenta del milagro. Jamás se me ocurrió pensar que fuera posible escribir una literatura tan delirante que se puede decir que raya en la locura y, sin embargo, al final todo encaja perfectamente.
P: ¿Qué opinión le merece Annie Proulx?

R: Me encanta Annie. Es tan jodidamente buena que resulta ridículo. Sus novelas son joyas, pero sus cuentos son todavía mejores. Es una de las grandes cuentistas de este país.

P: ¿No cree que se podría escribir la historia de la narrativa norteamericana hablando solo de los cuentistas?

R: Sin duda, una de las mayores aportaciones de la literatura norteamericana al resto del mundo es la tradición del relato breve. Hay verdadero fervor por este estilo, y no lo digo solo por los creadores. Hay revistas especializadas dedicadas exclusivamente a ello, así como un gran público lector que es devoto del género, siempre lo ha habido.

P: Aunque usted ha sido muy crítico con él, considera que la llegada de alguien como Obama a la Casa Blanca es un hito en la historia reciente de este país.

R: Para mí, la elección de Obama es un ejemplo más de la voz de los jóvenes que están hartos de cómo se están llevando las cosas a escala mundial. La misma inquietud que instaló a un negro en la Casa Blanca es la que sacudió en su día la plaza de Tahrir en El Cairo o los indignados de Wall Street.
La elección de Obama es un ejemplo más de la voz de los jóvenes hartos”

Todo eso no es más que el principio de un vasto movimiento que recorre todo el mundo. Es algo subterráneo que está poniendo en relación un montón de fuerzas aparentemente inconexas, a los jóvenes con las fuerzas progresistas díscolas que hay en las maquinarias de los partidos, todo al margen de las estructuras de poder establecido. Estamos atravesando un momento histórico cuyas consecuencias apenas hemos empezado a vislumbrar. La presencia de Obama en la Casa Blanca, con todos los fallos y decepciones de su gestión, no es más que un síntoma. Que Estados Unidos pudiera tener un presidente negro era algo inimaginable hace muy poco tiempo, pero lo más importante es repetir hasta la saciedad que el motor de todos esos cambios es la frustración de las nuevas generaciones, que han comprendido que las cosas no pueden seguir como hasta ahora. Asuntos como el matrimonio gay o la presencia de gais en ciertas instituciones son también síntoma de la misma necesidad de cambio. Y no estamos más que al principio. Creo que la historia nos deparará a todos una sorpresa gigantesca pronto.


R: Estamos atrapados en los engranajes de la maquinaria aterradora de los servicios de inmigración, que ataca no solo a los sin papeles, sino incluso a los inmigrantes legales. El desencadenante fueron los atentados del 11 de septiembre de 2001. El ataque se convirtió en una especie de referéndum que dio lugar a un pogromo contra los latinos. Es un odio tóxico que no sé muy bien cómo describir, una especie de movimiento xenófobo que se ha extendido por todo el país. Me causa un placer inmenso ver a los republicanos atrapados en una situación de la que no se pueden zafar. La reforma de la ley de inmigración se va a aprobar, vamos a tener algo mucho mejor de lo que hay ahora, y más vale que se den prisa para hacerlo antes de que Hillary Clinton se presente a las próximas elecciones, que según las predicciones va a ganar. Les va a doler más que una estaca clavada en el corazón de un vampiro, pero no tienen otro remedio.

P: ¿Cuál es la raíz de ese miedo?

R: La resistencia a modificar la estructura del poder político. A fin de conservar su su­premacía, la mejor estrategia es demonizar a un sector concitando el odio de los electores contra él. Y mientras tanto, abandonan por completo a sus bases, al electorado constituido por los blancos pobres, cuyo voto nunca les falla. No mejoran sus condiciones, recortan los programas sociales, pero a cambio les dan una compensación psicológica, haciéndoles creer que son unos privilegiados por no ser negros o hispanos, sino miembros de la raza superior. A sus hijos los mandan a las guerras que tienen por todo el mundo como carne de cañón. Resulta increíble que un nacionalismo supremacista tan extremo funcione, pero es así.

P: Usted es profesor de escritura creativa en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). ¿Sus estudiantes leen?

R: No. Están todo el día enganchados a sus maquinitas, pendientes de las redes sociales. MIT es un lugar muy sofisticado. Los estudiantes inventan aplicaciones con la misma facilidad con la que hacemos café.

P: ¿Y no puede ser que hayamos llegado a un punto de la historia de la cultura en la que la lectura ha dejado de ser relevante?

R: Sinceramente, no lo creo. Todavía tiene que venir alguien capaz de demostrarme que existe un espacio de deliberación y pensamiento mejor que un libro.

P: Pero usted mismo me acaba de decir que sus estudiantes no leen.

R: Creo que habría que situar esto en un contexto más amplio. La Universidad como institución ha dejado atrás los valores de la educación para sustituirlos por un modelo de negocios. Mis estudiantes creen que están allí para conseguir un puesto de trabajo.

P: ¿Qué sentido tiene que estudien escritura creativa?

R: La mayoría de los que se matriculan lo hacen por motivaciones narcisistas. Además que creen que escribir bien es algo que está al alcance de cualquiera, a diferencia de lo que puede ocurrir con oficios que exigen un serio esfuerzo y dedicación como la danza o la música, pongamos por caso. Da la sensación de que se matriculan porque hay una terrible demanda de escritores, como si todo el mundo leyera un promedio de 500 libros al año y no hubiera suficientes títulos para saciar la increíble sed de los lectores, cuando la situación real es la contraria. Nadie lee, pero anda el diablo, hay un maldito reguero de escritores sueltos por ahí. La realidad es que la literatura es una tarta cada vez más pequeña que hay que repartir entre muchos.

P: ¿Por qué es cada vez más pequeña?

R: Porque las corporaciones invierten miles de millones de dólares para asegurarse de que sea así. En 1983, cuando yo era todavía un adolescente, el Gobierno federal imponía severas restricciones a la publicidad destinada a los jóvenes. Había franjas horarias y medidas precautorias destinadas a proteger a la gente joven. Hoy día son víctimas de un ataque masivo. Cada joven es un objetivo ambulante sobre el que las corporaciones se lanzan despiadadamente a fin de asegurarse que no les queda un solo momento libre. Para cada instante de ocio hay un artilugio de consumo al que son adictos. Los jóvenes son consumidores a quienes no se deja en paz un solo instante. ¿Cómo van a desarrollar la capacidad necesaria para disfrutar el arte con la tranquilidad que exige la contemplación estética cuando los están bombardeando con productos edulcorados de bajísimo valor nutritivo, entretenimiento basura? El problema de Estados Unidos es que el país está enganchado al consumo de bazofia cultural, por la sencilla razón de que es lo que las corporaciones necesitan para seguir ganando dinero de manera incontrolada. Piénselo bien: cada vez que un joven abre un libro es tiempo que pasa sin pulsar botones, sin entrar en Facebook, sin pedir papel higiénico por Amazon. Si a una chica o a un chico les da por leer poesía, se salen de la cadena de producción de dinero y obtención de beneficios. A las corporaciones les resulta insoportable la idea de que nadie le dedique a una novela las 20 o 30 horas que exige su lectura. Las multinacionales han secuestrado la imaginación de los jóvenes y no les van a dejar volver a la lectura. No. Fucking. Way.

P: ¿Cómo ve la situación de la industria editorial?

R: Hay un tiburón en la bañera que amenaza con devorarlo todo; me refiero a Amazon. Yo escribo muy despacio. Cuando publiqué mi primer libro, en 1996, las cosas no se hacían por Internet. Los manuscritos me llegaban por correo, los revisaba y los devolvía. En 2007, cuando publiqué Óscar Wao, Amazon ya formaba parte del panorama, aunque no era el monstruo insaciable de ahora. Todavía existía Borders, pero aún no había redes sociales. La gente no sabía qué era un tuit. Y ahora publico Así es como la pierdes y todo es a través de las redes sociales. Barnes and Noble está en sus últimos estertores, Amazon es una bestia negra de dimensiones incalculables y todo el mundo lee en Internet. No quiero pensar en cómo serán las cosas cuando publique mi próximo libro. Y no es todo: con cada cambio de modelo tecnológico, la cosa empeora para el autor. Cada avance parece tener como objetivo perjudicar al creador. Scott Turow publicó un editorial en The New York Times denunciando la situación: los escritores ganan cada vez menos pese a que los beneficios que generan son cada vez mayores.

Junot Díaz charlará con los lectores el próximo día 1 de mayo a las 18.00. El día 4 participa en el Festival Primera Persona del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

El País

domingo, 28 de abril de 2013

Con todo su dolor, papá Fitzgerald

Como tantos hijos de padres demasiado autodestructivos y complicados, Frances Scott Fitzgerald construyó una invisible red de seguridad entre su famoso progenitor y ella. No era falta de amor, muy al contrario, era simple instinto de supervivencia. La hija de uno de los escritores más grandes y malogrados de la historia de la literatura pecó de frialdad como única tabla de salvación frente a los tormentos de su padre. No se le puede reprochar a la pequeña Scottie, o Scottina, como a veces la apodaba él, la añoranza infantil por una familia más convencional. Tampoco, que fuera una chica egoísta. Ella misma lo reconoce con pesadumbre en el prólogo a Cartas a mi hija (Alpha Decay): “Comprendí que sólo había una manera de sobrevivir a su tragedia, y era ignorarla”.

El volumen reúne por primera vez en español la correspondencia que Fitzgerald mantuvo con su única descendiente, desde su primer campamento de verano hasta la universidad. Son, sencillamente, piezas tan sabias, delicadas y desnudas, escritas con tanto amor y compresión hacia ella, con tanta esperanza, que resultan desgarradoras. Como apuntó el escritor Malcolm Cowley en una entrevista a The New York Times, cuando Fitzgerald escribe a su hija en Vassar lo hace en el fondo a sí mismo en Princeton, antes de que todo se echara fatalmente a perder y se derrumbara definitivamente. “En la vida, solo creo en las recompensas por la virtud y en los castigos por no cumplir con tus obligaciones, que sin duda se pagan caros”, le escribió el verano de 1933. “¿Le pedirás a la señora Tyson que te deje echar un vistazo a un soneto de Shakespeare donde se lee el verso ‘El lirio que se pudre huele peor que la maleza?”.

Cartas a mi hija está traspasado de una urgencia y una magia que lo dotan de entidad independientemente de que uno sea o haya sido lector de la obra de Fitzgerald”, señala Ana S. Pareja, editora del libro. “Salvando las distancias, es un testimonio equiparable a las Cartas a mi madre de Sylvia Plath, es apasionante por sí mismo”. Frances Scott Fitzgerald, periodista y escritora que falleció en 1986, se decidió a publicar las misivas en 1965. Tenía 44 años, los mismos que su padre al morir. Un poco harta de escuchar las historias que todo el mundo tenía sobre él decidió contar la suya propia y desempolvar las cartas del cajón donde las había arrinconado durante años. “Cuando llegaban a Vassar, me limitaba a examinarlas en busca de cheques y nuevas y luego las metía en el cajón inferior derecho. Ahora estoy orgullosa de haberlas conservado. Sabía que eran magníficas, y si las conservé no fue, desde luego, por codicia, porque papá era entonces un oscuro escritor sin blanca y nadie podía imaginarse que El gran Gatsby se traduciría a 27 lenguas. Las guardé de la misma manera que uno guarda Guerra y paz para leerla en otro momento o Florencia para visitarla algún día”.

Scottie con su padre, Francis Scott Fitzgerald.

Los peores años empezaron cuando Frances tenía 11 años. A su padre, escribe ella, “el mundo se le empezó a venir encima” y comenzó a tomar forma lo que él enunció en su ensayo El Crack up, ese “lento proceso de demolición” del que ya no escapó nunca. Mientras el alcohol y el fracaso empezaban a dar sus devastadores frutos, él le escribía amorosas cartas a su hija donde le regalaba consejos literarios (“si no logras descomponer un poco tu prosa, se quedará en el nivel del periodista mal pagado”); la animaba a leer y escribir (“en un sentido literario, yo no te podré ayudar más allá de un determinado punto”); a construir un estilo (“no te habría escrito esta carta tan larga si no hubiera atisbado, por debajo del sonsonete de tu cuento, algunas huellas de un ritmo auténtico que tiene el sello de Scottina”); a que fuera una mujer atenta, (“el mundo, por lo general, no habita en playas ni en clubes de golf”); a que tuviese disciplina con sus estudios, al mismo tiempo que se mostraba tolerante con que ella prefiriese bailar, salir con chicos o pedirle dinero (“si no te haces a la idea, te convertirás en una de esas chicas que no saben si son millonarias o pobres de solemnidad. No eres ni lo uno ni lo otro”) y, finalmente, a que comprendiera la terrible tormenta que les acechaba. En una carta fechada en 1938, Fitzgerald le habla a su hija sobre su relación con Zelda, sobre el error que fue casarse con ella, sobre el daño que sin darse cuenta le ha causado: “
¿Me harás el favor de leerte esta carta una segunda vez? Yo la reescribí dos veces”, le pide.

En la edición de Alpha Decay, el traductor, Albert Fuentes, ha creado un aparato de notas que en total incluye más de 100 referencias que no están en la edición norteamericana. Para ello, Fuentes ha contado también con Lettere a Scottie, edición italiana de 2003 a cargo del especialista Massimo Bacigalupo, que incluyó 20 cartas inéditas del padre y muchas de la hija que no han visto la luz en Estados Unidos. “Cuando conseguimos tener acceso a estas cartas, ya era demasiado tarde para incluirlas en nuestra edición”, explica Pareja. “Pero ahora también tenemos los derechos y puede que preparemos un pequeño volumen para ofrecer a los lectores en lengua castellana la otra cara de la historia”.
“Preocúpate del coraje, de la higiene, de la eficacia”, le escribe en 1933
Scottie fue el personaje de uno de los mejores y más trágicos relatos de su padre, Regreso a Babilonia. Un exalcohólico regresa a París a por su hija abandonada, su redención pasa por recuperarla, pero ella es ese horizonte de salvación que de manera inexorable se le escapa. “Algún día volvería; no podían condenarlo a estar pagando sus deudas eternamente. Pero quería a su hija, y al margen de eso ninguna otra cosa le importaba”, se lee al final del cuento.

En su carta más conocida, Fitzgerald le enumera a su hija (entonces aún en edad escolar) una serie de cosas de las que debe preocuparse y de las que no. “Preocúpate del coraje, de la higiene, de la eficacia, de la equitación... No te preocupes por la opinión de los demás, por las muñecas, por el pasado, por el futuro, por hacerte mayor, porque alguien te supere, por el triunfo, por el fracaso, por los mosquitos, por las moscas, por los insectos en general, por los padres, por los chicos, por las desilusiones, por los placeres, por las satisfacciones...”.

Quizá por eso baste para terminar con hacer caso a la propia Scottie, que cierra su hermoso prólogo también con una recomendación: “Escuchen ahora atentamente a mi padre. Porque da buenos consejos y estoy segura de que, si no hubiera sido mi padre, a quien tanto amé como odié, ahora sería la mujer más cultivada, atractiva, exitosa e inmaculada sobre la faz de la Tierra”.

El País

viernes, 26 de abril de 2013

Un adiós por todo lo alto

Es, entre otras cosas, un “evangelista” de la nueva era digital. Por eso, por pura coherencia, Javier Celaya tenía que proponer algo distinto con su nuevo libro. Había advertido a su editor –Roger Domingo, del Grupo Planeta- que esta sería su última obra en papel. “Tenía la idea. Sabía
lo que quería contar pero no sabía cómo. Y necesitaba apoyarme en la tecnología porque el texto se me quedaba corto. Quería utilizar vídeos, juegos interactivos, porque me parecía que me explicaría mejor así”, relata.

En octubre de 2011 asistió al congreso StoryWorld Conference y eureka. Allí encontró lo que buscaba. “Transmedia: contar la misma historia de formas distintas para distintos soportes”.

El pasado martes presentó la primera parte de la historia: el libro de artista -creado por la editorial La seiscuatro- de Cultura compartida, “un ensayo sobre cómo internet lo ha cambiado todo articulado en torno a 50 palabras con contenidos y lenguajes distintos en función del soporte”, explica Celaya. “Quería presentarlo en Sant Jordi como un homenaje a ese día que me encanta. Se trata de una obra para coleccionistas porque quería enterrar mi último libro en papel con honores de jefe de estado”.

 Por qué abandonar definitivamente el papel? 

“Quería imponerme un libro que no fuera solo de papel para así obligarme a refundarme como escritor. Me quería obligar a contarlo todo para la pantalla de una forma más dinámica y visual porque, en el futuro, mis libros -y los de muchos otros- serán solo digitales".

En el ensayo,   Celaya reflexiona sobre el anonimato, las redes sociales o la inteligencia colectiva, tres de las 50 palabras clave en torno a las que ha ordenado la obra, cuya segunda fase tendrá lugar en noviembre, cuando la editorial Gestión 2000 publique el libro-objeto de Cultura compartida. “Se trata de una obra para tocar y tener encima de la mesa. Creo que, después de mucho tiempo, vuelve la experiencia sensorial porque el libro se había industrializado demasiado. Cultura compartida propone una experiencia distinta porque al abrirlo el lector no encontrará páginas numeradas sino sueltas, entrará al libro por una de esas 50 palabras –como cuando busca en internet- y sacará la página que más le interese, en la que yo explicaré mi postura desde un punto de vista crítico”.

El punto final de la historia se pondrá en diciembre, cuando se editará el libro electrónico de Cultura compartida. “Será  muy interactivo, el lector podrá decir si está de acuerdo o no con lo que propongo y tendrá enlaces para ampliar información sobre el tema”. 

Porque se trata de no ponerlo fácil. “En la versión digital, cada vez que agitas el dispositivo el libro se recompone. Hay quienes me han dicho que hago difícil la lectura pero es que esa facilidad que te da Google debería cuestionarse. En la escuela siempre te enseñaban a leer entre líneas y aunque en internet todo parezca fácil hay detrás una serie de componentes –comerciales, privacidad, etc.- que deberíamos tener en cuenta. Yo con mi libro obligo a entender, no lo pongo tan fácil”.

jueves, 25 de abril de 2013

Nueve cartas de Salinger agrandan su leyenda

En una caja de zapatos al fondo de un armario Marjorie Sheard, un ama de casa de Toronto, guardó sus sueños juveniles de ser escritora y su aproximación al mundo literario. Las cartas que recibió de un joven escritor a quien había leído en Esquire y admiraba, le ofrecían algunas pistas sobre cómo orientarse en el mundo literario, en el que nunca llegó a zambullirse. “Me parece que tienes el instinto para evitar las tonterías de la típica chica de Vassar”, le escribió en 1941 animándola a mandar su trabajo a pequeñas revistas literarias.

En las líneas que JD Salinger escribía a Marjorie se adivina el mismo tono mordaz que caracterizó a Holden Caufield, legendario héroe de 16 años de su primera novela, El guardián entre el centeno, que ha cautivado a millones de lectores desde su aparición en 1951. Con aquel libro, publicado una década después de que arrancaran estas epístolas ­–pero en torno al que ya merodean al referirse Salinger “al cuento de Holden”– el escritor alcanzaría la fama de la que más adelante se empeñó con denuedo en escapar, dejando incluso de publicar en una búsqueda furiosa por encontrar el anonimato, el mismo en el que paradójicamente vivió su corresponsal Sheard. Esto era hasta ayer, cuando se hizo pública la noticia de la adquisición de nueve de estas cartas por la Morgan Library. La familia de Sheard decidió venderlas para poder costear los gastos del cuidado de ésta mujer de 95 años en la residencia en la que vive.

“La Morgan Library tiene más de 40 cartas de Salinger, que han sido adquiridas en los últimos años”, señaló a este periódico el director de comunicación de esta institución, Patrick Milliman. “Las negociaciones en torno a la correspondencia del escritor con Sheard arrancaron en 2011”. La noticia se hizo pública ayer en The New York Times, el único medio que ha tenido acceso al material. A principios de este mismo mes de abril la Morgan Library también anunció que había recibido una donación de 28 cartas que Salinger envió a Swami Nikhilananda, fundador del centro Ramakrishna-Vivekanda. Las filosofías orientales jugaron un papel muy importante en la obra de Salinger y el análisis de estas cartas fue objeto de una charla a cargo del biógrafo de Salinger, Kenneth Slawenski a principios de abril en la Morgan.

 La exposición al público del material recién adquirido aún no tiene fijada una fecha, según reconocieron desde esta institución, aunque es previsible que organicen una muestra como ya lo hicieron en la primavera de 2010, apenas un par de meses después de la muerte del escritor. En aquella ocasión mostraron las cartas que Salinger escribió al ilustrador que diseñó la portada de la primera edición de El guardián entre el centeno, su vecino y amigo, Michael Mitchell. Esa colección fue legada a la Morgan Library en 1998 por Carter Burden dentro de un lote más amplio, pero permaneció oculta hasta la muerte de Salinger en enero de 2010, impregnada del mismo secretismo que caracterizó la vida de Salinger. Aquellas cartas cubrían más de cuatro décadas, de 1951 a 1993, y en ellas era posible trazar el solipsista camino que Salinger emprendió, desde la primera epístola en la que relata su estancia en Londres y una cena en casa de Vivien Leigh y Laurence Olivier, hasta la última en la que no acepta enviar a Mitchell una copia firmada de “El cazador entre el centeno”. 

También habla acerca de sus hábitos de trabajo o su afición a la cultura pop, que caló en referencias a Eddy Murphy o Nancy Reagan.

La correspondencia con Sheard queda restringida de 1941 a 1943. Arranca cuando Salinger tiene 22 años, poco antes de que fuera llamado a filas. Coquetea con Sheard y le pide una foto. Cuando ella se la envía contesta: “Tramposa. Eres bonita”. En la carta también hace lo que parece una referencia velada a su fallido romance con Oona O’Neill, que acabaría casándose con Charles Chaplin, y que según cuentan los biógrafos le rompió el corazón a Jerry, como acostumbraba a firmar sus epístolas al escritor.

Salinger mantuvo toda su vida una gran afición a mandar cartas, incluso cuando dejó de publicar en los años sesenta y centró gran parte de su energía en permanecer oculto. Escribió cartas incendiarias a quienes criticaban su obra, atentas a los niños que le mandaban preguntas y coquetas a las mujeres que le atraían. A su viejo amigo, el británico Donald Hartog le escribió decenas de ellas desde que se conocieron en la adolescencia en Viena, adonde ambos fueron enviados por sus familias para aprender alemán. Las cartas que se cruzaron en ese primer periodo fueron quemadas por el inglés, pero 50 de las que se cruzaron cuando retomaron el contacto en los años 80, tras la aparición de una biografía no autorizada de Salinger, fueron donadas recientemente a la Universidad de East Anglia por los hijos de Hartog. En ellas Salinger habla de tenis, de ópera, de hamburguesas y de pequeñas excursiones a las Cataratas del Niágara. Desmonta en buena medida el mito de su absoluta reclusión, que en caso de que se diera, rompió para asistir al 70 cumpleaños de su amigo en Inglaterra.

Pero quizá una de las cartas más llamativas de cuantas envió el huraño –según escribieron su hija y también su compañera sentimental Joyce Maynard, en sendos libros– y sin duda, enigmático, Salinger fue a Hemingway, el novelista cuyos libros recomendó a la futura ama de casa de Toronto, Sheard. 

Esta carta de 1946 a Hemingway en la que con sorna se compara con Holden Caufield fue mostrada al público en la biblioteca John Fritzgerald Kennedy de Boston en 2010, el año en que el escritor falleció y en el que arrancó una nueva fiebre por sus epístolas. Caufield se preguntaba adónde van los patos de Central Park en invierno, esa pregunta sigue en el aire, pero las cartas que mandó su autor, Salinger, van abandonando armarios y cajones, y saliendo a la luz para levantar el velo de secretismo que en vida le rodeó.

miércoles, 24 de abril de 2013

Vargas Llosa regresa a la novela con "El héroe discreto"

Madrid, 24 abr (EFE).- Mario Vargas Llosa regresa a la novela con "El héroe discreto", su nueva y esperada obra, una historia de extorsiones y venganzas en la que aparecen personajes ya conocidos del escritor, como el sargento Lituma, y que saldrá a la calle el próximo 12 de septiembre en España y América Latina.

Según Alfaguara, el sello que edita el libro del premio Nobel, la novela cuenta la historia paralela de dos personajes: el ordenado y entrañable Felícito Yanaqué, un pequeño empresario de Piura, que es extorsionado; y la de Ismael Carrera, un exitoso hombre de negocios, dueño de una aseguradora en Lima, quien urde una sorpresiva venganza contra sus dos hijos holgazanes que quisieron verlo muerto.

Por "El héroe discreto" pasan también viejos conocidos del universo creativo del escritor peruano, como el sargento Lituma y los inconquistables, don Rigoberto, doña Lucrecia y Fonchito, todos ellos moviéndose ahora en un Perú más próspero.

Los dos protagonistas de la nueva novela de Vargas Llosa son, a su modo, discretos rebeldes que intentan hacerse cargo de sus propios destinos, pues tanto Ismael como Felícito le echan un pulso al curso de los acontecimientos.

Mientras Ismael desafía todas las convenciones de su clase, Felícito se aferra a unas pocas máximas para sentar cara al chantaje. No son justicieros, pero están por encima de las mezquindades de su entorno para vivir según sus ideales y deseos.

Un libro lleno de humor, en clave de melodrama, que ocurre en el pujante Perú actual, donde Piura y Lima ya no son espacios físicos, sino reinos de la imaginación poblados por los personajes de Mario Vargas Llosa.

El último libro del escritor fue el ensayo "La civilización del espectáculo" (Alfaguara, 2012), y anteriormente en el ámbito de la la novela "El sueño del celta" (2010) y "Travesuras de la niña mala" (2006) o "El paraíso en la otra esquina" en 2003.

Vargas Llosa ha obtenido los más importantes galardones literarios, desde el Premio de la Crítica, el Biblioteca Breve, el Internacional Rómulo Gallegos, el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov o el Grinzane Cavour.

El escritor es doblemente noticia, ya que mañana se estrenará en el Teatro Español de Madrid su obra de teatro "La Chunga", dirigida por Joan Ollé e interpretada por Aitana Sánchez Gijón, Irene Escolar y Asier Etxendía, entre otros.

martes, 23 de abril de 2013

“La poesía hace que la búsqueda de la palabra sea crear un mundo”

“Mientras musito escribo una vez más la gran pregunta
incontestable
¿eso que se adivina más allá del último confín es aún la vida?”.

Son los últimos versos que José Manuel Caballero Bonald ha hecho públicos, a través de esa suerte de memoria-poesía-novela titulada Entreguerras (Seix Barral). El escritor recibirá hoy el Premio Cervantes de las Letras en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Solo que para llegar hasta ahí el camino ha sido largo y los primeros pasos cruciales. De eso, entre otras cosas, dialogó Caballero Bonald en su casa con el también poeta, narrador y ensayista —y andaluz— Joaquín Pérez Azaústre. Un maestro y un discípulo. Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) está en un rincón del salón de su casa, sentado en su mecedora de espalda a la caída del sol, tamizada por unos estores blancos, y Pérez Azaústre, en diagonal, a su izquierda, en una silla de piel.

Joaquín Pérez Azaústre. Me gustaría que me contaras cuándo tuviste tu primera sensación de escritor.

J. Manuel Caballero Bonald. Son dos momentos y los tengo muy claros. Uno fue cuando descubrí a Espronceda, no al poeta, sino al hombre de acción que con 33 años ya había hecho de todo; incluso había estado preso por su republicanismo, además exiliado y hasta escapado con la mujer de otro. Supe que tenía que imitar su espíritu aventurero cuando supe que una noche vio unas luces en una ventana, se acercó y era un velatorio, y descubrió que era su amante. Supe que quería ser como él. El otro momento fue con la segunda antología poética de Juan Ramón Jiménez. Me mostraba un camino desconocido y eso me emocionaba como lector.

J. P. A. Pero antes habías tenido una relación con el cómic estadounidense, con Flash Gordon y Mandrake el mago. Ahora hay amigos míos que reivindican la lectura de comics como una fuente de inspiración.

J. M. C. B. Sí, pero Flash Gordon era mi héroe infantil, aunque leía muchos más. Lo que yo quería era imitar a los protagonistas. En mi discurso del Cervantes hay una alusión a mi descubrimiento del Quijote. Normalmente la gente se acerca a él de manera traumática, pero un profesor me lo dio a leer en una selección de aventuras; ese fue mi inicio y quedé deslumbrado, sobre todo por la figura de Alonso Quijano, que se echa al campo a defender a los perseguidos. Quise emularlo.

J. P. A. Hay un sentido de adivinación fundamental en tu vida...
Bonald: "Flash Gordon era mi héroe infantil, aunque leía más comics. Lo que yo quería era imitar a los protagonistas"
J. M. C. B. La novela de aventura ambientada en el mar fue decisiva para mí. El mar ha sido para mí la aventura. Quise ser marino mercante porque quería emular a mis héroes.
J. P. A. He releído Las adivinaciones, tu primer poemario, después de Entreguerras, tu último libro: veo temas continuos. ¿Cómo te llevas con ese primer libro?

J. M. C. B. Me siento bastante distante. Ahora, releído, noto que psicológicamente estaba envarado, con voz impostada, y eso me incomoda un poco. Defiendo la adjetivación, la forma de penetrar en la realidad y en Las adivinaciones eso está insinuado pero el desarrollo del poema era ingenuo, no había perdido la inocencia (se ríe Caballero Bonald).

J. P. A. Otra constante es que configuras la realidad para luego desconfigurarla.

J. M. C. B. Me viene del simbolismo, de Góngora, de Machado… Ellos fueron importantes, al igual que Mallarmé y Rimbaud. Trabajo ese concepto. La palabra más que suplantar la realidad, la recrea. El realismo, la copia, es desfigurar la literatura. La literatura es una interpretación. De eso sabes tú también porque lo haces…

J. P. A. Bueno, yo hago lo que puedo. Me llama la atención cuando dices que El Quijote solo lo pudo escribir un gran poeta.

J. M. C. B. Y no se puede llegar más lejos. Ágata ojos de gato es un poema alegórico dantesco; es mi libro predilecto. Conseguí ese injerto de la prosa y la poesía. Yo fui primero poeta, la poesía es una escuela inimitable. El ejercicio de la poesía te hace respetar la palabra, hacer que su búsqueda sea casi como crear un mundo. Y eso lo hace el poeta y no lo olvida cuando se es novelista.

J. P. A. Juan Ramón Jiménez decía que todo era poesía. Y tú has sido valiente en difuminar las fronteras de los géneros.

J. M. C. B. Eso Juan Ramón lo vio muy claro. Él mismo escribía el poema como si fuera prosa; y rompiendo el verso, el espacio, yo he hecho lo mismo. Yo hice el prólogo a un libro de Onetti que es mi máximo maestro: me conmueve, cuenta el revés de la vida.

J. P. A. ¿Y el compromiso del poeta con la sociedad?

J. M. C. B. La temática es circunstancial. Yo puedo hablar de desahucios ahora pero a través de un lenguaje que se esté desarrollando de una manera poética. La poesía social se empobreció, y pecó de superficial en el sentido de no preocuparse por la forma.

J. P. A. Los libros... ¿se comunican entre sí?

J. M. C. B. Puede que se comuniquen de noche y produzcan complicidades.

J. P. A. Somos autores pero antes que nada lectores, somos producto de nuestras lecturas…

J. M. C. B. La lectura es fundamentalmente un placer.

Y siguen hablando, como dos amigos que tratan de desentrañar el pasado y dar forma a los orígenes del Caballero Bonald de hoy. Del autor cuyo primer verso, hace 61 años, fue un poema titulado Ceniza son mis labios:
“En su oscuro principio, desde
su vacilante estirpe, cifra inicial de Dios,
 alguien, el hombre, espera”.

lunes, 22 de abril de 2013

El Día del Libro se celebra entre quejas del sector por su caída imparable

Madrid, 21 abr (EFE).- Más número de lectores frente a una caída de las ventas del veinte por ciento. Estas son las consecuencias prácticas de la crisis en el mundo del libro, que el próximo martes celebra su Día Internacional entre las críticas de los editores por la falta de medidas ante las descargas ilegales en Internet.

La entrega al veterano escritor José Manuel Caballero Bonald, de 86 años, del Premio Cervantes, tras una vida dedicada a la literatura, marcará la agenda del próximo 23 de abril, Día Internacional del Libro, en un acto con cuyo protocolo y solemnidad el poeta, novelista y ensayista se reconoce "bastante abrumado" y del dice, irónicamente, que espera "salir ileso".

En su discurso, el momento más esperado de la solemne ceremonia en la Universidad de Alcalá, el escritor hablará, en presencia de los Príncipes de Asturias, de la poesía de Cervantes, "tan apresuradamente infravalorada", y "de sus vínculos con la libertad", pero también se referirá "al valor consolador de la poesía", que ayuda -dice- "a defenderse contra las ofensas de la vida".

La entrega del Premio Cervantes será, sin duda, el acto más importante del Día del Libro aunque no el único, en una jornada simbólica en la que se conmemora el aniversario de la muerte de tres "grandes" de las letras: Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega.

Entre las actividades previstas destacan las firmas de libros por parte de escritores en distintos puntos de la geografía española, unos encuentros con el público en los que participarán, entre otros, autores como Luis del Val, Javier Reverte, Lorenzo Silva, Javier Fernández Panadero, Carmen Guaita o Emilia Landaluce.

Un clásico de esta jornada es el "bookcrossing", una acción de retirada y traspaso de libros de forma gratuita en la que los ciudadanos pueden participar en los días previos y posteriores al 23 de abril promovida por distintos organismos culturales de todo el país.

Con el "bookcrossing", cada uno de los ejemplares repartidos cuenta con una etiqueta en la que se explica cómo registrar el libro en la página web de la entidad organizadora del evento.

Otras instituciones, como el prestigioso Instituto Cervantes, se suman en esta ocasión al deseo de la Unesco de fomentar la lectura y la protección de la propiedad intelectual con distintas actividades en sus centros repartidos por todo el mundo, en las que no faltarán las lecturas, concursos fotográficos y literarios y exposiciones.

Su sede central de Madrid celebrará la jornada con un homenaje al último Premio Cervantes, Caballero Bonald, a través de una selección de sus obras.

"Leer para Vivir" es la frase con la que se celebra esta edición del Día del Libro, en la que la Biblioteca Nacional de España celebrará, como es habitual, una Jornada de Puertas Abiertas (el día 27, el sábado más próximo a la celebración) con los trabajadores de la institución como guías voluntarios para enseñar a los visitantes sus instalaciones.

Entre las iniciativas curiosas que se celebrarán por todo el país destaca la que ha organizado la asociación de amas de casa de Almendralejo (Badajoz), que elaborará recetas gastronómicas en las que aparecerá la figura de Don Quijote.

La diada de Sant Jordi, una de las fechas más señaladas del calendario catalán, llega este año más llena que nunca de iniciativas solidarias para ayudar a quienes más lo necesitan en los actuales tiempos de crisis.

Rosas solidarias para acompañar a los ancianos que viven solos, pulseras de Sant Jordi para recaudar fondos para un hospital, venta de rosas para fondos humanitarios o iniciativas para reciclar libros usados son algunas de las propuestas que impulsan asociaciones y ONGs, más necesitadas que nunca de apoyo ciudadano.

Como reflejo de la tendencia a nivel nacional, el consumo de libros en Cataluña creció durante 2012 un escaso 1,2 por ciento, aunque el número de ventas bajó en torno al diez por ciento, evolución que se ha mantenido en el primer trimestre de 2013.

Según los datos del Gremio de Libreros de Cataluña, obtenidos del último Barómetro de la Comunicación y la Cultura, en la jornada de Sant Jordi se prevé la venta cercana al 1,5 millones de ejemplares y una facturación de unos 18 millones de euros.

La misma tendencia se confirma en todo el país, según la cual el porcentaje de lectores de libros en España alcanza ya al 63 por ciento de la población, aunque ese aumento no se corresponde con una subida de las ventas de libros sino con un descenso del 20 por ciento en los últimos cuatro años, según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de 2012.

Asimismo, frente al incremento de lectores en soporte digital, aquellos que pagan por la descarga legal de las obras han descendido en un 32 por ciento, lo que ha ocasionado la amarga queja de los editores y libreros por la "enorme relajación" que existe ante los "malversadores de elementos culturales" y por la "ineficacia" de la Comisión de la Propiedad Intelectual puesta en marcha hace un año.

El Día del Libro tratará de paliar la negativa situación económica de un sector que, inevitablemente, precisará renovarse y clarificar su futuro si no quiere verlo seriamente amenazado.

sábado, 20 de abril de 2013

Savater y su apuesta por la libertad reciben un homenaje en México

México, 19 abr (EFE).- Fernando Savater recibió hoy el Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz en un acto que sirvió para ensalzar la figura de ese filósofo español, su apuesta por la libertad de pensamiento y hasta su gusto por las camisas floreadas.

A Savater, de 65 años, le fue concedido el premio el 16 de noviembre pasado, y hoy lo recibió en un homenaje que también sirvió para recordar la figura del poeta mexicano Octavio Paz (1914-1998) y la estrecha amistad que mantuvo con el filósofo español.

"Es el pesimista más alegre que conozco", afirmó el historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze, presidente del jurado que concedió el premio a Savater, en una breve semblanza de este autor.
"Piensa, cree, sabe que todo termina mal, pero sabe también que mientras llega la cita postrera nos quedan muchos refugios gozosos", agregó Krauze.

El autor de obras como el ensayo "Ética para Amador" y novelas como "Los invitados de la princesa" recibió el premio, dotado con 100.000 dólares, que le fue concedido teniendo en cuenta su "trayectoria intelectual y cívica".

Precisamente ésa fue una de las vertientes de la figura de Savater que fueron destacadas en la entrega del galardón, en un auditorio del Colegio Nacional, un edificio colonial del corazón histórico de la capital mexicana.

"Su defensa de la libertad ha sido tan apasionada como la de Octavio Paz", dijo Krauze respecto a Savater. "En su caso, una libertad amenazada por adversarios muy concretos, no sólo ideológicos, sino físicos, y más aún, armados", sostuvo.

"Savater ha sido, sigue siendo, el baluarte intelectual de España contra el fanatismo de la identidad nacionalista", agregó.

En el mismo acto, la viuda del poeta mexicano, Marie-Jo Paz, recordó que para Octavio Paz "la poética siempre iba de la mano de la ética".

De Savater ensalzó apuestas parecidas, su "lucidez crítica y valentía apasionada", pero también su gusto por las gafas coloridas y su afición por "extravagantes camisas floreadas".

Bajo un relieve de bronce con una gran águila que preside el salón principal del Colegio Nacional y con la asistencia de algo más de un centenar de personas, el secretario de Educación de México, Emilio Chuayffet, fue el encargado de entregar a Savater el galardón.

Del premiado, Chuayffet destacó el hecho de que el filósofo y ensayista español haya hecho "de la palabra un faro en la niebla asfixiante del fanatismo y la intolerancia".

"La obra de Savater es puente y fuente de inspiración para cada generación", agregó el alto funcionario.

En un discurso improvisado de ocho minutos, después de recibir el galardón, Savater recordó la amistad que le unía a Octavio Paz y sus estrechos vínculos con México, desde sus gentes hasta su gastronomía.

"Tengo el corazón 'partío', como dice la canción, y tengo medio en México y medio en España", afirmó.

Relató escenas de la amistad que llegó a tener con el poeta mexicano y contó algunos de los consejos que Octavio Paz le dio, incluido uno sobre el papel de los intelectuales en los debates de ideas.

Paz le dijo a Savater que "la forma de caer antipático a todo el mundo es tener la razón antes de los demás". "Perdonan mejor al que se equivocó con todos que al que acertó antes de los demás", dijo el filósofo español en su discurso.

También en tono jocoso, recordó palabras del ex primer ministro británico y Premio Nobel de Literatura Winston Churchill, quien dijo que, al igual que los premios, las condecoraciones "no hay que pedirlas, no hay que rechazarlas, no hay que lucirlas".

Pero este premio que recibió hoy en México "es especial", agregó Savater, porque es reflejo de la amistad que tuvo con Octavio Paz y los galardones "irrenunciables" que representa la vinculación que tuvo con el poeta mexicano.

viernes, 19 de abril de 2013

Fernando Savater califica al populismo de "la democracia de los ignorantes"

México, 19 abr (EFE).- El filósofo español Fernando Savater sostuvo que una de las amenazas que enfrenta la democracia en el mundo la constituyen las "versiones degradadas" de la misma, entre las que mencionó el populismo, al que calificó de "la democracia de los ignorantes".

Durante un foro convocado por la emisora local W Radio en un hotel de Ciudad de México, donde respondió preguntas de asistentes y radioescuchas, el también escritor dijo esperar que "la democracia se abra camino, sobre todo porque es un régimen inestable , pero por otra parte muy resistente".

"Es tan difícil sostener una democracia en tiempos complicados como acabar definitivamente con los deseos democráticos de la gente una vez que conocen lo que es", dijo Savater al ser consultado sobre si él considera que en tiempos de crisis el autoritarismo, ya sea de izquierda o de derecha, tiende a consolidarse.

El autor de decenas de obras, entre ensayos filosóficos, políticos y literarios, narraciones y obras de teatro, opinó que "más que por el autoritarismo y el totalitarismo, hoy la democracia está amenazada por versiones degradadas de ella misma".

Como ejemplo mencionó el populismo, al que se refirió como "la democracia de los ignorantes".
La tentación del populismo, expuso, "es decir '¿para qué vamos a quebrarnos la cabeza pensando? Seamos simples; es ese populismo que se aviene a deficiencias educativas, que hoy en nuestro mundo son tanto más culpables cuando todos podemos informarnos por tantos medios, y la información y el conocimiento son tan accesibles".

"El populismo es una de las enfermedades, pero también está lo que algunos han llamado cleptocracia, el reino de los ladrones", continuó.

Al respecto, reflexionó que lo grave no es que haya corruptos, pues "ahí donde hay libertades hay gente que las utilizará mal".

"Lo malo es la impunidad, el hecho de que la gente vea que las leyes están hechas para saltárselas, como aquella vieja metáfora de la red que atrapa a los peces pequeños pero que los grandes rompen y se van. Eso es lo desmoralizador, porque además normalmente esos peces grandes son los que más beneficios obtienen de la sociedad", abundó.

Sobre el tema de la educación, que ha sido recurrente en sus obras, Savater manifestó que "lo importante es saber que ese concepto no implica solamente formación profesional".

"A veces tenemos una visión de que la educación no es formar seres humanos, sino empleados. Evidentemente todos tenemos que aprender destrezas laborales que nos permitan ser útiles y ganarnos la vida. Pero eso es una parte", dijo.

Se refirió al libro 'Cultivar la humanidad' de la filósofa estadounidense Martha Nussbaum. "Verdaderamente ese debe ser el objetivo fundamental de la educación, desarrollar la humanidad", acotó.

Savater trazó una división tajante entre la tiranía, "que quiere que todo el mundo se desarrolle bajo un manto, protector o intimidatorio, que todo el mundo esté arrodillado", mientras que la autoridad bien entendida lo que pretende es ayudar a crecer.

"La buena educación es cara, pero la mala educación la pagan los países mucho más cara todavía. La educación no es un gasto; es una inversión hacia el futuro", puntualizó.

El filósofo y autor español Fernando Savater recibirá mañana en esta capital el Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz, que le fue concedido en noviembre pasado y que este año cumple su décima edición.

jueves, 18 de abril de 2013

Libros que hasta un adulto entiende

Los poetas José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939) y Juan Gelman (Buenos Aires, 1930) son vecinos del barrio de La Condesa, en la capital mexicana pero casi no se ven. Y no es por falta de afecto, sino por la desmesura de la ciudad y porque Pacheco anda delicado y ya no puede practicar una de sus grandes aficiones: pasear por las calles. “Te vería más si vivieras en Buenos Aires”, bromea el mexicano. Pero cuando se juntan los dos premios Cervantes parece como si trajeran un guion preparado, para divertirse ellos y divertir al público. La última actuación del dúo se celebró este miércoles en la presentación de Había otra vez, una colección de libros que se ha convertido también en exposición o al revés: textos para niños de seis a 99 años de Gelman y Pacheco, y también de Alberti, de César Vallejo y Alfonsina Storni, ilustrados por conocidos artistas gráficos, cuyos dibujos se exhiben hasta el 5 de mayo en el Centro Cultural de España en México.

La presentación, moderada por el escritor, editor y traductor argentino Alejandro García Schnetzer, giró así en torno a la infancia, o a lo que queda de ella durante toda la vida, porque la propuesta pretende romper las barreras entre niños y adultos. Pacheco recopiló en su libro, El espejo de los ecos, “ilustrado por Juan Cisneros o tal vez escrito para los trazos del dibujante”, varias adivinanzas, unas tomadas de la tradición griega clásica, otras inventadas. Y se las propuso al público con suerte desigual en las respuestas. Algunas, como “dices mi nombre si callas”, fueron resueltas rápidamente por los asistentes. De otras, como “en mi dominio soy rey, en el tuyo soy esclavo”, la solución quedó en el aire.

Para su libro, ilustrado por Eleonara Arroyo, Gelman escogió “un sucedido, porque sucedió de verdad” que le contó de niño su madre, ucrania emigrante en la Argentina: la historia de una araña que preguntó sorprendida a un ciempiés cómo podía moverse un bicho con 92 patas más que ella; si primero movía 50 y luego las otras 50, si las movía de diez en diez, de cuatro en cuatro o de una en una. Una cuestión que dejó al ciempiés tan confundido en su reflexión que nunca más volvió a caminar. Y tanto le impresionó esta historia en verdad a Gelman que cuando le preguntan en una entrevista cómo hace para escribir o por qué sigue escribiendo, responde que es un tema sobre el que prefiere no pensar mucho. Para que no le pase como al ciempiés y nunca más vuelva a componer un verso.

A preguntas de Schnetzer, ambos evocaron sus primeras lecturas infantiles. Gelman recordó que a sus diez años leía historietas y poesía española e incluso trataba de escribir poemas. No retiene el título de los primeros versos que compuso, porque trata de olvidar todo, pero si se acuerda de algo: “Ella se llamaba Ana”. El primer libro de Pacheco fue El Príncipe Feliz, de Óscar Wilde, a los seis años, y después, El Coyote y la serie Hombres del Oeste, de Marcial Estefanía. El poeta mexicano demostró un ánimo extraordinario y ganas de charlar: de la literatura infantil pasó a la traducción, paró un rato por Bizancio y hasta hizo una reflexión sobre la bomba de Hiroshima. Tan entusiasmado andaba, que se rebeló cuando acabó el tiempo de la charla y propuso a los asistentes seguir conversando fuera, “que aquí hace mucho calor”.

Dice Gelman que le gustó mucho la idea de hacer un cuento infantil porque la literatura para niños está infantilizada, como si sus lectores fueran tontos o no supieran comprender las cosas. Y sí saben, aseguró el poeta argentino, como demuestra el cuento de la madre que quería hacer comer a su hijo porque “si no comía la comidita, vendría un pajarito se posaría en su platito y se comería todito”, a lo que el niño contestó: “Pues vaya pajarito de mierda”. Los asistentes rieron la ocurrencia de Gelman durante diez segundos. Pero la mejor prueba de que quizá los adultos sean niños atrofiados la dio César, de seis años, posiblemente el más joven de los presentes, que celebró al menos durante un minuto y con grandes carcajadas la ocurrencia del argentino. Obviamente había entendido algo que los demás no captaron.

miércoles, 17 de abril de 2013

Presentan 'Idilios', el amor de Juan Ramón por Zenobia hecho poesía

Moguer (Huelva), 16 abr (EFE).- La Casa Museo Zenobia-Juan Ramón Jiménez, que antaño vio crecer al poeta, ha sido escenario esta tarde de la presentación de 'Idilios' un libro de textos, una gran parte inéditos, del Nobel en el que su amor por la que fuera su esposa encuentra forma de poesía.

La presentación literaria ha sido realizada por la salmantina Ana Recio Mir, doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y experta en la obra de Juan Ramón Jiménez y la poetisa moguereña Rosario Cartes, quienes han ido desgranando los entresijos de esta obra que supone toda una elegía de amor.

Se trata de un libro escrito por el poeta moguereño en el año 1912, la última obra que escribió al final de su etapa de retiro en su Moguer natal y que después continuó al conocer a Zenobia, en Madrid en 1913.

En su nueva edición el libro incluye 98 poemas, 38 son inéditos, habiendo aparecido el resto de forma fragmentaria y dispersa en diferentes publicaciones dispares.

"Idilios", publicado por la editorial La Isla de Sitolá, está prologado por Antonio Colinas, quien considera que "nos hallamos ante otro de los más grandes libros emblemáticos del poeta de Moguer", y cuenta con la introducción, edición y estudio de la profesora y experta juanramoniana, Rocío Fernández Berrocal.

Juan Ramón dejó iniciada la preparación de esta obra en las carpetas que se encuentran en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de Puerto Rico, con instrucciones muy claras para su publicación, como había diseñado toda su monumental obra.

Así, en la carpeta se encontraban los manuscritos de los textos, portadas y portadillas, la dedicatoria y la división de la obra en "Idilios clásicos", dedicados a los amores pasados; e "Idilios románticos", dedicados a su esposa.

Al igual que "Diario de un poeta recién casado" y "Monumento de amor", "Idilios" está dedicada a Zenobia, tal y como reza la dedicatoria del poeta: "In Memoriam/Z.C.A./muerta para el amor".

martes, 16 de abril de 2013

Granta señala a los mejores jóvenes novelistas británicos de la década

La paquistaní Kamila Shamsie, el estadounidense Ben Markovits y la china Xiaolu Guo son escritores que comparten la atención de los medios literarios del Reino Unido donde, independientemente de sus diversos lugares de origen, vienen afianzando sus respectivas carreras en los últimos años. A partir de hoy, sus nombres y los de otros diecisiete compañeros de letras, entre los que por primera vez las mujeres ejercen de mayoría, van a verse propulsados gracias a la prestigiosa revista Granta que, sólo una vez en cada década, decide inmortalizar en su portada a quienes considera “los mejores jóvenes novelistas británicos” (menores de 40 años). Muchos de ellos proceden además de territorios extranjeros o son hijos de inmigrantes, un hecho que alimenta el debate sobre qué significa ser británico en el siglo XXI. Quizá falten o sobren firmas en esta lista del 2013, pero la tradición establecida por una publicación que en su día auspició a Martin Amis, Julian Barnes, Kazuo Ishiguro o Salman Rushdie ejerce un peso muy difícil de rebatir.

Los veinte integrantes del último y selecto grupo, además protagonistas de un retrato conjunto que exhibe la publicación en los quioscos desde este martes 16 de abril, probablemente no logren suscitar la aceptación unánime del gremio y la crítica, aunque sí disfrutarán todos ellos de una publicitada tribuna. Porque el impacto de la selección de Granta está garantizado desde que la revista estableciera hace ahora treinta años la vocación de identificar a una colección de autores destinados a dejar huella.
El momento más glorioso de ese ranking estuvo encarnado en su inauguración de1983 por los citados talentos de Amis y compañía, que incluye otros nombres como los de William Boyd o Ian McEwan, un compendio de autores de referencia de la ficción contemporánea, heterogéneos, polifacéticos, tan dotados para la narrativa como para el éxito comercial de sus propuestas de calidad. Diez años más tarde, Ishiguro (cuya obra, Lo que queda del día, fue trasladada al cine precisamente en 1993, con ocho nominaciones al Oscar) repite atípicamente en la lista de Granta, que reconoce entre otros a autores tan asentados actualmente en la escena británica como Philip Kerr, Louis de Bernières, Hanif Kureishi o Ben Okri. La cosecha de 2003 aportó entre otros los nombres de Zadie Smith, Sarah Waters o Monica Alia, autoras todas ellas cuyos libros han sido traducidos al español con notable recepción.

Una lista, por lo tanto, a tener en cuenta en lapsos de cada diez años. ¿Quiénes son los protagonistas de la edición de 2013? Por primera vez desde que Granta desgrana los nombres de sus autores favoritos, el número de féminas (doce) supera al de sus colegas masculinos de pluma, una novedad pareja a la importante presencia de creadores cuyo bagaje proviene (a causa de su nacimiento o de la herencia de sus padres) de fuera del Reino Unido. Estos son los veinte mejores jóvenes novelistas de 2013 según Granta:

Los 20 mejores

-Naomi Alderman (británica)
-Tahmima Anam (Bangladesh)
-Ned Beauman (británico)
-Jenni Fagan (británica)
-Adam Foulds (británico)
-Xiaolu Guo (China)
-Sarah Hall (británica)
-Steven Hall (británico)
-Joanna Kavenna (británica)
-Benjamin Markovits (Estados Unidos)
-Nadifa Mohamed (Somalia)
-Helen Oyeyemi (británica de origen nigeriano)
-Ross Raisin (británico)
-Sunjeev Sahota (británico de origen indio)
-Taiye Selasi (británica de origen nigeriano y ghaniano)
-Kamila Shamsie (paquistaní)
-Zadie Smith (británica, hija de jamaicana y británico; ya incluida en la lista de 2003)
-David Szalai (Canadá)
-Adam Thirlwell (británico, incluido en la lista de 2003)
-Evie Wyld (británica)